jueves, 12 de abril de 2018

Los 81 grados del Rito Francés, editados por el Gran Oriente de Francia. (I)

(1 Grados RF

Dado lo extenso de la obra a reseñar, haré una amplia reseña que dividiré en tres entregas para un mayor conocimiento de la interesante labor que significa haber publicado tales rituales.

La actividad de Philippe Guglielmi, en lo relativo al Gran Oriente de Francia y al Rito Francés, siempre se ha dejado notar, y máxime en este nuevo mandato como Gran Venerable del Gran Capítulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia, cuya impronta viene esta vez determinada por la publicación de una obra en tres tomos que contiene un conjunto de 81 rituales, que se califican y cualifican, como pertenecientes al Rito Francés.

A este respecto, dos cuestiones a resaltar: por un lado, el hecho de saltarse el cierto seudo secretismo existente entre el pueblo masónico sobre el dar a conocer los rituales, y aquí vemos que el Gran Capitulo General se salta ese extraño landmark, para ofrecernos la posibilidad de poder leer y estudiar nada menos que 81 rituales del siglo XVIII, lo cual no está nada mal.

Las otras cuestiones más discutible, es que en este trabajo se hable de los 81 grados del Rito Francés, cuando en realidad se debería hablar 81 Grados provenientes, en parte, de la raíz de los Modernos, eso sí, sin olvidar la gran componente escocesa que envuelve toda esta panoplia ritual, ya que la utilización del término Rito Francés es algo más tardía primer imperio, incluso dentro de la documentación del Gran Oriente de Francia se tarda mucho en recoger tal definición, aunque entiendo que el peso del hexágono y nacionaliego haga mella en las mentalidades francófonas, y se produzcan este tipo de alteraciones un tanto interesadas de hacer coincidir el Rf con la llegada a la masonería a Francia.

Apuntadas estas dos cuestiones, indicar que estamos ante un importante fondo de rituales contenidos no en la biblioteca del Gran Oriente de Francia, sino en el Fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Francia en París, donde fueron depositados tras su retorno de Minsk y de Kiev, ya que estos fueron requisados de la sede del GOdF por los nazis, los cuales a su vez les fueron arrebatados por los rusos durante la segunda Guerra Mundial, todo un periplo que después de largas conversaciones han vuelto a Francia.

En este fondo parisino de la Biblioteca Nacional, se hayan unos 2000 rituales, así como un gran contingente de documentaciones relativas al GOdF y al Supremo Consejo, así como diversa correspondencia que se mantuvo con otras organizaciones, a lo que hay que sumar Libros de Actas de diferentes logias, libros de Presencias, rituales, diplomas varios… y Patentes, etc.

En suma, un importante bagaje documental que ocupa sus buenos metros lineales en los anaqueles parisinos de la BNF, los cuales constituyen el deleite de los investigadores que pueden tener la suerte y la oportunidad de estar de acercarse a París y empaparse de todo este gran conjunto documental.

Para suplir esa contingencia de no poder acceder a esa documentación sita en el BNF, el Gran Capítulo General del Rito Francés ha dispuesto en combinación con la editora Conform, el que podamos contar con este gran volumen documental encuadernado en una caja con tres volúmenes que suman unas 900 páginas, y a cuya obra nos introduce quien fuera Gran Canciller de la Gran Logia Mixta de Francia y hoy miembro del Gran Capítulo General del RF del GOdF, la Hermana Colette Léger.

Esta diligente y estudiosa francesa, en una introducción no excesiva de apenas unas 16 páginas, nos explica que estas tres pequeñas arcas (3 libros) que contienen los 81 rituales, muestran en gran medida el quehacer ritualista del siglo XVIII, el cual pasó por muy variadas vicisitudes y no por ello menos controvertidas y contradictorias, pues no en vano, hubo pasajes en los que se dio esa ritualidad como fue el «racionalismo, o la fuerte tradición religiosa y que se plasmó también en la masonería y en sus rituales, de todo ese contenido y bagaje ritualístico se denota un trasfondo caballeresco inmerso a su vez en una intensa cultura hermética, de lo cual nos quedan como testimonio las diversas leyendas relativas a los orígenes de la masonería especulativa, las cuales nos aportarían a su vez las pautas de cierta autenticidad que reconoceremos en la obra en estas directrices:

· La afiliación con los masones operativos del Medievo portadores de la tradición de los constructores del templo de Jerusalén.
· Los origines caballerescos y medievales (descendientes de los Caballeros de San Juan de Jerusalén) introducidos en Francia por el caballero Ramsay. Gran Orador de la Gran Logia, en el discurso de 1737: «Nuestros ancestros, los cruzados reunidos de todas las partes de la cristiandad en la Terra Santa… (Discursos de Ramsay).
· Los origines templarios, de cuya herencia los francmasones se reivindican como herederos espirituales.

Léger, nos indica que todo este amplio legado necesitó de un inventario, el cual fue llevado a cabo con el permiso de la Cámara de Grados del Gran Oriente de Francia, siendo uno de sus animadores el Gran Capítulo General, acometiendo una compleja labor de codificación que se dio comienzo en 1780 con la intención de la articulación de los rituales de las 4 Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, que en el fondo no era más que la reescritura iluminada de los grados que ya existían y que venían siendo largamente practicados por diversas logias francesas.

Estas Órdenes, por su parte retenían los temas centrales sobre los cuales se asientan como la violencia y la maestría, junto con los temas centrales de la alegórica construcción del templo de Salomón, y el advenimiento de una sociedad más esclarecida, sin olvidar la libertad en el franqueo de los dogmas en la búsqueda de la palabra que pesquisa la verdad.

Grados articulados en Órdenes, conservadas en la llamada Vª Orden, que siempre ha tenido fines conservatorios de corte académico.

De la comparación de tos este material entre los rituales antiguos y los rituales de las cuatro Órdenes nos «permiten repensar el rito Francés, sobre todo, a través de los siete grados llamados de Perfección, un modelo de funcionamiento que fue fruto del siglo de la Luces, y que permitían por la iniciación íntima del francmasón su participación en la mejora de la sociedad».

Tal y como expone Colette Léger, este trabajo nos introduce en la gran obra ritual del siglo XVIII, en una «disposición de los 81 grados contenidos en el Arca del Vª Orden, buena parte de ella jamás había sido publicada hasta este momento, y es en sí misma tal publicación, una reapropiación del patrimonio del Rito del GOdF del siglo XVIII», a lo cual se nos invita para de este modo abordar un trabajo de investigación y conocimiento profundo de la ritualista del siglo XVIII, sin que debamos olvidar el contexto histórico, ideológico y temporal en que concurrió la creación y difusión de toda esta pléyade de rituales.

En este sentido, hay que pensar que la francmasonería de aquellos momentos fue el fruto de las élites del Antiguo Régimen, que desde una concepción de sociabilidad que encarnan diversos personajes imbuidos en los medios deístas y religiosos del momento y como no de la Royal Society de Londres, y en un ambiente de pluralismo y tolerancia, y como no, de latitudinarismo político y religioso, personifican la búsqueda del Centro de Unión, lo cual conforma a su vez parte de las Constituciones de Anderson de 1723.

Tampoco debemos perder de vista a la hora de juzgar esta base ritual el perfil de esa primera masonería que arriba a las tierras francesas en 1720 , gracias a la acción de los diversos flujos y reflujos espacios temporales de los inmigrados masones en su mayor parte anglosajones herederos de las diferentes moliendas masónicas de muy distintos origen harán pasar rápidamente a la masonería francesa de los dos grados conferidos en el mismo dia, a la opción de un tercer grado que vendrá de la leyenda del mito de Hiram, el cual nos va a introducir en la intensa cultura simbólica que se va a desarrollar a partir precisamente de los arquetipos del Maestro Hiram y el Maestro de Salomón.

Esta aparición cambiará la faz de los grados masónicos, pues en Francia tras la llegada del grado hirámico, vendrán otros grados que nada tendrán que ver con Escocia, pese a su denominación como grados escoceses, los cuales se irán multiplicando en diversos sistemas de grados, creando una larga cadena de grados terminales, sin coherencia ni roles de progresión iniciática, más allá de propio grado, tal y como el gran estudioso del siglo XVIII, Charles Porset, nos expone sin complacencias « lo queramos o no, son grupos de grados que chocan contra los valores que se combaten».

Un desarrollo de grados que irá crescendo a la vez que pretende hundir sus raíces en los llamados profundos misterios, embebidos muchos esto grados «en una gran estupidez y futilidad», frente a cuyo hecho, el GOdF en 1773, que sucederá a la Gran Logia de Francia, la cual a su vez ya había impulsado una escalera de altos grados, intentando imponer un Rito de Perfección a través de la acción del Conseil des Grands Inspecteurs Grands Élus o Chevalier Kadosh, pero fue un deseo imposible, de ahí que tomada esa herencia, el GOdF va a intentar crear un modelo conformado en base a los grados simbólicos y los grados escoceses, pero de forma lógica y coherente, con el fín de articular un rito de Referencia, que siempre ha sido la gran querencia del Gran Oriente de Francia.

Esta labor de codificación que empezará con la institucionalización de la nueva obediencia francesa (GOdF), se conformará a partir de 1780 cuyos trabajos llegarán hasta 1786, bajo la mano sobre todo de Röettiers de Montaleau, y cuya acción ya venía determinada desde 1773 en base a los primeros trabajos de otro interesante masón, como fue Bacón de La Chevalerie, que junto los Directorios Escoceses de la Estricta Observancia, intentó llevar a cabo tal deseo, pero como ya indiqué, el GOdF, sería el nuevo organismo que retomaría la acción optando por una doctrina propia a la hora de la estructuración ritualista, una vez este toma el relevo de la Gran Logia de Francia.

El relato sobre la dificultad de estos trabajos no la encontraremos en el trabajo de introducción de Colette Léger a la hora de bosquejar estos 81 rituales, sino en otra interesante obra como es la introducción que hace Pierre Mollier en el trabajo editorial Les Hauts grades du Rite Français. Histories et textes Fondateurs,[1] donde nos relata con minucioso detalle, a modo de dietario, los trabajos y las grandes dificultades en los cuales se desarrollaron estos trabajos de codificación ritualista.

La Compleja tarea de codificación de 1782-1786

La encargada de llevar adelante es la llamada Cámara de Grados, que forma una comisión 27 miembros, cuyos oficiales encargados, entre otros, de llevarla a cabo fueron: Bacon de la Chevalerie como presidente, Salvalette de Langes, ejerciendo de Primer Vigilante y Roëttiers de Montaleau como Orador, los cuales empiezan sus labores en febrero de 1782, un año más tarde se había examinado unos grados escoceses, «según un orden analítico conocido y practicado por algunos Capítulos» teniendo como grado terminal el Caballero Rosacruz, siendo parte de ese trabajo los masones además de los mencionados: Dejunquières, La Vigerie, Millon, que serían quienes habían presentado más de la mitad de los grados a examen, pero amen de que fueron rechazados muchos rituales, y que no había mucha disponibilidad de tiempo, los masones de esa comisión se dieron cuenta que la mayor preeminencia del trabajo se la debían dedicar a los grados simbólicos.

Fue un acierto pues de ese trabajo salió la codificación cumbre del Rito Moderno, como fue el cuaderno ritual del Régulateur du Maçon, cuyo resultado final fue aprobado en junio de 1784.
La diversidad de materiales con los cuales trabajó dicha comisión es imponente, y el trabajo de pulido y codificación de todos ellos no deja de ser importante, y una muestra de esa labor la encontramos por ejemplo en este texto:

Ritual de 1º Grado del Arca de los 81 Grados:

Obligación
Yo …prometo delante el evangelio y delante de Dios todopoderoso Gran Arquitecto del Universo me comprometo sobre mi palabra de honor delante de esta R.:. asamblea que jamás revelaré los secretos de la Maso.:. de cualquier manera y a cualquier hombre que no fuera reconocido por ser un verdadero masón, yo prometo ser fiel al Soberano y a las leyes del Estado, y ser útil a los hombres, de ejercitar la beneficencia, de no dar la espalda a todos aquellos que necesitan de socorro y asistencia , Yo prometo obedecer las leyes de la Orden, y a los que están a cargo de su ejecución, de apreciar a todos mis HH.:., y de hacer respetar y amar a nuestra Orden por mi conducta y la pureza de mis costumbres, si yo faltara este juramento, yo consiento en que me sea cortada la garganta y las entrañas me sean arrancadas… Que dios me Ayude»

En nombre del GADU.: y su Alteza Serenísima M.:. Duque de Chartres, G..: M.:. de todas las Logias Regulares de Francia, se le hace masón por los tres golpes de mallete sobre la cabeza del compás, cuyas puntas están apoyadas sobre el corazón de recipiendario.

No deja de ser curioso el texto, porque nos aleja bastante de la perpetua exigencia de no revelar el secreto lo escuchado, aprendido, .etc, bajo ninguna forma, y en cambio se está pidiendo e insistiendo en la lealtad al Estado y al Soberano que lo gobierna, lo cual difiere bastante de las otras obligaciones que servirán de pauta para los años venideros.

Obligación que recoge el trabajo de codificación expresado en el Régulateur du Maçon:

Obligación
Yo (nombre y apellidos) juro y prometo, sobre los estatutos generales de la Orden, y sobre esta espada símbolo del honor, ante el Gran Arquitecto del Universo, guardar inviolablemente todos los secretos que me serán confiados por esta Respetable Logia, así como todo lo que habré visto hacer o escuchado decir; nunca escribirlos, grabarlos, ni burilarlos, si no he recibido el permiso expreso, y de la manera que podrá serme indicada. Prometo amar a mis Hermanos, socorrerles según mis facultades; prometo además atenerme conforme a los estatutos y Reglamentos de esta Respetable Logia. ¡Consiento, si fuera perjuro, a tener la garganta cortada, el corazón y las entrañas arrancadas, el cuerpo quemado y reducido a cenizas, y mis cenizas lanzadas al viento y que mi memoria sea en execración a todos los Masones!

¡Que el G.·.A.·.D.·.U.·. me ayude! (ad Libitium)»

Y finalmente expongo esta fórmula que recojo del Régulateur du Maçon 1801 Moutiers, sensiblemente diferente

Obligación:
«El neófito ante el altar, tendrá la rodilla derecha sobre la escuadra que está depositada en un cojín, la rodilla izquierda elevada, deberá tener en la mano izquierda un compás abierto, y apoyadas las puntas sobre el pecho izquierdo, que estará descubierto …

Repetid después de mí (VM) cambiando mi nombre por el vuestro: 

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.L’U:. Yo..., juro y prometo sobre esta espada símbolo del honor, de guardar inviolablemente todos los secretos que me fueran confiados por resta respetable logia… El V Venerable dice enseguida, levántese y extienda la mano derecha, yo le voy a leer la fórmula de la Obligación que deben prestar actualmente todos los francmasones del GODF, al final de la lectura, dirá: Yo lo prometo ¡Tendrá el Libro de la Constitución y los Reglamentos Generales sobre los cuales será colocado una escuadra, y sobre ellos la mano del neófito»

Esto nos viene a demostrar el gran trabajo de codificación de los usos rituales que tuvo que llevar a cabo la Cámara de Grados.

Para ver, o analizar la secuencia a lo largo del tiempo de este juramento, u obligación masónica, puede leerse mi trabajo Rito Moderno, Promesas y Juramentos.

La exposición de la primera Obligación que aquí he consignado tiene mucho que ver con los grados escoceses con los que tuvo que lidiar la comisión codificadora de Roëttiers de Montaleau, ya que proviene en parte de la molienda de la Gran Logia Madre Escocesa bajo el patronazgo de San Juan de Escocia que puso en pie un jacobita emigrado en 1751, lo cual se constituyó rápidamente en una auténtica potencia masónica independiente y rival de otras estructuras masónicas, tanto es así que los dignatarios marselleses del GOdF consideraban a la Logia Madre Escocesa como un temible obstáculo para el progreso del Régimen Francés, y máxime cuando este organismo se constituye en 1762 en Logia Madre, y exporta su masonería incluso a las colonias, «dotándose de una identidad cultural que permite al reino de Francia distinguirse de la matriz original inglesa».

De tal modo que el Gran Oriente de Francia no era ajeno a esa influencia y menos el Gran Capitulo General, que tiene tales rituales como referencia, pese a constituirse Logia Madre Escocesa en una forma de resistencia masónica a modo de metrópoli provincial frente a la centralización parisina y pretendiendo de alguna forma alcanzar la Republica Universal de los francmasones.

Por tanto, aquí se nos abre un interesante melón acerca de los Altos Grados llamados escoceses, y la definición del actual sistema del Rito Francés, y para ello tenemos una buen batería de herramientas rituales, que van desde la divulgaciones a los manuscritos, pasando por los pre-rituales, y las herramientas rituales como las que utilizó la Logia Madre Escocesa, este amplio arca de 81 rituales y los propios del Gran Capitulo Metropolitano de Paris, y los rituales denominados Plumet, surgidos tras la molienda con la refundación en 1999 del Gran Capitulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia. Un trabajo interesante para ver y analizar las derivas, los préstamos y el origen de las diversas moliendas rituales que se han ido dando a los largo de estos 300 años de masonería.

1786 y la Codificación de las Ordenes de Sabiduría

Si la labor de codificación en los grados simbólicos fue controvertida y difícil, ya no nos imaginamos lo que debió ser cuando los notables masones de esa Comisión tuvieron que enfrentarse a la caterva de cuadernos rituales de los Altos Grados, aunque lo hicieron desde una nueva estructura como fue el Gran Capitulo General de Francia, creado el 2 de febrero de 1784, tras el reagrupamiento de siete Capítulos Rosacruces que presidirá Roëttiers de Montaleau.

El trabajo inmenso de tener que enfrentarse al crecimiento y desarrollo anárquico de los llamados grados escoceses, de los diferentes sistemas puestos en práctica por diferentes Venerables, a veces en clara contradicción con los valores masónicos, fue llevado por una gran grupo de 81 miembros que fueron a su vez los fundadores del susodicho Gran Capitulo General de Francia, surgidos de la centralidad parisina de finales del siglo XVIII, y que reunían en sí una curiosa tropa de profesionales de la justicia y de los negocios, portadores a su vez de una forma deísta esclarecida a modo de la religión natural, eso sí con un explícito reconocimiento del GADU, y aunque muchos de esos comisionados fundadores son oficiales del GOdF, lo que niega cierta independencia de cara a la Obediencia.

Para Charles Porset, buen conocedor del siglo XVIII y del Gran Oriente de Francia como Gran Canciller que fue del Gran Capitulo General Rito Francés, expone en su trabajo sobre Los Philalethes et les Convents de París, «que este organismo devine de la emanación de los Amis Réunis, o sea de los Filaletos» y el que fuera su fundador Savalette de Langes.

Esta Comisión en sus Reglamentos generales como Gran Capitulo General (1784) proporcionaba en el artículo 29 la estructuración ritual de los Altos Grados en 5 Órdenes.
  • 1ª Orden: comprendería todos los grados intermedios entre la Maestría y el grado de Elegido, este último sería el complemento.
  • 2ª Orden: Comprenderá todos los grados escoceses posibles, y todo aquello que esté relacionado con ellos.
  • 3ª Orden: Comprenderá el grado de Caballero del Oriente, y todo lo que se relacione con tal cuestión
  • 4ª Orden: Comprenderá el grado de Caballero Rosacruz y los relativo al grado.
  • 5ª Orden: Comprenderá todos los grados físicos y metafísicos de todos los sistemas, particularmente de aquellos adoptados por las asociaciones masónicas en vigor.
La estructura de la Vª Orden, se compone de 27 miembros repartidos en dos clases, y con un triple rol:
  • · Gestión administrativa del Gran Capítulo.
  • · Fijación de los rituales que componen las cuatro Órdenes
  • · Ser el Conservatorio masónico del siglo de las Luces: ateniendo a los conocimientos provenientes de los diversos sistemas de formación de un trabajo y luces que no se pueden adquirir sin la fuerza del celo, y la asiduidad.
Este es pues el trabajo y el mundo ritual que se desprende de la edición de este importante bagaje ritual que edita Conform Editions, por un precio de unos 97 Euros, los pedidos pueden hacerlo mediante este enlace 81 Grades qui fonderent des Luméeres le Rite Français.

Victor Guerra. MM.:. y Vª Orden, 9º Grado de las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés



[1] Pierre Mollier. Les Hauts grades du Rite Français. Historie et textes Fondateurs Le Régulateur des Chevaliers maçons. Bibliothèque de la franc-maçonnerie Collection Renaissance Traditionnelle. Editions Dervy.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El Rito de Emulación, una visión desde el exterior.


Cuando abordé el libro el Ritual del Bristol, me vi obligado a profundizar en ritual de Emulación leyendo varios trabajos, incluso visitando alguna logia de Emulación para poder entender el ritual y su desarrollo, lo cual hice en logias distintas en las que habitualmente trabajo, y aunque me preguntaban qué hacía allí en medio de una logia de instrucción de Emulación máxime cuando soy considerado un practicante del Rito Moderno, proveniente del Rito Francés del Gran Oriente de Francia (GOdF).

Fruto de esas casualidades y sumergido en el trabajo ya comentado una intensa comparativa entre el Ritual de Bristol y el Ritual de Emulación, encontré un trabajo que me fue muy útil por su cierto espíritu revelador

Se trata de una plancha de un Hermano francés: Joël, publicada dentro del proyecto de estudio masónico que mantiene el grupo de Investigación Ledifice; la cual no solo aporta una dimensión distinta de la masonería de Emulación con enfoques alejados a los modelos clásicos ingleses, puesto que se hace desde una práctica del ritual de Emulación en suelo francés y en el seno del Gran Oriente de Francia. Lo cual parta muchos puede resultar paradójico.

Por otro lado, considero dicha plancha interesante también por su enfoque político-masónico, la cual explica algunas cosas y plantea nuevos puntos de reflexión, ya que nos habla de la famosa querella entre Moderns y Antiens, pero con enfoques tal vez no muy novedosas, pero si motivadores, las cuales nos remiten al espíritu casi que diría «laico» que había en los primigenios rituales ingleses.

Lo cual con el paso por diversos crisoles ese cierto pragmatismo se ha ido expresado mediante etapas se ha ido transmutando en una pirámide de grados, rangos, y arreos, con una implosión en cuanto a las exigencias en creencias y certezas o lo imperativo de los Landmarks, lo cual hace que esta nueva masonería se separe una vez más del tronco inicial.

Un primigenio espíritu que además al llegar al universo católico y a modo de vitriol se ha ido trasmutando lo que era un simple pedestal en un altar, y lo que no era más que un desnudo candelabro fue reconfigurado como la quintaesencia de la luz y belleza de la logia.

En fín… espero valga, ésta muy libre traducción, del trabajo del Hermano para entender el trabajo masónico de un Maestro Masón que, desde el Rito Francés, desembarca en el seno del ritual de Emulación.

Darle la gracias al Hermano Jöel, miembro del Gran Oriente de Francia por su aportación, y buena disposición para que se tradujera este trabajo.

Victor Guerra.

¿Emulación?

A veces los rituales tienen una semejanza extraña, ya lo decía uno de los grandes conocedores en esta materia, el cual planteaba que analizar los rituales era como trabajar con transparencias, vas quitando una y otra, y terminarás por llegar a la base, pero no solo eso, sino que además hay en ese estudio de la francmasonería, un placer extremo. Pero, esa no es la a cuestión… hoy alternaré la Historia y el Rito, intentaré no obstante no abordar demasiados detalles simbólicos.

Intentaré hacer el retrato robot del Rito, lo cual no dejará de sorprender a los visitantes de otros ritos, tanto por sus referencias operativas que lo dominan, a la vez que lo alejan de teúrgias alquímicas, tan presentes en tanto rincones de nuestro continente masónico.

«Emulación working» o sea, el «Estilo Emulación», o «Trabajo de Emulación» a primera vista puede sorprendernos por su orientación deísta, en efecto, sus referencias permanentes al Antiguo Testamento podrían hacer creer a los visitantes y, quizá, a algunos de entre nosotros, acerca de un explícito peso crístico en el seno de algunas prácticas continentales, y por tanto afectarlas de una forma fatal, cuando en realidad se debiera ver este rito como portador del librepensamiento… pues no debería perderse de vista que fueron algunos Pastores calvinistas, quienes plantearon la laicidad del Gran Oriente de Francia. Haciendo un guiño, diría que somos hombres simples ante una compleja obra.

Antes de ir más lejos, conviene precisar dos o tres puntos. En primer lugar, por lo que se refiere al vocabulario utilizado en Historia de la francmasonería.

El nombre de Gran Logia Unida de Inglaterra designa solamente a la federación actual, constituida después el Acto de Unión de 1813. La Gran Logia de 1717 lleva el Nombre de Gran Logia de Londres o Gran Logia de los «moderns» (sin “e”); la reagrupación de las Logias del rito «ancient» (con un “t” al final), calificados como provenientes de Gran Logia de los Ancient su verdadero nombre era «Grand Comité de la plus Ancienne et Honorable Fraternité des Maçons libres et acceptés, selon les Anciennes Institutions o sea Gran Comité de la más antigua y Honorable Fraternidad de los Masones libres y aceptados, según las Antiguas Instituciones».

Se llama así, los miembros de los gremios, y a las güildas y antiguas logias de constructores cuyo oficio era el relativo a la cantería son llamados o denominados operativos, mientras que se nombra a los otros miembros de las mismas logias, cuyo objetivo y oficio no era construir o ser arquitectos, y por tanto eran considerados como «masones aceptados. Los masones especulativos, por su parte, son miembros de logias no constituidas en torno al oficio, y por tanto sus miembros no eran canteros, ni albañiles.

¿Quiénes están eran “modernos” de la Gran Logia de Londres?

Comenzó bajo el reino de Enrique VIII, y siguió desarrollándose bajo Elisabeth I, la gran revolución del Renacimiento que tuvo como consecuencia la aparición de una fuerte corriente de pensamiento artístico y científico, fue desarrollada por los filósofos de las Academias neoplatónicas de Florencia y el tal Giordano Bruno, también por el desarrollo de lo que se llamará la «filosofía oculta» de Ramon Lull y Henry Corneille Agrippa , esta revolución tendrá como consecuencia el desarrollo de la formación universitaria y las publicaciones en lengua vehicular, y no precisamente el latín.

De este iluminismo nació la primera reagrupación de científicos y pastores calvinistas, que bajo protección de Inglaterra después de la Revocación del Edicto de Nantes, se habían establecido numerosos contactos con los Rosacruces renanos o los gymnasium de Basilea; y fue la Real Society, el Colegio invisible, o los free-gardeners, o la Druid Order y la francmasonería londinense quienes estaban en esa corriente y será la masonería quien agrupe en 1717, a los medios intelectuales más importantes que ya frecuentaban las dispares logias desde el siglo XVII.

Estos muy seguros de sus prerrogativas y protegidos por la realeza, como miembros de la Gran Logia de Londres, adaptaron sus rituales y sus prácticas con el fin de volverlos conformes a sus conocimientos especulativos y científicos.

Digamos que todo Londres tiempo compondrá parte de la Gran Logia Andersoniana, siendo poco diferentes de la nobleza urbana, no había duda de que se mezclaran con gente de poca educación, poco educada y, para ser honestos, cabe decir que: no eran de aquí.

Con el fin de justificar de esta exclusión, los moderns modificaron las prácticas y las señales, pretextando volverlos más conformes al pensamiento del tiempo.

La gran mayoría de los inmigrantes de las colonias de América, Irlanda y Escocia, empujados hacia Londres por las crisis y las guerras, artesanos, pequeños burgueses rurales viendo su práctica rechazada y despreciada, los nombraron moderns, pretendiendo, con mucha razón, que su exclusión y la deplorable evolución de los secretos del Orden habían tenido como consecuencia el alejar a Londres la verdadera y antigua masonería cuyos usos más antiguos conservaban, precisamente, ellos.

Un contexto político económico en mutación.

La historia de la francmasonería se embrolla bastante. Y por tanto conviene proceder a una rápida reseña político económica a cerca de Inglaterra, ya que este tema nos dará algunas precisas indicaciones.

A toda forma de economía corresponde un régimen, es lo que se dice, y, en el caso que nos ocupa, a toda forma de régimen corresponde un impulso de sociedad y unas formas de sociabilidad que la compone, y son su imagen. Los francmasones son hombres, a menudo, que han sido encastrados en la Historia, y muy conscientes del papel a jugar en la evolución de sus instituciones.

Así pues, para nuestra historia, conviene guardar el espíritu de los tres fenómenos más importantes del período1688-1815 en la Historia de Inglaterra, a saber:

• La revolución agrícola e industrial que al arruinarse los pequeños propietarios y al formarse en las ciudades un proletariado cada vez más miserable, vuelve inevitablemente a producirse una revolución política y una reorganización de los poderes,

• El paso el Gobierno monárquico, o donde el Parlamento sólo había tenido un rol legislativo a un Gobierno oligárquico en quien el Parlamento es también, contrariamente a lo que creía Montesquieu, la fuente del poder ejecutivo.

• La lucha contra Francia que tiene por primer objetivo impedir la formación sobre el continente de una hegemonía temible para Inglaterra.

Y todo ello en una Inglaterra del XVIII, con un poder en manos de una clase mixta, formada por una aristocracia alimentada en la Carta Magna salida de una feudalidad difunta y una plutocracia de latifundistas, lo cual conllevó el nacimiento de los dos partidos políticos que están aún presentes en el paisaje británico. http://www.ritofrances.net/2017/12/la-masoneria-jacobita-y-los-wrigs-en.html

Se sabe que el régimen británico se asentó sin levantamientos sociales. Siendo necesario admitir la existencia de una asociación de gremios mixtos, operativos y aceptados, o incluso al más alto nivel. Estos grupos de privilegiados estaban abiertos al talento y al éxito porque valorizaban el sistema que favorecía el liberalismo económico. Esta es la razón por la que, el siglo XIX decimonoveno siglo parlamentario, fue a la vez imperial y democrático, y no encontró nunca en la fina flor de la Inglaterra un prejuicio desfavorable. Esta élite, garantizaba el carácter de los gremios, y había tomado la práctica, desde el siglo anterior, de considerar este sistema como su casa.

Es en este contexto, nacerá la francmasonería inglesa, a la imagen de un elitismo conservador y mundano. Y la Gran Logia de 1717 vehiculaba el orgullo de las Luces, una conciencia general de progreso y liberalismo preferencial que supo adaptarse a un medio ambiente distinto, también al parlamentarismo británico y las realezas continentales, y la manera de evolucionar tan diferente. Sin embargo, sus métodos de contratación específicos y los deseos de ennoblecimiento de la burguesía que los componía condujeron a una cierta mesura en la estructuración en Logias de distintos niveles.

Muy lejos del principio que afirma que “Todos los masones son hermanos sobre el mismo nivel”, la Gran Logia de los moderns dejó germinar la semilla la cual se convirtió en un árbol de muy numerosas ramas…, el desarrollo de sistemas de altos grados como parte del reflejo de las jerarquías sociales y sus privilegios que condujo a reticencias cada vez más señaladas a la hora de aceptar en sus filas a los obreros o los masones del oficio.

Eso condujo, naturalmente al rechazo de algunos visitantes, gente modesta resultantes de las antiguas Logias de Provincias, Irlanda y Escocia o antiguos inmigrantes de las Américas.

Ante este clima de ostracismo seis Logias independientes de Londres formaron en 1751 lo que pasó a ser denominada com Gran Logia de los de los Antiguos. La pretensión de su portavoz, Laurence Dermott, fue vista muy rápidamente como un hacer federalista, y muy empeñado en conservar las prácticas antiguas, aunque un tanto exageradas, lo cual no estaba exento de fundamento. Esto permitía reinstalar en la masonería un funcionamiento que había desaparecido, acerca de las preocupaciones de los privilegios.

Esta nueva masonería de los ancients era la imagen de una determinada forma de lucha de clases que se extendió sobre toda la segunda mitad del XVIII, y primeros años del siglo XIX.

El conflicto de intereses y de poder en cuestión, que sólo se refiere, a primera vista, a Inglaterra es, en realidad era una imagen prefigurada de las revoluciones políticas de la Europa de los años 1830…

The Union Act 1813

La pelea de los ancients y de moderns, se terminará en 1813, por medio del The Union Act y fue el divorcio definitivo, como consecuencia natural entre las masonerías inglesas y Continentales. Estas últimas había evolucionan hacia un sistema arborescente demasiado anárquico y demasiado cerca de la nobleza de privilegios para reinstalar los antiguos deberes.

La marca más clara de esta separación sigue siendo el firme rechazo del Escocismo y los Altos grados, así como lo define claramente el Acto de Unión en cuanto a la estructura de las prácticas.
«Se declara y se pronuncia que la pura Antigua Masonería consiste tres grados y no más en, es decir: Aprendiz entrado, Camarada, incluida la Marca, y Maestro Masón, incluido la Orden Suprema del Santo Arco Real». Tendría en cuenta aquí como un paréntesis importante que la masonería anglosajona no conoce el término grade que aparece tan menudo sobre las traducciones francesas al lugar de la palabra “degree».

Para los ritos antiguos, no hay ni grado, ni rango sino, degree. (etapas) Todos los masones son hermanos sobre el mismo nivel y las disposiciones jerárquicas son una herejía masónica contraria al Landmark (22). que precisa que Todos los masones son iguales y no pueden prevalerse de ningún título ni rango hasta los tres grados. La igualdad de todos los masones es un principio absoluto, y no es anodino que el término de degree, que viene a significar etapa, «” y los escalones o tramos de la escalera, se han traducido en un continente prolífico lleno de honores desiguales designados mediante grados.

¿Esta última palabra que es la misma en las dos lenguas, por qué se ha escogido si no se utilizaba?
La aparición, de Emulación se presenta como la herramienta de una unificación ritual a modo de herramienta que venía a parar las proliferaciones anárquicas de supuestos rangos percibidos esencialmente como una vuelta a los privilegios del mundo profano, y el punto final al primer gran conflicto de la historia masónica con el Gran Oriente de Francia había intentado ensayar a partir de 1773, un cierto sistema con poco éxito.

Del Acto de Unión nacerá el Gran Logia Unida de Inglaterra.

Los rituales de los ancients de este tiempo eran, no obstante, muy dispares. Practicados en las provincias del Reino Unido, se encontraba el nombre de la ciudad donde se sitúa la Logia en el ritual, como el Oxford Working, o de la región, como el Sussex Working, u otros nombres sabrosos tales Logic o Stability, pero todos conformaban, más o menos, una práctica idéntica que los historiadores de la masonería inglesa acuerdan como conectado al rito que se reconoce generalmente como la práctica antigua.

De hecho, más que de substituir una apelación u otra, los miembros de la Special Lodge of Promulgación, no dieron nombre a su ritual que llamaban antigua práctica regular, y el término que sirve aun hoy es la abreviatura de “Emulación Lodge of Improvement for Master Masons.

Este nombre es en realidad, el de la Logia de referencia, fundada en 1818 para la instrucción de los Maestros Masones, que se reunían desde esta fecha e ininterrumpidamente en el Freemason' s Hall”, en Great Queen Street de Londres, todos los viernes por la noche a las seis de tarde.

Pero, volviendo de nuevo a la parte política. Antes de 1813, existían dos Grandes Logias. Una ellas, fundada en 1717, la de los moderns, y otra, fundada en 1751, conocida como la de ancients. Estas dos entidades vivieron relaciones muy conflictivas durante más de sesenta años.

Durante la segunda mitad XVIII, la Gran Logia de los Moderns de 1717 no era reconocida por sus dos hermanas grandes logias de Escocia e Irlanda, que la acusaban haber modificado los Landmarks tradicionales, y de introducir modificaciones importantes en la práctica de los ritos, lo que se reconoció el 12 de abril de 1809.

“This Grand Lodge do agree in opinion with the Committee of Charity that it is not necessary any longer to continue those Measures which were resorted to or about the year 1739 respecting Irregular Masons, and do therefore enjoin the several Lodges to revert to the Ancient Land Marks of the Society” (Gould History II: 498. Hextall, AQC 23 (1910): 37. Knoop, AQC 56 (1945): 30. Clarke, Grand Lodge (1967): 124)

Luego se constituyó seis meses más tarde una nueva Logia: The Especial Lodge of Promulgación, cuya patente especificaba el objetivo: «en aplicación de la Resolución anterior, se hace conocer y volver ejecutivos los antiguos Landmarks a los cuales convenía volver de nuevo»
“for the purpose of Promulgating the Ancient Land Marks of the Society and instructing the Craft in all such matters and forms as may be necessary to be known by them in Consequence of and Obedience to the said Resolution " [la del 12 de abril de 1809, citada arriba] and Orden”. AQC 23 (1910): 37-38.)

En 1809 fueron nombrados los Comisarios a fin de negociar las modalidades que permitieron el 27 de diciembre de 1813, fusionar las dos Logias en Grande Logia Unida de Inglaterra por la firma de la Unión Act.

Esta unificación fue objeto de numerosos tratados entre las dos Grandes Logias por iniciativa de los Ancient, así, el 11 de abril de 1810, la Gran Logia de los Moderns decidió acceder a la petición de los de los Antiguos y preparar la unificación de las dos Grandes Logias. Aunque es sabido que los Moderns se hicieron de rogar, en parte para disimular sus propias debilidades y fingir la indiferencia a la unión que no podía ser otra cosa que reforzar el prestigio de la francmasonería inglesa.

En un territorio, unificado y pacificado, las posiciones políticas adoptadas y las disposiciones naturalmente legitimistas de la masonería inglesa que eran patentes ya desde el siglo XV, de hecho, la casualidad había vuelto necesario agrupar a los masones alrededor de una misma corona.

La práctica regular de ancients…

De acuerdo con la vieja tradición de los masones operativos, el ritual estandarizado que resultó de la unión de los ancients y de los moderns no se hizo por escrito¡, al contrario! Fue necesario esperar hasta a 1850 para que el primer ritual de la Unión fuese publicado, y fue en 1969 cuando hubo una publicación oficial de la GLUI.

Los constituyentes de Act of Unión de 1813 habían tropezado con una dificultad: hay siempre una comisión, en alguna parte, lista para transformar, para modificar, o para añadir el tradicional, un restablecido por aquí, o un verdadero por allá, o resumir, o modernizar, la práctica de los rituales. ¿Cómo reconciliar esas dos exigencias, a saber, la oralidad en vigor, al menos teóricamente, y aquélla digamos más directamente política, de preservar inmutabilidad del Ritual, de ponerlo al abrigo de las inevitables variantes locales y otras deformaciones?

Esa era efectivamente la visualización oficial del conflicto y era necesario evitar que se reprodujera. La Gran Logia se volvería pues Primera Gran Logia… Primera por la antigüedad reivindicada, pero sobre todo Primera jerárquicamente con el fin de atraer las almas extraviadas al seno de la regularidad.

¡No olviden que, en masonería, el último nacido no es siempre el más antiguo y el más grande!

Sin embargo, este objetivo federalista tuvo como consecuencia directa que los Hermanos del Rito “Emulación” puedan sin reserva afirmar hoy, que desde su origen, no sufrió ninguna alteración, ni en su contenido ni en sus prácticas, ni en el sentido gestual. En él está el principio fundador de este rito su inmutabilidad.

La conservación de su mensaje por el hecho de que no se modifique el “iota” (¡una referencia bíblica!). Es por ello, que no se toma la guardia, el aprendizaje es por corazón, que pasa a ser el principal objeto del ritual, mientras que este elemento no es, en realidad, más que un accesorio o de estudio obligado.

Con el fin de conservar la práctica ritual de la manera más eficaz, los artículos del Acto de Unión estipulaban que debe de haber una perfecta unidad en el trabajo.

¿Pero por qué querer hacer una masonería universal a partir de una simple reconciliación?

Como ya dije, a toda forma de sociedad corresponde una forma de sociabilidad. La Historia de Inglaterra de este tiempo nos lo muestra bien, se trata de consolidar lo que se volverá a considerar como un Imperio, y por tanto es deber de protegerlo de los ataques…, especialmente ataques interiores… ¡Inglaterra conoció numerosas guerras civiles, nunca revoluciones!

La acción de una francmasonería especulativa, era vista como un encaje perfectamente integrado en la esfera política europea, y por tanto era imprescindible para un inglés conservador que la potente masonería napoleónica del duque de Cambacérès, Archi Canciller del Imperio, y miembro del Gran Oriente de Francia no estuviera demasiado presente, no fuera a convertirse en una referencia.

Era necesario traducir esta perspectiva universalista por la unificación de lo que representaría la más importante reagrupación federalista de la nobleza y la burguesía del Imperio Británico, de tal forma que pudiera ofrecerse en modelo de sociedad con los mecanismos perfectamente equilibrados y adaptados del mundo moderno. Las derrotas de Napoleón marcarán las primeras señales de debilidad de su poder y compartirán los pedazos de su imperio entre Prusia y Londres.

Se pensaba que sería una buena cosa ver a la burguesía francesa sumirse, y que el “freemasonry inglesa legitimista” deviniera en un punto de reagrupación. La nueva francmasonería recuerda de dónde viene, y se reivindica como resultante de los constructores de catedrales y la revolución industrial. Es la defensa moral contra las veleidades revolucionarias de la Europa continental, el equilibrio de las naciones. Se sabe que estas pretensiones debían impedirse, las revoluciones fallarían en el reconocimiento de legitimidad concedida por los ingleses a Luis-Philippe de Orleans, el fracaso que forjará el zócalo de las revoluciones europeas de 1830.

Estos errores estratégicos debilitarán la credibilidad de Inglaterra sobre la escena europea y conducirán a los británicos a percibir una nueva soberanía, la joven reina Victoria, agotada por las gruesas sucesivas batallas que mantendrá, sin embargo, será uno de los más largos reinados de la Historia, de 1873 a 1901, como una clase de reencarnación de Elisabeth I.

De hecho, después de su muerte, la víspera del primer conflicto mundial, todas las familias que reinaban en Europa afectadas en el origen del conflicto se vincularán entre ellas por la descendencia de la Reina, que se había convertido en una figura mítica del Imperio y conductora verdadero de los principios anglicanos, es decir, del prestigio moral de Gran Bretaña, imagen de su potencia.

El sol nunca durmió sobre el Imperio y los masones de Britania trabajan desde el levantamiento del día…

Este sentimiento de continuidad Imperial, esta defensa civilizadora, esta deuda de la Inglaterra civilizada frente al resto del mundo, como lo dirá James J. Frazer, la etnografía se impone aquí a quienes la practican, ya que no hay que una única forma de masonería; la masonería inglesa, no debe confundirse con los hijos de las Luces demasiado como a menudo se asocia erróneamente o a la Revolución Francesa. No desea mezclarse con una revolución cualquiera y declarará con fuerza sus orígenes humildes y trabajadores; la de la masonería del oficio, de los gremios prohibidos; creyentes, virtuosos, trabajadores y sobre todo, al servicio del Poder.

Siendo pues la familia real quien volverá de nuevo dirigirla. Su ritual debe ser anglicano, basar su trabajo en la Biblia del Rey Jacques I.

Esta masonería ya unida se extenderá sobre el planeta entero y, para ello, desarrollará en el paisaje especulativo sobre los conceptos de regularidad, y de Landmarks. Esta posición dominante, había sido un objetivo fundamental, incluida la Gran Logia de Londres, expuesto por el Gran Secretario de los Moderns James Heseltine (nombrado el 5 de mayo de 1769 ), hablando de la francmasonería francesa, que no eran reconocidos como masones… y también que … La diferencia fundamental y esencial entre la francmasonería inglesa y las francmasonerías continentales que estos últimos ignoran lo que es un francmasón».

Con el fin de organizar la unidad ritual que pondría término a todas las peleas, y sobre todo a la sobre abundancia de textos que habían ido dando desde 1730, se pasó a la creación de una Logia de Reconciliación, compuesta a partes iguales por Maestros Masones expertos, y resultante de la unión de las dos Grandes Logias, y así es como se inscribió la Constitución de la nueva Gran Logia.

El artículo V preveía, a este respecto, que los Hermanos que estaban participando en los trabajos de la Logia de Reconciliación tuvieran por misión constituir un Ritual que debería observar la perfecta unidad (perfect unity) en coherencia con la nueva Gran Logia.

Los Maestros de la Logia de Reconciliación no fueron avaros en sus esfuerzos para conseguir una forma ritual que hacía desaparecer la alquimia y el rosacrucianismo, pero eso sí contemplaba los arcanos de la filosofía oculta y las luces élisabéthaines del siglo XVI, lo cual era aceptable de forma unánime por todos. Estos esfuerzos de sincretismo son certificados por el hecho de que no se terminó nada realmente antes de la preparación del 20 de mayo de 1816, de la tenida de la Gran Logia presidida por el Muy Venerable Gran Venerable Su Alteza Real el Duque de Sussex.

Después de este acontecimiento de Gran Logia, y de su siguiente reunión del 5 de junio de 1816, se aprobó y se confirmó el ritual.

De ahí nació en 1816 una forma de ritualidad muy particular de apertura y cierre de la Logia en los tres grados, así como las recepciones, pasajes de elevación que se aprobó y se admitió en nombre de SAR el Duque de Sussex, de la Gran Logia Unida.

Ritual de «Emulación”, aunque practicado por los elementos de las fuerzas británicas colocadas sobre el continente durante la Primera Guerra Mundial, se introdujo en Francia que en 1925 por los hermanos Drabble, y por tanto fue traducido al francés por este motivo. En esta época, el Gran Oriente de Francia, nacido en 1773 en el objetivo de federar los ritos, ya disponía de permisos para el desarrollo del rito de los Ancients, introducido en Francia a la vuelta de La Fayette, después de la guerra de independencia de 1774, y el rito de York, traído por los inmigrantes americanos después de la Guerra de Secesión, es decir, entre 1861 y 1875.

En 1925, el ritual de Emulación se adoptó por parte de unos talleres de la Gran Logia Nacional Francesa creada desde 1913, en particular, “Perseverencia 27», «Esperanza 35», «Confianza 25”, etc… tiempo después, y en una Obediencia construida sobre el Rito Escocés Rectificado.

Portador del concepto de una iniciación oral y completa, en cada grado del ritual de Emulación, en su práctica asidua, es esto, lo que se podría llamar un rito explicativo, muy progresista y muy igualitario. Sobre este punto particular, todo indica que su práctica fue proclamada en Francia por la Gran Logia Nacional, sobre todo, con un deseo de lealtad de y alianza con Inglaterra, más que por elección filosófica.

Todos los elementos de filosofía oculta del XVI, y los secretos del Antiguo del Testamento están contenidos en sus ceremonias que se transmiten en cada etapa del Ritual y en cada grado para lo que lo concierne, no omitir nada. Eso permite, que por la práctica y el estudio se accede al conocimiento de los símbolos y los signos que es la cuestión fundamental de su utilidad.

Para Emulación, el tema en lo concerniente a la Masonería Azul, esto se agrupa en los tres primeros grados Aprendiz, Compañero y Maestro, y es la construcción simbólica de un Templo. El Aprendiz es admitido entre quienes participan en la tarea de la construcción con el fin de compartir los trabajos y aprender las técnicas.

Sólo como Compañero, se le proporcionará el resto de las herramientas que le permitirán preparar una piedra tallada, y progresar hasta la producción de una obra maestra.

Será entonces capaz de trabajar como masón experimentado y se le fomentará para que descubra los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia. Conocerá el sentido moral de la escuadra, el nivel y la perpendicular, y aprenderá incluso dónde y en qué espíritu los Compañeros reciben su salario.

El grado de Maestro Masón de la Marca, o el Compañero aprenderá cómo percibir su salario, aunque seguirá a sus maestros, lo que asegura el vínculo entre el Compañero del oficio y el Maestro. Ayudará a acabar el Templo para la culminación de las alianzas…

Emulación presenta una gran simplicidad estructural, si se le compara con aquellas otras ritualidades como la escocesas o egipciaca, aunque también tiene una notable complementariedad en las distintas etapas de la progresión.

Allí donde se debe buscar la piedra oculta, Emulación substituye la piedra de ángulo y la piedra en punta. Es la manipulación de esas piedras las cuales constituyen la estructura física del Templo, la constatación de su estabilidad, de su armonía y, por extensión la aplicación de estas calidades del Hombre, que dan todo su sentido a la progresión masónica de Emulación.

Cuando se practica dicho ritual, lo que salta a la vista inmediatamente, es la gran lógica de su progresión a la hora de presidir los trabajos, tanto que el horizonte del Aprendiz Entrado ya se orienta que será un Maestro del Arco.

Cada francmasón pasa de un grado a otro, y de un puesto a otro en el término de un ciclo anual.

Nada en esta lógica claramente destacada por su insistencia particular, en cuanto a lo transitorio y a su voluntad federalista es incompatible con los principios fundamentales de tolerancia, progreso, y filosofía recordados en el artículo 1 de las constituciones del Gran Oriente de Francia como nada en esas mismas Constituciones impiden la práctica de un rito, más allá de hecho de disponer de los permisos necesarios para su practica y progresión.

Para Emulación, la práctica asidua ofrece la comprensión, y las Logias de Instrucción se construyen sobre el estudio con el fin de permitir a los francmasones progresar y “mejorar” (traducción de Improvement), y generar una dinámica (Emulación), en la vía masónica; por la Emulación, las pruebas, el cambio está en los elementos simbólicos del ritual.

Para el francmasón, la práctica rigurosa de su rito, cualquiera que sea es una garantía de seriedad, de lo contrario es hacer teatro o bailes folclóricos .

Entonces, practiquemos lo mejor que podamos el ritual porque la meta de la Francmasonería y sus rituales para trabajar en la mejora del progreso del Hombre.

«¿Emulación? ¿Qué hago yo aquí que provengo del Rito Francés?” a esto puedo responder fácilmente… Estudiar la francmasonería y en ello hay un placer extremo. Y agradezco a todos aquellos que me permiten compartirlo conmigo como un regalo.

He dicho. Jöel

NOTA : Puede ser interesante complementar esta lectura con estos enlaces: http://eruizf.com/masonico/ritos/emulacion/masonico61.htm

@Traducción personal y libre de VGG