La manera de practicar la masonería revela el estado de espíritu del masón, y su desarrollo revela la finalidad con la que uno se ha incardinado en la masonería


martes, 12 de julio de 2016

domingo, 10 de julio de 2016

El Rosa-Cruz escocés, para los Modernos, un grado masónico humanista en el siglo XIX. (2ª parte)


Proseguimos con la aportación del estudioso y francmasón Pierre Besses, en esta traducción libre de Victor Guerra, en la cual se recoge  la reflexión sobre el grado 18, o de la 4ª Orden de Sabiduría de los Modernos, lo cual es toda una novedad.

Tras tres siglos de secularización y descristianización de la Republica de 1789 y de la religión secular de los Derechos del Hombre 1790, el Rosa-Cruz del REAA pudo incardinar su sabiduría fundada en el basamento kantiano.
De tal manera que el Rosa-Cruz, de cuño escocés enseña la cuádruple cuestión kantiana:
  • · ¿Qué puedo conocer? (Filosofía)
  • · ¿Qué puedo hacer? (Ética)
  • · ¿Qué me es permitido esperar? (Filosofía política)
  • · ¿Qué es el hombre? (Antropología filosófica)
Cuando un masón se refiere a Kant, quiere evitar la idolatría, y quiere creer en la idea de una razón práctica que no dejaría que en el progreso fuera una esperanza vana para pretender definir el Deber, el tema esencial de los grados de Perfección. Es la garantía para evitar las ilusiones del cientificismo, y los enredos del subjetivismo «estúpido»' y como no, el callejón sin salida que nos presenta el relativismo simplón.

«Maçonner» (Construir), es intentar hacer de esta búsqueda un sentido, una demanda social constante.

Bien entendido, que el Rosa-Cruz puede ofrecer una red de lectura y un marco más allá del análisis kantiano. En filosofía, Maçonner» (Construir) es trabajar para hacer fructífero el humanismo que las fuerzas contrarias han tratado de impedir a lo largo del pasado siglo. -En la ética, está claro, que la fuerza está en constatar a pesar de nuestras anteriores suposiciones, que la moralidad universal kantiana está en parte obsoleta. "Maçonner" (Construir), es, por tanto, admitir que no hay ningún criterio absoluto para definir una ética y una moral.

En la filosofía política, «Maçonner» es pensar, pero sobre todo vivir en sí mismo, las nuevas condiciones permanentes y novedosas de la vida en sociedad.

-Por último, «Maçonner»' en el siglo XXI, es hacer viva y pertinente las estructuras antropológicas del imaginario masónico.

Ante todas estas preguntas, el Rosacruz del REAA, parece decir de forma implícita o explícita, no es el sentido que parece este parece recoger, sino los errores que debemos evitar. ¿Es el mundo como lo vemos? ¿Cómo debemos «reconstruirlo»?

El sentido es siempre productivo, construir, lo aleatorio y lo provisional. El Rosa- Cruz escocés recoge de Nathan el sabio que "el único impulso que nos mueve siempre hacia la verdad, a la «verdad total». De hecho, esta «buena hija»', un pelín adultera, fruto de las Luces y el ilusionismo, de la Gnosis y del cogito, del positivismo y del esoterismo cristianismo y del ateísmo estoico, del latitudinarismo protestante y la psique newtoniana, es la Francmasonería, el REAA es hijo de aventureros franco-americanos, y no parece dar ninguna respuesta cierta ante cuestiones esenciales y existenciales.

La Viuda y su descendencia escocesa se convierten sobre todo en una gran duda de todo, y hasta para sus propias dudas (de cara a la deriva sectaria hacia el dogmatismo). Y sin embargo, es imposible para un Maestro Masón y para mayor razón, para un Rosa- Cruz, evadir estos temas, a menos de someterse a la existencia de la piedra bruta. El sentido es la vez «orien-tación» y significado (expresión intencional). El sentido no es algo que se puede llegar mediante la búsqueda directamente. Él se insinúa en nosotros como esa incidencia.

Este grado Rosa-Cruz escocés, según el Barón Tschoudy con los tres valores cardinales, el francmasón puede sobre todo oponer una filosofía kantiana de la secularización propuesta por la 4ª Orden de Sabiduría, según Jacques Georges Plumet. De hecho, para el acceso a la 4ª Orden de Sabiduría la condición absoluta es la filosofía de las Luces.

El Perfecto Masón Libre y Soberano Príncipe Rosa-Cruz comprendido en la 4ª Orden Sabiduría, es Jacques Georges Plumet define claramente el propósito del grado: la liberación y el desarrollo del Perfecto Masón Libre. Y no puede ser adquirido sólo por la investigación filosófica, ni tampoco es una investigación filosófica en los Grados de Sabiduría del Rito Francés que no impliquen las virtudes cardinales como son la valentía y la lucidez. Esta son para el Caballero Masón indisociables porque valor no es nada sin la claridad y la lucidez, y sin la valentía, Este valor, según Jean Jaurès, era «el coraje en la búsqueda de la verdad allá dónde se encuentre, y no es sufrir la mentira triunfante que pasa».

Es esa lucidez, tan bien evocada por René Char: «lucidez es la herida más cercana del sol». Soportar esta mentira requiere serenidad, fuerza y sabiduría. Serenidad ante lo inevitable, fuerza para cambiar lo que puede ser, sabiduría para discernir uno de lo otro.

Coraje, lucidez, sabiduría - estos son los valores que el Gran Capítulo General del Rito Francés pretende poner al servicio de la masonería adogmática y universalista del Gran Oriente de Francia. Si la imitación, como la energía, es individual, la política, como la acción es colectiva.

Para subrayar la especificidad del Rito Francés, que lo distingue del Rosa Cruz, escocés de filiación kantiana, Irène Mainguy (p.415) cita a Daniel Ligou. El énfasis está más en la idea y en la imagen del Perfecto Masón libre: entendiendo por este estado de perfección el Soberano Príncipe Rosa-Cruz que puede recuperar la palabra, lo que le permite acceder a una verdadera maestría y a una liberación.

Daniel Ligou señala que este rito (Rito Francés) se detiene en los Rosa Cruz, no se trata de grados «areopagitas» que culminan en el grado de Caballero Kadosch, 30º del REAA, ni entendidos como grados «blancos». Los masones franceses han considerado que ninguno de los grados que hoy son intermediarios entre los 18 y 30 del REAA, algunos de los cuales se practican en los Capítulos de Rito Francés, tenían suficiente prestigio para convertirse en el «nec plus ultra»" de la Orden. Por el contrario, podría pensarse que la palabra rencontrada, no había sido verdaderamente lograda... Ligou piensa como esta lógica explica la fuerza conquistadora del rito en 1786, y explica también su declinar. Después del establecimiento definitivo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 1804.

El (RF) no podría pretender luchar, especialmente en el seno de la aristocracia masónica contra de la atracción, no tanto de Kadosch, que adquirirá su popularidad real sólo después de 1850, sino entre los llamados grados «blancos». Tal vez la cooptación, la regla absoluta del Consejo Supremo, el hecho de ser soberano incluso de la masonería azul, mientras que el Gran Capítulo, después que el Gran Directorio siguiera siendo parte integrante del Gran Oriente, dio como resultado que dignatarios masones en primer lugar, el «pueblo» optara por el escocismo... en cuyo momento el Rito Francés en siete grados desapareció oscuramente.

. Daniel Ligou, hizo este análisis en 1992, unos años antes aún el sistema del Rito Francés no se había reestructurado y no reanudaría con fuerza y vigor, su desarrollo, para proponer una progresión coherente a los Maestros Masones, paralela a la existente desde 1804 del Rito Escocés Antiguo y aceptado. (Ibíd., p.416)

Según Cellé, el Rito Francés, a diferencia del Rito Escocés, no habla jamás de la palabra perdida, pero si de un nombre «Innominable» enseñado a los Maestros Masones. Daniel Ligou considera que esta 4ª Orden, titulada de la «Rosa Cruz» es una mezcla, en proporciones variables de esoterismo cristiano, con esencias específicamente luteranas y alquimia.

De nuevo el Maestro Masón muere para de nuevo renacer. El recipiendario es un Caballero del Oriente que vagaba en la oscuridad más profunda, el cual ha perdido la palabra en la segunda destrucción del templo y que quiere recobrar con la ayuda del Muy Sabio. En el curso de los siete viajes, el Caballero de Oriente descubre las columnas de la Fe y la Esperanza y la Caridad, columnas sobre las que reposan los principios de la Orden.

A través de un diálogo centrado en cuatro preguntas y respuestas, el destinatario va a descubrir realizando un trabajo de evocación, a la manera socrática, que la palabra deseada está en él, lo que le permite ser reconocido como «Perfecto Masón Libre».

El ritual se centra en el descubrimiento de las tres virtudes, para que entonces la restitución de la palabra se haya cumplido. El simbolismo de este grado debe permanecer abierto y libre de cualquier interpretación restrictiva de una doctrina establecida. De tal forma que las nociones de Fe, Esperanza y Caridad deben ser aprehendidas como virtudes universales.

Los objetivos de los rosacruces del siglo XVII, inspirados por Christian Rosenkreutz, debían establecer la paz universal a través de intercambios internacionales de reformas intelectuales y políticos. Buscaban una emancipación de la humanidad por un perfeccionamiento individual y el progreso de la ciencia, asociada a una voluntad universal de compartir mediante la combinación de la acción del corazón y la razón.

¿Es concebible que esta 4ª Orden de la Sabiduría continúe siendo el vector de este espíritu? ¿Cómo salvar al hombre? Él no puede salvarse a sí mismo, sino es renovado para que en él crezcan las virtudes más nobles, mientras encuentra su verdadera identidad mediadora entre el Cielo y la Tierra. 

Pero, ¿Cómo acceder a esta formulación existencial y sabiduría, haciendo caso omiso de lo que es en realidad, de qué se trata, de donde uno viene, o a dónde va, el sentido de su destino y el lugar que debe ocupar en el universo?

El objetivo de los trabajos realizados por los Perfectos Masones Libres es la construcción del Hombre, del Ser, que es la genuina humanidad considerada objetivo ideal. Independientemente de creencias u opciones filosóficas, este enfoque parte de la premisa de la fe y de la esperanza en la perfectibilidad del ser.

La simbólica de este grado está estructurada sobre la base aprovechando el tema de los valores en el ideal caballeresco ante el cual los masones se convierten en sus defensores. Inscribiéndose en una dinámica de lucha con la intención de espiritualizar este combate y deviniendo en un Caballero del Espíritu. En él rencontraremos los temas principales de búsqueda de la palabra, el amor, el sacrificio, de la resurrección y el fuego. (Ibíd., p.417).

Deber y salvación: la ética moral (Luc Ferry, p.222).

Esta secularización de la moral cristiana de la Rosa-Cruz de las Luces católicas, afirmada por la finalidad de la 4ª Orden de Sabiduría, puede reducirse a estas tres virtudes teologales. De hecho, estas tres virtudes cristianas teologales secularizadas por los Modernos implican también una doctrina de salvación, tal y como dice Luc Ferry.

Para secularizarse, la moral cristiana y católica de Rosa- Cruz católica según el Barón que Tschoudy, ello significa mostrar cómo el humanismo moderno se funda todo él en la emergencia de una nueva visión del hombre, que apareció en un gran día en el pensamiento de Rousseau - que no significa, por supuesto, que haya un solo pensador en el origen de esta agitación, peo que dicho pensado tematizó mejor que nadie en su filosofía mejor que nadie.

Es en este contexto, donde volvemos por un momento, sobre el significado de este trastorno, de esta agitación, así como las razones por las cuales se permite fundar fuera de los marcos religiosos tradicionales los dos grandes temas alrededor de los cuales las morales modernas van girar desde el momento que la libertad humana fue un absoluto: de una parte la valorización del interés general, de lo universal, contra los intereses particulares, y por otra parte, está la idea de que la verdadera virtud reside primero y ante todo, y en todo caso, en una acción desinteresada.

En la tradición cristiana, el ser humano es concebido como una criatura. Esto significa, en el imaginario cristiano, su «idea», su concepto, si se quiere, se encuentra primero en el entendimiento divino antes de que Dios, no decida hacerlo existir por su Sola voluntad. Reconocemos aquí, un tema largamente desarrollado por el existencialismo ateo contra el cristianismo: en este último, la esencia, ola idea del hombre, precede a su existencia según un modelo que es el Dios mismo, es el relojero que traza primero en su cabeza y luego sobre un papel, un plano, el reloj que luego hará «existir», Dios concibe al hombre, y luego a la mujer, y les otorga después su existencia. El ser humano pues no es plenamente libre, está encerrado en una definición previa que traza las líneas de sus acciones futuras. 

Es justamente la primacía de esa esencia o de la idea de la criatura sobre su existencia sobre la que Rousseau antes de Sartre, va a desarrollar y desacreditar.

Y lo hace, como es de uso en la época, en el curso de la comparación entre el hombre y el animal. La comparación sirve en efecto para definir lo mejor posible, por «diferencia específica»", al propio del hombre por oposición de lo que no es, sino que se le parece más.

Sobre este motivo central en el nacimiento del humanismo moderno, Rousseau muestra que se piensa de otro modo en cuanto a la moral secularizada. Primero y ante todo esto: no es la inteligencia, ni la afectividad, ni hasta la sociabilidad verdaderamente la distinguen al hombre de un animal. La evidencia es que hay unos animales más inteligentes, más afectuosos y más sociables que ciertos humanos. La verdadera diferencia está en otro lugar: mientras que el animal está enteramente programado por un instinto natural, el hombre posee una libertad de maniobra con relación a la naturaleza.

Aquí debemos recodar el ejemplo que da Rousseau en su Discurso al origen de la desigualdad.

«Así es como un palomo moriría de hambre cerca de un estanque lleno de las mejores carnes y un gato sobre montones de frutas o de granos, aunque el uno o el otro pudieran muy bien sustentarse del alimento que desprecian sin ni siquiera probarlos. Así es como los hombres disolutos se entregan a excesos que les causan la fiebre y la muerte porque el espíritu deprava los sentidos y porque la voluntad todavía habla cuando la naturaleza se calla».

La naturaleza no es pues nuestro código, y es en esta libertad, concebida como una facultad no para estar encerrado a priori en una esencia, en este caso en un programa natural, que reside en la posibilidad de la cultura y de la historia. Es porque son reglados por la naturaleza por los cual los animales no tienen historia.

Las sociedades de abejas o de hormigas son las mismas hoy que hace dos mil años. Mucho más, el animal, la mayoría de las veces, pasa educativo. Bambi marcha algunos minutos después de su nacimiento, como las pequeñas tortugas que se encuentran solas y el instinto las lleva en dirección al océano salvador.

Nuestros niños a menudo se quedan con nosotros más de veinte años... Doble historia la del hombre: de un lado el individuo, se nombra la educación, del otro lado la especie, cultura y política. Y el ideal moral, por supuesto, emancipándose de la naturaleza es como el ser humano se perfecciona, para ir hacia mejor. De ahí sus dos características fundamentales, la libertad y la perfectibilidad (historicidad). Los tratados, fundamentalmente de las morales modernas, dejan deducir que se fundan sobre la absolutización del humano como tal o, por lo menos, de la libertad en él.

Para Luc Ferry (ibid.; p. 230), pertenece a Kant, pero también para los republicanos franceses que son tan próximos, les incumbirá deducir ambas consecuencias morales de esta nueva definición del hombre: la noción de virtud desinteresada y la de la universalidad. Es bastante fácil ver cómo emanan inmediatamente de la antropología rousseauniana.

La acción verdaderamente moral, la acción verdaderamente «humana» ( es significativo que ambos términos tiendan a recortarse y que se diga, por ejemplo, sobre un gran crimen, que es "inhumano"), estará primero y ante todo lo que demuestra propio del hombre entender la libertad entendida como facultad para escapar de toda determinación por una esencialidad previa: mientras que mi naturaleza - ya que soy un animal – mi prioridad me empuja como toda naturaleza, al egoísmo (que es sólo una variante del instinto de conservación para mí y para los míos, incluso para la humanidad entera), tengo también, según la primera hipótesis de la moral laica, la posibilidad de apartarme de eso para actuar de modo desinteresado.

Esta hipótesis no tendría ningún sentido, en efecto habría como lo propone la sociobiología, reducirla a la ilusión. En esta perspectiva laica de Luc Ferry, sin esta idea, la moralidad desaparecería.

Si descubro, por ejemplo, que una persona que se muestra benévola y generosa conmigo con la esperanza de obtener una ventaja cualquiera que disimula (por ejemplo, una herencia), es claro que el valor moral que otorga a sus gestos se desvanece de un solo golpe. O todavía más: no le otorgo ningún valor moral particular al taxista que acepta encargarse de mí porque sé que lo hace, y es normal, por interés.

En cambio, no puedo abstenerme de agradecer como si hubiera actuado moralmente, humanamente, sin interés particular, ya que tiene la amabilidad de ponerme el stop en un día de huelga. Estos ejemplos y todos los a los que se quieran añadir en el mismo sentido van hacia la misma idea: Con razón o sin ella (ese es otro debate), virtud y acción desinteresada son inseparables en el imaginario moderno y es solamente teniendo como base una antropología tal como la de Rousseau, en cuyo enlace toma sentido.

Según esta concepción del Deber y de la Salvación, de Luc Ferry, vemos también cómo sobre esta primera vertiente la secularización de la moral cristiana integra también, al lado del pelagianismo, la herencia de Lutero: las obras humanas tienen valor moral sólo en la condición expresa de no ser secretamente destinadas a obtener una ventaja cualquiera que sea. Hay una gratuidad en la moral por lo menos tanto como en el arte.

La segunda consecuencia de esta nueva antropología es el acento puesto sobre la universalidad a la que deben de referirse en principio las acciones morales. Una vez más, el lazo es claro: la naturaleza por definición, es particular.

Soy hombre o mujer (lo que ya es una particularidad), tengo tal cuerpo, con sus gustos, sus pasiones, sus deseos que no son forzosamente (es una lítote) altruistas.

Si sigo siempre mi naturaleza animal, es probable que el bien común y el interés general podrían esperar mucho tiempo antes de que me digne considerar solamente su existencia eventual (a menos, por supuesto, que recorten mis intereses particulares, por ejemplo, mi comodidad moral y personal).

Pero si soy libre, si tengo la facultad para apartarme de las exigencias de mi naturaleza, para resistir por muy poco que sea, entonces, en esta misma desviación, puedo acercarme a otros para entrar en comunicación con ellos, y, por qué no, tomar en consideración sus propias exigencias. Con razón o sin ella, allí todavía dejo la cuestión indecisa, lo imaginario moderno va a fundar este altruismo, esta preocupación del interés general, sobre la hipótesis de la libertad humana.

Libertad, virtud de la acción desinteresada, la preocupación del interés general: he aquí las tres palabras maestras que definen las morales del deber- del «deber», justamente, porque nos comandan una resistencia, incluso un combate contra la naturalidad o la animalidad que reside en nosotros. Todavía hace falta, percibir claramente que ello implica una rotura decisiva con las fundaciones religiosas tradicionales de la moral, en el que, también, nos fuerzan a reposar en términos nuevos la cuestión de la ética, y de la «salvación».

Pierre Besses  

viernes, 24 de junio de 2016

La Rosa-Cruz escocesa. Perfecto y Libre Masón: Las dos fuentes de la sabiduría iniciática en los «Modernos» (I)

.virtudes-teologales

Hace un tiempo en este mismo blog y el de REAA, se fueron publicando varios trabajos propios y ajenos, sobre manera traducciones . sobre trabajos versados sobre el significado grado que en su tiempo fue «nec plus ultra» de los grados capitulares, como el grado 18º Soberano Príncipe Rosacruz, que presidio con tanto ahínco los Capítulos Escoceses.

He tratado el tema de tal grado (18º) Caballero y Soberano Príncipe Rosacruz relacionado con sus referencias con el cristianismo, así como las visiones de varios estudiosos sobre el tema, por lo cual digamos que hay una amplia panoplia de visiones.

Un tema que me ha preocupado es la relación de tal grado con la practica de una masonería secularizada y descristianizada y las complicaciones y contradicciones, conceptuales , éticas y morales que para diversos tipo de masones acarrea el desarrollo de este importante grado, el cual por ejemplo el Gran Capitulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia, obvia para colocar el acento en otro grado que no cree contradicciones a los miembros no creyentes de los Capítulos de Rito Francés.

Es un tema interesante que a buen seguro que cuando concluyan estas entregas pues pergeñare a modo de una experiencia vital masónica de estos últimos tiempos.

Ahora traigo hasta ustedes queridos lectores, una amplia y profunda reflexión de un buen amigo y Hermano Pierre Besses, sobre la visión del grado Caballero Rosacruz (18º)  en el seno de aquellos que conformaron el rito de fundación «los Modernos» y que el titula en su largo trabajos como: La Rosa-Cruz escocesa. Perfecto y Libre Masón: Las dos fuentes de la sabiduría iniciática en los «Modernos»

Es un acercamiento que a buen seguro que les resultará interesante, sobre manera para los practicantes del Rito Francés y Rito Moderno.

Victor Guerra 

La sabiduría de la Rosa-Cruz escocesa quedó ceñida durante tres siglos al ternario: Fe, Esperanza y Caridad.

El Rito Francés jugó un papel esencial a la hora de secularizar para su uso por los ciudadanos de la República de los Derechos del Hombre, las tres Virtudes Teologales. La República con este ternario rosacruz volvió a reescribir un rito escocés en base a la enseñanza de una nueva sabiduría: en la cual se debía articular la estética de Schiller y la filosofía de la secularización según Luc Ferry; la paradoja del racionalismo moderno era hacer posible que los Rosacruces pudieran tener un retorno a la sabiduría iniciática de la reliance propuesta por Michel Maffesoli.

«Los Rosacruces: Un grado masónico cristiano en el siglo de las Luces p.172-173.

Para Pierre Mollier: Rosa Cruz sólo es un grado masónico cristiano en el siglo de las Luces.

En el reino de Francia dominado por el poder de la Iglesia Católica, erigida contra la Inglaterra protestante newtoniana, el ensamble de las ceremonias rituales del grado Soberano Príncipe Rosa Cruz es alegóricamente el paso de la muerte a la resurrección de Jesucristo, por tanto, «el Perfecto Mason es la alegoría del Redentor, por ese motivo se exige que todos los sujetos que lo reciben han de ser cristianos. Los otros grados se puede dar a personas que conocen el antiguo templo; pero sólo se puede dar a los que están sumisos a la nueva yo. La fiesta principal es el Jueves Santo».

Por lo tanto, no es sorprendente que el ritual rosacruz del Marqués de Gages, indique que se toma el título de Caballero Cristiano. 

Para Pierre Mollier, el carácter profundamente cristiano de los rosacruces es más importante y esencial que su presentación como grado último de la Orden, o sea la culminación, el nec plus ultra de la masonería. En este caso en Lyon, en 1761. 

Esto es lo que desprende del manuscrito del Marqués de Gages que desde 1763 venía dirigíendo un cierto número de cartas al Conde de Clermont que llegaron hasta 1766. Estas van firmadas «Tu hermano Clermont, Rosa- Cruz Perfecto Masón. El Gran Maestro de la francmasonería francesa marca de esta manera su gran interés en este prominente grado, y felicita al primer Vigilante de su logia al Marqués de Gages, su corresponsal, puesto que ha «humillado a un visitante muy respetable, de la Logia de la Maison du Roy, con todos los grados que él poseía y se le negó el título de la Rosa-Cruz».

La naturaleza cristiana del grado Rosa- Cruz se subrayaba ya en el siglo XVIII.

Así, en 1766, tal y como recoge el ritual L´Etoile Flamboyante del barón de Tschoudy escribe: «El Rosa- Cruz propiamente dicho o el Masón de Heredon, deviene de una masonería renovada, o de un catolicismo puesto en guardia. Me gustaría, y estoy seguro de que su nacimiento a geminado de espinosas circunstancias relacionadas con el Arte Real que le han servido como envolvente de verdaderas alegorías a los principios de la sociedad».

Desde esta misma perspectiva histórica, para Irène Mainguy (pg.225), la palabra Fe proviene de la palabra latina fides, que quiere decir Fe, Confianza, Creencia, Lealtad, que corresponde a la fidelidad, exactitud, a la hora de mantener su palabra, para cumplir sus compromisos, y las promesas.

El tema de la fe se introdujo en el lenguaje de la especulación filosófica para designar esta calidad de completo, absoluto e invencible que le damos a ciertas verdades no susceptibles de ser demostrables. Esta extensión que se extiende a la palabra Fe, y que anteriormente pertenecía casi exclusivamente al lenguaje de la religión y a la teología, fue determinada por el deseo de extender el dominio de la fe y autorizar su intervención dentro de las cosas que constituyen la esfera de las ciencias y la razón.

Ello nació de ese antagonismo de dos cuestiones opuestas que diversos escritores quisieron establecer entre la fe y la razón, con el fin de destruir la primera y luego la segunda. Kant denomina con el nombre de fe moral una creencia racional, aunque no demostrable como la libertad, la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.

La Fe, solicitada al caballero Rosa- Cruz corresponde a una buena fe usada a modo de una intención recta y honesta, o sea una especie de franquicia. Fe no siempre está asocia a una fuerte creencia religiosa.

Así en el derecho, se contraen en la obligación la «buena fe»; del mismo modo cuando se escribe al final de un certificado o una certificación se dice: «en testimonio de lo cual, emito este certificado, a utilizar para hacer valer ese derecho. También se llama «línea de fe» en cuanto al nivel de la línea que une el cenit con el nadir, trazando una cruz, por la línea de intersección en su encuentro con el nivel horizontal. 

Para Irène Mainguy, la práctica de estas virtudes (llamadas Teologales, que también podrían haberse llamado antropologales) estarían estrechamente relacionadas con la búsqueda de la Palabra Perdida.
En el ritual de Marqués de Gages, se demanda esto en las preguntas y en las respuestas:
  • P - (Muy Sabio): Muy Excelente, ¿Qué se debe hacer para encontrar la palabra misteriosa?
  • R - Usted lo sabe mejor que yo. Debemos abrazar la Nueva Ley y estar plenamente convencidos de las tres virtudes que son las columnas, la base y el principio.
  • P - (Muy Sabio): ¿Cuáles son estas tres columnas?
  • R – La Fe, la Esperanza y la Caridad.
  • P- (Muy Sabio): ¿Cómo encontraremos estas tres columnas?
  • R- Viajando errantes hacia la oscuridad más profunda. La fe es la primera de las virtudes teologales. En el Antiguo Testamento, se consideraba que la fe era noción de la alianza y elección, mientras que el Nuevo Testamento se considera que la fe es un don de Dios, ahora accesible a todos. (Ritual de 1763, Marqués de Gages)
Según el Diccionario de la Espiritualidad, la fe es el fundamento de toda vida espiritual, al igual que el concepto de vida sobrenatural reposa todo sobre la fe.

Es el sentido inmediato donado por el Volumen de la Ley sagrada, la tradición lo ha recogido y desarrollado haciendo de la fe el principio y la raíz de toda la vida espiritual, en su realidad más profunda y más secreta como en sus actos más abiertos... la mente humana internaliza la fe y la refrenda. Se «aferra» al alma. Se convierte en un modo de acción (Col.1.23), convirtiéndose en un modo de comprensión y visión. Como toda virtud, se integra con la existencia espiritual y es un poder y un deseo de expresar la verdad de que Dios es testigo, una disposición, así como una inclinación a comprender a Dios.

La vida de la fe es, por tanto, una «intención» sobrenatural, en el sentido de que esta es en el fondo una orientación de que Dios, crea y mantiene estable el alma de creyente.

Sin embargo, la integración de la fe en la vida interior, se realiza precisamente porque la fe es un verdadero regalo, y que implica a todas las facultades: al amor, la inteligencia, la memoria, afecta a todas las potencias humanas en sus aplicaciones y su desarrollo temporal.

Irène Mainguy explica las ideas recogidas y codificadas por la iglesia católica oficial, como pilar ideológico de la monarquía absoluta: la fe es la vida espiritual en comparación con un ideal de perfección. La palabra «perfecto» empleada en los escritos evangélicos designa la conformidad con Jesucristo, tal y como refiere Romanos 8:29.

Toda persona que busca la eternidad se esfuerzan por alcanzar este requisito de progresión individual. La Fe puede definirse como una fidelidad activa y confiada en un principio. La Fe también se define como una fidelidad tal y como nos refiriere a Éxodo 24:7.

Para cualquier Maestro Masón, a posteriori para cualquier Príncipe Caballero Rosacruz, hay una confianza, una adhesión a la Orden, una fe en su propia capacidad de agente de la perfectibilidad, de tal modo que es un acto de fe en la perfectibilidad de cada ser. 

Fe de Israel, es el ambiente donde el Eterno y el hombre se encuentran, porque el Eterno es sostenido de ese modo como, presencia y luz. Si no hubiera ningún credo de fe propuesto a Israel, en revancha el pueblo hebreo confiesa ciertas verdades y así inicialmente se diferencia de otros pueblos. Él cree que Dios es el Maestro de la historia, y que esta historia tiene un significado establecido por el Señor, en la cual Israel ocupa un lugar privilegiado en el sentido de que cree que el reino de Dios está por llegar.

En el prólogo de San Juan, la adhesión a la verdad se hace en Jesús, que se presenta como la verdadera luz, la Verdad y el Verbo principal. Tradicionalmente, los capítulos escoceses trabajan con el Volumen de la Ley sagrada, abierta por el prólogo de San Juan. Este texto tiene un sentido espiritual con múltiples conexiones con el Génesis (ibid.p.229). 

Este acercamiento a la verdad está ligada a la ley interior de quién está escuchando o viendo a Jesús, en tanto que manifestación del Verbo divino. Se puede considerar que es caracterizado como un discernimiento conocido a través de las realidades sensibles, y guiarse por los resquicios a los que uno es invitado a mirar. Con razón Irène Mainguy, utiliza la cita martinista que ofrece una definición detallada de esta segunda virtud teológica de los rosacruces en las misiones del Caballero cristiano contra los enemigos de la fe, el campo volteriano de los deístas. Según Furetière, la esperanza es una virtud teologal por la que esperamos la recompensa que Dios ha prometido a sus elegidos, a saber, la bienaventuranza eterna.

Claude Louis Saint-Martin cree que la esperanza es una fe incipiente. La fe es una esperanza completa. La caridad es acción viva y visible de la esperanza y la fe.

La esperanza requiere una fe que es una forma de confianza en otro futuro que no puede ser mejor. Sin embargo, dos obstáculos se oponen a la esperanza, el primero es la presunción, forma de pretensión y orgullo donde la persona confía en sí misma sin la participación de la Providencia; la segunda es la desesperación, que es una forma destructiva y angustiosa a que elimina cualquier energía estimulante y constructiva y como su nombre indica está privada de toda esperanza.

«La esperanza no es sólo una virtud, es una sensación de energía motora de cualquier acción constructiva. ¿No es ella la génesis del universo un elemento fundamental que habita en el espíritu humano? (I. Mainguy, ibid. p. 232). A veces se pide a los creyentes a esperar contra toda esperanza. 

Si tomamos por ejemplo el silencio de un Dios omnipotente antes del triunfo de la injusticia, de actos de barbarie de la opresión, el silencio es desesperante, o aún la aparente victoria de los opresores en Cristo que aparece como una derrota. Esperar «contra toda esperanza» (Romanos 4:18) lo cual reposa por supuesto sobre un magistral acto de fe. De esta fe viene la esperanza, hasta tal punto que consigue confundirse con ella mostrando que está estrechamente relacionado. Si el Eterno se identifica con lo bello, con el bien, la verdad y el amor, es la proyección de un acto de fe y esperanza, y esto nos lleva a identificarlo con estos valores. Esperanza no sería un sinónimo de optimismo, pero en la práctica a menudo se confunden estos dos términos. Aunque hay una sutil diferencia entre los dos, puede ser definido con la esperanza del estado de ánimo del que espera. 

Pierre Besses. Importante masonólogo francés (traducción libre de Victor Guerra)

Nota : La segunda entrega de este trabajo  versará sobre: El Rosa-Cruz escocés para los Modernos, un grado masónico humanista del siglo XIX. El cual se publicará dentro de 15 dias

jueves, 28 de abril de 2016

RITO MODERNO PARA UN TERCER MILENIO EN BRASIL

El Rito Francés o Moderno [LIQUIDACIÓN]

Con motivo de la publicación del libro El Rito Francés  yo Moderno. La masonería del Tercer Milenio, traducción del brasileiro, que editamos en castellano para la editorial Masónica .es  (que en estos momentos esta en oferta  a 3 Euros

Realicé este epilogo que les adjunto: 

El Rito Francés o Rito Moderno, rico en esencias y en conceptos, cuya sencillez y complejidad han puesto de manifiesto, una vez más, unos entrañables Hermanos que lo practican en el lejano mundo equinoccial del Brasil, lo que nos lleva a expresar nuestra alegría por saber que en esas distantes tierras, a las que muchas veces damos la espalda por mil y un razones y prejuicios, se trabaja y se conserva en buen estado las esencias del rito de “Los Modernos” no en vano su llegada(1) y persistencia en ese vasto país se remonta a 1842, que es cuando empezó a desarrollarse como tal, luego a partir de 1874 se asentaron las Ordenes de Sabiduría lo que dio pie para la creación del Gran Capitulo del Rito Moderno. 

Recogemos en este libro de los Hermanos del Brasil, que viene a enriquecer nuestro bagaje interdisciplinar, ya que estamos ante un libro realizado por diversos autores miembros del Supremo Consejo del Rito Moderno (Francés), y ello nos permite leer diacrónicamente textos y como no, también los contextos, que van enriqueciendo nuestro campo del conocimiento, bien rectificando algunos pasajes o confirmando otros.

En ese campo de la confirmación recogemos una esencia que parece rodear siempre al Rito Francés, tal vez un tanto manufacturada por cierto monopolio ritual, lo cual nos muestra que no estamos, pese a tirios y troyanos, equivocados al considerar que el Rito Francés, la base ritual de “Los Modernos” es un activo camino, dinámico e introspectivo, a la vez que se presenta como una formulación sumamente prospectiva, que incide en la razón, ajeno como tal propuesta ritual a la “collaritis” o la simbolatría o a las férreas ataduras de los malletes, y que “mutatis mutandi” va haciendo a lo largo de la historia un interesante sendero en pro del esclarecimiento desde distintos planos de la reflexión filosófica, histórica y política 

Sabemos que la travesía no ha sido fácil, acusaciones de todo tipo han recaído sobre el rito y también sobre sus practicantes, por descreídos y heterodoxos; pareciendo desconocer que desde un punto de vista reflexivo el RF propone un cambio, o una vuelta a las formas y del pensamiento entroncado en las expresiones culturales de cada momento, aunque a veces se le ha querido institucionalizar hasta convertirlo en una simple herramienta del juego masónico, algo sin valor y sin sentido fuera del tiempo y del contexto, cuando en realidad estamos ante la columna vertebral de la ritualística masónica moderna.

Ese carácter cuasi indómito del ritual de interrogarse e interrogar el entono ha servido de excusa a nuestros adversarios que se han situado en esa pléyade practicantes de la trascendencia simbólica, y no hay trascendencia el ritual no sirve, pues le has servido para calificarnos de masonería política, de sociabilidad heterodoxa o de ser unos paganos masónicos. 

Es verdad que allá (Brasil) Rito Moderno se le tiene respeto como tal rito de fundación en determinados ámbitos territoriales - masónicos, como Francia o Brasil, aunque los que hemos levantado el tapiz del ajedrezado escocista para saber que había debajo, podemos decir que nos asaltó la sorpresa de encontrarnos con algo inesperado, tal vez de estilo áspero y cuasi simplista, yo diría que cartujo por el ascetismo y la desnudez simbólica pero el hecho reflexivo que debe acompañar a todo masón debiera reconocer que el Rito Moderno o Francés, tiene ese “algo” que para comprenderlo necesita no del narcisismo preciosista, sino de la tensión de la duda existencial del interrogarse.

Cierto es que también en estos lares sufrimos el segado acceso a la cultura masónica más elemental y crítica, tengo que reconocer que hasta que opté por hacerme un heterodoxo de la masonería, he vivido aun en una logia del GODF en España en el doceañismo más narcisista donde prevalecen las formas, lo estético frente a la lógica de lo simbólico, y cuyo desdén por la interrogación, por la reflexión abierta en esta España nuestra aunque se paga con el desagradable precio de la indiferencia.

No separan muchas horas de la construcción de este texto de la asistencia a una Tenida de Instalación del cuadro de Oficiales de una logia de Rito Francés, donde se prestaba especial atención a la parafernalia simbolista de una singular bóveda celeste calcada de la antigüedad no porque dijese algo sino por el gusto personal de sus financiadores, una tenida donde el Maestro de Ceremonias cuadraba sin rubor las esquinas al circular por el taller, o el ponerse al orden recordaba a la marcialidad de los tiempos de la milicia; y en pro de la igualdad se daba entrada y estrado a una “miembra” irradiada de otra Obediencia, que además actuaba de silente pero sugeridor Maestro de Ceremonias… esto también es la activa masonería que defiende el Rito Francés no como articulación de una reflexión , sino como atrezo necesario para una tenida sin más acto critico que hacer lo que mandan o lo que cada le apetece a cada momento.

Por eso nuestra postura de crítica, hace que muchos de nuestros propios Hermanos nos acusen, hoy al igual que ayer, de las mismas críticas que hubo antaño, olvidando de este modo que “el Rito Moderno es la expresión más avanzada de la Masonería de hoy, que hizo dar un paso gigantesco a la institución,” el cual huyendo de las bases mesiánicas de otras propuestas rituales, nuestro rito se envuelve en la bandera de la razón y de las Luces, para asumir “la responsabilidad de estimular la resolución de los grandes problemas sociales, interviniendo abiertamente en la política e intentando, con la educación de las masas populares, con la laicidad de la enseñanza, construir el grandioso edificio del levantamiento moral y material de todos los pueblos”.

Estas son las razones que exponen los Hermanos brasileños en este libro, y son las que paradójicamente nos devuelven la esperanza y el refuerzo moral necesario para seguir en la brecha, en la que de forma individual y colectiva hemos emprendido los miembros del Círculo de Estudios de Rito Francés Roettiers de Montaleau, en parte como trabajo de proyección y reflexión individual y comunitaria traduciendo este libro

Gracias a la labor de hermanos como Paulo César Gaglianone, del Supremo Consejo del Rito Moderno, conocemos la historia de cómo arribó el Rito Francés al Brasil; y lo hizo por cierto como tantas otras veces, a través de la revolución, el gran martillo de las conciencias. No es que los masones sean los grandes revolucionarios de la historia, pero sí que son sus grandes compañeros de viaje, lo cual permitió en su momento que las logias entraran de lleno en los territorios de Pernambuco, Bahía y Rio de Janeiro, unas veces bajo la cuerda francesa del Gran Oriente de Francia, y en otras ocasiones bajo la mano portuguesa del Gran Oriente Lusitano.

El Gran Oriente de Brasil será fundado en 1822, cuando aún en España la masonería era una vieja idea utopista de los viejos ilustrados que en muchos casos han pasado a la historia por masones, cuando en el fondo no eran nada más que ilustrados liberales, pero ya se sabe la mitomanía masónica; en ese tiempo en Brasil la masonería ya era una realidad y por tanto no tardará en adoptar el Rito Francés como patrón ritual frente a la pujanza del REAA, ya que la Obediencia estaba fuertemente unida a la cultura francesa. En el año 1832 como consecuencia de esa apuesta el Rito Francés será adoptado por la primera logia de la incipiente organización masónica brasileña: Comercio e Artes nº 1.

Los primeros rituales publicados en imprenta datan de 1834. Hoy, el Grande Oriente de Brasil posee una107 (105 en Brasil 1 en Uruguay y una Argentina) Logias y 11 Capítulos los cuales trabajan en el Rito Moderno.

En el seno del libro encontramos el trabajo del Hermano Álcio do Alencar Antunes, que nos devuelve a ese estadio que ya conocemos de sacar de las alacenas rituales los trabajos de fundación aunque al punto siempre hay quien se levanta para acusarnos de que con ello estamos promocionando una “guerra ritual”; es casi una constante que nos parecía más propia de nuestra personalidad como españoles, pero vemos a través de este libro que es una constante cuasi histórica, los otros sistemas rituales y los propios Hermanos se sienten contestados cuando ensalzan el hecho de exponer que el Rito Francés es ante todo el rito de Fundación y su carácter prospectivo.

Esa misma constante es la que hizo que Alcio, y otros Hermanos del Gran Oriente de Brasil cuando iniciaban su andadura, se hayan preguntado qué era lo qué pasaba tras ese compleja relación de amor y odio que había entre Hermanos de diversas tendencias y bases rituales, ellos como auténticos espíritus libres, ajenos al pensamiento único masónico, indagaron y se encontraron que el rito Francés llevaba parejo unas opcionalidades que constituyeron, en aquellos precisos momentos, toda una ruptura y cuyas esencialidades se pueden resumir como la abolición de los dogmas y de la creencia en el GADU, y aunque se debatieron en esa tensión escindida entre su voluntad de reforma y su imposibilidad [cuestión sobre la que nos debatimos aún en España] su empeño y empuje hicieron posible que el Rito Moderno ocupara un lugar en Brasil.

Y aunque los historiadores y algunos Hermanos parecen empeñados en articular una extraña simbiosis en sus periplos pedagógicos asimilando “Rito Moderno e irregularidad masónica”, el hermano Alcio a través de su artículo nos va deshaciendo esa ficticia mitología, no solo con sus lúcidas reflexiones, sino tomando como base referencias documentales como ésta que adjunto, que nos demuestra que los conceptos de “irregularidad” son tan subjetivos que en muchas ocasiones responden más a estrategias y acción político-masónica que a un intento de definir un territorio conceptual.

“Modificando un artículo de sus Estatutos, el Gran Oriente de Francia no pretendió hacer profesión de ateísmo o materialismo, como se podría creer. Nada cambió, ni en los principios ni en la práctica de la Masonería. La Francmasonería francesa sigue siendo lo que siempre fue: una Masonería fraterna y tolerante. Respetando la fe religiosa y las convicciones políticas de sus adeptos, deja a cada uno la libertad de conciencia en esas delicadas cuestiones. Mirando el perfeccionamiento del hombre y su bienestar, solo exige a aquellos que quieren ser admitidos en su seno, sentimientos de virtud y de amor al bien, para que puedan cooperar útilmente en la obra de progreso de la civilización” (Boletín del Gran Oriente de Francia, año 1876, pág.382).

Nos queda claro que al Rito Moderno hay que liberarlo aún de las influencias dogmáticas que se ciernen siempre sobre él; y lo hemos ido comprobando en distintos momentos, un ejemplo muy reciente es la modificación de los rituales de Referencia del GODF 2009, en cuyo seno se van introduciendo de rondón ciertos planteamientos ajenos al origen “Moderno”, los cuales a nuestro juicio desvirtúan su valor y esencia por ejemplo al no conceptuar al masón como “ciudadano” y miembro de una sociabilidad en acción, sino como parte de un cuerpo seudo místico al proponer una serie de andamiajes en la iniciación, eso sí como opcionales, pero que nada pintan en el ritual y se colocan al margen del espíritu del Rito Francés.

Pero sí para Francia el Rito Moderno fue el armazón del cambio que modificó toda una estructura obediencial y hasta societaria, en Brasil no fue menos, tal y como desarrolla el Hermano Henrique Cándido Camargo:

“La supremacía del poder civil sobre el poder religioso la afirmó el Rito Moderno – Rito oficial del GOB, - cuando el Gran Maestre, el Vizconde do Rio Branco, primer ministro del segundo imperio, resolvía la cuestión de las hermandades, llamando a dos obispos al orden, y dando a los masones, como prerrogativa impugnable, el derecho de ciudadanos con igualdad ante la ley.” (2) Todas estas cuestiones en las que fue parte el Rito Moderno, son de irrecusable cuño social. Por eso, hablar del Rito Moderno es siempre un honor, sobre todo cuando se siente en el alma la inquietud de las multitudes anónimas, siempre tan altamente exaltadas, pero casi siempre, ilusionadas..”

Este lucido y notable hermano nos dice que el Rito Moderno no es solo patrimonio de Francia, sino también de la Masonería brasileña, cuya historia debe “ser reescrita con las aportaciones del Rito Moderno, mediante la participación de sus tres luces históricas que son las tres Logias fundadoras del GOB: Comércio e Artes, União e Tranquilidade y Esperança de Niterói”.

Un tema interesante lo desarrolla Octaviano du Pin Galvão, al plantear o enfrentar el Rito Francés frente a los famosos “landmars”, y aunque creo que en el artículo hay ciertas fechas que no están acertadas en cuanto a la fijación del rito, y no estoy muy de acuerdo en ese otro aspecto del operativismo como parte raíz de la masonería moderna, y más aún disiento cuando habla del Rito Francés con relación a esa vuelta a la tradición, que me lleva a Demott, y a esa querencia de querer ligarse a cierto deísmo y teísmo “light” para suavizar la ruptura con la abolición de los dogmas y la abolición del GADU, y no sufrir la soledad del que se interroga.

Pero en todo caso, a excepción de tañes cuestiones, las propuestas que plantea el hermano, frente a cuestiones como la tolerancia, [que por cierto de nuevo están en el candelero a través de un trabajo de Regis Debray, de lo cual se hace eco Pierre Besses en la Revista del Gran Capitulo General del Rito Francés “Joaben” nº 12 de 2009] y sobre la cual se extiende el Hermano Pin Galvão ante la cual aduce que no debe “ser comprendida como la aceptación pasiva de la relajación de los deberes, o como la práctica constante del “perdón”, pues la exageración sería convertirla en “connivencia”.

Por “tolerancia” se debe entender, antes de todo, que el comportamiento del masón es, obligatoriamente, el de respeto absoluto a todas las manifestaciones de la conciencia – incluso aquellas con las cuales se discrepa. Eso explica por qué los Rituales de todos los grados del Rito Moderno no citan específicamente como Omnisciente Entidad Determinista Omnipotente al Gran Arquitecto del Universo, ni mencionan cualesquiera otras expresiones que, en ese sentido, posiblemente se puedan identificar o asemejar a él – nunca por un contestatario ateísmo materialista - enfatizamos – únicamente por la norma, ya citada, de respeto incondicional al modo de pensar de cada hermano o postulante”.

Repasa el autor del trabajo cada “landmark” y antes de entrar en materia ya nos dice que estas “marcas” yerran en su planteamiento por el radicalismo, y la imposición, pues su “inmutabilidad” cercenaría la búsqueda constante de la Verdad; por la contradicción y la indiscutibilidad que literalmente defiende el dogmatismo en la Masonería; por la confusión y tergiversación histórica que quiere imponer un pensamiento único con unas supuestas leyes que jamás lo fueron, siendo apenas conceptos sobre usos y costumbres, y variables de acuerdo con diversos autores que los clasifican de varios modos estableciendo de este modo que ya no estamos en los tiempos del “magister dixit”

Nos plantea de paso las premisas diferenciadoras del Rito, como son la abolición de los dogmas, la no verbalización del GADU, que creo no son tanto del Rito como del GODF, [está claro que tal simbiosis afecta a la percepción más neutral del rito, como patrimonio universal de todas las tendencias y corrientes masónicas, tal vez porque se ignoran las otras bases rituales que dan carta patente al Regulateur] aunque sí lo son cuestiones como la promesa frente al juramento u “Obligación”, o los usos del arrodillamiento, la presencia de los libros sagrados, o las grandes luces que hay en otros sistemas rituales, que en el caso del Rito Francés algunos de estos elementos no están o se muestran como “símbolos de gran alcance introspectivo” pero no como formulaciones de simbolatría; y que por simples se convierten al mismo tiempo en más inteligibles y se fijan más convincentemente en la memoria del recipiendario…; guiándose por la regla cartesiana que recomienda: “ PARA BUSCAR LA VERDAD ES PRECISO DESHACERNOS DE TODOS LOS CONCEPTOS ADQUIRIDOS Y RECONSTRUIR DE NUEVO – DESDE LOS CIMIENTOS – TODAS LAS ESTRUCTURAS DE NUESTROS CONOCIMIENTOS.”

La existencia de la biblia en el seno de la masonería le vale a Henrique Cândido Camargo, para presentarnos diversos considerandos por los cuales el Gran Oriente de Brasil optó por definirse de este modo: 

“RESUELVE: - Al tomar conocimiento de la comunicación del gran maestrazgo, a través de las palabras del Il.·. Gr.·. Secr.·. de Relaciones Exteriores, en los términos en que se levantan los convenios internacionales del Gr.·.Or.·. de Brasil, y no obstante los considerandos arriba mencionados, declarar la competencia de la Pot.·. Simb.·. para adoptar la resolución que armonice la doctrina masónica con el espíritu y la forma de sus compromisos externos, con respecto a la definición de la biblia como libro de la ley para Brasil.

Templo de los Capítulos, a 8 de septiembre del año de 5969 de la V.·.L.·.

“De lo que ha quedado expuesto, podemos concluir que el Rito Moderno entiende que la Biblia no es el único Libro Sagrado de la Masonería. Es, únicamente, UNO DE LOS LIBROS SAGRADOS, he aquí que la sistemática institucional no admite el establecimiento de DOGMAS y no puede permitirse que se establezca el perjuro entre sus miembros, precisamente porque, siendo la Masonería el CENTRO DE UNIÓN y el medio de conciliar la VERDADERA FRATERNIDAD entre personas que hubieran permanecido siempre distanciadas, según el concepto de Anderson, al regir el DOGMA, estarían postergados el PRINCIPIO DE LA TOLERANCIA Y DE LA FRATERNIDAD.”

Los autores y miembros del Gran Oriente de Brasil: Luciano Ferreira Leite, como Alexandre F.I. Evangelista, u Antônio Onias Neto, debaten en sus trabajos temáticas muy presentes y persistentes a lo largo de todo el libro, como son el dogmatismo, el adogmatismo y el agnoticismo: apuntando las claves de la masonería que ellos entienden como practicantes del Rito Moderno que supera tales itsmos ya que la masonería dicen: “no tiene dogmas, tiene Principios”, y a continuación para que entendamos que el Rito Francés da respuesta a tal concepto, pues aducen que el Rito Moderno tiene “por principio la ilimitada libertad de conciencia y por divisa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”, apostillando quela virtud de la tolerancia es inseparable y obligatoria, constituyéndose su práctica, opuesta al fanatismo, en condición previa para el ingreso en la sociedad de “canteros libres”.

Las características diferenciadoras con las que llegó el rito Francés al Brasil, las deja patente Antônio Samuel Baptista con este recetario que procede de la masonería inglesa de 1730:
  • distinción de los medios de reconocimiento de los 1º y 2º Grados y de las columnas;
  • realización de investiduras (2) y de fiestas en días que no eran de San Juan;
  • omisión de la preparación del candidato según la costumbre;
  • abreviación de los Rituales.
  • desuso de la ceremonia esotérica de la instalación del Venerable;
  • ignorar los diáconos.
Si bien se siguen manteniendo en el territorio del Brasil las propias singularidades del Rito, este se fue acomodando a los caracteres de un territorio y de unas circunstancias como las de un país tan complejo como el brasileño dando como resultado un Rito “intelectualizado, menos místico y esotérico. 

Álcio de Alencar Antunes, Soberano Gran Inspector General del Supremo Consejo del Rito Moderno con sede en el Oriente de Rio de Janeiro, nos da finalmente una pincelada sobre la historia del Gran Capitulo que vio la luz de la mano de Manoel Joaquim de Menezes en 1842 con el título de Gran Capitulo de los Ritos Azules, tras las declaraciones de 1863 y 1865 pasó a ser tal rito la Ley Fundamental de la Orden Masónica del Imperio del Brasil.

Tanto la logia Fraternidad Latino-Americana, así como los altos organismos que nos desarrollan Lourival Souza y Alencar Antunes resumen los desarrollos de los talleres en Brasil: “La Logia Lusitana aquí en Brasil, estaba sintonizada con la lucha de los masones portugueses, proviniendo de ahí los frecuentes debates en las tenidas, con duras críticas al absolutismo, a la dictadura y alabanzas al régimen republicano y a la democracia. Al término de cada tenida, eran dados tres vivas: a Portugal, a la Democracia y a Brasil. La atmósfera de los debates era muy tensa. Era común en Logia no estar de acuerdo con el punto de vista de determinado hermano y este pedir su desvinculación (1)”.

Cuestión harto frecuente en el seno de la masonería que pese a intentar constituirse en la gran escuela de la tolerancia, lo cierto es que las orillas del decurso masónico está lleno de hermanos dados de baja en y por los fragores del debate.

Pero no por ello las creaciones masónicas con bajas o sin ellas optaron en el caso del Brasil por un rito como el Moderno, que al decir de Lourival Souza: “Este Rito fue creado, en un intento por frenar la marcada vanidad de los masones aceptados que estaban introduciendo en la Masonería las pompas, decoraciones y títulos de la realeza a la que pertenecían. Era un intento de vuelta a los orígenes genuinamente masónicos y por eso intentó, al principio, la reducción del número de Grados a los 3 (tres) originales y solo después, cediendo a los llamamientos para aumentar a 4 (cuatro) las Órdenes filosóficas. Al mismo tiempo se intentaba proporcionar mayor simplicidad a los rituales para permitir a los obreros una mayor libertad de expresión que condujese a una mayoria política y filosófica, una mayor sintonía en el ideal masónico de entonces: la lucha contra el absolutismo medieval, por la supresión de castas y privilegios injustos, con base en la filosofía francesa de la época que conduciría a la Revolución Francesa y a la defensa incuestionable de los derechos humanos”.

Si bien nos resulta interesante aunque compleja la historia de la logia tratada, es una pena que el espacio dedicado a un organismo regidor como el del Rito Moderno en Brasil, que tiene toda una intensa historia y acción, pues se haya quedado en esas pinceladas que nos muestran que con el pasar de los años este alto organismo fue trasformando su título distintivo que en 1874 pasa a denominarse Gran Capitulo General del Rito Moderno o Francés, tal y como lo hiciera el GODF; luego pasaría por otras denominaciones hasta que finalmente en 1992 pasó a sur titulado como Supremo Consejo del Rito Moderno.

De esta manera concluye este epílogo que cierra un trabajo más del Circulo de Estudios de Rito Francés, cuya tarea auto impuesta es recoger aquello que se publica con relación al rito de los modernos, en este caso el Hermano Joaquim Villalta propuso verter este libro originalmente escrito en portugués o brasileiro, y que ha traducido con un soberbio quehacer con sus notas complementarias, pues la acción del Circulo también es esa la de ampliar y “anotar” al margen aquellas cosas que nos parecen que pueden dar lugar a dudas, o que tras los años y los trabajos de investigación pues han ido cambiando.

Huimos por tanto de las celebraciones ruidosas y del triunfalismo al uso, para situarnos en el plácido rincón de la reflexión y de la praxis desde el cual alumbramos trabajos como éste que sometemos a toda vuestra consideración

Sin embargo decir que nos queda claro que será “grande el incremento que tomará el Rito Moderno, el día en que sea más conocido y mejor comprendido, porque, dígase lo que se diga, el espíritu filosófico y de reforma progresista que inspira su doctrina nos indica que es el rito más racional y adecuado a nuestra época de cuantos se practican actualmente”

He dicho.  ctor Guerra.

Presidente del Círculo de Estudios de Rito Francés Roettiers de Montaleau.

(1) El Rito Moderno ó Francés está, reconocidamente, en Brasil desde 1822 practicando los 3 grados simbólicos. Hubo una paralización desde agosto de 1822 hasta junio de 1831, porque el Rey D. Pedro II, que fue Gran Maestro del Gran Oriente de Brasil, luego de su investidura cerró la masonería en Brasil que fue reabierta en 1831, justo después de su vuelta a Portugal donde fue Rey. En 1832 el Rito Moderno es el Oficial del Gran Oriente de Brasil.
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