sábado, 11 de febrero de 2017

Las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés y su Refundación. Releyendo a J-Ch. Nehr

Diplomas Ordenes Sabiduria

Lo cierto que una vez fallecido el querido amigo y Hermano Charles Porset, queda otro gran referente en el Gran Capitulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia (GCGRF-GOdF), cuya lucidez ya dejó ver en el libro: Symbolisme et franc-maçonnerie (entre l´equerre et le compas), se trata de Jean-Charles Nehr.

Ni que decir tiene, que es uno de mis autores referencia en lo que atañe al Rito Francés y la verdad es que pese a su cargo como Conservador del Vº Orden en el seno del Gran Capitulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia, digamos que ejerce más bien poco de intelectual orgánico, y eso lo avala, tal y como lo demuestra su lucidez en el trabajo de Notes sur le choix des ritules lors de la refondatión en 1999 du GCG du GOdF, publicado en la Revista Joaben, nº 6 de enero del 2012 que trataba el tema: Sources et esprit du Rite Français, Colloque de Lyon -2015.

El artículo publicado, plantea unas de las cuestiones que ya he tratado más veces en este blog, y es el acercamiento de las membresías capitulares a los rituales de las Ordenes de Sabiduría, (OS) (Altos Grados del Rito Francés) mostrando la peculiaridad de la membresía e idiosincrasia de los miembros del GCGRF-GOdF, teñidos en general de un fuerte carácter republicano y vivos matices laicistas, cuyos rol asumen como garantes de los valores de la República, propuesta o rol que de varios modos parece chocar con la estructura ritual de las Ordenes de Sabiduría del siglo XVIII, y los trabajos de codificación del Régulateur des Chevalier du Maçon en 1786, al decir de algunos Hermanos historiadores del RF, como Ludovic Marcos o Gerard Contremoulin.

Parte de esta problemática, la expuse en el trabajo publicado anteriormente sobre el Rito Francés y la cuestión bíblica, en un acercamiento a un trabajo de Pierre Mollier, y que aquí de nuevo Nehr lo vuelve en parte a plantear y en parte darnos como resuelto tras el affaire de la Refundación de la OS en 1999, aunque a la vista de la lectura del artículo, el tema no parece quedar tan claro y rotundo como parece.

Volvemos, nada más arrancar con la lectura del artículo, sobre la duda que ya planteaba Pierre Mollier, y que siempre nos planteamos cuando se tratan estos temas. ¿el huevo o la gallina? O sea, Rito Francés o debiéramos ser más exactos y decir Rito Moderno.

Esto último, me parece la acepción que más se ajustaría a las Ordenes de Sabiduría que recoge el Régulateur des Chevalier Maçons.

Una vez se reflotan, tras 150 años de abandono de la Ordenes de Sabiduría en el seno del GOdF, entidad suprema en lo simbólico, aunque serán los Altos Grados del REAA, quienes guarden el resto de las esencias durante esos años el quehacer masónico del GOdF, e incluso hoy, pues no en vano son mayoría, y tiene un proyecto, un “sen”, y una proyección, sin que por ello quiera menoscabar que el Gran Capitulo General vuelve a la palestra con su refundación y una interesante propuesta.

Labor que no fue moco de pavo, tal y como comentaron en su momento Cécile Révauger y Ludovic Marcos, en un interesante libro: Les Ordres de Sagesse du Rite Français, grados que estuvieron 150 años en una total marginación en el seno del GOdF, bajo la estructura escocista (REAA) que comandó los designios de la Obediencia en los Altos Grados, durante años.

Tras la importante labor de refundación de 1999 (intensa y complicada), a este respecto Nehr, nos indica que se planteó la cuestión de hacia dónde orientar los pasos rituales de la nueva plataforma de los Grados Capitulares del RF.

«Unos, por fidelidad hacia las prácticas de los años 1784-1786 optaron por la utilización de los rituales llamados «de origen», en particular aquellos contenidos en el Régulateur des Chevaliers Maçons de 1801. Otros, en cambio preferían transformar los textos antiguos para fabricar unos nuevos en pro de la laicización»

Posición esta un tanto difícil, en la cual siempre se ha movido la estructura del GOdF, entre la fidelidad a las viejas fuentes, como sucedió en la masonería simbólica con respecto al Régulateur du Maçon al cual, en parte, se renunció en 1850 para ir de reforma en reforma en función de los intereses políticos ideológicos de cada momento, pero sabiendo que cada paso les alejaba de un tronco simbólico, con la paradoja, que se añoraba encontrar, lo cual al final se hicieron diversos injertos simbólicos a través de las llamadas reformas Groussier, y que han seguido en marcha hasta el día de hoy con los rituales de Referencia de RF del GOdF.

Con las Ordenes de Sabiduría, se repetía la misma historia, con la dificultad añadida de que las codificaciones del Régulateur des Chevalier Maçons, no habían dejado muy contentos a los partisanos de una óptica ritual más laica.

Cosa esta, que en parte fue posible abordar en la estructura simbólica del RF, ya que los «Modernos» habían partido de posiciones muy galicanas, y con una estructura ritual, que no se arraigaba en estructuras arcaicas, digamos que la base ritual muy primaria no se sostenía en las grandes epopeyas bíblicas, más allá de la creativa legenda del Maestro Hiram y la creación del 3º; pero claro, con las Ordenes de Sabiduría la cosa no fue posible, puesto que su nacimiento y desarrollo en el Continente, y la mezcolanza entre el catolicismo y las Luces dieron como respuesta una serie de grados que iba a plantear pasando el tiempo una serie de problemas conceptuales importantes.

La espina dorsal de estos Altos Grados, se asientan sobre la estructura bíblica, con el agravante de una serie de grados cenitales, como el Caballero Rosacruz o el Caballero Kadohs, cuya composición y estructura, está reforzada aún más por las cuestiones alquímicos-herméticas y caballerescas y rosacrucianas, en las cuales están inmersos de pies a cabeza pues toda la concepción masónica de los Altos Grados, sean de un rito o de otro.

Por tanto, es muy difícil devaluarlos conceptualmente para de este modo poder ajustarlos a las necesidades de una ritualidad laica, como pretendían muchos Hermanos de la estructura de grados del Rito Francés capitular en la Refundación de 1999.

Frente a este dilema, Nehr nos cuenta en parte la tesitura a la que se enfrentó el Congreso refundacional del GCGRF-GOdF en la Rochelle, en marzo de 1999, que dadas las posturas irreconciliables que había, se optó por una cuestión salomónica «y se estimó que cada Capitulo refundador podía continuar con la práctica ritual que se le había dado. Pero de cara al futuro, los nuevos Capítulos, después de la refundación debían utilizar los rituales de «referencia», rituales que habían sufrido numerosas y profundas mutaciones que el GOdF había conocido después de ciento cincuenta años».

Nehr, no nos expone de que mutaciones estamos hablando, para de este modo poder sopesar los cambios y su importancia.

Esta cuestión además derivó en otra casi más esencial, expuesta sobremanera por parte de aquellos que tomaron la segunda opción, que era la de «Construir los nuevos rituales»; ante lo cual muy lúcidamente Nehr, planta dos cuestiones que rápidamente se pusieron sobre la mesa, al abordar su construcción.

¿Qué método utilizar para encontrar los rituales pertinentes?

¿Cuáles serían las consecuencias prácticas de escoger este método de construcción de los rituales?

A partir de este momento, Jean-Charles Nehr, plantea en su trabajo como desarrollaron una reflexión sobre «el método propuesto, y el cuestionamiento de su sentido a partir de la meta a alcanzar».

«Ello supuso, por un lado, cuestionar el sentido de los rituales y analizar estos de forma profunda, con una profundización sobre el corpus ritual desde la creación del Gran Capitulo General de Francia en 1784, y el Soberano Capitulo Metropolitano de 1786».

Evidentemente una forma coherente de abordar el estudio, fue tratar de entender el sentido que los redactores de los rituales quisieron expresar en su momento, lo cual hizo que se intentara exprimir al máximo esa estructura «tan importante de la transmisión», de este modo se podía ver y analizar en las estructuras rituales su «encadenamiento: sentido-lenguaje-estructura, y, sobre todo, sí ello era compatible con los fundamentos del Gran Oriente de Francia del siglo XXI».

De lo contrario, sí algo no correspondía a esos criterios pues «proceder a las transformaciones necesarias para restaurar la compatibilidad. Nuestro estudio nos llevó a una subespecie de compatibilidad».

Otra cuestión interesante que expone el profesor Nehr, era sí comenzar el trabajo de examen de las Ordenes de Sabiduría, bien por la IVª Orden, o en cambio empezar por la Iª Orden, con el objeto de poder ver mejor la arquitectura de las Ordenes precedentes.

En este caso, comenzaron por el ritual de Recepción de la IVª Orden, que comportaba una la lectura en dos etapas: «El Maestro de Ceremonias acompaña a un Caballero del Oriente, errante por el bosque y las montañas, el cual ha perdido la Palabra que desea reencontrar. El Muy Sabio propone entonces, que para descubrirla sea a través de una “nueva Ley” . El postulante logra a través de los tres viajes descubrir la belleza de la nueva Ley, y descubrir las tres virtudes que le pueden guiar en su búsqueda, a saber: Fe, Esperanza y Caridad, virtudes que le serán necesarias para reencontrar la palabra perdida».

Por otro lado, la citada segunda etapa, venía a continuación de la realización de la Obligación, tras la cual el postulante reemprendía nuevos viajes, para después de varias peripecias, «conocer que ha reencontrado la Palaba, anteriormente perdida, cuyo acrónimo es INRI, por Judea, Nazaret y Rafael y Judá», -y según explica el Hermano Conservador de la Vª Orden-, a pesar de que de dicha exposición consiente muchas interpretaciones posibles, «tanto por el contenido, como por la Palabra perdida[…] lo que según él, permite desconectar el relato de toda interpretación religiosa».

No deja de ser una explicación, o una justificación a mi juicio personal, un tanto floja, pues siempre me han extrañado diversas interpretaciones un tanto facilonas hayan calado con tanto éxito, como para dejar contentos aquellos que buscaban la total desconexión religiosa con los rituales, a los cuales parece que les ha convencido bien la reinterpretación del acrónimo INRI, cuando en realidad detrás de todo ésta propuesta, se encuentra todo un pasaje de arcas, que se sustentan, tanto en el fondo como en la forma, toda una estructura bíblico-religiosa.

Por tanto, llegados a este punto, cuando se habla del logro de un Ritual de Referencia, la incógnita a despejar es saber a qué se están refiriendo con esto a ¿algo totalmente nuevo, ritualmente hablando? O a ¿algo expurgado?

Cambiar el INRI (Jesús Nazareno Rey de los judíos), y convertirlo en una figura menos bíblica, y más filosófica y socializante como JURÉ, que nace de conjugar conceptos nuevos a partir de las iniciales de las diferentes temáticas que caracterizan a las 4 Ordenes de Sabiduría, a saber: 1 Orden: Justicia; 2º Orden: Unidad; 3º Orden; Reconstrucción, y 4º Orden: Esclarecimiento.

Desde luego es una propuesta entre otras, pero ese cambio se queda en algo minúsculo, al tenor de los textos que sustentan el resto del atrezzo conceptual que conforman todo el corpus ritual de las Ordenes de Sabiduría.

Digamos, que, para llegar hasta este punto, hemos adelantado poco, esa es al menos mi opinión personal, sin negar los problemas que todas luces presentan todas estas cuestiones que además traen consigo toda una serie de polémicas abiertas frente al dogmatismo ritual, y las que se suscitan por el hecho de proceder a la desnaturalización de los rituales, sin entrar en las temáticas de la legitimidad…etc.

El espíritu que perseguía con esa laicización ritual, queda claro, pero no creo que el hacer y la letra … estuvieran en ese camino, por mucho que Jean- Charles, Nerh nos plantee un panorama optimista dentro de su clásico pesimismo, y lo explica muy bien Cécile Révauger: «El espíritu del ritual tiene esa libertad de pensar sin estar prisionero de un dogma, de una religión revelada en particular. No se proponía redactar un ritual que fuera un himno a la laicidad de manera un poco ridícula, y sobre todo dogmática».

Que en parte fue lo que se intentó en 2007 con el proyecto de Ritual Contemporáneo Laico y Republicano, que por su parte lanzó el Capítulo cofundador del GCGRF (1999): Batisseurs du Futur, que a decir de C. Révauger sobre sus resultados, fue tanto como decir que «los hiatos entre la trama (ritual) del siglo XVIII y el léxico contemporáneo, frisaba el más espantoso ridículo», puesto que no habían comprendido seriamente la dificultad de la incompatibilidad entre el espíritu laico y los modelos rituales de los catecismos».

Por tanto, el tema de la conversión laica de los rituales siempre me ha parecido un reto cuasi imposible en cuanto a la estructuración de estos, salvo que se quieran cambiar los paradigmas de referencia, lo cual supone como poco, sacarle al pez (en este caso al ritual), toda la columna vertebral (biblioc-religioso), y colocarle otra espina dorsal distinta (greco-romana) por decir algo.

O sea, algo así como construir un nuevo proyecto ritual al modo Frankenstein, ¿Es ello posible?
Realmente, no tengo opinión formada, y sin olvidar las otras preguntas claves ¿desde qué legitimidad se realizaría? Y ya el colofón final sería ¿Y para quién?

Los Hermanos de Blois lo platearon en su día, pero quedó en un utópico proyecto de proposición.

Porque tal cosa, supone mucho cambio estructural, mucho, conocimiento, muchas toneladas de consenso, y querer saber hacia dónde se quiere ir, y ya con esas respuestas e inconvenientes que ya sopesamos, intentar cambiar los paradigmas bíblicos, por modelos griegos u otras míticas, no niego que se pueda intentar, pero es una tarea ciclópea, que creo que interesa a pocos, por su envergadura y la poca proyección que tendría, sin pensar en los grandes requerimientos que ello precisaría: de voluntad, consensos, autocrítica, de cesión, etc.

Tanto es así, que, llegado un momento del artículo, el propio Nehr, se pregunta en su trabajo «¿sí todo ese esfuerzo valdría la pena, y sí las explicaciones aportadas, en el caso de los trabajos de la Refundación, más pequeños y ambiciosos, eran satisfactorios?»,

No dejaba de ser cierto que el relato que tenían en las manos se abría a otras reflexiones, teniendo en cuenta que había elementos esenciales que no parecían haberse tenido en cuenta en un primer momento, y eran dos cuestiones tan esenciales como por ejemplo el «discurso histórico de la IVª Orden, así como la decoración de las Cámaras, en las cuales se desarrolla la recepción», lo cual completaba todo un escenario a resolver.

Parece que estas reflexiones, y sus conclusiones les fueron llevando por derroteros que les hacía tener otra perspectiva acerca de la interpretación ritual, por tanto, tuvieron que desarrollar otros entendimientos, tras lo cual se terminó comprendiendo la volatilidad las construcciones humanas frente a la solidez de los «edificios espirituales», de hecho, J-Ch. Nehr trae a colación un trozo importante del discurso histórico para justificar en parte a donde habían llegado «Los masones abandonados a los rigores y vicisitudes de los tiempos […] la sabiduría del obrero, la solidez de los materiales a la ignorancia y la temeridad de los mortales por construir para su sublime y suprema inteligencia espiritual, cuya existencia no cesará jamás»

Por otro lado, el rol que jugaba el rey Salomón en la IVª Orden, como protagonista, y tal además como se muestran en la decoración de las Cámaras de Recepción de esta Orden, planteaban algunas reticencias, «en la 2ª Cámara está presente el libro de la Sabiduría de Salomón, ante el cual el candidato realiza su Obligación, leyendo la parte final de ese discurso «no es sin motivo que […] los verdaderos Maestros adoptarán por jefe a uno que está dotado del don celeste de compartir la ciencia y la sabiduría y no es sin razón que los filósofos establecieran sus trabajos sobre el célebre Templo, elevado a la gloria del Más Alto, por la sabiduría de los mortales, Salomón»

Sin embargo, sí que Nehr, era consciente de que Salomón lo representa todo, en su excelsa sabiduría, pero también era el rey de la «vanidad de las vanidades, donde todo es vanidad» y que además la decoración de la Cuarta Cámara, planteaba otra problemática «la Pasión de Cristo en una primera parte el Oriente, una cruz rodeada de una gloria […] tres gradas más abajo sobre ellas tres circunferencias y tres triángulos para formar la cima, que alegóricamente representa el santo monte sobre el cual el hijo del Gran Arquitecto del universo, expira. En la cima una estrella flamígera […] en su parte central la letra G, que representa el hijo de hombre resucitado con toda su gloria»

Lo cual, sigue Nehr, hay que ser «consciente de que se está ante una descripción puramente crística, -y ello nos invita, dice- a adoptar una nueva ley para redescubrir la palabra perdida entregada por Jesús a la humanidad, […] al principio era la palabra, “logos” en el texto hebreo, que viene acompañada de tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad, las cuales se deben adoptar necesariamente para reencontrar la palabra»

Pero no era solo eso, sino que, por otro lado en la Clausura de la Tenida, de la IVª Orden, esta se hace mediante un diálogo entre el Muy Sabio y el Primer Vigilante «¿Cuál es la hora el Perfecto Masón, la respuesta es: ¿El momento en la palabra es reencontrada […] o la nueva ley masónica debe reinar sobre todos los trabajos […] ¿Así se siga esta Ley, puesto que ella después de todo es la maravilla que golpea nuestros ojos»?

Está claro, como reafirma Jean-Charles Nehr que «esta interpretación era aceptable para los masones del GOdF durante la constitución de la Obediencia (1877), cuando se afirmaba los principios de la existencia de Dios y la inmortalidad,[…] e incluso entra dentro de los presupuesto de la GLUI, e incluso hoy para los miembros del Gran Capitulo General dentro del cuadro de las Constituciones del Gran Oriente de Francia se nos dicen dos cosas: la francmasonería trabaja para la mejora material y moral, y perfeccionamiento intelectual y social de la Humanidad […] Considerando las concepciones metafísicas… ella rehúsa toda afirmación dogmática»

Ante esto, queda por saber ¿cuáles han sido las derivas por las que se fue el proyecto de revisión de los rituales, y las consecuencias prácticas de esa pretendida construcción?

La respuesta que da el estudioso Jean-Charles Nehr «es que la felicidad prometida de un hipotético futuro la aporta el artículo primero de la Constitución del GOdF; que propone la búsqueda del esclarecimiento del hombre (construcción del templo interior) en el seno de una sociedad que permita el esclarecimiento (Construcción del Templo exterior)».

«Dicho esclarecimiento, -según nos dice, el autor francés que seguimos en las reflexiones, vienen de la mano de un proyecto de reordenación sucesiva en varias etapas entra las que se encuentra la posible ordenación armoniosa de las Ordenes de Sabiduría desde la concepción que nos va a exponer».

Lo que a continuación expongo es lo que yo entiendo como la Renuncia, tácita y expresada- a la Tradición de los «Modernos» por parte del GOdF

Quedando claro, la dificultad en el abordaje de la revisión laica de los rituales, nos planteamos una serie de dudas e incógnitas, que precisamente estos mismos días, uno de los referentes del RF y de las Ordenes de Sabiduría, y bloguero por excelencia como Gérard Contremoulin en un trabajo publicado en seno del dosier especial Rite Français Traditión y Modernité (revista La Chaine d´Unión Enero 2017), nos da las claves, no solo de lo que sucede con el rito Moderno en el GOdF, sino de todo lo que proviene de la raíz «moderna», al exponer que «Rito Francés se lanza a la defensa de la Republica y la Laicidad… Difícil por ejemplo, evocar el Rito de los «Modernos» como un rito portador de estos dos conceptos».

Partiendo de esta premisa, se abre el melón, y digamos que, en castizo, sería algo así como paga y vámonos,

Puesto que está planteando de mano, que los rituales han de ser cuando menos, la referencia de la praxis de la Obediencia, o sea una vuelta a los pragmatismos positivistas, pero desde concepciones modernas.

Es algo que se intuía, y hasta se adivinaba leyendo entre líneas los trabajos de los historiadores orgánicos del RF, pero hasta ahora, lo cierto es que no se había expresado de forma tan clara y rotunda.

Desde esta exposición de Contramoulin, se entiende el desentendimiento desde antiguo que se ha producido entorno al mundo ritual de los «Modernos» en el GOdF, lo codificara Röettiers de Montaleau o Susan Corda, el primero queda bien para la historia por su codificación, aunque a renglón seguido quede sepultado por el olvido.

Y esto ha sucedido desde las reformas positivistas, y el permanente abandono y renuncia a la raíz «moderna»; y la clave la aporta G. Contremoulin, que viene a decir que todo aquello que no esté en línea con la defensa de los valores republicanos y laicos que encarna la República Francesa, y cuyo centinela es el GOdF, no parece tener cabida en la organización, aunque ello sea parte de la Tradición.
De hecho, siempre que se habla del RF se habla o bien de las Reformas Groussier como el sumun de las reformas rituales, y de los Rituales de RF de Referencia como su gran reactualización, aunque todas ellas hayan llevado consigo la imposición de préstamos, o injerencias rituales y modales del REAA.

A la hora de hablar de la Tradición en el desarrollo ritual, no deja de ser paradójico, pues pese al gran peso que tiene la Obediencia en este sentido, siempre sale citado René Gully, como sí el propio GOdF no tuviera Tradición propia, al final de lo que se trata es de seguir obviando la raíz «moderna», más allá de emplear las citas históricas y el origen antiguo para remachar la legitimidad ritual del GOdF.

Tal vez toda esta reacción, provenga de la presión que se ha ejercido sobre el GOdF, desde distintos puntos, con el despertar de la pasión por la Tradición genuina del Rito Fundacional que se retrotrae a finales del siglo XVIII y que llega hasta el siglo XIX con el Régulateur du Maçon.

Despertar, al que modestamente hemos colaborado desde España con el trabajo del Circulo de Estudios del Rito Francés Roettiers de Montaleau, al traducir al castellano gran parte de los rituales del Régulateur, publicar artículos y reflexiones como esta misma, y contagiar a otros Hermanos de otros países, en el auge del conocimiento del rito fundacional de la masonería.

No hay que perder de vista, que frente a toda esa reacción que se desarrolló, se articuló la famosa Carta del RF de Lisboa, que aún se quiere abanderar desde el nuevo proyecto de P. Guglielmi al frente del GCGRF-GOdF.

Es cruel confirmar esa renuncia a la Tradición Histórica, y endiñársela a otros ,como hace uno de los intelectuales e historiadores orgánicos del GOdF en el seno del Rito Francés como es Ludovic Marcos, que dice en el folleto del Catálogo dela Exposición: 230 años de l´agregatión du Rite Français au GOdF des Lumieres au XXI , «El Régulateur es un texto fundamental,- aunque por otro lado-, no es más que una versión propuesta a las logias, una implementación de las infinitas variaciones, ¡Eso siempre será así¡ […] Actualmente este fermento ha hecho aparecer una serie de expresiones y maneras de una vitalidad, y de un proceso en expansión del Rito Francés fuera del GOdF […] Como es notable (la otra presencia antigua del «Rito de los Modernos», incluyendo el RF, en Bélgica, Portugal, España, Italia, América Latina..».

Increíble lo que dice el Hermano Marcos, cuando, por ejemplo, Portugal y Brasil, llevan 200 años practicando el «Rito Moderno» y no precisamente porque el GOdF haya hecho mucho por ello, u otras acciones que no han venido de la mano de las fanfarrias del GOdF en Perú, o en Ecuador, sino de la aportación de trabajos en castellano, de rituales, y de una permanente labor de intercambio de materiales y reflexiones.

En todo caso, el artículo de Ludovic Marcos, Le Rite Français un parcous et un eveils exceptionnels , es la esquela del fallecido, y de quien reza el responso, que no es otro que G. Contremoulin, los cuales, ambos, no dejan dudas de la posición que el GOdF ha tomado con relación a la tradición de los Reguladores, del Masón y de los Caballeros Masones.

Por eso es difícil, cuando no imposible, que se pueda abordar un proyecto de revisión ritual de cualquier naturaleza, puesto que la impronta que se marca a modo de consigna, es que se ha de tener como premisa, “que en su seno debe caber como poco la República y sus aditamentos”, aparte de otras concepciones varias, como el ateísmo o el laicismo,

Y esto hablando de ritos y rituales, parece difícil, por no decir imposible, llevarlo adelante y más cuando ya se renuncia a la Tradición, bien porque esta haya es o haya dio inglesa, o bien, porque tiene un GADU, o no se titula como Rito Francés

En fín, estamos ante el peso de chauvinismo del hexágono, que es fortísimo.

Frente a la dificultad del abordaje de la reforma ritual, se abre una tercera vía, la cual parece haberse instituido en la Obediencia, más allá de las buenas palabras y las buenas concepciones, tal y como expone Nehr, las que apoya para lanzarse a la praxis en la defensa de la Republica y sus valores, o sea que no pudiendo hacer la operación de cirugía ritual precisa, tendente a reactualizar y hacer compatible todo que se ha venido exponiendo, aunque tampoco hay seguridad de que lo obtenido garantizase esa perseguida meta del laicismo ritual.

Por tanto, al analizar las contradicciones y prejuicios frente a la ritualidad proveniente del siglo XVIII, cabe preguntarse ¿cuál es la solución que se toma?

Lo que se hace de forma cotidiana, más allá de los debates academicistas de los masonólogos sobre rituales tradicionales o laicos, es que frente a las iniciaciones o trabajos rituales de las Tenidas y el desarrollo de estas , en general y pro la experiencia vivida es correr un tupido velo sobre los contenidos y bases bíblicas y religiosas de los pasajes, para de este modo realizar las ceremonias de iniciación o de paso de grado, lo más «ligeras» posible, sin grandes ahondamientos conceptuales, supongo que para que las contradicciones no afloren, y a continuación dedicarse a la construcción de «Templo» bien sea interior, aunque es preferible siempre, que este, sea exterior, con un trabajo a través del ejercicio del debate, que es como mejor se expresa buena parte de la membresía masónica del GOdF.

Lo cierto es que siempre me he preguntado frente a tanto prejuicio, religioso y bíblico, por parte de los Hermanos que encarnar en el Rito Francés en los Altos Grados, ¿Cuál es la posición o la necesidad de cambio de paradigma ritual, por parte de los Hermanos de los Capítulos del REAA, que son mayoritarios de largo en la Obediencia...? ¿Cómo se arreglan para no estar en esa permanente tensión ante las bases bíblico-religiosas de sus rituales? ¿Acaso son todos creyentes, o unos cínicos?

Esa es la realidad del día a día que se da en una parte de la Obediencia francesa, y la gran diferencia entre la propuesta del debate academicista que plantea Nerh, y algunos Hermanos cofundadores de esa refundación de 1999, y la situación de buena parte de los Capítulos de las Ordenes de Sabiduría, a los cuales, a muchos, nos les veo yo, ejerciendo el saludo y beso del buen pastor, o abriendo y cerrando la rosa mística del Rosacruz, o todo lo contrario. Me da la sensación que cada uno salva los muebles como mejor puede.

Las dificultades de la refundación y los temas rituales

En parte, Pierre Mollier, en el trabajo que se he publicado sobre el Rito Francés y la cuestión biblica, expone esa dificultad, cuya identidad histórica hace que a Murat no le valieran los descristianizados rituales de Montaleau y sus «Modernos», y menos aún, que a los positivistas como Blatin o Amiable, no les valieran ni los trabajos de Montaleau, ni siquiera los de Murat, pues queda claro que las claves pasan por el momento político ideológico que manda en el entono obediencial en ese momento, y el ritual, se quiere que sea el fiel reflejo ideológico en el que se mueve la estructura Obediencial.

Por eso A. Groussier, no podía ir a la fuente de la Tradición, la cual para él no llegaba más allá de las tesis simbólicas positivistas, y como mucho, se puede decir que se contentaba con apenas rebasar estas… sin quepor mi parte yo quiera menoscabar el gran trabajo que realizó A. Groussier para rebasar el positivismo en que se había instalado la Obediencia, o sus grandes aportaciones.
En fin, un tema interesante para otro debate pero que nos coloca ante los porqués de las dificultades que estamos viendo y analizando a la hora del abordaje ritual, y en ese pretendido cambio de paradigmas rituales masónicos en el seno de las Ordenes de Sabiduría, que realmente no fueron tales, sino que yo creo que era algo que estaba en la mente de algunos Hermanos, pero cuya elaboración necesitaba algo más que afán de superación y buena voluntad

Las propuestas para el siglo XXI en las Ordenes de Sabiduría

Sigamos pues con las propuestas programáticas que nos plantea el Conservador de la Vª Orden Jean-Charles Nehr a modo de nuevos modelos conceptuales que se ofertan para la práctica en el seno de las Ordenes de Sabiduría:

1ª Orden. Elegido: De la venganza a la justicia.
Él debe vengar a Hiram” tal y como se propone desde los rituales de finales del siglo XVIII, en lo que respecta a la 1ª Orden”

Es evidente que mucho ha cambiado la noción de venganza hasta nuestros tiempos, porque también ha cambiado los conceptos de justicia. «Estábamos en la base de la “justicia divina inspiradora el brazo secular de la venganza”. Hoy la venganza no puede constituir un proyecto masónico. Por el contrario, hay que hacer de la justicia, un acto de cultura, ejercido contra los asesinos de Hiram. Encontrar, juzgar y castigar a los asesinos del Maestro, es el hilo rojo de la 1ª Orden.

Cuando reina la Justicia, entonces la verdad está satisfecha, se puede establecer la paz, la paz interior del hombre, en la sociedad, entre las naciones. En pasando de la venganza a la justicia, el Elegido pasa del estado de la naturaleza a la cultura».

2ª Orden. Gran Elegido: “De la unión de los hombres a la unidad de los valores; de la Torre de babel al Templo de Salomón”.

En esta 2ª Orden «Salomón une los diversos elementos del Conocimiento, para fundir un bloque único, la piedra cúbica de ágata. Pasando de la unión a la unidad de los hombres y a la universalidad de los valores: ¿Se estiman los valores universales aplicables al conjunto de la comunidad humana? ¿Por ejemplo, la igualdad de derechos del hombre y de la mujer, ello es considerado como aplicable al conjunto de la humanidad o solamente reservado a una serie de países?»

Y como tal, Nehr en su artículo recoge en dicha Orden «conciliar tal antagonismo de los valores y realizar la unidad, que es una meta a atender siendo verdaderamente una utopía. Pero Trabajar en la unidad de los valores es el reto lanzado a los Grandes Elegidos».

3ª Orden. Caballero Masón: de la Construcción a la reconstrucción.

Esta Orden está dominada por el tema de la reconstrucción, y ello se ilustra en los rituales de origen por la historia de la reconstrucción de Templo de Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia. Los masones liberados por Cyrus retornan y reconstruyen el Templo, con una paleta en una mano y la espada en otra.

Y segundo, son las enseñanzas que contiene este escrito mítico: una construcción que nunca será definitiva, la historia humana en su ternario perpetuo: construcción, destrucción y reconstrucción.
Por otro lado, el guardián de la espada, el Caballero Masón que representa los valores adquiridos y conquistados y siempre amenazados, y cuya disposición es siempre la de batallar por ellos. Que es la última parte de nuestro recorrido».

4ª Orden. Perfecto Masón Libre: de la emancipación a el esclarecimiento.

«A esta tarea está dedicada esta Orden, el esclarecimiento el hombre en una sociedad donde las estructuras y los funcionamientos permiten la realización de este ideal. Un recorrido que tiene diversas etapas: establecer la justicia, trabajar por la realización de la unidad de los valores, y la reconstrucción de una sociedad más justa y más esclarecida, en conjunto con acróstico JUERE, como lema».

Esta es la propuesta que finalmente nos hace Nehr, a modo de un enunciado del trabajo por hacer, y de cuyo resultado ritualístico parece que esto es en lo se ha condensado casi todo el trabajo de reconstrucción.

Lo cual pone de manifiesto que ir a una “reconstrucción”, parcial o total, de una ritualística queriendo salirse de los marcos de referencia bien bíblicos o religiosos, es una cuestión harto difícil, y por más que hoy se nos diga, o se plante por parte de algunos historiadores, que los Rituales de Referencia del Rito Francés del Gran Oriente de Francia están enmarcados dentro del concepto del modelo republicano laicista francés, lo que no deja de ser en parte una autocomplacencia, en tanto que lo sigue sujetando toda la estructura ritual, por más vueltas que le demos, por más que retorzamos los discursos, los textos y los argumentos, la base ritual, es la que es, un basamento bíblico religioso, que además en el Continente se reforzó, y hasta se cebó aún más en el desarrollo de los Altos Grados.

Va el autor francés cerrando su trabajo indicando que los «rituales del Rito Francés, en la totalidad de su recorrido – desde el grado de Aprendiz de la masonería azul (rituales de Referencia, -me supongo) a la 4ª Orden, con el Perfecto Masón, forman un todo homogéneo, harmonioso y coherente que los distingue de otros recorridos (rituales); establecidos en 1786 por los francmasones del GOdF, y restablecidos en 1999 en el seno de una continuidad que se enmarca en una masonería de progreso, y que constituyen un sistema ejemplar».

Colofón final
«La meta que se fijó hace ciento cincuenta años el GOdF, vuelve ahora a fijarse como meta que “todo masón, busca la verdad”. Que debe hallar en la «inteligencia, en su corazón».

Y con una cita de Jean Jaurès cierra el trabajo Jean-Charles Nehr.

«Lo que hay que salvar en primer lugar, lo cual es inestimable es la conquista por el hombre a través de todos los prejuicios, de todos los sufrimientos, y de todos los combates, y esta idea […], es la libertad soberana del espíritu, es la idea que ninguna potencia interior o exterior, ningún poder, ningún dogma puede limitar a perpetuidad. el esfuerzo de búsqueda de la razón humana».

Conclusión final
Esta es pues la materia esencial de artículo que en parte nos ha dejado con el dulce en la boca, pues nos hemos visto la materialización de esa pretendida revolución ritual, que amenazaba con cambiar paradigmas, y al final se ha quedado en una reactualización de los conceptos preponderantes en los que se enmarcan las Ordenes de Sabiduría, sin que se nos explique el problema del Caballero Rosacruz que fue grado cenital de los Altos Grados franceses, y las contradicciones en su desarrollo o el viraje hacia un grado sustitutivo y más acorde con los postulados de la Obediencia, como es el de Perfecto Masón.

En todo caso ha sido un interesante acercamiento al pensamiento de este autor, y las propuestas e incógnitas que de su lectura, y de otros van saliendo, lo cual le ofrezco para su conocimiento.

 

  

jueves, 26 de enero de 2017

EL RITO FRANCÉS Y LA CUESTION BIBLICA.

 
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Expongo este trabajo en una especie de recesión entre una traducción personal sobre el trabajo de Pierre Mollier sobre el Rito Francés y la Biblia, (entre cursivas) y una serie de comentarios personales sobre dicho articulo, que creo  lo complementan y lo explican... Espero les resulte interesante..

Víctor Guerra

El investigador y bibliotecario del Gran Oriente de Francia: Pierre Mollier en la revista JOABEN, que edita el Gran Capitulo de Rito Francés del Gran Oriente de Francia (GCGRF-GOdF) publicaba en el nº 6 de enero del 2016, un trabajo titulado: El Rito Francés y la Biblia, el cual voy a exponer de una manera personal y abierta, arrancaba de este modo:

«El rito francés y la Biblia, he aquí un sujeto interesante, aunque delicado. Delicado en tanto que aborda una cuestión complicada a tratar sobre el plan metodológico».

No deja de ser cierto que el tema además de complejo, suele remover algunas sillas entre los franceses (en el argot los que practica el Rito Francés) pues hablar de este tema es como mentarles la bicha. Sin embargo, tal y como nos explica Pierre Mollier «los informes del Rito Francés y la biblia en el siglo XVIII «no eran solamente una cuestión académica» pues no en vano podemos decir sin ambages que el tema de la biblia forma parte del gen de la ritualidad masónica.

Claro está que habría que diferencia la posición de unos y otros (ingleses y franceses) ante la cuestión religiosa, y lo conceptos de la preponderancia de la razón sobre la tolerancia religiosa, la libertad de dogmas fundado en esos tiempos sobre la bondad de las virtudes sociales.

Por tanto, cuando se nos plantea el tema de abordar el tema de estudio, nos deja de aparecer paradigma de cómo hacerlo y sobre qué, y esto es algo que se ve muy a menudo, o sea la mezcolanza al referirse al Rito Francés, sin saber muy bien sí se está hablando del ritual Groussier, o este como Rito, o como hacen algunos autores, mezclar a su vez las cuestiones rituales del RF de la masonería simbólica con las Ordenes de Sabiduría, tanto es así que él mismo plantea esta «cuestión como no muy común [definir los límites de lo que se entiende y se está explicando bajo la denominación de Rito Francés] entre los estudiosos en Francia sobre tal rito».

Escribe P. Mollier a continuación de lo expuesto, a la hora del abordaje temático sí «¿Se considera el Rito Francés como la práctica masónica del siglo XVIII en Francia? O en cambio ¿Se haría sobre un enfoque más específico, como es la versión adoptada por el GOdF en 1785, y conocida con el nombre del Régulateur du Maçon

Para este prestigioso investigador lo mejor es hacerlo sobre lo que él considera más idóneo, y por ello pone las cartas sobre la mesa indicando al «Rito Francés del siglo XVIII, como [sujeto a] los usos de las logias francesas de 1740 a 1780, es decir el «Rito de los Modernos» importado a Francia en 1720».

Ante cuya aseveración hay que indicar que llamarlo Rito Francés del siglo XVIII, no deja de ser un convencionalismo nacionalista, pues el calificativo de Rito Francés, es muy tardío, digamos que se encuentra en una cita de 1799 en el seno del GOdF con relación a la constitución de una logia al Oriente de Nueva York, luego en 1800 vuelve a verse otra cita: «sous le Rit français».

En todo caso tales apelaciones a la forma ritual de los «Modernos» como Rito Francés y de forma más multitudinaria vienen de la mano de autores como F.H.S Delaulnaye que habla en 1813 de una masonería azul..., según el régimen del Gran Oriente de Francia y también Villaume habla del Rito Francés o Moderno en su edición de 1830, como anteriormente lo había hecho Grasse-Tilly con «rito Moderno» en 1813.

. En ambos casos, el tema remite a un origen inglés, aunque esto a los Hermanos franceses no les suele hacer mucha gracia, y por ello creo, que tildan de forma común como Rito Francés a toda una práctica ritual que debiera ser entendida y denominada como Rito Moderno, al menos hasta la aparición del Régulateur du Maçon.

Pues pese a lo que dicen algunos autores de la nueva ola, los cuales no han hecho ni una sola comparativa ritual, y por tanto desconocen las diferencias textuales y hasta de concepto entre el Rito Moderno y aquello que encajaría dentro del cajón de sastre que es, al menos lo que yo entiendo, como Rito Francés, o sea todo aquello que va desde la reforma ritual de Murat hasta los actuales Cuadernos de Referencia del Rito Francés que usa el GOdF.

Por dicha razón al paradigma sobre la pregunta que se hace Pierre Mollier, habría que añadir esta otra cuestión a despejar, ¿De qué Rito Francés hablamos? De hecho, ante esa misma cuestión, él mismo define el modelo a la hora de abordar el tema del Rito Francés y la Biblia, que da pie a este artículo

Para llevar adelante tal tarea, plantea hacerlo definiendo Rito Francés como la práctica que recoge un pequeño texto intitulado: Corps Complete de Maçonnerie adopté par la RGL de France.

El origen de tal texto, él lo sitúa, como procedente de una edición encargada por la Primera Gran Logia de Francia, de la cual hace descender al Gran Oriente de Francia (GOdF) y cuyo texto recogería las practicas masónicas entre 1760 y 1780. Claro está referido al tema de la masonería simbólica.

En cuanto a las Ordenes de Sabiduría (Altos Grados del RF) este nos propone ser haga ante las clásicas versiones que abordan los grados Elegidos, o Escoceses, o el Caballero de Oriente y el Príncipe Rosa-Cruz de antes de 1780, pero fijando como versiones canónicas las del GCGRF y del GOdF, fijando como tales tanto el Régulateur du Maçon como el Régulateur des Chaveliers Maçons, y aquellos otros impresos en el siglo XIX, los cuales, entre ellos presentan, como dice Pierre Mollier, «diferencias ínfimas con respecto a los textos aprobados en 1785»

Con relación al cuerpo de estudio de este artículo, Pierre Mollier, éste nos hace ir a buscar las primeras reacciones que se dieron en 1691, en cuyo momento el pastor Robert Kirk, decía «La Mot del Maçon, es para algunos un misterio, no voy a ocultar lo poco que sé. Es una especie de tradición rabínica en el sentido de un comentario en Jackin y Boaz, las dos columnas erigidas en el Templo de Salomón; con una adición de una cierta señal secreta pasada de mano a mano, por el para el reconocimiento cotidiano entre ellos».

Prosigue Pierre Mollier:

«En Inglaterra, entre 1720 y 1730 época en la que funcionó la Primera Gran Logia, esta no hace otra cosa que reorganizar y enriquecer en tres grados en los viejos rituales de las Logia de Escocia que conservaban y desarrollaban la referencia del Templo de Jerusalén abordando el cuadro naciente del de la leyenda de Hiram y el tercer grado.

Los «Modernos» toman prestados sus símbolos de la Biblia; en cambio en Francia no solo es eso, sino que van a enriquecer los rituales, pero no se conformarán con poner sobre algo sobre altar, sino que multiplican las referencias bíblicas, tanto es así, que la biblia está presente en el centro de la logia:

«Al pie del trono habrá un altar triangular […] sobre ese altar deberá haber una escuadra, un compás, una biblia, un mallete y tres antorchas».[1]

Lo cual cumplirá una función simbólica y también pedagógica que viene sobre todo de la mano de los catecismos que se usan a modo de reglaje nemotécnico con los aprendices en base a una serie de preguntas y respuestas establecidas:
  • · P.: ¿Ve usted joyas?
  • · R.: Si Venerable Maestro, tres móviles y tres inmóviles
  • · P.: ¿Cuáles son las móviles?
  • · R.: La Biblia, la Escuadra, y el Compás […]
  • · P.: ¿Cuál es el uso de las móviles?
  • · R.: La Biblia, es Dios & un ser que nos mantiene en su temor & y nos instruye en nuestra religión.[2]
Tal y como podemos comprobar por este trozo de del Corps Complete de Maçonnerie, no hay ambigüedad dentro de la atmosfera religiosa en la cual se pueden apreciar las precisas referencias bíblicas que el citado ritual expone:
  • · P.: ¿A quién se dirige vuestra logia?
  • · R.: A San Juan
  • · P.: ¿Por qué?
  • · R.: Porque San Juan en tanto que es primer percusor de la fe y por el bautismo del Señor, y él fue elegido por su jefe[3].
Aun cuando el símbolo no es de origen ostensiblemente religioso o bíblico, no deja de ser comentarlo a la luz de la biblia:
  • · P.: ¿Cómo fue introducido usted en logia?
  • · R.: Por tres grandes golpes
  • · P.: ¿Qué significan?
  • · R.: Estas tres máximas de la Escritura Santa: Buscad y hallareis; llamad y se os abrirá; pedid y se os dará.[4]
Está claro que la fórmula del Evangelio de Mateo, contemplado en el séptimo versículo del capítulo 7 está tomada de la «Santa Escritura» como así se describía a la Biblia en el siglo XVIII».

No cabe duda que el ritual que se ha escogido tiene muchas referencias bíblicas, y toda una atmosfera religiosa, aunque la duda que habría que despejar, es sí los rituales que se tienen como «referentes» de «Los Modernos» en Francia, como pudieran ser los rituales, conocidos como el Demasqué, o el Chartres o el Recuil, presentan las mismas referencias bíblicas tal y como lo hace este Corps Complete de Maçonnerie adopté par la RGL de France, que parece haber sido buscado a propósito para mostrar ese contraste

Puesto que sí se quiere despejar la duda, y a riesgo de caer en cierto chauvinismo y miopía, debiéramos ser justos y hacer un pequeño paréntesis comparativo con respecto a lo que nos indican esos otros rituales referenciales del Rito Moderno:

El Sello Roto /Sceau Rompu de 1745
  • · P.: ¿De dónde viene usted?
  • · R.: De la Logia de San Juan
  • · P.: ¿Qué recomendación nos aporta usted?
  • · R..: Ser recibido por los Hermanos& Compañeros de esta logia […]
  • · P.: ¿Cuáles son los signos delos Masones?
  • · R.: La Escuadra, el Nivel, y la Perpendicular
Si bien es cierto que expone lo ya comentado acerca de los Tres grande Golpes, de donde lo toma el Corps Complete de Maçonnerie, pero el tema de San Juan no va más allá y tampoco en el tema de reseñar como punto cardinal la Biblia; y en lo mismo incide el Demasqué (1757) salvo que la respuesta ante la Logia de San Juan y el porqué, el Aprendiz en el catecismo contesta:

R.: Porque los Hermanos masones se encuentran unidos por la conquista de la Tierra Santa, y han tomado a San Juan como patrón.

El Recuil (Berté) 1788 por su parte no indica nada al respecto de lo planteado por el Corps.. salvo en el tema de la Logia de San Juan, cuya pregunta y respuesta es:
  • · P.: ¿Cómo se llama su Logia?
  • · R.: De San Juan
  • · P.: ¿Por qué decís de San Juan, y no de otro santo?
  • · R.: Debido al tiempo de las guerras en Palestina, los Caballeros de la Orden de San Juan se unieron a los masones para combatir a los infieles.
En este aspecto el Ritual de Chartres, aumenta la contestación e indica que tales caballeros en Palestina se reunieron en una iglesia de San Juan y tomaron tal nombre por Patrón.

No deja de ser curioso, tal y como nos indica el historiador francés al referirse al «cuadro del Templo de Salomón y lo sillares de la leyenda del maestro Hiram, en el grado del Elegido aparece como menos dependiente de los elementos bíblicos. La fuerza de la mítica del concepto de venganza, con todos sus excesos, relega a un segundo plano a la Biblia a un fondo decorativo».

En cuanto a las Ordenes de Sabiduría, Pierre Mollier nos instruye de este modo:

«Como revancha en los grados de Perfecto Maestro Inglés y Escocés de la Bóveda, que forman parte de la trama del 2ª Orden son incomprensibles si no se les pone en relación con los pasajes de la biblia. De este modo el Perfecto Maestro Inglés que constituye la primera parte del II Orden, donde se retoma los episodios del sacrificio de Jacob y la ordenación del Gran Sumo Sacerdote Aarón. ¿La dimensión sacerdotal-simbólica (real) no parece asombrarnos?

Sabemos que el grado de Caballero del Oriente es uno de los más antiguos grados de la masonería francesa y parte del futuro 3ª Orden tomando en forma masónica el pasaje del libro de Esdras donde los judíos son liberados por Cyrus para regresar a Jerusalén para construir el 2º Templo.

Con el grado Rosacruz que formará la materia de la 4ª Orden este alcanzará la cumbre de relaciones entre el ritual masónico y la biblia, pues reproduce fielmente la escena de la pasión tal y como es expuesto por los Evangelios. La lectura de estos textos del siglo XVIII y la naturaleza profundamente cristiana del grado aparece claramente en la ceremonia del Soberano Capitulo Rosa-Cruz que se desarrolla sucesivamente en varios lugares simbólicos:

En el 1º Estadio, este representa el Monte del calvario, y estará teñido de negro y alumbrado por 33 luces.[5]

El 2º Estadio, se representa la tumba en el instante de la resurrección de Jesucristo, siendo representado de la forma más pomposa posiblemente. La tapicería será lo más brillante posible, sin ninguna figura humana […] sobre el altar que estará bien decorado, habrá una representación de Jesucristo saliendo de la tumba triunfante.[6]

La ceremonia se concluye con una cena que se presenta como una «conmemoración de la Pascua y de la aparición de Jesucristo y sus discípulos en Emaús».[7]

El ensamblaje de la ceremonia aparece en el ritual del grado de Soberano Príncipe Rosa Cruz se hace para «recrear alegóricamente el paso de la muerte a la resurrección de Jesucristo».[8]

Desde el grado de Aprendiz al de Rosa Cruz que tan a menudo constituye la cima del periplo masónico, los rituales de 1760-1770 multiplican las referencias bíblicas, y es que en esa época como nos indica-Pierre Mollier- es esos años la masonería francesa tiene una incontestable dimensión religiosa».

Hasta aquí lo que nos indica en su artículo de Pierre Mollier, el cual aborda también un tema interesante como fue la Laicización del Rito Francés por el Gran Oriente de Francia y el Gran Capítulo General del RF.

Tema interesante y que muestra la reconversión profunda la cual, si bien se va a lograr con la codificación del Régulateur du Maçon de Röettiers de Montaleau, ese mismo objetivo será posible en cuanto a las Ordenes de Sabiduría, puesto que toda la columna vertebral de los grados u órdenes, se cimientan sobre relatos bíblicos.

Pero dejemos que sea Pierre Mollier el que nos explique su visión:

«Después de haber logrado la restructuración de la vida masónica francesa y ganar la apuesta de constituirse la masonería como un Centro Común para las logias del reino en los años 1760, el Gran Oriente atacará la cuestión de revisar y adecuar los rituales.

Siendo estudiados los archivos se ve la necesidad de fijar unos textos de referencia en función de la demanda de los talleres. El mismo equipo, pero esta vez dentro del cuadro del Gran Capitulo General, se abordará un trabajo similar para los Altos Grados sobre la misma época, cuyos rituales son publicados en los comienzos del silo XIX, con el título de Régulateur du Maçon para la masonería simbólica y Régulateur des Chevaliers Maçons, para las Ordenes de Sabiduría

Tras el examen se deja notar que las estructuras generales en diferentes puntos son muy próximas en cuanto a los usos de los rituales de 1760 a 1780, lo cual nos lleva al Corps Complet de Maçonnerie. Aunque llama la atención con relación a los textos anteriores la ausencia de fórmulas religiosas en la eliminación de las citas bíblicas en consonancia con el proyecto del Gran Oriente de proceder a una verdadera laicización de los rituales en esa idea que se llevó adelante con la revisión de los rituales».

El 18 enero de 1782 se funda la Cámara de Grados, y en ya en su constitución se comienzan los trabajos y se nos explica el espíritu que preside la reescritura de los rituales. En la segunda sesión se trató la cuestión del método por el cual será ejecutado el trabajo de revisión, y sobre cuyo contexto se interrogan los Hermanos para saber, sí «se comenzará por fijar una Meta, pero debiendo proceder al examen de grades según un orden analítico conocido, sobre los cuales se pronuncian y realizan sus observaciones [varios miembros], entre las cuales el Orador, concluyendo con una votación por la cual  fueron adoptadas mediante voto unánime».[9]

La segunda fase fue la creación del Gran Capitulo General de Francia que fue constituido en 1784 «por los supervivientes de los Consejos de los Emperadores y los Hermanos titulares de los Altos Grados incardinados en los siete Capítulos de Altos Grados parisinos, con una estructura en base a la federación de los Capítulos del reino, la cual pretendía como primer objetivo formar un solo «cuerpo regulador» bajo el cual se trabajaría el Rito Francés en siete grados: Aprendiz, Compañero Maestro en la llamada masonería simbólica y en los que respecta a los Altos Grados esto estaban conformados por los grados de: Elegido, Escocés, Caballero del Oriente y Rosa Cruz».

Toda la cuestión se basaba en fijar un solo uso, a diferencia por ejemplo de lo que planteaban los Hermanos lioneses que estaban «persuadidos de que la Masonería debía enseñar la gnosis judeo-cristiano de su Maestro Martinés de Pasqually, elaboraron el Régimen Escocés Rectificado y su sistema masónico muy ajustado a su meta».

Era un objetivo, a priori del «equipo del Gran Oriente , [ integrado por estos Capítulos conformados por unos 81 miembros, cuyo perfil sociológico podemos situar entre un 28,2 % miembros de la justicia, un 20% miembros dedicados a las finanzas, 9,4 % eclesiásticos, y otro 9,4% médicos, y un 5,8% militares…] que van a ser los encargados de examinar las practicas masónicas de su tiempo para trabajar y fijar una versión mejor, la cual pudiera servir de referencia común, y eso hace recordar que, para los Altos Grados, la secuencia del Elegido, Escocés, el Caballero del Oriente y el Rosa Cruz, eran una escalera clásica dentro del periodo que va de 1760-1780.

Nada de innovaciones en la fijación de este uso para que este pudiera ser reconocido por la mayoría de los masones franceses. Fijación que nos conduce severo rigor de la autenticidad. Por tanto, los redactores sostienen un texto fiable que no era gratuito en la aproximación histórica a la hora de verificar diferentes elementos del Templo… en la Biblia».

Así los trabajos sobre el ritual del tercer grado el 15 marzo de 1872 va dictaminado algunas cuestiones, ante las cuales, y sobre todo cuando se aborda la lectura histórica del tercer grado, cuando «Röettiers de Montaleau, ruega se verifiquen los datos.

Aunque hay diversas maneras de fijar un uso y la versión establecida por el Gran Oriente se puede decir que es globalmente fiel a las ceremonias del Rito Francés del Siglo XVIII, pues elimina todas las connotaciones religiosas».

En primer lugar, el Cuaderno de Arquitectura para los grados simbólicos, precisa sobre manera, cómo disponer la logia…, en esa distribución de elementos sí se busca la Biblia, será en vano, como así atestigua el texto del citado cuaderno: «se situará delante del trono: una espada, un compás, y un mallete».

«Por tanto, La biblia desaparece de la decoración de la logia. Y en los prolegómenos de esta elección «la Escritura Santa desaparece también de los diálogos simbólicos».
  • · P.: ¿Cómo ha sido introducido en la Logia?
  • · R.: Por tres grandes golpes
  • · P.: Pedid y recibiréis, buscad y encontrarás, llamad y se os abrirá
  • La Biblia, es retirada de las joyas móviles:
  • · D.: ¿Cuáles son las joyas móviles?
  • · R.: La Escuadra, que porta el T.:. V.:., el nivel que porta el P.:. V.:. y la perpendicular o el hilo de plomo que porta el S.:. V.:.
«Esta selección obedece, probablemente a diversas razones, quizá un tanto contradictorias.

Lo primero que hayamos, es un deseo de borrar cualquier cosa que pueda ser asimilada a la parodia sacrílega, incluso con la firme, voluntad de evitar la confusión de géneros inspirados por un respeto al domino religioso bien natural, o por los hombres criados en el seno de la cultura del Antiguo Régimen.

Por otro lado, se denota una cierta preocupación dentro de la corriente de los tiempos presidida por las Luces, donde Röettiers de Montaleau juega un rol esencial dentro de la fijación de los textos, notablemente hasta la última versión»

Y en esa preocupación estaban no solo él sino en el equipo de grande oficiales que conformaban parte de los Capítulos citados, entre esos notables oficiales estaban:  Graffin, Valète, Monnot, Roettiers de Montaleau, Salivet, Pomme, Sédillot de Persieux, Pautonnier, Millon, Oudet père et fils, Mareschal, Lemire, Ceyrat, Bellot, Gaume, Randon de Lucenay, Colin de Cancey, Savin, Laffilard, Magnier de Gronde-ville, Biston, Doisy de Villargennes, Barbot aîné, Rivière, Pitra d'Usson, Desveux, Périer et Saurine.

«Por ejemplo, el Orador, Jacques Tuchendler mantiene muy bien su perfil ideológico, ya que es un hombre de las Luces, un «lector de filósofos» que acogerá con entusiasmo en 1789 y de forma muy activa, la Revolución, justo hasta la llegad del gobierno de Robespierre. Por lo cual no es sorprendente que él quiera, y probablemente no fuera el único, en que el ritual fuera purificado de sus referencias religiosas.

A este respecto, es importante recordar la respuesta aportada por la logia La Parfaite de Nantes a la Cámara de Provincias, de 15 de mayo de 1786, cuyo redactor era precisamente el Hermano Salivet, un amigo de Röettiers de Montaleau, y uno de los dirigentes del Gran Capitulo, el cual precisa la doctrina del Gran Oriente, de este modo:

«Imbuido como nos, de los principios de que todos los masones son una misma familia, nos quedamos sorprendidos. Muy Queridos Hermanos, que la diferente religión haya sido el pretexto por el cual todos vosotros os habéis servido para despedir al Hermano argelino.

Ustedes saben, que no es el punto del discurso masónico que presenta nuestra sociedad como un pueblo de Hermanos, donde le primer deber es amar y socorrer mutuamente a cada uno aun profesando cualquier religión. La primera religión de un masón es la humanidad. Lejos de todo fanatismo que ha inventado mantener al hombre contra el hombre e inspirar el horror por sus semejantes.

Es la masonería la que debe dar el ejemplo de la tolerancia, ella es la que debe buscar al lapón, al africano, y a todo aquel que habite en el globo, para mostrar que no hay diferencia entre los hombres por los sentimientos y sus maneras de vivir».[10]

Está claro como persigue Pierre Mollier, que los principios del trabajo consistirán efectivamente en un trabajo de la reescritura de los grados, «más esta secularización de los rituales promovida por Röettiers de Montaleau y su equipo de oficiales, tenía como objetivo tocar los Alto Grados, tal vez por la razón el fuerte carácter religioso de muchos de ellos.

Así a pequeños pasos, siendo siempre lo más posible fiel a los detalles de la ceremonia, el texto [que llevará adelante] el Gran Capitulo atenuará o hará desvanecerse las expresiones religiosamente muy marcadas».

Un ejemplo de esa actitud es la recepción del Grado de Caballero del Oriente, que en los rituales del siglo XVIII se presenta así:

· P.: ¿En qué consiste la gracia que usted demanda?
· R.: En poner a la nación judía en libertad, permitir que volvieran a Judea y restablecer el templo destruido para hacer revivir la Ley de Dios y las ordenanzas de Moisés.[11]

Por su parte el Régulateur des Chevaliers Maçons lo enfoca desde ese concepto que perseguía Röettiers de Montaleau:
  • · P.: ¿Qué gracia demanda usted?
  • · R.: Que en virtud obtener el favor del cielo, la clemencia del Rey y nos conceda la libertad y nos permita volver a reconstruir el templo del Gran Arquitecto
Si bien la formula ha cambiado, y las formas religiosas no son tan patentes, está claro que la leyenda sigue de trasfondo, a pesar del objetivo de laicización de los rituales, y aunque el «Gran Arquitecto está más próximo al Gran Relojero» de William Paley.

Llegados a este punto habría que preguntarse si dadas las mentalidades de la época, los Hermanos Montaleau y el resto, ¿podían llegar más allá de este «cierto maquillaje» de las cuestiones religiosas y bíblicas en los rituales? Cuando en realidad esto no era nada más que una mota del iceberg que emergía con el grado de Soberanos Príncipe Rosacruz, lo cual era todo un reto, tal y como nos expone Pierre Mollier al traernos a colación el acta de los trabajos 20 agosto de 1782:

«El Respetable Hermano Dejunquières, y el grado intitulado el Caballero del Águila Rosacruz.

La Cámara estima que ese grado es muy de las ceremonioso conforme a las ceremonias eclesiásticas por lo cual no se podrá conservar, y en consecuencia es rechazado.
Finalmente, un poco más tarde, el grado Rosa-Cruz, en tanto que uno de los estandartes de la masonería francesa, el Gran Capítulo lo conservará durante bastante tiempo, siendo además un grado terminal.

Es más, el ritual de Rosa-Cruz fijado por el Gran Capitulo General es adoptado por el Grand Oriente de Francia y es todo caso fiel a los usos de la época, aunque se deja notar cierta sobriedad en la terminología cristiana.

A diferencia de los rituales de los años 1660-1770, el nombre de Jesucristo no era citado en el ritual, ni literalmente ni a través de fórmulas sustitutivas como el hijo del Gran Arquitecto. Jesús no aparece nada más que una sola vez en el seno del pasaje de la explicación de la Palabra, reencontrada en el grado: INRI.»

Esta redacción por la cual se opta, desde el Gran Capitulo, testifica la preocupación porque los textos tengan similitudes demasiados directas o cercanas a las ceremonias eclesiásticas, siendo curioso contrastar que el discurso histórico que acompaña al ritual y que se supone que explica el grado no dice ni una palabra del cristianismo y devalúa a la Masonería como la Ciencia de la Sabiduría.

Estos conocimientos diversos han pertenecido necesariamente a un pequeño grupo número de individuos que durante los siglos se ha asegurado la posesión exclusiva mediante el uso de una vía impenetrable, que es la que da lugar a las célebres instituciones de los saberes, y los Brames son sus restos más sublimes. Los Magos, los Hierofantes, los Druidas fueron ramas de estos mismos iniciados»

No cabe la menor duda que el papel que van a jugar los Caballeros Rosa-Cruces es el de los herederos de una línea de iniciados, cuya línea de consanguineidad iniciática la va a constituir una serie de personajes donde priman figuras como Zoroastro, Hermes Trismegisto, unido a Moisés, Salomón, Pitágoras, Platón, los Esenios y Jesús y las enseñanzas de todos ellos, como punto de la cuestión. Y habrá que llamar la atención a este respecto que el juramento como Caballero Rosa Cruz se hace sobre el Libro de la Sabiduría, que no es Evangelio, sino el Antiguo Testamento.

«La evolución, -como nos indica Pierre Mollier- va en el sentido de la referencias religiosas [en ningún momento se plantea el hecho de cambiar de paradigma mítico, como en su momento plantearon los Hermanos de Blois, sustituir las viejas leyendas por nuevas míticas] lo que se hace es una lectura paralela de los dos rituales, en los cuales encontramos un suite de referencias judeo-cristianas directamente tomadas de la biblia, y de otros esquemas simbólicos , para construir un discurso moral inspirado en un deísmo volteriano típico de las Luces»

Aunque Pierre Mollier insiste en que el origen del Rito Francés del siglo XVIII mantiene sus líneas directas con la mítica biblia, marcando un fuerte acento religioso, nos indica que la codificación llevada a cambio por el equipo de Röettiers de Montaleau en el seno del GCGRF-GOdF, hizo un fuerte trabajo de que los rituales presentasen un cierto carácter laico, frente a «las connotaciones religiosas, abundantes en los textos originales, ahora un tanto descoloridos».

Siento diferir del Pierre Mollier, pues si bien es verdad que en el trabajo de codificación del Régulateur du Maçon, se puede ver esa vertiente de hacer desaparecer en la mediad de lo posible la presencia omnipresente de los factores religiosos, y se puso todo un empeño que hoy podemos admirar en el texto que viene a recoger la naturaleza de los «Modernos» como es el Régulateur du Maçon, en lo que respecta al Régulateur des Chevaliers Maçons, ese empeño no se logra de igual modo, las razones son múltiples: desde un agotamiento en el esfuerzo de lograr tales codificaciones, la del Régulateur fue muy costosa y laboriosa, y creo que faltaban energías para abordar otra gran codificación, por otro lado hay que tener en cuenta las circunstancias políticas ideológicas de Francia y las circunstancias en las cuales esto se desarrolla con la Revolución Francesa a las puertas.

Y como bien indica el Maestro Charles Porset. «el Rito Francés que es definido en 1786  por el GCGRF-GOdF se presenta como una solución  aportada  por la Orden , en la delicada cuestión de los Altos Grados masónicos, […] que  era una cuestión de creer  más que razonar»

Por otro lado no hay que desdeñar que ir a una fuerte reforma laicista del Régulateur des Chevaliers Maçons, supone de antemano una tarea ingente, más allá maquillar los textos, pues las esencias históricas son esencialmente bíblicas, y por ejemplo la complejidad del Caballero Rosa Cruz, es todavía más problemática el hecho de querer dar la vuelta como un calcetín; con el problema añadido de la fama y preponderancia del tal Grado, como iba el GCGRF-GOdF hace desaparecer un grado o devaluarlo, cuando era el culmen de los grados, siendo la pieza terminal del ascenso iniciático.

Y eso hace que cuando uno pasa de los textos rituales del Régulateur du Maçon a los textos rituales de las Ordenes de Sabiduría, uno se encuentre de sopetón con todo el Antiguo Testamento en la mano, y conformando toda la estructura ritual de los Altos Grados, que además empezaban a estar marcados por la presencia del escocismo y más tarde por el escocismo REAA, que en el caso del GOdF, van hacer desaparecer las Ordenes de Sabiduría de la Obediencia durante 150 años, lo cual es lógico ya que los preponderantes Hermanos del GOdF durante una buena suerte de años, serán grandes oficiales de la Obediencia y de los grandes consistorios del REAA sobre manera cuando se produce definitivamente la integración de la Gran Logia General Escocesa, y la instalación del Gran Maestro Cabamcérès y con ellos todos los Hermanos del REAA, cuya base ritual se sustenta precisamente sobre toda esa mítica de personajes que antes se han citado, y que constituyen la mítica del REAA. Era imposible por tanto que el GCGRF fuera más allá de lo conseguido.

Es más, si hoy cogemos la última codificación que acometió el GCGRF-GOdF, los textos Rituales para las Ordenes de Sabiduría: Le Régulateur du III Millénaire Rite Français, 2000, veremos que las líneas maestras bíblicas en la construcción ritual están ahí, por más que las tres virtudes teologales de la Republica: Libertad, Igualdad y Fraternidad estén presentes.

De hecho, en la praxis lo que se hace en los Capítulos más «laicos» del GCGRF es tener los textos rituales como referencia para las iniciaciones, en general con una ejecución en muchos casos muy superficial, y entrar a los debates que caracterizan a cada uno de los Capítulos del GOdF, porque se hace difícil para el laicismo militante del GOdF como organización, lidiar con grados como el Soberano Príncipe Rosa Cruz.

Todas estas cuestiones las obvia Pierre Mollier que cierra su interesante trabajo indicando que las «circunstancias de la fijación tuvieron un doble carácter. De un lado, el ser fieles a las ceremonias de una primera masonería francesa marcada por las referencias bíblicas y por el otro la desaparición en el mismo texto del ritual les citas o referencias ostensibles a la Escritura Santa, en un equilibrio entre tradición y modernidad entre la laicidad bíblica o la biblicidad laica»

Un libro interesante de consulta es Les Grades de Sagesse du Rite Francais


  • [1] Corps Completé de Maçonnerie adopté par la RGL de France. Página 10
  • [2] Corps Completé de Maçonnerie adopté par la RGL de France. Página 29
  • [3] Corps Completé de Maçonnerie adopté par la RGL de France. Página 30
  • [4] Corps Completé de Maçonnerie adopté par la RGL de France. Página 24
  • [5] Rituel du grade de Rose-Croix daté 1675
  • [6] Rituel du grade de Rose-Croix daté 1675
  • [7] Rituel du grade de Rose-Croix daté 1675
  • [8]Rituel du grade de Rose-Croix daté 1675
  • [9] Pierre Mollier: Le Régulateur du Maçon (1785-1801) la fixation des grades symboliques du Rite Français. Historie et documents. Editions A l´Orient Paris 2004.
  • [10] Daniel Kerjan: Les fondements ideológiques du Grand Orient de France
  • [11] Pierre Mollier. Le grade de Chevalier d´Orient. Renaissance Traditionellenº 114, abril 1998.
Autor: Pierre Mollier 

Traducción y comentarios  de Víctor Guerra