lunes, 22 de diciembre de 2008

HIRAM y sus Hermanos. La Fundación de la Leyenda

Nenos

Si se elige el tema como nosotros lo hicimos concibiendo este coloquio como una manera de entrar en el País de la Leyendas masónicas, pudiendo a la vez  explorar una región poblada de seres singulares, de aventuras poco ordinarias, a la vez que vamos descubrimiento lugares asombrosos y secretos, unos más otros, en honor de Hiram, sin duda no será nuestro primer encuentro.

La primera leyenda, en efecto, en el sentido cronológico del término, pero seguramente también con respecto a la leyenda fundadora, antes y después de la masonería especulativa, podemos afirmar que esta no es totalmente la misma.

La expresión misma de masonería especulativa, su ambigüedad no se destacará nunca suficientemente, pues ello nos recuerda precisamente que uno de los numerosos problemas sin solucionar se refieren a la antigüedad misma de esta leyenda, y los documentos que habrían podido mantener con un fondo legendario tradicional.

Lo que nos llega desde finales del Siglo XIX del siglo es un folclore, consustancial a las comunidades de constructores de la Edad Media.

En el marco de esta exposición, no hay obviamente que agotar un tema tan extenso, en el cual los contornos y u propio núcleo, son difíciles y muy delicados de definir.

Me permitiré recordar que hace cerca de diez años había consagrado todo un tiempo a un estudio para la Revista Renacimiento Tradicional, una larga investigación, que seguramente se ha de reanudar sin cesar, y sobre cuyos puntos esenciales se centra este trabajo.

Desearía abordar la cuestión de las posibles fuentes de esta leyenda y proponer algunas hipótesis, probables en cuanto a las circunstancias de su constitución. Querría también examinar el porqué de la introducción de esta leyenda en los primeros años del siglo XVIII nos viene de una determinada manera.
En cualquier caso la tesis que intentaré resumir ante ustedes, modifica profundamente la naturaleza de la joven institución masónica pre-especulativa, que para decirlo mejor, debería llamarla proto-especulativa.
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Los antecedentes del nombre del Arquitecto en los Antiguos Deberes

El primer problema es incluso el del propio nombre de Hiram, con el cual se designa al arquitecto cuyo drama se nos revela en la famosa revelación de Samuel Prichard, Masonry Dissected,, publicada en Londres en 1730. 

La importancia de la revelación de Prichard no hace sino revelar por primera vez un sistema en tres grados, culminando esta escala con el grado de Maître - The Master´s Part . Por su originalidad, que es muy profunda, está bien proponer la primera versión conocida y coherente de la leyenda que de ahora en adelante ha de constituir el corazón de este grado.

La primera fuente a la cual conviene acudir es la de los Antiguos Deberes. En la primera generación de estos textos, la que contiene el Regius (c. 1390) y el Cooke (c. 1420), existe una historia muy tradicional del Oficio que, en particular, en el segundo de estos manuscritos, el cual contiene numerosos datos bíblicos o patrísticos. En ningún lugar sin embargo se menciona a un arquitecto del Templo de Salomón, y es más en. Los Ms. Cooke, solo aparece esta indicación:

Een la edificación del Templo en la época de Salomón,
se le dice en la Biblia,en el 1º libro de los Reyes, capítulo cinco,
que Salomón tenía ochenta mil canteros en la obra.
Y el hijo del rey de Tiro era maestro de obras.

La mención precisa del nombre de este artista sólo aparece en la segunda generación de los Antiguos Deberes, la que se abre con los Ms. Gran Lodge n° 1, datado de 1583, y en el se encuentra en efecto este pasaje:

Antes de la muerte del Rey David, Salomón que era hijo del Rey David acaba el templo que su padre había comenzado e hizo buscar canteros en distintas regiones, y los armó, de modo que tuvo miles Obreros, que trabajaban la piedra y se llamaban Canteros (Maçons) eligiendo a miles de ellos que se designaron para ser los Maestros y Gobernadores de sus obras. Además había un Rey de otro reino que se llamaba Jiram el cual envió al Rey Salomón un hijo que poseía, que era llamado Anyone que era Maestro en Geometría, y Jefe de los todos los cantero y Maestros de grabados y esculturas y demás métodos de la Masonería utilizados para el Templo”.

Esto se informa en la Biblia al tercer capítulo del cuarto Libro del Reyes.2

La endeble aparición que aquí se hace como “Chef de Maçons” o “Maestro de Geometría del Templo” plantea un problema en cuanto a su identidad. La palabra Anyone, significa a simplemente alguien, no nos informa apenas de nada . Por lo cual debemos naturalmente preguntarnos sobre este nombre enigmático, sabiendo además que el Ms. Gran Lodge n° 1 es la copia probablemente de un texto más antiguo.

Es posible simplemente que el término Anyone se deba al hecho de que el escritor no pudo leer correctamente el nombre que figuraba en el manuscrito original.

En efecto, se encuentra a partir de este momento el nombre del arquitecto en varias versiones de los Antiguos Deberes. Los cambios observados son bastante numerosos:

ü En tres textos, de 1600,1670,1700, se encuentra el término Amon;
ü En una serie de seis textos, 1670,1680,1693,1700,1702 y 1750, este personaje se nombra como a Aynon;
ü Tres versiones, de 1670,1680,1690, dan el nombre de Aymon;
ü Se puede leer un texto de 1600 que lleva A Man;
ü Es necesario indicar también casos extremadamente divergentes, como el texto de 1677 con Apleo, el de 1701 con Ajuon, o incluso el de 1714 con Benaim.

Para dar cuenta del origen y el significado probable de estos términos, se ha trabajado sobre dos hipótesis principales:

La primera, y más natural, propone ver todos estos términos como una serie de corrupciones sucesivas del nombre de Hiram. Se podría así sugerir la siguiente cadena: Hiram - Iram - Yram - Yrane -Ynane - Ynone - Aynone - Anyone. Según esta tesis, el Maestro de los Albañiles de los Antiguos Deberes sería el todavía denominado explícitamente por su nombre Hiran, (Jiran) tal y como lo indica la Biblia a la cual estos textos se refieren explícitamente, pero su nombre en ningún momento lo hemos visto correctamente ortografiado entre 1583 a 1675 alrededores

Es en efecto a partir de esta última fecha en la cual algunos manuscritos dan al personaje el nombre que lleva en la Biblia. Esta mención sólo está presente en dieciocho versiones posteriores a 1675, e incluidas muchos de ellas incluso posteriores a 1723, en cual aparece el nombre Hiram Abif.

La hipótesis de un Hiram primitivo - y naturalmente esperado - luego corrompido y de nuevo encontrado a finales del siglo XVIII, es necesario reconocerlo, filológicamente es ingenioso pero difícilmente convincente. Aunque tal cuestión no puede ser totalmente excluida completamente.

La segunda hipótesis, es que estos distintos nombres que se le dan a Hiram, no son en efecto más que corrupciones de un nombre que no es Hiram, sino que hacen referencia a un personaje importante del Oficio. En otras palabras sería necesario admitir que, aunque el nombre del hombre enviado por Hiram de Tiro esté efectivamente, en la Biblia, al Hiram, en los Antiguos Deberes, desde al menos finales del siglo XVI, le habrían dado otro, nombre vinculado sin embargo a la tradición del Oficio.
Se retuvo, en particular, como posible forma inicial, el nombre Amon, considerando que las formas Aynon, Aymon, se explicarían así muy fácilmente por un minúsculo error de grafía de la letra M. Pero ¿por qué este nombre?

Amon aparece en efecto en la Biblia (Proverbios, 8,30). Y en hebreo amon (aleph, mem, vav, noun) significa obrero, artesano o artista, y a también arquitecto, o también profesor, autoridad contratante. En el texto bíblico , la Sabiduría se presenta así:

“[…] cuando II [el Señor] trazó los fundamentos de la tierra, fui a su lado encargado de la obra” (versión T.O.B)

El sentido de un artesano, colaborando en la obra parece ser el concepto más clásico, en particular, en la Vulgata, en donde vienen reflejadas las concepciones más antiguas en este ámbito, y de la cual proceden todas las citas bíblicas medievales, donde San Jerónimo deja dicho:

Quando appendabat fundamenta terrae,
Cum eo eram, cuncta componens.
lo cual se puede interpretardr como
Mientras que establecía los fundamentos de la tierra,
Estaba con él, reuniendo todas las cosas.

Esta hipótesis relativa a Amon es seductora, pero sin embargo choca con algunas objeciones, en primer lugar esta forma es la menos testada en el seno de las numerosas versiones de los Antiguos Deberes, y sobre todo no es conocida como tal en las Biblias occidentales, puesto que amon es un nombre común, por lo tanto siempre se ha traducido como (artesano, arquitecto, etc). Resulta pues de este análisis, que la hipótesis Amon es sobre todo un ejercicio de erudición hebraico que no tiene en cuenta las condiciones en las cuales los textos del Antiguos Deberes se redactaron y fueron trasmitidos

Aymon, es idéntico fonéticamente que en el idioma que en inglés, a Amon, y por lo tanto puede proponerse como forma inicial del nombre de1 arquitecto. Aymon puede a su vez, por una falta idéntica a la que se acaba de mencionar, explicar la forma Aynon, y muy fácilmente también pueden explicarse las formas Amon, o Anon. Podemos pues sugerir, en un primer enfoque, que los Antiguos Deberes llevan testimoniando desde su nacimiento que existía en el Oficio una tradición por la cual se confiere al encargado de la obra del Templo un nombre que podría ser Aymon.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Conferencias de la Logia "Hermes y Tolerancia nº 8" en Madrid

Un taller de la Gran Logia Simbólica Española, celebró hace unas semanas unas jornadas  con motivo de la celebración de su XXV Aniversario, en concreto se trata de la R.·. L.·. Hermes-Tolerancia nº8 al O.·. de Madrid que trabaja en el Rito Frances

 

Dichas jornadas tuvieron como marco el Ateneo de Madrid y allí intervinieron varios masones, en concreto el ex. Gran Maestre de la GLSE :  Javier Otaola, que habló sobre el Rito Francés, aunque creo que al final derivó por otros derroteros, más que hablar del Rito Francés.
He aquí el enlace que me ha pasado una atenta Hermana:

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El rito Francés mito y Realidad


. La Masonería Capitular es tan antigua como la Masonería misma; sabemos que ésta nos viene de Inglaterra en los años 1725 y que, desde esa época, el grado de “Maestro” es considerado como un “Alto Grado” concluyendo el curso que conduce del aprendiz al compañero. Pero la muerte de Hiram no puede ser quedar sin consecuencia, y muy temprano, en los años 1750, se desarrollan escalas de grados que tendrán por función vengar la desaparición del Maestro. Se han seguido un multitud de sistemas, todos reclamando patentes apócrifas o perfectamente imaginarias, hasta tal punto que hacia 1760 se puede hablar con Gaston Martin de “revoltijos de altos grados“. ¿Cómo fue esto posible?

Habrá que volver hacia la Historia que no solamente hace entender el pasado, sino que domina el presente. La Masonería aparece en Londres en 1717, en el movimiento de la Royal society; ella sólo tiene por objeto reunir, en una Inglaterra llamada Reino Unido después de la anexión de Escocia, a los hombres “libres y de buenas costumbres” que, sin que importen sus confesiones particulares, tienden a trabajar por el bien común. De golpe todo lo que divide es suprimido de la Asociación, la política, la religión y la mujer. Esos factores de discordia son puestos entre paréntesis; lo que importa es el comercio, el commercium. Hay que hacer notar, aparte, que las Constituciones llamadas de Anderson no asignan ninguna meta a la Institucion y que, en el espíritu de su tiempo, ellas se conforman solamente con separar de la Asociación “al ateo estúpido y al libertino irreligioso”. Sin querer volver sobre esta fórmula cien veces comentada, haré observar que nos encontramos inmersos en el régimen de la civilización cristiana y que, a pesar de la separación protestante, Europa está dominada por el Romanismo católico. El ateo es estúpido porque el no comprende que su interés es fingir la creencia, y el libertino, perdido en su particularismo, olvida lo que reúne - ¡ quod religat !.

Desembarcando en Francia, vía Dunkerque o Burdeos, la situación no es la misma, y la hija natural del protestantismo como decía Lantoine, tendrá que acomodarse al régimen de pensamiento impuesto por Luis XVI. La revocación del Edicto de Nantes está todavía en vigor. La masonería se hace católica, pero sin estados de alma. Cien testimonios confirman que ella fue ortodoxa en materia de política y de religión y que no pretendió jamás comandar en el Te Deum o manifestar su pertenencia al poder. Era la única condición que se le exigió para existir.

La logias convivenciales

Para tener una idea del paisaje masónico en los años precedentes a la Revolución, citaré dos testimonios que permiten corregir la vista retrospectiva que algunos se hacen para definir la misión fijada por el Gran Oriente, en los momentos de su constitución, es decir, en los años 1772-1773. El primero es el testimonio de María Antonieta que responde a las inquietudes de su hermana concerniente a la Orden masónica en Austria.

“Yo creo que te inquietas mucho sobre la Francmasonería en lo que concierne a Francia; Ella está lejos de tener aquí la importancia que puede tener en otras partes de Europa, por la razón de que todo el mundo lo es; sabemos así todo lo que pasa; ¿Dónde está el peligro? Tendríamos razón de alarmarnos si fuese una sociedad secreta y política; el arte del gobernar es al contrario dejarla expresarse y ver que no es mas de lo que es en realidad, una sociedad benéfica y de placer; donde se come mucho, se habla y se canta, lo que le permite al Rey decir que donde la gente canta no se conspira; no es sin duda una sociedad de ateos declarados , porque, tal como me dijeron: Dios está en todas las bocas; se practica mucho la caridad, se cuidan los niños de los miembros pobres o fallecidos; se casan sus hijos; no hay nada de mal en eso. Días pasados, la princesa de Lamballe fue nombrada Gran Maestra en una Logia; ella me contó todas las bellas cosas que le dijeron, pero se vaciaron tantos más vasos como se cantaron coplas”.

El segundo testimonio es el del marqués de Chefdebien -Eaques a capite galeato en la masonería reformada - que en un texto desconocido titulado: Disquisiciones masónicas presenta la Logia como un lugar de convivencia, ajeno “a todas esas masonerías complicadas y científicas” -él se refiere a los múltiples regímenes que se desarrollan exponencialmente en los años 1760. El banquete copioso y alegre, precisa, es el verdadero desenlace de todos los preludios en donde habíamos recibido parientes y amigos, y se permite a título de prueba algunas travesuras inocentes. Finalmente este desenlace a la vez picante y honesto se concluye por algunos actos de beneficencia y liberalidades que los Hermanos no se privan de ejercer en calidad de masones y como hombres sensibles y bien criados.

Estos dos textos, que son testimoniales, presentan la logia como un lugar de sociabilidad y a la masonería como una institución de beneficencia y lo que llamaremos luego la iniciación, es descrita como una travesura inocente. Estos testimonios que podrían completar otros como los del marqués de Luchet y los del varón de Tschboudy, atestiguan que la masonería de la Ilustración -aquella de la que somos, para bien o para mal, los herederos- está más ligada a los valores que son extensivos a la Humanidad, los de beneficencia y de urbanidad, que a los valores filosóficos o religiosos y mucho menos esotéricos, incluso si es verdad que muy pronto, - tenemos el ejemplo con el Capítulo de Clermont -, una masonería paralela se va a desarrollar dándose por misión el completar los grados simbólicos tal como fueron descritos por primera vez en la Masonería disecada de Samuel Prichard.

El Conde de Clermont

Esta alta masonería es incontestablemente de origen francés; no se encuentran trazas de ella en Inglaterra y las referencias a Escocia son todas ellas posteriores. Agregaremos que ella no concierne más que a un número extremadamente reducido de masones y si creemos a Daniel Ligou, la masonería Templaria o Reformada no aglutina en Francia sino a unos doscientos Hermanos. ¿A qué necesidad respondería ella?. Un intento de respuesta fue dada por el conde de Clermont que era el Gran Maestro de la Orden hasta 1771; He aquí lo escrito por una gaceta del 15 de marzo de 1774:

“Dicen que el conde de Clermont está muy enojado por no poseer mandato (…) Así tendría tiempo de hacer fortalecer la Orden de los francmasones de la cual él es el Gran Maestro. Él ha proyectado nuevas constituciones tanto par los hermanos como para los maestros de logias. Él debe alejar a todo el que no es un gentil hombre o un buen burgués. Se ha dicho que sobre este punto la policía ha detenido a varios que exigían dinero a los recipiendarios. Todo se hará en lo sucesivo con nobleza y dignidad”.

Además de hacernos saber que es el conde de Clermont quien llamó a la policía, este testimonio nos enseña que, en los años 1740, sin ser por lo tanto popular,  la masonería se desarrollaba en el tercer orden de la sociedad, lo que tiene por efecto contrastar el prejuicio nobiliario del conde de Clermont. Añadamos que el Capítulo de Clermont es indudablemente la primera estructura de los Altos Grados masónicos, lo que nos lleva a pensar que lo que devendría la matriz del Escocismo obedece a una lógica de clase que pretende separar al pueblo del Arte Real. Esta hipótesis que apuntala la correspondencia del Gran Maestro publicada por Clément o por el Abate Pérau que evoca la masonería de “faubourgs” es el indicativo de una fractura que retumbará desde esa época y por largo tiempo en la masonería. Pero la empresa será vana y en ese panorama, veremos pronto desarrollarse una masonería capitular inscrita en el hilo de los tres grados simbólicos y, en particular, el de Maestro.

Las fundaciones

Cuando el Gran Oriente se constituye sobre los escombros de la Gran Logia, su primer gesto es de asegurarse de la regularidad de las logias de su correspondencia, verificando sus patentes; tan sólo algunos Maestros de Logia expulsados, rechazaron plegarse a la regla impuesta por el Gran Oriente y se constituyeron en el Gran Oriente de Clermont que perdurará hasta 1779, fecha en la cual se operará una reunificación de la masonería francesa; la segunda preocupación del Gran Oriente será la homogenización de los Altos Grados que estaban peligrosamente multiplicados. La tarea no era fácil, pues aparte del hecho de que todos los sistemas se fundaban sobre patentes imaginarias o apócrifas, ellos estaban en manos de Potencias autónomas que sin duda no se entregarían en cuerpo y alma al Gran Oriente, sin contrapartida, ya que se trataba de verdaderos fondos comerciales. El Gran Oriente pone en marcha en 1773 una Comisión de Grados en la que figuraban Bacon de la Chevaliere, el conde de Stroganoff y el baron de Toussainet, pero la Comisión se revela rápidamente ineficaz. Por otra parte, la viejas estructuras capitulares de la Gran Logia, aún cuando ellas estaban en total decadencia, rechazaban comunicar sus cuadernos de grados; será necesario esperar hasta 1780, luego de la constitución de un Soberano Consejo Sublime Logia Madre Escocesa del Gran Globo Francés, Soberana Gran Logia de Francia, por que Labady propone al Gran Oriente, vía los Filaleteos, una transacción reuniendo el Soberano Consejo y aquel de los Echarpes Blanches de la Logia des Amis Réunis que animaba Savalette de Langes. Finalmente, y yo abrevio, como la oferta no tiene buen resultado, Labady entrega los archivos y la estructura capitular de la antigua Gran Logia que renace de sus cenizas en la forma del Gran Capítulo General de Francia, en 1786.

Unificación

Un gran paso acaba de darse, pero otra cosa fueron con los Directorios Escoceses. Desde 1773, Bacon de la Chevaliere se mostraba favorable a la integración en el seno del Gran Oriente, pero éste, del cual él era miembro, no parecía para nada apurado de fundirse en la nueva estructura y le costó esperar hasta 1776 para que un Tratado de Unión fuera firmado y reconociera su especificidad. Existía por último un tercer grupo, el de la Madre Logia escocesa de Francia que lleva el título distintivo de Contrato Social con el cual el acuerdo fue más difícil pero que se realizó finalmente en 1781 obligándola a abandonar su título de Madre Logia, pero autorizándola a crear Talleres superiores.

Esta política de reconocimiento debía permitir al Gran Oriente controlar todas las masonerías paralelas que amenazaban su autoridad. Procedía de la misma manera con los grupos menos importantes, como aquel creado por la familia Chef-debien, llamada Rito primitivo de Narbona, la Vieille bru de Toulouse y l’Anglaise de Burdeos. Será lo mismo con el Grand Chapitre de Rose Croix del Dr. Gerbier, y más tarde con Heredom de Kilwinning de Mathéus. En 1786 es el Gran Capítulo General quien en acuerdo con el Gran Oriente confiere los grados superiores donde se propone una síntesis en cinco Órdenes, lo que le permite controlar los grados simbólicos, que son su vocación, y vía el Gran Capitulo General, el de Elegido, el de Escocés Caballero de Oriente y el de Caballero Rosa Cruz.

El Gran Capítulo General es históricamente el heredero de diferentes tradiciones capitulares donde la Gran Logia, a través de sus diferentes Consejos (Príncipes de Oriente, Emperadores de Occidente) había sido el propulsor, el ofrece en 1786 la síntesis de la masonería escocesa -entiéndase esta palabra sin ningún significado geográfico-, capitular. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es más tardío; él procede de un rito de perfección de veinticinco grados de origen Bordelés, que después de haber transitado por Charleston y Santo Domingo, es traído en su forma actual desarrollado en 33 grados por De Grasse Tilly en 1810.

Este rito pretendidamente antiguo tenía la ventaja, en la atmósfera contrarevolucionaria que reinará en Europa justo hasta 1848, de ser francamente deista y ofrecer un compromiso aceptable entre el liberalismo filosófico hijo de la Ilustración y la nostalgia romántica de viejos dogmas. La multiplicación de los Altos Grados no es sin relación con la sed de distinción, que la sobriedad de las cuatro Órdenes del Rito Francés no estaba en condiciones de satisfacer.

 

Charles PORSET Toulouse, 16 de marzo de 2002

jueves, 4 de diciembre de 2008

Witht el gran adversario de los Rituales en el GODF

El gran adversario de los rituales del 1887 del GODF e fue Oswald Wirth

Los Hermanos Francolín y sobre todo Hubert emitieron sin reparos sus reservas, pero el que se va a constituir en el  gran adversario de los rituales del 1887, es Oswald Wirth. En uno de los últimos libros de Jean Baylot,   resume la vida de  este famoso masón, que lo fue,  y que contó con un gran predicamento entre los masones.

En 1886, en su  logia  de Châlons, Wirth ya venía criticando  la evolución de la Orden. Vuelto a  París, al año siguiente crea la logia  Les Amis Trionphants” y después “ Le Travail et les Vrais amis Fideles”   los cuales  se asignaran   a la vía escocesa  y poco despues el  "Grupo Masónico  de Estudios Iniciáticos”  junto con Bidegain.

Dos años más  tarde en   1888, dicta  una conferencia que Hubert debía publicar en La Chaine de Unión ,la cual impartida  en su logia, un poco antes de que  Wirth se afiliara  al escocismo, con esas condicionantes era ya muy difícil  dada esa situación  que le fuera permitido tomar parte  en los textos  del Hermano Amiable, entre los dos ya había todo un mundo de diferencias)

 De la mano de este grupo que lideraba Wirth.  podemos decir que salió  entre  1892-93, el Ritual Interpretativo del Grado de Aprendiz ,  luego llamado Libro del Aprendiz

En ese mismo tiempo Wirth, que había evolucionado desde Châlons,  fue reforzando  lazos  con el abad Rocca, con Boulan y sobre todo Estanislao de Guaita,  adhiriéndose a finales de 1888  a la “Ordre Kabbalistique de la Rose Croix”  en cuya organización se convirtió en uno de sus más importantes dignatarios, en poarte  debido a su amistad  con Huysmans. 

 De ahí esa introducción  en sus obras de las especulaciones numerológicas, cabalísticas y alquimistas que poco tienen que ver  con la Masonería, renovando así, a un siglo de distancia las especulaciones de Claude de Sant-Martin y sus discípulos.

Pero el Consejo de la Orden del 1890  no era el de  Luxemburgo ni el de  Orleans,  y deseaba afirmar su autoridad. Además el Hermano Amiable consideraba los  rituales que estaban en marcha  como la obra de su vida,  y no solo eso sino que los consideraba  como algo definitivo, y por tanto  soportaba mal  la violencia de los  ataques de Wirth. 

Por ello, el  30 de marzo de 1896, el Gran Colegio de Ritos  adoptó un informe vigoroso de su   Gran Secretario que fue transmitido por el  Consejo de la Orden  a todas las Logias.

Las observaciones de Amiable se pueden considerar como  enteramente justas, no así  las de Wirth  que estaba cometiendo bastantes  errores  dada su inclinación  hacia una “religiosidad” bastante heterodoxa. Estaba claro que  los dos hombres no hablaban obviamente en la misma lengua ni el mismo lenguaje.

El Hermano  Wirth  resucitaba el tradicional nombre del  "Arte Real”, y Amiable  afirmaba sin reír que él  juraba “con las ideas  republicanas”.

En efecto, los masones del GODF  estaban satisfechos y  permanecerán  así hasta después de la segunda Guerra Mundial.

 Los rituales hasta los años de 1901-1907, apenas si se tocan aunque en las  Asambleas Generales (Congresos Regionales de las logias ) se entablan algunos debates y hasta  se hace la petición de ir hacia una  “simplificación” en los textos rituales (peticiones que son presentadas al Congreso de las logias  de la región parisina en 1903, a loq ue suman  las logias  del Suroeste en 1904).

Este año  de 1904,  el Convento  invita al Gran Colegio a que redacte nuevos rituales “que tendrían en cuenta los progresos realizados en el campo  científico, filosófico y sociológico y también se llenarian de las aspiraciones modernas”.

De  hecho,  se les hizo esperar en sus demanadas, en ese momento- estamos en la época de Combes - el ritual conocía malos momentos  y muchas  logias   no tenían prisa alguna en abordar dicha reforma, será una reacción de las logias en 1907,  cuyo  resultado de la acción combinada del Hermano Blatin, que se había  convertido en Gran Comendador, siendo Gran Maestre  Lafferre  cuando el Convento  apruebe tal cuestión.

El Gran  Maestre recordó en ese Convento  la necesidad de volver al  simbolismo. Pero los dignatarios de la Orden no estaban decididos a  modificar mucho los rituales, esta  situación llegará de este modo hasta la llamada reforma de  Groussier en 1937.

Los “rituales Groussier”, modificados en 1955 por Alexandre Chevalier,  aún  están hoy en uso  en el GODF, y ello señala una  evolución sensible en sentido de una vuelta a la tradición masónica.

El hermano Corneloup habría querido el retorno al Gran Arquitecto (carácter “adogmatico” que se interpretaba  en el seno de la Gran Logia de Francia)  pero éste volvió de nuevo al ritual conforme a las decisiones el de 1877, excepto en los altos grados donde dicho concepto  se volvió facultativo (pudiendo  abrir  los trabajos “a la gloria del GADLU” o “a la gloria de la Masonería Universal).

A la misma  vez  las pruebas simbólicas,  y la simbólica de los elementos,   de nuevo reintroducidos de forma facultativa intercalándose por ejemplo las “questions”  y  los distintos   viajes,  para dejar satisfechas las demandas que había al respecto se planteó “un interrogatorio bajo venda”  separado  de la ceremonia de iniciación, ques lo que aún hoy se hace en el GOdF.

El ritual se toma en estos momentos  bastante   más en serio,  y se intenta que sea  estrictamente aplicado, volviendo, por ejemplo,  de nuevo a la puerta de la logia el uso del mandil, o el uso del cordón,  demasiado  tiempo sacrificado, o los guantes blancos. Por el contrario  muchos hermanos y logias  están “en posición de investigar y profundizar”  sobre todos estos esfuerzos  a lo cual muchos  dignatarios no son  indiferente.

Sin embargo, al rito francés no se le priva de estar en la constelación masónica, ya que sucesivamente  he de señalar que la uniforme “secularización” de las  Luces,  y el pseudo esoterismo  de la primera parte del  Siglo XIX  y el positivismo de la segunda parte de este mismo siglo, hacen del ritual un elemento muy agnóstico  poco probable de profundos cambios ideológicos.

Parte última del trabajo sobre el Positivismo en los Rituales del GODF de Daniel Ligou

viernes, 21 de noviembre de 2008

El Rito Frances y la Reforma de Blois


No sé si antes hubo una corriente crítica con respecto a los Rituales, hemos visto que sí, pero ésta siempre giró en torno al GADU, y a la naturaleza de algunos momentos del ritual, como la prueba de la iniciación, pero nunca llegó a tocar la esencia misma sobre la que se asientan los rituales su estructura caballeresca y bíblica.

El renacimiento del Rito Francés en los “Alto Grados” al finales del Siglo XX abrió en el seno del Gran Oriente de Francia, al menos en el interior de una serie de Hermanos, una brecha sobre esa esencia y la posible evolución de los Rituales.

Rituales que como visto han sido creados en base a modelos de la tradición y del pensamiento del siglo XVII y que se han tenido que ir modulando a través de los años, pero manteniendo sus basamentos, tal vez en los rituales en las logias azules, al menos Rito Francés ha sabido ir deshaciéndose de ciertas consideraciones y se pasó por ejemplo “del Amor a dios al amor a la humanidad”, que nos puede parecer hoy una cuestión banal, pero no cabe la menor duda que constituyó toda una revolución en su momento.

Pero sin embargo en los Rituales de los Altos Grados, esa esencia bíblica, judaica y caballeresca se hace no solo más patente sino también más omnipresente, y pese a las elaboraciones más racionales, éstas no han sabido , o no han podido entrar en el seno mismo de los rituales quedando de forma patente ese cariz judeocristiano enraizado fuertemente en los desarrollos bíblicos

Está claro, y debemos ser claros, quien no ha tenido la tentación de pensar y repensar nuestra historia, nuestras herramientas, y cuestionarlas, que aunque parezca mentira no es patrimonio de los que estamos en el ámbito más crítico y abierto de la masonería que hay quien lo sitúa en el seno del Gran Oriente de Francia, a este respecto he de decir que no tenemos la patente de esa postura, ya que hemos visto por los trabajos del profesor y masón Roger Dachez, que de esa postura participan otros Hermanos del ámbito anglosajón que están repasando toda nuestra historiografía y norma ritualistica.

Y no deja de ser paradójico pues si bien somos capaces de enfrentarnos a nuestra historia, y revisarla poniéndola patas arriba, como ha hecho Dachez en su trabajo “la Invención de la Masonería” en cuanto hablamos de abordar la historia esencial a partir de ahí se nos acaba toda la impostura.

Pero no se puede negar que hubo algunos Hermanos en los cuales persistió esa idea y esa noción de liberarse de las tutelas abusivas y fidelidades anecdóticas y seudo religiosas para emprender la construcción de un futuro liberado, así fue como un Capítulo del GODF que trabajaba en la zona de Blois intentó integrarse a este movimiento de liberación de la cual estamos hablando
Si bien fue un intento fallido, no por eso deja de ser una constante y un ejemplo de enfrentarse a un tema difícil y preocupante.

La Tentación de Blois

Está claro, al menos desde la perspectiva del GODF que el Rito Francés y el Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia, y los diferentes Capítulos que lo integran son soberanos, y a partir de ahí se puede plantear que tienen la libertad de elaborar de forma libre el ritual, eso sí respetando los valores fundamentales del Rito y por supuesto los del Gran Oriente de Francia, al menos así lo pensaron los Hermanos de Blois.

Si bien es cierto que el REAA deja poco margen a que sus estructuras serán reformadas, pues con ello perdería toda su esencia como rito, en ese momento al menos en los Altos Grados del GOdF, no había otra opción ya que era el único que se había articulado, o que había persistido dentro de la actual estructura de los Altos Grados del GOdF, sin embargo con la puesta en marcha del Rito Francés en el seno de los “Altos Grados a finales del Siglo XX , se dio opción una vez se empezó a trabajar en ellos a una profunda reflexión en cuanto a sus basamentos estructurales, al principio con una relativa indiferencia y a continuación con un prudente escepticismo porque el rumor que se hacía correr por los corrillos masónicos es “ que este Rito Francés era tanto si no “más crístico ” que el REAA”.

A los Hermanos de Blois, cuando comenzaron a trabajar con los rituales de Altos Grados, de Rito Francés les dio la impresión de ser una broma de los Monty Python, ya que nos les parecía una cuestión seria que una herramienta trabajada desde la perspectiva racionalista tuviera tan importante carga religiosa y bíblica, la cual además ha generado tantos problemas con la Iglesia.

Pasando del divertimento los Hermanos Masones de Blois, nos dicen que “ analizando el ritual nos encontramos ante un simbolismo que nos conduce a los límites del simplismo y a las fronteras que más bien rayan el más puro ridículo, lo cual nos estaba haciendo plantearnos que nuestras expectativas estaban siendo defraudadas”

El sueño siempre se repite, y en esta ocasión aún más lo cual les llevó a los masones de Blois a soñar “con un ritual que estuviera libre ese fondo que tanto nos remite a la cultura religiosa y bíblica de base judeo- cristiana. Soñar con un ritual que estuviera liberado de pretensiones caballerescas que - por suponerse tradicionales - no son menos anticuadas. En esa utopía ritualista habría una labor la de limpiar también a los rituales de sus referentes a medios que pueden considerarse de violencia – como son las espadas, los puñales – cuya práctica cotidiana impide ver poca utilidad a día de hoy e incluso su aspecto más ridículo

Pero si bien hay a veces esa tentación en general podemos decir que la mayoría de los masones no van más allá de una crítica más o menos abierta a cerca de los rituales de liberar a los Rituales, al menso en este caso a los del Rito Francés, pues el resto de los Hermanos que trabajan otros ritos no parece preocupados por toda esa tutela bíblica hebraica y por supuesto cristiana, a veces de origen protestante y como no católica que empapa todas las estructuras institucionales en el ritual, y se imbuye de toda un tradición bíblica para explorar las correlaciones, las contribuciones y las gestiones y acercarse a los secretos y los símbolos masónicos.

Y como digo, esa tutela en los Rituales de las logias azules, al menos en el Rito Francés, es menor pero en los Altos Grados se hace muy patente de ahí que los de Blois les pareciera “urgente liberar al ritual de su personalización judaico (Hiram, Salomón, Zorobabel, Templo de Jerusalén…) quién los ha escrito los ha reducido a una localización geográfica, hebraico occidental”.

Si bien se puede conceder que toda le estructura ritual puedo tener en su momento una justificación histórica o política en función de los tiempos y los parámetros del momento, en que la biblia podía ser todo un referente cultural , y más desde un punto de construcción de un corpus esotérico y exotérico para desarrollar unos ciertos arquetipos que dieran cabida a unos determinados roles de sociabilidad, hoy desde una óptica más amplia da la sensación de que estamos ante acción reductora y en cierto modo errónea, al menos vista al tenor de las nuevas investigaciones, de ahí que se viese como una opción de librar a los rituales del peso de sus ambiciones caballerescas que están incluidas en la tradición perfectamente datada histórica, sociológica y política y por lo tanto obviamente podemos decir que de una forma anticuada.

No debemos perder de vista que hoy hemos avanzado y sin bien los arquetipos y modelos, portadores de fuertes valores, que en su momento sirvieron de parangón movilizador e incluso de un referente modernizador y abierto al futuro; hoy tales modelos ya no sirven ya que el caballero se ha transmutado en Ciudadano.

Pero los Hermanos Masones de Blois van mucho más allá y cuestionan no solo el basamento conceptual y hermenéutico de los Rituales, sino que enfilan otra línea crítica y es la presencia de Armas blancas en el seno de los trabajos masónicos que parece encajar mal todo este arsenal, de puñales, espadas, en el seno de una sociedad dedicada al pensamiento “iniciático” que pretende utilizarlo como apoyo, símbolo y medio de investigación filosófica y espiritual.
La critica llega al seno de las concepciones de nobleza y de igualdad, que se quiere plasmar en la presencia de la espada que no lleva al un tiempo un tiempo aristocrático en que la nobleza estaba en la cúspide de la pirámide y por tanto tenía el privilegio de llevar armas para defender la sociedad, lo cual representa una sociedad feudal y aristocrática de carácter desigual, por

Y no deja de ser paradójico que después de la utilización de los instrumentos de los Operativos no hayamos incluidos los símbolos del conocimiento, plumas, libros que han sido los instrumentos del pensamiento que libera y la reflexión que nos hace avanzar sobre el camino de las verdades y el conocimiento, y sin bien la armas han servido para liberar, también han servido para someter a los pueblos, por tanto debiéramos hacer hincapié en el desarrollo de que nuestro arsenal es el que se da en las logias azules: “ Convengamos que para nuestros usos, la norma, la escuadra y el mazo se revelan sustitutos diferentemente eficaces para nuestro enfoque de la verdad y el centro de la idea”.

La Reforma de Blois.

Los masones de Blois en ese momento, estamos hablando del año 2000, no se quedaron tan solo en el análisis de los Rituales, sino que plantearon lo que podríamos llamar el abordaje de construir un “ritual liberado” para distinguirlo de los rituales franceses titulados como “Modernos” o del Regulador de los caballeros Masones de 1801, y ello en base a que habían descubierto que cada Soberano Capítulo “ tenía la libertad de hacer un ritual de forma libre, siempre que se respetaran las cuestiones “fundamentales ” del Rito Francés en el G.O.D.F.”

Posicionados en esa trinchera empezaron su trabajo en el cual dentro de los Rituales de 1 , 2 y 3 Orden, cortaron con todos los vínculos que de forma imperiosa y repetitiva enlazaban la tradición masónica con los libros bíblicos (Antiguo y Nuevo Testamento). Puesto que además esa apertura de libertad de conciencia debía ser traducida también en el respeto por cada uno de los masones, y no imponiendo una determinada corriente de pensamiento.

Desde esta posición no deja de ser curioso que se decida la abolición del GADU y hasta se purifiquen los rituales de las logias azules y luego en los “Altos Grados” se mantenga una estructura que corrompe todo el sistema de la libertad de conciencia, y vuelve a imponer de alguna manera la cultura del GADU.

Desde ese punto de vista los Hermanos capitulares de Blois emprendieron una serie de acciones y correcciones en el seno de los rituales para liberarlos de las cargas seudoreligiosas que en tantos problemas nos meten, y tantas contradicciones nos crean, pues aunque el Ritual no es más que un accésit al trabajo del debate, ese fondo no deja de estar patente a la vez que nos muestra una y otra vez la incoherencia en la que caemos de liberarnos del GADU, y mantener una serie de leyendas y tradiciones que chocan con nuestro mensaje laico y liberal y republicano.

Los masones de Blois, desde tal posicionamiento entran de lleno en el Ritual del Rito Francés de los Altos Grados, los cuales empiezan a ser modificados desde el pilar mismo del 3º Grado, el Arquitecto Hiram.

Concretamente los Hermanos de Blois propusieron los siguientes cambios en los rituales que ellos trabajaban

1 - Se borra el nombre de Hiram: No sigue siendo el concepto del Arquitecto que construye, concibe, y dirige la obra. Es decir al Amo por definición. No es ya el fabricante único del Templo de Jerusalén o Salomón. Es quizá Dédalo, o el fabricante anónimo de las pirámides, de los ziggourats o catedrales. Es cada hermano libremente que reanuda la antorcha de la tradición y construye su templo interior.

2 - Se borra el nombre de Salomón: No sigue siendo el Soberano, es decir, la fuente fundamental de los poderes. El soberano es reducido a una encarnación histórica y bíblica. Se personificará según los tiempo, s en tal tipo de monarca, de rey… u hoy en el “Pueblo” fuente de toda legitimidad que no se somete a nadie, a ninguna autoridad superior y genera la ley humana, social, política…

3 - Zorobabel eliminado: no sigue siendo el francmasón perseguido. La historia del Siglo XX es suficientemente trágica para el francmasón (Alemania, España, Francia.) para alimentar este aspecto del mito. - Joaben, el Maestro Elegido se convierte en el Obrero que trabaja a la edificación de la justicia para superar la venganza.

5 - Avibalq se reduce al Fatal. (Fatal del padre)

6 - Se asciende al caballero expulsado en Ciudadano. La realidad concreta del papel del caballero en la historia de la sociedad occidental no permite justificar su presencia en la mitología masónica como parangón de valores morales ejemplares al mismo tiempo que el pueblo ciudadano conquistó su libertad y su dignidad y puede trabajar en conciencia que debe promoverse sus valores él mismo.

7 - Se guarda el arma blanca (espada o puñal)en el armario para ser sustituido ventajosamente por la Norma, la Escuadra o el Mazo.

8 - Circunstancialmente también eliminamos el aspecto broma Monty Python de las cabezas cortadas fijadas sobre una pila y manchadas de sangre. Se preserva la simbólica exponiendo simplemente las herramientas de los tres malos compañeros asociados a su divisa.

Todo el sistema legendario de altos grados sigue estando de alguna manera intacto en esa limpieza bíblica que se les hace y en cierto modo hebraizante, dejando también el fondo legendario de tal forma que el nuevo ritual sirviera de catalizador hacia un futuro muy abierto. que como ellos mismos exponían : "la simbólica se somete al libre examen de cada uno sin obligarse a subrepticias devoluciones institucionales y dogmáticas hacia las libros bíblicos.

Esta postura dentro del citado Capítulo de Blois implicó que cada uno de sus miembros prosiguiera como Hermano Elegido su planteamiento a su paso, en la dirección que el mismo abre ya que no hay "no hay guía intelectual. No hay Guía. Ni Gurú, ni Sacerdote, ni Pastor, ni Rabino., tampoco Ningún Imán. Ninguna autoridad de referencia. Ningún poder el sobre otro. Ningún sometimiento. Ni deber de obediencia y fidelidad. Cada uno encuentra en sí mismo sus propias exigencias sin encontrarse nunca justificado de imponer a quienquiera los rigores fantasmales."

Victor Guerra

sábado, 15 de noviembre de 2008

Amiable y Wirht frente a la reforma de los Rituales del GODF




Seguimos reproduciendo desde este pizarrón que es el Blog Rito Francés, el trabajo de Daniel Ligou, sobre el Espíritu Positivista en los Rituales del GODF (1877-1887) los cuales aunque para algunos hermanos lo ignoren, marcaron profundamente la época cuyos cambios y realidad se expresan hoy en los rituales actuales

La labor de Amiable, y la oposición de Wirht frente a la tendencia dominante.
O. Wirth es uno de los claros oponentes a la tendencia dominante del Gran Oriente de Francia. Aborda la confección de un informe que eleva al GODF, en el cual propone una vuelta al término y al con concepto del Gran Arquitecto del Universo (GADU), que para él es la parte central de todo el edificio masónic,. siendo el pilar que lo sustenta incluso dentro de la renovación del simbolismo tradicional que se planteaba.

En esta época Wirth, comienza a estar muy interesado por el ocultismo, no es aún el ocultista que se conformará después de 1890. En cualquier caso, su informe, finalmente bastante moderado, fue aprobado por su logia, aunque ello no parece preocupar mucho en ese momento al Gran Oriente, ya que debe pasar por otros filtros.

En 1887, Wirth aborda de nuevo la cuestión sobre el simbolismo en una conferencia pronunciada, y que que dicta en la logia parisiense “Les Amis Triomphants” bajo el título “Estudios sobre el simbolismo” la cual el Hermano Hubert publicó en la Revista La Cadena de Unión. Un poco más tarde se produciría la ruptura entre ambos estudiosos masones.

Hubert, que en 1877, no había desaprobado la desaparición del Gran Arquitecto de la terminología masónica, ahora se había convertirse en un hostil, al menos de cara a los innovadores (que lo habían eliminado del Gran Colegio) y escribía: “Creemos que es preferible mejorar, y no bajo pretexto de mejorarlo, destruirlo todo. Para los que saben incluir los símbolos masónicos y explicarlos juiciosamente, hay ellos una fuente de enseñanzas y evolución útil e interesante”.

En cualquier caso, cuando el 10 de agosto, Colfavru, en nombre de sus colegas, redactó el “Acta del Consejo de la Orden”, la situación era la siguiente: se habían recibido 84 respuestas al 1 de agosto, o sea habían contestado la cuarta parte las logias de la Federación. El Gran Colegio, en junio, había modificado los rituales de los Altos Grados -parece, que en ese momento desaparece “por omisión” el viejo “rito francés” de los siete órdenes, que había dejado practicarse a mediados del siglo- pero cuyos “Cuadernos” aún subsistían.

Louis Amiable redactó un ritual de instalación de Logias (que faltaba), y su iniciativa fue aprobada el 8 de julio por el Gran Colegio, sujeto a la decisión final del Consejo del 12 de Julio, la cual lo entregó a una comisión de tres miembros que lo aprobó definitivamente el 2 de agosto.

Los resultados de la investigación debían sintetizarse y presentarse a la Comisión Conventual. La revisión de los rituales,-describía el informe- parecía corresponder a una necesidad y al deseo de la generalidad de los miembros de la Federación.

Los rituales simbólicos habían revisado no hacía más de seis años, pero el trabajo en aquella época sólo fue parcial. En este momento era más intenso ya que no se recurrió a los talleres para obtener su dictamen, no hubo corriente de opinión pública susceptible de consagrar por adelantado las innovaciones admitidas confirmando al mismo tiempo los usos mantenidos. Sólo se hizo un notable cambio con relación a los rituales previos, el de las fórmulas, refiriéndose a la profesión de una creencia determinada; todo ello de conformidad con el cambio introducido en el artículo 1 de la Constitución por el voto de la Asamblea General de 1877.

En la actualidad, se trata de una revisión general, que se refiere no tanto al fondo como sobre a la forma. “Era importante que tal revisión no fuera la obra exclusiva de un reducido número de Hermanos, especialmente eran cualificadas por su situación jerárquica, sino por la obra común de los Hermanos del GODF”.

El Consejo quería pues, que la obra emprendida fuera colectiva y así se hizo. No hay por qué asombrarse de constatar que solamente un poco más de un cuarto de los talleres, hubieran respondido a la investigación. No se trata menospreciar la hostilidad al proyecto -pues en gran medida fueron logias hostiles al proyecto las que se expresaron en los informes. Por ello, la logia de San Giéniès de Malgoirès (Gard) que presidía Desmons, y varios los hermanos se dividieron sobre las cuestiones que se les afectaban, un tercio de los hermanos era hostil a toda modificación, en particular, a la supresión de las pruebas.

Pero la mayoría de los talleres habían tomado la práctica de adaptar los rituales que les eran enviados por el GODF, a su conveniencia, de excluir u omitir, lo que parecía contrario a las ideas de la mayoría del taller, transformar fórmulas (la logia Alsacse-Lorraine) sustituyó la aclamación tradicional por “France-Alsace-Lorraine”, lo que apenas daba prueba de las buenas intenciones patrióticas de los Hermanos, y menos en el sentido simbólico), o incluso pensaban añadir, y no sin razón, poder seguir dada la situación….

El Consejo del 2 de agosto organizaba pues la explotación del material recogido del cual luego L. Amiable se encargaba de hacer una síntesis que se entregaría a cada delegado del Convento. La “Tercera Comisión” de dicho Convento informaría sobre hico estudio, y se pronunciaría sobre él.

Efectivamente, cuando Convento se abrió el 13 de septiembre, bajo la Presidencia de Desmons, el trabajo estaba listo y fue distribuido bajo la formula de un “folleto azul”entre los delegados. Las opiniones de las logias que se habían manifestado con mucha claridad, y las diferentes opiniones eran analizadas ahora con una gran objetividad. Plan y contenido debían reanudarse en el informe de la Comisión representada por Dequaire, incorporando la filosofía, que reinaba y que supo lograr plasmar las ideas generales de esta investigación.

El ponente pone de relieve en su informe la dúplice filosofía que se daba en la síntesis: las logias reclaman “vigorosamente el mantenimiento del simbolismo que da a la Masonería Universal su fisonomía original”, pero quiere que este simbolismo sea “sobrio, claro y absolutamente neutro”.
El Hermano Dequaire, distingue que el “simbolismo, que es una de las formas de la expresión del pensamiento” del “deísmo que es una creencia”.

Se quiere mantener un simbolismo “neutro” entre “las distintas creencias” al igual que “frente a las negaciones”. Debe “inspirarse en esta filosofía positivista que no se eleva sobre las cosas humanas y que sólo considera sobre el hombre la imperecedera humanidad”. Dequaire, entonces afirma que esta visión de la Masonería no es una innovación, sino la defensa “de las más puras tradiciones de la antigua Masonería”. Afirma que “el francés Desaguiers” (sic), cuando organizó la Masonería inglesa, quería “hacer de nuestros Templos el asilo de lo que hoy llamaríamos el libre pensamiento” que “no concebía que la Francmasonería pudiera ser una asociación dogmática que imponga un mínimo de creencias metafísicas entre sus miembros”.

Es por medio de Ramsay “agente de la política jacobita” como volvió de nuevo a Inglaterra un Credo “que la institución primitiva no conocía”. Y de ahí se pasa a afirmar que las Grandes Logias de más allá del Canal de la Mancha “falsearon un tanto a la institución”. ¡Afirmaciones por lo menos discutibles, pero que en adelante en el seno del GODF se recibirán generalmente se condenarán como un anacronismo perpetuo, agravando con ello la situación!

Los Cuadernos de Grados, dan buena prueba de este espíritu de “tolerancia y de neutralidad”. La reforma anterior había sido insuficiente y era necesario que el simbolismo, no separa aún más al GODF de la otra Masonería , se pretende "que no sea el de una clase de religión natural, sino la expresión sensible de nuestras tendencias, admirablemente resumidas en la triple fórmula “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

Dequaire , constata que muchos hermanos se interesaron sobre todo por “las pruebas”, pero “es necesario retomar la cuestión de más arriba”. Hay, en nuestro ritual “cosas caducas” que sólo mantenemos por respeto a la tradición y el universalismo masónico. Por ello será fácil “reconciliar la exigencia de la razón moderna con la tradición internacional”, presentando “bajo la forma de una simple descripción lo que, en nuestro simbolismo, no tiene ya más que un valor histórico”, como “de detraer a su más simple expresión” lo que ellos sólo tienen como otro papel e del reconocimiento interobedencial..

Por otra parte, “no es un grave problema, ya que muchos colocan el acento en una medida razonable como es la revisión de las pruebas físicas”. La parte fundamental es “un examen filosófico de todas las fórmulas de nuestros Cuadernos, una reorganización de todo lo que no queda claro, de todo lo que no es neutro”, a reserva de los “derechos históricos e internacionales del simbolismo”. Hasta habría que desear que estuvieran más completos y que el conocimiento de los grados fura más amplio.

¿A quién conviene confiar el cuidado de esta revisión? 

No podía ocupar ese papel la Asamblea General, sino al Gran Colegio. Éste, por la voz de los hermanos Amiable y Viguier, ya había dado el visto bueno a la nueva formación que se propuso la Comisión, qula cual proponía que se agregasen los hermanos competentes, para ponerse de acuerdo con el Consejo “para todo lo que, en la redacción de los rituales, pudiera afectar a las relaciones masónicas internacionales” .

En dos ocasiones, Dequaire, precisa que no “se impondrá” el empleo de estos rituales sino que “se recomendarán” y que cada taller mantendría su libertad “en el marco general de las ceremonias masónicas, de mantener sus prácticas y sus ceremonias particulares”.

Indica por otro lado que la Comisión rechazó un deseo del hermano Francolín, que reclamaba una libertad ritual absoluta, y concluye afirmando que su informe preveía que los “rituales redactados en el espíritu abierto no estaban en su linea y que se retiraba de la consulta” ya que había intentado ser el intérprete de los “sentimientos sabiamente progresistas que animaban la Franc-Masonería, a la cual coloca antes que la Masonería Universal”. Se aceptó por unanimidad el informe.

Amiable se puso rápidamente a la obra. A partir del 25 de octubre, anunciaba al Consejo que se constituía la Comisión, compuesta por 6 miembros del Gran Colegio y otros 6 “Hermanos elegidos fuera de su tal institucion. Entre los invitados se llamó a quellos que habián atraído la atención del Gran Colegio por sus trabajos preparatorios”. Amiable se garantizaba la Presidencia, Thulié, Consejero de la Orden, la vice- Presidencia, los hermanos Mauger, Muy Sabio del Capítulo “les Amis Bienfaisants” y Melinette, Venerable de la logia ” Thélème”, Secretariado.

Los miembros eran Fontainas, Viguier, Chastanet, jefe del Secretariado, Décembre-Alonier por el Gran Colegio, Bompart, Orador “ L´ Etoile Polaire”, Bordier Venerable de honor de la Logia “les Amis de la Patrie”, Boucheron, miembro de “Thélème” y Parmentier, Venerable de “Amis des Pueples et les Bienfaiteurs Reunis” representaban “la base”. Esta Comisión había comenzado sus trabajos y debía presentarlos sucesivamente al Gran Colegio y al Consejo.

Las cosas se desarrollaron muy rápidamente puesto que, a partir del 10 de enero de 1887, Amiable presentó los textos al Consejo. El Gran Colegio los aprueba el 18 de febrero, y el “pequeño Convento”, en sesión plenaria de primavera del Consejo los estudia y a su vez, después de un debate que se desarolló entre los días 15 y 16 de abril, los adoptó eso sí "después de distintas modificaciones”. Amiable mandó inmediatamente imprimir los rituales el 13 de junio, y con ello el trabajo prácticamente concluido el Consejo decidió que el envío de los rituales fuera acompañado de un informe de Amiable, y de una circular del Consejo de la que debería encargarse Viguier . El día 27, todo estaba listo y el Consejo dio el visto bueno y definitivo.

La circular de Viguier, firmada por Colfavru y los secretarios no tiene gran interés, pero el “informe sobre los nuevos rituales para las Logias” de Amiableo es por el contrario, un documento importante.
El autor precisa las circunstancias en las cuales tuvo que presentar este trabajo y los distintos episodios de su elaboración. Hace hincapié en la voluntad de las logias de alterar el ritual; la gran mayoría de las mociones eran referidas a la iniciación, un número importante de ellas se refería los grados de Compañero y Maestro. La Comisión “de los Doce” trabajó seriamente, celebrando catorce sesiones en dos meses y medio. Amiable distingue a continuación, que en ese ritual , indica lo que es “obligatorio” y lo que es “facultativo”. Por lo que se refiere a la iniciación, no se pueden suprimir ni las pruebas, ni los pasos del ritual que es la “puesta en la práctica de las distintas disposiciones de la ley masónica”, ni el simbolismo. Pero “bajo estas reservas”, puede estar permitido restar o añadir algún detalle, pero es necesario conservar “regularidad y dignidad”.

El nuevo ritual se inspiró en los rituales del Supremo Consejo y la Gran Logia Simbólica Escocesa en su presentación tipográfica, con lo cual hay que decir que se mejoró mucho. Se pidieron prestados también distintos detalles de los rituales de “potencias masónicas que tenían su sede fuera de Francia”. Es una pena que Amiable no nos dé otras precisiones, pero puede pensarse que se está hablando del Gran Oriente de Bélgica.

El nuevo ritual renunció al “estilo noble” hasta entonces en uso, y simplificó las fórmulas y evitó las repeticiones.

En ellos, el papel de Segundo Vigilante se aumenta -con el objetivo de la racionalidad- y está incluido también en ello, la ceremonia del la instalación del Venerable, y no así como era al uso, el papel del Primer Vigilante.

Hubo tambien una racionalización, en la lectura de la correspondencia, en las elecciones de los Oficiales, en su instalación, y en la comunicación de las palabras del semestre que se asentaban de esta manera en el ritual, donde no figuraban hasta entonces. Dos innovaciones más : en cada uno de los Cuadernos de los tres grados, figura en cabeza un “memorándum” presentando un breve cuadro de “lo que es necesario conocer por cada Hermano”, y “se separa de el la instrucción” del ritual.

Ceremonias que ya existían, pero cuyo ritual no tenía ningún carácter oficial aparecen en el nuevo texto: junto al tradicional ritual de banquetes, encontramos, por primera vez, un ritual de instalación de taller, que se había elaborado antes mismo del Convento de 1886, así como la ceremonia “de inauguración” de un nuevo Templo “que se había descuidado un poco hasta ahora”, las pompas fúnebres, cuyos rituales, “debidos a la iniciativa privada eran redactados a la opinión exclusiva de una creencia y, desde hacía tiempo estábamos en desacuerdo entre nosotros con el espíritu de tales ceremonias”.

Los Rituales tienen en cuenta por fin, a pesar de la demanda de algunos talleres puesto que no figuraban en los rituales “la adopción masónica” y la “ceremonia de reconocimiento marital”, dejadas a la iniciativa privada, norma que sigue estando en vigor en el GODF - al contrario de la Obediencia mixta del “Derecho Humano”.

Amiable hace hincapié a continuación en las modificaciones que sufrieron los rituales en los tres grados simbólicos. Hace hincapié en “la iniciación”. Se suprimieron “las dos ideas de intimidación y purificación, la primera parecía hacer de la Masonería una sociedad secreta, y la segunda parecía darle un carácter religioso”.

Estrictamente practicadas hasta ese momento, se rechazaba “las pruebas dolorosas, rechazando, aquellas que podían resultar peligrosas”. Aunque cierta aproximación al texto daba la sensación de que “carecían de seriedad y falta a veces de gravedad”.

Correspondimos a la “simplicidad” del tiempo antiguo… Sin embargo mantuvimos los tres viajes que forman parte de la tradición masónica universal, pero “quitándoles todos los accesorios”… Representan las etapas de la vida humana y una llamada a la solidaridad. Cada viaje iba precedido de un interrogatorio, el ritual indica algunos temas o cuestiones “en relación con los problemas de filosofía, moral o sociología” que, desarrollados, pueden también proporcionar temas de conferencias en la logia. Las pruebas no son ya físicas, puesto que solo subsisten la venda, y la obligación dar tres vueltas a la logia en los viajes.

El autor se extiende más detenidamente sobre los otros grados. Tiene en cuenta simplemente que la instrucción que acompañaba a los cinco viajes se desarrolló detenidamente, para la subida en el 3º grado; la leyenda de Hiram se mantuvo “como procedente de una muy antigua tradición, porque su simbolismo sirve de vínculo al Franc-Masonería universal”, pero el relato “se retocó”.

Las instrucciones para los tres grados se desarrollaron ampliamente inspirándose en trabajos previos, y Amible mencionan los nombres en los que se inspiró: Chemin-Dupontès, Ragon, Cauchois, François Favre y Caubet.