sábado, 31 de enero de 2009

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL RITO FRANCÉS

 grand-venerable
Es mejor ser una ortiga para un amigo que un eco.

Emerson

1808, Roëttiers de Montaleau, , “representante particular del Gran Maestre “ (en este caso concreto de José Bonaparte) firmaba un opúsculo titulado la “Masonería simbólica bajo el régimen del Gran Oriente de Francia”, en cuya conclusión él afirmaba “hay mucho otros grados además de los siete descritos en este resumen, pero el Gran Oriente de Francia tiene por directirz no reconocer más que los tres grados simbólicos y los cuatro órdenes de los Altos Grados”.

Es sobre este rito, llamado a partir del final del siglo XVIII , “Rito francés”, luego o Rito Moderno”, probablemente para distinguirlo de los distintos ritos escoceses, y más concretamente del Rito Escocés Antiguo (y) Aceptado (R.E.A.A.); definitivamente constituido en Francia en 1804 y al que  querríamos consagrar alguna  observaciones.  Colocándonos en una doble perspectiva ya que su elaboración es una parte esencial dentro de lo que Pierre Chevallier,  denomina como “la polémica de los masones racionalistas contra la Masonería mística en la vieja Revolución” y que le coloca en un contexto internacional muy caracterizado, en particular,  concretamente en Alemania, debido al “eclecticismo” de Frankfurt.

Por un lado porque ello nos pareció representar la mentalidad de un gran número de masones del “hexágono francés” en vísperas de la Revolución,  y cuya reforma perduró dentro de los tres primeros grados, hasta las llamadas reformas de Murat en 1858, que llegaron  incluso hasta el cambio que dio finalmente en los años 1877.

Los dos textos de 1801, el Regulador del Masón y el Regulador del Caballero Masón, que conciernen el primero a los grados simbólicos, y el otro a los “cuatro órdenes superiores según el régimen del Gran Oriente ”en su conjunto, están  conformes a los textos de 1786,  y estos sirvieron de potente enlace obediencial.

Ahora bien, nos encontramos que este rito, el Rito Moderno,  nunca se estudió pese a conocerlo durante más de una mitad de siglo, y es más podemos decir que durante largo tiempo ha sido un Rito ignorado.

Sin embargo aunque los textos citados no forman un “corpus” muy homogéneo contrastan con la gran variedad de los rituales anteriores, lo que hace de ello un análisis relativamente fácil. Ahora bien, los historiadores de la Masonería de las Luces,  bien sea H.F. Marcy o P. Chevallier apenas si mencionan la iniciativa del Gran Oriente y y cuando lo hacen,  es solamente como consecuencia y en función de la orden administrativa, intentada y al menos parcialmente conseguida dictada después  1773, por el Duque de Luxemburgo.

Ahora bien hay que decir que se trata de un rito numéricamente importante, puesto que era  practicado por varios centenares de Logias desde el final del Antiguo Régimen, y lo que se olvida muy a menudo, es que también era practicado por un elevado número de Capítulos.

En 1789, el Gran Capítulo del Gran Oriente de Francia contaba con 135 Talleres (80 en Provincias, 21 en París, 11 en las Colonias y en el extranjero,  y 10 Logias Militares).

En 1812, había 288 Capítulos dentro del alcance del “Imperio Francés”. Bajo el Antiguo Régimen. El “Rito Francés” era pues, mayoritario  tanto en la masonería “azul” como a los Altos Grados, y por ello podemos atestiguar que en gran medida puede decirse que  era mayoritario.
Dejemos momentáneamente las relaciones de fuerza entre la Masonería simbólica del Gran Oriente de Francia y las de la Gran Logia de “Clermont” y del Bihan, constatando que el Rito Rectificado agrupó en el mejor de los casos, una decena de Capítulos, y que la madre Logia “Contrat Social” de París, la madre Logias Escocesa de Marsella, contaban también con varios talleres.

Bajo el Imperio, el Gran Logia de Héredom de Kilwining, alcanza según Thory, 26 Capítulos en 1811. En cuanto a los otros ritos, su actividad parece haber sido limitada a una única unidad (Rito Primitivo de Narbonne, Capítulo del Vellocino de Oro, Rito de la Vieja Vieille Bru de Toulouse etc). Incluso Thory debe reconocer en sus (Anales Originis, p. 198) que “no sería difícil probar que el rito adoptado por el Gran Oriente en 1786 para los Altos Grados sólo se practicaba por la gran mayoría de las logias y Capítulos de Francia”.

Del Rito Francés sabemos  pocas cosas. 1949, el Hermano Charles Virmaud, entonces Grande Orador Adjunto del Gran Colegio de Ritos, publicó un folleto titulado el “Rito Francés” en el cual se esforzaba en demostrar que el Rito (el de 1949), aunque no conoció ni la Biblia sobre el altar, ni la invocación al GADLU, era fiel a la tradición masónica. Además, asignaba al Rito Francés, la práctica, por el Gran Colegio de Ritos los Grados del 18º y más allá, lo que no nos parece lógico. Sin querer juzgar la validez masónica de las reformas de 1877,  y la  de los años posteriores, sobre los cuales ya muchas veces nos  venimos expresando .

Al contrario, la investigación histórica contemporánea, se en general se apasionó  por los distintos Ritos Escoceses,  y por varias de sus personalidades como Martines, Sanint Martin, o Willermoz,  y ha hecho dicho interés florecer  trabajos sobre la influencia de la Masonería de finales del siglo XVIII y de primeros del Siglo XIX, que debemos decir que  fue más bien menor, que la de que se desarrolló con la creación, en dos episodios, a la que dio en 1786 con del “Rito Francés”,  por lo cuales podemos seguir la evolución justo hasta nuestros días de los Grados “azules” , y justo hasta la mitad del siglo XIX los Altos Grados.

A juzgar por lo que creemos lógico no se puede “restablecer” el Rito Francés: sino se adoptan los rituales de 1786.. Aunque, subjetivamente, tenemos claro que se tiene el derecho a ello, aunque se le encuentren insuficiencias. Se puede pensar que es un Rito como el de los Siete Concilios Ecuménicos de la Iglesia Ortodoxa, o se admite o no se admite, pero no está en el poder de nadie cambiarlo. Es, por otra parte, lo que pasa con el Rito Escocés Rectificado y la practica estricta de los grados compuestos a finales del siglo XVIII, que no tienen vuelta de hoja.

Pienso,  lo mismo que A. Mellor (que no parece conocer los rituales de 1786) y que en el momento del Regulador, el rito ya había conocido “desviaciones” racionalistas.

¿Desviaciones con relación a quienes, y con relación a qué, seria la pregunta? Tenemos un texto masónico que refleja en gran medida la opinión mayoritaria del Gran Oriente de 1786 - o en rigor de 1801-, personas a las que nunca nadie ha discutido la validez ni la ni su “regularidad”.

Personalmente nunca he discutido la validez ni la “regularidad” de nadie. Aunque algunos cometen el pecado del anacronismo, que es un pecado contra el espíritu para los Historiadores…

Pero antes de proceder al análisis de estos rituales, algunas palabras de introducción histórica serán al menos útiles para este análisis. El mismo año de su creación, el 27 de diciembre de 1773, el Gran Oriente  pedía una revisión y una nueva redacción de los rituales de Altos Grados, y por tanto encargó a una comisión formada por tres eminentes hermanos: Bacon de la Chevallerie, Stroganoff, y Toussaint , a la espera de lo ordenado por las logias, y  sin renunciar a trabajar más allá del 3º grado “así como él mismo lo hiciera” Thory afirma que los tres tenían “por instrucciones secretas de crear una nueva Masonería descartando todos los grados que podían pertenecer a los antiguos Ritos que se querían olvidar”.

Pero el dignatario del Rito Escocés Filosófico no era un testigo digno de confianza.

La comisión no tiene éxito. H.F. Marcy piensa, y puede que tenga razón, que Bacón deja los “Elu Cohen” después de 1763, e informa después el 19 de Junio de 1773 de la existencia del Rito Reformado de Dresde (La Estricta Observancia Templaria) y de su probable desarrollo en Francia;  luego más tarde Stroganoff que debía pasar a ser uno de los dignatarios antes mismo de Convento del Gaules de 1778, puesto que pensaba que una alianza entre GO y el “Directorio Escocés” de la Estricta Observancia podía solucionar el problema.

Por supuesto, nosotros no pretentendemos venir hablar aquí de los ”Tratados de 1775-76 y de las reticencias que hubo al final. Pero debemos apuntar que las Logias rehuirían ser  “rectificadas” mientras que  los Grandes Consejos y los Capítulos conservaban su independencia.

Se puede pues pensar que la actitud de Bacon de la Chevallerie con  su retirada implicó  la sustitución de la primera comisión por una segunda, creada el 24 de marzo de 1776,  y que conformaban  Guillotin, Morin, Brest de la Chaussée et Savalette de Langes, todo hostiles (como Guillotin), rivales (como Savalette) o, por lo menos indiferentes, al Rito Rectificado.

Sabemos que reclamaron “los conocimientos y las  luces de las Logias” pero sin conocer el resultado de esta investigación. Por el contrario, no es dudoso que comenzaran a emprender, en paralelo, la reforma de los Altos Grados y de la Masonería Azul”,

Ante esta carencia,  el Gran Oriente instituyó, el 18 de junio de 1782, una Cámara de Grados que se encontraban, en su organigrama, en el mismo plano de igualdad que el resto de las Cámaras”. Nada se sabe de sus trabajos, salvo su resultado a principios 1786, con la adopción en Asamblea General de los rituales, tanto de la Masonería “azul” , así como la de los de los Altos Grados (que se llaman “Simbólico” en los textos, mientras que este término designa hoy, al contrario, los tres primeros grados).

Es por esta Masonería de los Altos Grados por la cual comenzaremos. H.F. Marcy al igual que P. Chevalier piensan que la actividad de esta Cámara no era extraña a la reagrupación de Capítulos que se produce a partir de 1784. Se crea el “Gran Capítulo” (Gran Capítulo General, el Gran Capítulo Metropolitano) que se suma, al principio, a lo que seguía siendo Emperadores de Oriente y Occidente y a los Caballeros del Oriente de los años 1760,  y que pretenden someter a la Provincia.

Qué este Gran Capítulo haya aceptado, en 1785, sin crítica, el famosa “patente Gerbier”, documento auténticamente falso, que pretende  remontarse a 1721 y se cree redactado, según la  mala lengua de Ragon, sobre la mesa de un cabaret parisino, cuestión que sólo tiene en esta circunstancia,un valor anecdótico.

El hecho fundamental es que esa reagrupación se haya hecho, en primer lugar oficiosamente, y luego el 17 de febrero de 1786, oficialmente, bajo el patrocinio del Gran Oriente. Y a partir de ese momento , y de ahí en en adelante los Altos Grados serán practicados por “El Gran Oriente , en su Gran Capítulo”.
Las cavilaciones de la Cámara de Grados y la “reunión” del Gran Capítulo habían conseguido la elaboración del “Rito Francés” en siete grados. Además de los tres Grados iniciales , sobre los que volveremos de nuevo más adelante.

El Gran Oriente admitía cuatro “órdenes” que, en adelante serán solos reconocidos como auténticos por él, a saber:  Elegido (Elegido Secreto) - Escocés (Gran Escocés o Gran Elegido Escocés)- Caballero del Oriente  (Caballero del Oriente o de la Espada) - Rosa-Cruz (Soberano Rosa-Cruz o Soberano Príncipe  Rosa Cruz).

Habrá que preguntarse ¿Sobre qué documentos los eminentes Hermanos de la Comisión y la Cámara se habían basado?

Una tradición nos indica que habían utilizado un ritual de 25 Grados que habrían sintetizado. Ello no es de ninguna manera imposible, pero parece quedar claro no  puede tratarse del famoso ritual de los “25 grados del “Rito de Perfección”, en primer lugar (y es una razón principal!) porque no se asegura de ninguna manera su existencia real, y a a continuación debemos añadir que los 7 Grados superiores del sistema no se encuentran en el rito francés.

No se puede negar a priori una incidencia del rito en siete grados de la Madre Logia Escocesa de Francia al Oriente de Marsella con sus cuatro grados superiores – Maestro  Elegido o de los Nueve - (Perfecto Maestro e - Verdadero Escocés  o Verdadero de Escocia - Caballero de la Espada,  llamado Caballero del Oriente o del Águila - Rosa Cruz - los títulos, se ve que corresponden sensiblemente, aunque la inspiración sea sensiblemente diferente.

Sin embargo con toda su autoridad, el Hermano Rouyat considera el rito marsellés como “en los orígenes del Rito Francés”, afirmación que se presta a confusión. Se puede pensar también en “el primer rito lionés” en siete grados de la Masonería “adhoniramita” de 1781 y en otras cosas.

Continuará en próximas entregas

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