domingo, 4 de enero de 2009

Hiram. La Leyenda fundadora (II)

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Las Constituciones de 1723 y los textos posteriores (Los Manuscritos familia Spencer, 1725-1739)
En la Historia del Oficio, que figura en el Libro de las Constituciones de 1723 aparece por vez primera en un documento masónico el nombre de Hiram Abiff, otorgado al constructor del Templo de Salomón, al que califica por otro lado como “Príncipe de los Arquitectos.

Solamente en un texto posterior a 1723 es donde aparece el nombre de Hiram Abiff- y no solamente el de Hiram. Se sustituye por el Amón o Anon, o Aymon, en la mayoría de las versiones de los Antiguos Deberes posteriores, que son los textos conocidos como la Familia Spencer. Son seis textos, algunos de los cuales incluso se grabaron, y publicados entre 1725 y 1726 unos cuatro de ellos, entre 1729 y 1739 fueron los más tardíos.

Estas fechas no deben sernos obviamente indiferentes, ya que se puede observar que este período de 1725 a 1730 es cuando parece afirmarse la leyenda del tercer grado (3º) que en adelante veremos desarrollada en base al personaje de Hiram, recientemente promovido respecto a los textos- al menos en un papel hasta entonces nunca desempeñado.

Queda bastante claro que la sustitución del nombre de Hiram Abiff por el de Aymon - o incluso al de Hiram (simplemente) presente en algunos textos después de 1675 - está vinculada a la aparición del tercer grado “hiramico” que Prichard nos suministra y que representa la primera versión conocida.
Con respecto a la forma “Hiram Abif

Es necesario indicar a raíz de lo expuesto para ver que la elección del término Hiram Abif (adoptaremos esta grafía más clásica) sirve para designar en los textos masónicos al arquitecto del Templo de Salomón,, que a su vez representa la vuelta o el retorno al problema.

La expresión Hiram Abif se encuentra en efecto solamente en dos lugares de la Biblia:
ü Crónicas, 2,13, dónde se puede leer: Huram Abi (aleph, beth, iod)
ü Y en Crónicas 4,16, dónde se tiene: Huram Abiv (aleph, beth, iod, vav)

A partir de estos simples datos, tres problemas se plantean:
1º.- ¿Cuál es el significado exacto de estos términos?

La raíz ab significa padre, y abi implica un determinativo que quiere decir a mi padre; en cuanto a abiv, significa su padre.

Por lo tanto, desde un punto de vista puramente filológico, estos términos significan:
- Huram abi = Huram mon père,
- Huram abiv = Huram son père,

Dos expresiones destacadas y bastante enigmáticas. Se debe sin embargo tener en cuenta un posible significado más amplio: padre, en hebreo, puede indicar el concepto de Maestro , instructor, o consejero.

Volveremos de nuevo sobre estas cuestiones y las consecuencias del carácter bastante indeterminado de estas dos expresiones que nos planteamos, sin e tenerlas en cuenta en este momento.

2º.- En Reyes 5, es el tercer lugar bíblico donde se habla de nuestro Hiram - el artesano, no el Rey -, es necesario observar que:
- es Hiram , y no Huram,
- que no es Hiram-Abi , o Hiram Abif, sino simplemente Hiram, y el texto precisa que es un hijo de uno de Tyro y de una viuda de la tribu de Nephtalí, en este mismo libro nos habla de un fundidor de bronce que fundirá las columnas, el mar de bronce, pero de ninguna manera un arquitecto ni uno cantero.

Las dos observaciones que preceden nos sugieren que se describen, al parecer, a dos personajes sensiblemente diferentes, tanto más que las competencias de Huram, en el libro de las Crónicas, son mucho más amplias que las del otro.

Se lee en efecto que era un hombre dotado para toda clase de trabajos, sabiendo en efecto trabajar “el oro, el dinero, el bronce, el hierro, la piedra, la madera, la escarlata, la púrpura, y grabar cualquier cosa e inventarlo todo)). Este Huram es por otra parte hijo de un tirio y de una muchacha de la tribu de Dan.

Si Hiram, en las Libros de los Reyes, sólo era un fundidor y , Huram Abi, en el Libro de las Crónicas es más bien un ecléctico, que sabe eventualmente trabajar la piedra. Pero permanece sin embargo como artesano, y no, como lo indican - y solos ellos - los Antiguos Deberes, el Maestro Masón del Templo…

Se puede pensar que el Hiram Abif de la tradición masónica, el cual no aparece en los textos de 1723, es un personaje compuesto, cuya personalidad ha sido tomada prestada de los dos retratos, bastante diferentes entre sí , y que no se encuentra como tal en ningún texto bíblico.

Aún debe mencionarse un tercer problema, que se incorpora en parte al primero: se refiere a la elección, precisamente de la expresión Hiram Abif para designar este singular y nuevo héroe. En efecto, ya vimos el significado bastante poco claro de la expresión utilizada.

Ya, en la Vulgata de San Jerónimo se traduce: Hiram patrem meum et Hyram pater ejus. ¿Padre de quien, exactamente? Podría pedir…
En la primera Biblia inglesa de Wyclif en 1380, se lee así mismo: Hyram my fader et Hyram the fader of Solomon.

La Biblia conocida como Great Biblia, de 1539, propone: mi padre Hyram e Hiram su padre, traducción más tarde retomada por la famosa Authorized Versión de Roi Jacques, en 16? ¿? ¿?

La Bishop' s Biblia de 1572, y la Biblia de Barker en 1580, reanudan también estas fórmulas. Esta última es notable por sus notas marginales en las que indica, en particular, que “su padre”, puede significar que Hyram es el padre del trabajo que se efectúa en el seno del Templo…

A partir de esta fecha, hasta nuestros días, todas las biblias inglesas llevan: Hiram mi padre e Hiram su padre, y siempre sin proporcionar otra explicación al respecto.

Esta ausencia probablemente de todo significado manifiesto, condujo a algunos traductores a pensar que Hiram Abi era un nombre quizá propio, que no requería traducción. Es Luther quien lo pensó y lo publicó en los años 1520, en su traducción alemana, de la biblia tradujo simplemente, el primero: Huram Abi et Huram Abif.

Ahora bien, en 1528, Coverdale, uno de los jefes de la Reforma en Inglaterra, viajó a Hamburgo y se encontró con William Tyndale y emprendió con él la traducción del Pentateuco. En 1535, Coverdale acabó solo una traducción esencialmente fundada sobre el trabajo de Luther, que se publicó como la Biblia de Coverdale, en inglés y en tres ocasiones, en 1535,1536,1537, y republicada en 1551, es en ella en la cual por primera, vez en Inglaterra, se indica que : Hiram Abi es Hiram Abif.

La Biblia de Matthews, en 1537, reanuda esta traducción, pero, a partir de 1539, con la Great Biblia, mencionada, nos encontramos con las traducciones clásicas, y nunca la traducción Hiram Abi o Hiram Abif (excepto en la única edición de 1551).

Es necesario pues retener que las expresiones Hiram Abi e Hiram Abif sólo figuran en dos Biblias publicadas entre 1535 y 1537 y las cuales quedaron en desuso rápidamente.

Por tanto se plantea una cuestión: La elección del término Hiram Abif se hizo manifiestamente bajo la influencia de la Biblia de Coverdale, ¿Pero qué razón había en 1723, para mantener esa traducción atípica extraída de una Biblia fuera de uso desde hacía alrededor de dos siglos?

Anderson, se explica pero solo en parte, y de manera muy poco clara, en una nota infra-paginal de su Historia del Oficio.

Se podría también sugerir que la expresión en cuestión ya existía en la tradición masónica desde la segunda mitad del siglo XVI. A veces se destacó la probabilidad de un cambio pre-especulativo en Inglaterra en ese mismo tiempo. Esta hipótesis, es necesario reconocerlo, es sin embargo bastante frágil.

La idea de un Hiram Abif creado y dotado con un nuevo nombre es bastante reciente y surge por todas las partes y, parece al término de este examen una opción bastante plausible.

¿Una reacción de hostilidad? El Documento Briscoe (1724)

Si el nombre de Hiram Abif, para designar al “arquitecto” del Templo, el cual está certificado desde 1723, cabe preguntarse si había sido, quizá anteriormente, introducido en la tradición del Oficio, siguiendo en cierto modo una leyenda cuyo trágico héroe se le confiere un nuevo estatus. El nombre de Hiram tiene quizá una determinada antigüedad en la tradición del Oficio, y el personaje de la leyenda parece bueno al menos en estos años de 1720.

Conviene aquí citar un texto que podría ser un testimonio indirecto. Este texto apareció en Londres en 1724, en forma de un pequeño folleto de 64 páginas, del cual se conocieron otras dos ediciones al año siguiente. Es el primero que reproduce una versión de los Antiguos Deberes, que pertenece a la segunda generación, y que se puede vincular como perteneciente a la Familia Sloane. 

Este texto da, en particular, el nombre de Aynon para el nombre del Maestro Masón del Templo de Salomón, y el texto va seguido numerosos y copiosos comentarios, titulados “Observations and Critical Remarks”, siendo en general de un tono de fuerte crítica, destinada a rectificar los numerosos errores que, según el autor, el Pastor Anderson habían cometido en su Historia del Oficio.

Sí tomamos el trozo que se refiere al Templo de Salomón, el autor orienta la polémica en torno al personaje de Hiram Abif, y se asombra en efecto que se le conceda en adelante distintos talentos, tanto que “nuestro científico Doctor en Leyes [i.e. Anderson] para valorizar sus extraordinarias lecturas, [toma] tanto ardor para probar que este Hiram, el Fundidor de Bronce, un Tirio, no era el Hiram el Rey de Tiro […] ”

Más aún, se toma por “muy ingenioso al Doctor Désaguliers” quien, para justificar la variedad de sus reconocidas versiones de Hiram se refiere a una “Carta de recomendación que el Rey Hiram envió a Salomón […] ”. El autor señala que como tal no figura en el Libro de los Reyes, y finge ignorar que estas precisiones proceden de las Crónicas.

Cualquiera que sea la debilidad de la argumentación, el interés del documento reside simplemente en la denuncia que se hace sobre el carácter facilón del personaje de Hiram Abif. No obstante, parece indiscutiblemente que todo ello fue producto de los usos y prácticas masónicas de aquel tiempo.

Ahora bien, no se observó ninguna hostilidad en la introducción del personaje de Hiram Abif' , y no hay ninguna en el resto, y menos en un grado que hiciera de este personaje un héroe, pero queda claro sin embargo, que algunas personas que conocían bien la Masonería y sus textos fundadores consideraban, al principio de los años de 1720, que el personaje de Hiram Abif era un intruso, y que el papel que debía desempeñar era una usurpación.

Es obviamente una simple hipótesis pero tal vez el rastro de los primeros alborotos causados por la introducción de nuevo grado de Maestro esté centrado en torno a una leyenda que pone en escena a un Hiram que como vimos bien, como Briscoe el mismo representa, con relación al personaje bíblico, una figura compuesta que se ajustaba, en efecto, a la imaginación de los “sabios Doctores” así tachados por Briscoe

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