martes, 17 de febrero de 2009

Algunas Reflexiones sobre el Rito Francés (III)


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LOS GRADOS SIMBÓLICOS

Hemos de recordar que para este trabajo se ha utilizado el texto publicado por el H.:. A. Groussier para el Grado de Aprendiz, y el documento del Gran Oriente para los dos Grados restantes, eso después de haber constatado que el ritual Groussier, como ya comentamos, es similar palabra por palabra, al otro al primer documento, sólo que en el antiguo, el Gran Maestre había publicado un “prólogo” para el Grado de Aprendiz, en el que definía a la Orden, como una “asociación de hombres vinculados por el aprecio, la confianza y la amistad bajo la denominación de Hermanos, llamados a excitarse mutuamente unos y otros en la práctica de la virtud”, de ahí la exigencia de no admitir en la Logia - es decir, en toda la Orden - cuestiones cuyas temáticas hubieran no hubieran de ser bien vistas a “ los ojos de Masones de todo el Universo”.

Siguen a ello largos “preliminares”. La admisión no puede decidirse sino “en la tercera asamblea al contar a partir de la se le habrá propuesto” y que después de un plazo de 45 días - la unanimidad es requerida después de varios escrutinios de los “Aplomadores” nombrados. Después de todo ello tiene lugar la iniciación.

El ritual comienza con un nuevo “preliminar” por el cual se conduce al profano al Gabinete de Reflexión donde se le requiere que escriba unas frases sobre la moral y unas máximas sobre filosofía, aportándole por escrito algunos ejemplos por parte del Hermano “preparador “, y los cuales tienen este aspecto ”:

¿- Qué se debe el hombre honesto a sí mismo?
¿-Qué debe a su semejantes?
¿-Qué debe a su patria? ”

El ritual presenta a continuación la “apertura” de los trabajos – con la comprobación de la “cobertura” del Templo, la puesta al orden de los elementos del taller, la presencia de los Hermanos, su edad simbólica, la señal y la batería que se desarrollan para dar lectura, y a continuación al acta de los últimos trabajos y su aprobación”, seguido de una nueva batería y recepción de los Hermanos visitantes, primero las Delegaciones de Logias visitantes y luego los Dignatarios de la Orden , todo ello según un ceremonial muy preciso.

Llegamos a continuación a la recepción del profano. Se desnuda de su espada y sus metales y se le anuncia que va a sufrir las pruebas, las cuales consisten en tres viajes en los que sufrirá diversas purificaciones por el agua el fuego y el aire . Se le indica hacer un “acto de beneficencia”, y se le amenaza (simplemente) de hacerlo firmar su obligación con su sangre, a ello sigue la toma del cáliz de amargura, y luego el “neófito” es ” traído a la parte baja del altar, donde se arrodilla.

El Venerable lo previene del compromiso “ que acaba de contraer sin que ello pueda e herir el respeto que debemos a la Religión, y nuestro amor y nuestra fidelidad para nuestro soberano, ni el respeto debido a las buenas costumbres”, y postulándolo para que “jure por los Estatutos Generales de la Orden y sobre esta espada, símbolo del honor, y delante del Gran Arquitecto de el Universo (que es Dios)” de guardar los secretos, de ayudar a sus Hermanos y de ajustarse “a Estatutos y Reglamentos de esta respetable Logia ”, pronuncian el juramento tradicional y la invocación de “que el GADLU me ayude”.

Se da la luz a la Logia y se trae al nuevo Hermano a los pies del “trono” del Venerable el cual pronuncia la fórmula de recepción “a la gloria del GADLU y en nombre del G.O.D.F., bajo los auspicios del “ soberano Gran Maestre”. Después el Maestro de Ceremonias le enseña las reglas de “paso”, y el Venerable le coloca el mandil y los guantes, y le comunican las “palabras, las señales y los toques para hacerse reconocer como masón” como parte de la Instrucción

De esta Instrucción se obtiene la definición del Masón como “hombre libre, amigo de los pobres, y como rico será virtuoso” - el sentido de los “tres golpes”: “Piden y recibirá, buscan y encontrará, pica y se le abrirá - la definición de las “Tres Luces”: el Sol, la Luna y el Venerable de la Logia , el titulo distintivo de la Logia, como “Logia de San Juan”.

El ritual de cierre, recuerda simplemente la edad, la hora simbólica, y se termina por la señal de Orden, la triple batería y el “Vivat.”

El final del texto, se consagra al ritual de “banquetes”.

El GOdF conserva los nombres tradicionales de los utensilios y de los metales - los siete saludos o brindis (“el Rey, nuestro monarca… La Reina, su augusta esposa y… todos los soberanos protectores de los Masones. La Prosperidad de Francia - el Gran Maestre los Grandes Consejeros, los Grandes Maestres extranjeros - los Venerables”, y a la prosperidad de la Orden.

- El “Muy Venerable indica al 1º Vigilante el brindis “salud” ;

- los 1º y 2º Vigilantes - los Hermanos visitantes - los Hermanos recientemente iniciados “(si se tienen)” – a “ todos los Masones extendidos sobre la tierra, tanto en la prosperidad como en la adversidad, a propósito de quienes el Venerable indica de que “dirijamos nuestros deseos al GADLU para que puedan ayudar a los infelices y conducir a los viajeros a buen puerto”.

Después se canta en coro “Hermanos y a Compañeros de la Masonería… ”, y se realiza la última batería, y la ceremonia del “beso de paz” que es “encomiable”.

Pero, antes de cerrar, el Venerable de la Logia hace leer la “ Plancha de los trabajos del banquete” y pregunta “si existe alguna propuesta en Bien General de la Orden y de esta Logia en particular”, tras lo cual dará tres s golpes con el mazo e invitará a los Hermanos a retirarse.

Esto es parte de lo que ya hemos resumido hace algunos años en el Coloquio del V.U.B. (Bruselas 1977). Este ritual de 1786 impreso, no precisa nada de objetos que deben encontrarse sobre el altar de Venerable, amén de una discreta alusión a la Espada, que consagrará el nuevo masón. Lo cual supone que es imposible saber si la Biblia figura o no en altar, aunque advertimos de que no es connivente sacar conclusiones excesivas ya que podemos estar quizás ante un olvido.

La ausencia del Gran Arquitecto y la mención de su “Gloria” en las muy simples ceremonias de apertura y de cierre de los trabajos - la inexistencia de rezos, excepto al final del ritual del banquete para pedir al Gran Arquitecto bendición para los hermanos viajeros - la ausencia de carácter religioso en la calidad incluso del Masón, tal como ya se define en el preámbulo - el hecho de que no se pida al postulante cuál es su confesión - la “laicización” del Gabinete de Reflexiones desprovisto de toda resonancia mística - la ausencia, en el cuestionario, de los “Deberes hacia Dios”, planteados desde una perspectiva puramente facultativa - el hecho de que el candidato, en su compromiso, coloca su mano sobre una espada “ - la ausencia del Volumen de la Ley, la consagración entre las Tres Luces reveladas al nuevo Hermano a partir de su iniciación, todo eso da prueba de una evolución perfectamente conforme a la mentalidad “esclarecida” del Siglo de las Luces.

Pero no por ello se puede hablar no obstante de un “agnosticismo” de los redactores. Aunque reduzca a una porción un tanto congruente, al Gran Arquitecto, este está presente en la obligación donde se precisa bien que el GADLU es Dios. Visión teísta y no deísta, puesto que se toma al Eterno como testigo del juramento y se le pide su ayuda para realizar las exigencias a las cuales se acaban de suscribir.

Es un Dios viviente y personal al que los masones se dirigen durante el banquete: a su “gloria” y por la cual también se inicia al candidato.

Lazos religiosos aún en el hecho de que se informe al recipiendario que su juramento puede herir el respeto debido a la Religión, y en algunas expresiones de la instrucción, en particular el empleo tradicional de “Logia de San Juan” y la interpretación evangélica de los “tres golpes”.

Dejan en parte ver la presencia de elementos prestados del hermetismo, incluido el más evidente de todos ellos como es la existencia del Gabinete de Reflexiones, desconocido en la Masonería inglesa; y la presencia, podríamos decir tímida de las “pruebas”, que remontan a una tradición caballeresca que se puede ver especialmente en el hecho de que la consagración tenga lugar en primer lugar con el mallete o mazo, pero sobre todo la utilización de la espada “símbolo del honor” sobre la cual se presta la obligación.

A nivel ritual (no empleamos el barbarismo “ritualístico”) volvemos a Corneloup (La Chair quitte le os” . París, 1968, p. 128 y sqq.). Donde se anota la unanimidad requerida para la iniciación – la simplicidad de la apertura y el cierre de los trabajos - la ausencia de pruebas físicas y la sobriedad de los comentarios - el hecho de que el “juramento” es sustituido por la “obligación”, aunque se utiliza palabra “juramento” más tarde en - el rito de las “espadas” cuando la Luz se da al neófito.

É (Corneloup)l habría podido constatar también lo que separa aún hoy el rito francés del rito escocés – como la posición de los Vigilantes, la “inversión” de las columnas y las palabras sagradas - la ausencia de las velas alrededor del Cuadro de la Logia, o el propio ritmo de los tres golpes, que ya existía, o que el Venerable de la Logia se dirija al 2º Vigilante por intermediación del 1º Vigilante, cuestión desaparecida en 1887.

A partir de 1730 el Grado de Maestro, termina por imponerse, - ya que se ha de recordar que hasta entonces era desconocido por Anderson (estamos hablando de 1723) – ya que la carrera masónica en la masonería simbólica concluía con el Compañero.

Tema que aún no ha sido resuelto y como tal ha llegado hasta nuestros días de manera muy diferente y dependiendo según de que los ritos estemos hablando.

Muy a menudo en el Siglo XVIII se elevaría a los profanos directamente al Grado de Compañero, (“Aprendiz y Compañero”) aunque algunos elementos rituales (la escalera de caracol, los “cinco puntos”) que se encontraron, en textos, a veces en el 2º grado, y a veces en el 3º , podrían hablar de un cierto riesgo de de estar ante un determinado vacío simbólico.

De acuerdo con una tendencia dominante en la Masonería de finales de siglo, el Rito Francés tiene un especial cuidado en separar los tres Grados. No se puede ser Compañero hasta después haber asistido a 5 “ logias de instrucción” y es necesario tener“23 años cumplidos ”; y a Maestro se podía llegar después de “siete asambleas” y tener 25 años cumplidos.

Para cada una de las dos promociones tiene lugar un voto, reservado a los titulares del Grado postulado, y un “examen ” o incluso dos, pues “el Venerable puede plantear varias cuestiones extraídas del Grado de Aprendiz”, o el grado basado en el 5 - cinco pasos , batería del cinco, cinco “grados misteriosos del Templo” que son simbolizados aquí por las cinco marchas que debe hacer el postulante antes de realizar su “obligación “ lo cual añade la idea, recordada sin cesar, de que es necesario, simbólicamente un aprendizaje durante cinco años que son mencionados en los viajes.

Estos viajes señalan un neto predominio de los elementos operativos, a través de las herramientas como el mazo y el cincel, luego el compás y la regla, la regla y la palanca, la escuadra y regla - el aspirante se va de este modo enterando de los supuestos progresos tras haber aprendida la técnica de los materiales - “desbaste” con ayuda del mazo y el cincel sobre la piedra bruta, luego, elementos de la construcción, es decir, trazar líneas sobre los materiales desbastados, “conducir piedras y materiales”, construcción y levantamiento de edificios, finalmente en el quinto viaje el aspirante “debe emplear este año al estudio de la teoría”.

Por supuesto, el comentario efectuado por el Venerable después de cada viaje se acompaña de diversas consideraciones morales: no se puede eximir el trabajo “duro y doloroso del mazo y de la conducta atenta y piadosa del cincel ” - la ignorancia es nuestro primer atributo, pero la educación “ nos abre el camino de las ciencias” - la palanca “compensa a los que carecen de la fuerza natural” – el hombre “obtiene” una “superioridad sobre su similares por el celo, la asiduidad y la superioridad de sus conocimientos” - “Libres de nosotros mismos ”, esto nos conduce “pronto… por el camino de la virtud, a menos, que no perseveremos en los esfuerzos continuos, en el estudio constante que nos pongan en guardia contra la seducción del defecto y el entusiasmo de las pasiones”.

Se ve en este ritual, la ausencia total de la tradición caballeresca. Un rastro no obstante contrario a nuestras prácticas actuales, los Hermanos llevan la espada en el momento de la introducción de recipiendario y en su obligación, la cual es hecho a la vez por la espada y por el mazo (a través de cinco golpes sobre la espada). Finalmente, se puede ver que el esoterismo está completamente ausente de la ceremonia.

El aspecto “espiritualista” sigue siendo sensiblemente el mismo que en el primer grado. No se alega la inspiración al Gran Arquitecto, ni en la apertura de los trabajos, ni a su cierre. La obligación se presta ante él, y se hace la “consagración” a su Gloria. Se hace una evocación en el “primer viaje” dónde se recuerda que la finalidad de la Orden es “construir un elevado Templo al Gran Arquitecto del Universo”. Pero lo encontramos también en la interpretación de la Estrella “misteriosa” emblema “del Genio que eleva a las grandes cosas.

Más aún, la razón, que es el símbolo de este fuego consagrado, de esta porción de Luz divina que GADLU formó en nuestras almas, a los rayos del cual podemos distinguir, conocer y practicar la verdad y la justicia”.

En cuanto a la letra “ G” ., el ritual da dos grandes interpretaciones “y sublimes ideas”. Uno es el monograma de uno de los nombres de “Muy Alto”, fuente de toda luz, de toda Ciencia”; la otra interpretación se asienta sobre la palabra Geometría. Hay que señalar que no se precisa aquí, al contrario de lo que existe en otros rituales de dichos tiempos, que el nombre de “Muy Alto” es “God” y que la Geometría es el “quinta de las ciencias” según una interpretación del canon medieval (algunos antiguos manuscritos hablan del séptimo).

Como es sabido, la palabra sagrada y la contraseña de paso son “veteo- testamentarias”.

La Instrucción se reanuda en los dos sentidos de la letra “ G”, y hacen hincapié en las Columnas, en la definición de la logia, en su forma, en sus dimensiones, los Tres pilares, los Tres ornamentos (“la Estrella flamígera, el emblema del GADLU ), las Tres joyas móviles y las tres joyas inmóviles dentro de una interpretación moral, dentro de cuya descripción el Maestro es revestido de un color azul- el oro significa la riqueza , y el azul la sabiduría, dos dones que el GADLU concedió a Salomón. Y ee ha de tener en cuenta una vez más, que no se menciona el Volumen de la Ley Sagrada.

Se constata en primer lugar que se trata de un verdadero ritual más elaborado, más complejo que todos los que conocemos. Para Pérau (1740), éste se limita a enseñar al aspirante el sentido de la señal “ pectoral”, el de la letra “B” y la oposición entre la piedra bruta y la piedra labrada, el ritual de la Gran Logia Escocesa de Marsella, conoce bien los cinco viajes, pero lo hacen sin comentarios, ignora la Estrella flamígera y la Masonería adhoniramita conoce la carta G. “geometría, quinta de las Ciencias”, e interpreta la Estrella flamígera como “el centro del cual parte la Verdadera Luz”, y menciona a Juan el Bautista

En nuestro ritual, la adhesión al GADLU permanece también, perfectamente oída, en el grado de Aprendiz. Por el contrario, la racionalización parece muy neta en el retorno hacia esa vuelta de los operativos, la tentativa de justificar los cinco años de Compañerismo por una progresión técnica
Finalmente se puede entender como la desaparición del carácter caballeresco de la Orden, y la ocultación completa del esoterismo, uno y otro transmitidos por consideraciones morales que se desarrollarán a lo largo de Siglo XIX.

Daniel Ligou.