sábado, 7 de febrero de 2009

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE RITO FRANCES (II)


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La operación realizada por el Gran Oriente de Francia, en cierta medida, se continuó hasta nuestros días, fueron, sin duda  fue violentamente criticada por el Hermano  “escocés estricto” que era Thory “es fácil ver que estos cuatro órdenes no son más que el producto de una compilación hecha en una multitud de grados tomados a contribución para formar un conjunto. Una singularidad, que probablemente había tenido uno motivo particular, es que es que el tercer Orden se llamó con el nombre de Escocés, para indicar sin duda que los nuevos Grados, conteniendo era la quintaesencia de todos los conocimientos masónicos, incluidas la del tercer Orden, que reunían en su totalidad, las luces del Escocismo .

¡Afirma (lo que no parece evidente! ) que a raíz de esta reforma en los Capítulos extranjeros se formaron masones franceses, pero no aporta ni una sola prueba, el discurso pronunciado en 1802 por el Orador de la Logia parisiena de “les Elèves de Minerve”, siguiendo siendo fieles a las antiguas tradiciones excluidas en 1801 del Gran Oriente. Es un testimonio sospechoso . Más serio, pero no es absolutamente convincente, es el mismo que prestó Thory, cuando afirma: “Es posible que el orgullo nacional, más bien que el espíritu de partido contribuyó para muchos a este cambio… quizá creyó incluso hacer un favor a las logias quitándoles una multitud de grados que no tenían ni objetivo, ni consecuencia, sin resolución…” (Annales Originis, p. 69 y sqq.).

Se conjetura l no es de tal la opinión Ragon (Ortodoxie maçonnique p. 143 y sqq.) que reprocha sobre todo al Gran Oriente hacer suyo lo datado en 1721 y dado por por medio de la patente falsa de Gerbier,  y de mantenerlo hasta llegar al Siglo XIX . Para el resto, se constata que “el objetivo secreto del Gran Oriente era incorporarse el Gran Capítulo General de Francia, cuya regularidad original le importaba poco.

Quería servirse de tal cuestión como de una porra para destruir al escocismo , o al menos para poner fin a una serie invasiones intolerables y a la ambición dominadora de los establecimientos de toda clase pretendidamente escoceses ”

Efectivamente, el Gran Oriente de Francia si acepta en su seno a los Altos Grados no es para dominarlos , como fue el caso, y que  sucedió muy a menudo en la antigua Gran Logia, como en 1771-72 que había intentado hacerlo con el Consejo de los Emperadores.

Sigamos rápidamente con la historia.

EL Gran Capítulo y Cámara de Grados prosiguieron sus trabajos hasta la Revolución y se reconstituían en 1799, dónde el Hermano Milly  lo firma en calidad de “ Presidente de la Cámara de Grados”.

En 1805, se creaba el “Gran Directorio de Ritos ”, potencia “dogmática” y un “Gran Capítulo” encargado de la administración de los Grados Capitulares. En 1815, cuando el Gran Oriente decidió “reanudar con sus derechos” sobre el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, decisión que muchas veces se criticó - se creó a un “Gran Consistorio de Ritos” que se convirtió en 1826, en el “Gran Colegio de Ritos” que ya venía existiendo, pero incluidos en la organización de los Supremos Consejos de Rito Escocés.

Nuca se abordó la historia de la agonía de los Altos Grados del “Rito Francés”.
Los diferentes “ tuileurs” del siglo XIX - de los que Vuillaume y Teissier, eran los más famosos, hablaban aún, en su tercera edición la de 1883, el segundo de estos autores, poseedor del 33º grado, y escribe en la cabecera de su volumen que la “Masonería francesa incluye siete grados según el régimen del Gran Oriente de Francia”, tratando los 4.º, 5º y 6º grados de “primero - segundo – y tercer Orden de Rosa Cruz”.

En 1873, el Capítulo de Toulouse “ L´Enclycopédique”” afirmaba trabajar en el Rito Francés. En realidad, los Grados intermedios parecen haber retrocedido a partir del Imperio, ya que no encontramos, las “calidades” masónicas indicados en los cuadros de los “Elegidos” , de Escocés, de Caballero del Oriente etc., tan frecuentes bajo el Antiguo Régimen.

La mayoría de las Logias parisinas muy influyentes en su Oriente, e importantes  que  ya estaban dotadas de Areópagos del 30º grado del Rito Escocés,  terminaron por absorber el rito francés, que ya no se practicabe en Rue Cadet (sede del GODF) , aún cuando el Gran Colegio afirme siempre poseerlo.

Se dan algunas tentativas de resurrección, al nivel Capitular, las cuales, fueron intentadas por la Gran Logia Nacional Francesa. Conclusión paradójica: los Hermanos “franceses” de la Rue Cadet trabajan en su Rito Francés  en los tres primeros Grados,  bajo los auspicios del Gran Oriente y luego en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado a partir del 4ºo grado bajo los auspicios del Gran Colegio de Ritos. Y esto ha venido sucediendo hasta que no se restituyó el Rito Francés y su Gran Capitulo General

Por contra, los Hermanos “Escoceses”, tanto Antiguos y Aceptados como “rectificados” siguen, y han seguido siendo fieles a su rito a lo largo de su “curso” masónico.

Volvemos de nuevo a la Masonería “azul”.,
La Cámara reemprende su trabajo a principios de 1786 y éste fue adoptado  por el Gran Oriente en la Asamblea General el 7 de enero de 1786. Existía  un ejemplar  en el Gran Colegio de Ritos  que  en 1929 del cual Arturt Groussier pudo extraer y publicar el ritual de Aprendiz.

Existe un segundo ritual posterior en el que que se mencionan “cambios” que deben efectuarse “desde que Francia está en la República”. Y es sabido que se suprimió  por  ejemplo el brindis al Gran Maestre , el texto es posterior a la abdicación de Igualdad (22 de febrero 1793) previo a la Restauración consular, puesto que se toma solamente la alocución de salud de “ República Francesa” y  “de la conservación y la prosperidad de estas armas”.

Se puede  tener dudas  entre cualquier fecha de entre 1793 y 1799,  ya que el texto es similar, palabra por palabra,al que publicó Groussier, al menos para el 1º grado. Desgraciadamente, no pudimos encontrar, de este segundo manuscrito más que una fotocopia depositada a los Archivos del Gran Oriente de Francia, y nadie ha podido indicarnos el origen de ella.

Existen igualmente en el Gran Colegio de Ritos, rituales dispersos de cada uno de los cuatro Grados Superiores del Rito Francés ,los cuales podemos situar a finales del Antiguo Régimen o del Directorio. Además, el conjunto de estos documentos son un poco diferentes al del Regulador de 1801, obra muy probable que se debe al equipo de Roëttiers de Montaleau, el cual es muy conocido ya que además ha sido  recientemente “reimprimido” y del l que Corneloup  califica y destaca su  originalidad.

Utilizaremos , para el Grado de Aprendiz, el texto publicado por Groussier, lamentando que no se haya podido proseguir su obra a través de los otros manuscritos del Gran Oriente.

Es interesante también conocer la técnica de envío a las logias que llegan teóricamente, hasta Murat.

Por una circular del 10 de junio de 1786, el Gran Oriente establece la norma que los Cuadernos debían “transcribirse” y ser enviados a las Logias de forma manuscrita, y mediante una suma de 45 Libras. recibían 4 Cuadernos para los tres grados simbólicos, uno para el Venerable de la Logia y uno para cada uno de los Vigilantes y  otro  para el “Arquitecto “que eran enviados dos paquetes, que una vez abiertos en la logia eran guardados y conservados en una “cassette” cerrados con llave.

Mediante otra circular del 2 de enero de 1788 se simplificaron los trámites. Si la Logia se coronaba por un Capítulo, el método de envío era el mismo, pero costaba 60 libras.

¿Cabe saber si se cumplió estrictamente estas rígida reglamentación? No sabemos nada sobre el tema al menos durante el Siglo XVIII, aunque sabemos que bajo el Imperio, las logias hicieron transcripciones ilegales, y modificaciones, o incluso impresiones.

El Regulador de 1801 es la más famosa de estas transcripciones, aunque el dictamen fue unánime, y perfectamente conforme los dispuesto. Después de 1803, las “instrucciones”, y los “ catecismos”, los “Tuileurs”, “Manuales” o “Guías” se multiplicaron.

Hechas estas observaciones, creo que es conveniente preguntarse ¿Cómo los Hermanos han encontraban los documentos que les eran enviados desde París. Con mucho respeto seguramente,  tal y como prueban  los pleitos verbales de instalación de las Logias y la “apertura de los paquetes”.

En una carta de Diciembre de 1786 del Taller “les Amis de la Paix ”, al Oriente de Bourges da prueba de la satisfacción de los Hermanos al recibo del texto que codificaba los tres primeros Grados “hacía mucho tiempo que las Logias s regulares de Francia esperaban de su sabiduría, de sus luces y de su solicitud, una obra uniforme, una guía fiel verdadero del significado de los emblemas del Arte Real”.

Cada Taller tenía sus principios, sus dogmas y su moral, pero casi todos estos principios, estos dogmas, esta moral eran dispares entre sí, y se presentaban con palabras vacías sin sentido algunas de las historias, cuyos errores se perdía en la noche de los tiempos, de modo que se puede decir que el hijos de la Verdadera Luz viajaban perpetuamente en la oscuridad desde hace varios siglos.

En  1786 a las logias ya tenían cada una su ritual o sus pequeñas “valdemecuns” . La “oficialización” de 1786 los tiene ¿suprimidos? Es probablemente dudoso.

Nno tenemos ninguna certeza. Aunque “El Gran Oriente de Francia finalmente se ocupó de la redacción de un protocolo de iniciación para los tres primeros grados o Grados simbólicos. Creyó con ello  dar a la Masonería sus usos antiguos que algunos innovadores intentaron alterar, y con ello restablecer estas primeras e importantes iniciaciones en su antigüedad y respetable pureza. Las Logias en justa correspondencia debían ajustarse a ello punto en punto, con el fin de ya no ofrecer a los Masones viajeros una diversidad que se rebelaría como contraria a los verdaderos principios del Arte Real”.

Sobre todo teniendo en cuenta que esta fórmula se repetirá en todas las introducciones de los rituales impresos, oficiales o no. Retenemos también el concepto de la vuelta a una tradición olvidada o borrada que es una concurrencia dentro del Gran Oriente con respecto a la cual se podría decir muchas cosas, y recordar que se dijeron muchas tonterías.

Seguiremos en  mantener al análisis de los textos progresando en el conocimiento masónico cuyo planteamiento nos parece totalmente legítimo, aunque dividiremos  el  trabajo en dos partes una consagrada a los tres Grados simbólicos,  y la otra  a los cuatro grados superiores. Aunque en el trabajo  favoreceremos el estudio y desarrollo del  aspecto “ideológico” de los rituales, sabiendo al mismo tiempo  que  su aspecto  “iniciático”, por lo menos  es más , o al menos tan importante como el aspecto anterior, pero  requeriría  de un estudio de mayor  amplitud.

Daniel Ligou

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