viernes, 13 de marzo de 2009

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL RITO FRANCES (IV)

Una vez hecho el paréntesis con el tema de la situación del Rito Francés en España, continuamos con la entrega de las reflexiones de un masonólogo, y Hermano masón del grado 33º Daniel Ligou

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El Grado de Maestro siempre ha sido un problema, ya que no conocemos sus auténticos orígenes, y no es este el lugar, para de resumir las múltiples hipótesis que han sido emitidas a este respecto a lo largo de los años.

De todas formas la Maestría, a la inversa de los dos primeros grados - se beneficia de una “leyenda de orden” en torno a la cual es preciso abordar y dibujar , ya que se puede interpretar de distintas maneras, y por tanto se pueden presentar al profano o postulante según su voluntad, pero no por ello deja de ser menos intangible y universal.

La leyenda del Arquitecto Hiram, constructor del Templo de Jerusalén, muerto a manos de tres malvados Compañeros. Con el descubrimiento de su cuerpo a través de la rama de Acacia, es un psicodrama, trasmitido y vivido de muy distintas maneras siendo uno de los elementos que reposan en el fondo común de toda la masonería hiramita : Hiram resucita simbólicamente a través del aquel que entra en la Maestría.

Está claro que estamos ante una leyenda veteo- testamentaria, el Grado es probablemente más esotérico que verdaderamente cristiano, aunque sus autores anónimos, obviamente se codearon con el miedo del blasfemia (La muerte de Hiram: muerte del Cristo, resurrección de Hiram resurrección del Cristo). Ellos evitaron precisamente que Hiram estuviera bien muerto (“la Carne deja los huesos”) y que es una manera simbólica de decir que revive en nosotros.

Es probable que para evitar esta clase de acusaciones en el Grado (que podían llevar lejos bajo el Antiguo Régimen), la presencia divina es más bien discreta ya que no hay alusión en la apertura o el cierre de los trabajos - se habla dos o tres veces “del Eterno” o del “Rey de Reyes” durante el relato de la construcción del Templo .

Como en los otros Grados simbólicos, el juramento se presta “en presencia del Gran Arquitecto del Universo”, se le pide su ayuda y se hace la consagración a su Gloria, que ya conocemos.

Hay algunas otras alusiones – como las que se hace en la entrega del “mandil ” (blanco con borde azul), que el Muy Respetable hace con la siguiente interpretación (que después desapareció) : “El color azul que bordea este mandil que te es confiado debe recordarte sin cesar que un Masón no debe tomar en en vano, todo lo que los hombres pretenden construir si Gran el propio Arquitecto no se digna construirlo”.

El empleo de “ la antigua palabra del Maestro” - expresada aquí por el término “Jehovah” o Jehová – es tradicional , y está mencionada por Pérau (1740). Pero aquí, hay una novedad, según nuestro pensamiento , y es partir de la involución de los Grados Superiores - “Escoceses”, o incluso Rosada Cruz – cuando el nombre del Eterno es grabado en el centro de un triángulo montado sobre la Acacia y depositado sobre la tumba de Hiram.

Este Rito tiene que ver con la mutación de la “palabra” que estaba en ya “en la antigua palabra o en la antigua palabra de Maestro” en Pérau, y que significa, en hebreo: Ser Supremo” según Guillemain de Sant Victor.,lo cual es perfectamente ilógico si se piensa que “se perdió” y que se la encontrará en los Grados posteriores. Y es más razonable, que cuando los Maestros que condujeron la búsqueda deciden cambiar la palabra. “Podría ser que los asesinos, a través de tormentos, hubieran arrancado de nuestro Respetable Maestro la palabra y el señal del Maestro, “la señal que uno nosotros hará y el de reconocimiento… ”.

Hay pues un esfuerzo de racionalización del rito en el cual sin embargo los autores del texto se esfuerzan en conservar el carácter esotérico volviéndolo al mismo tiempo inteligible en base a una dialéctica “encendida” y a menudo edificante, y en general muy moralizante.

El recipiendario debe ser conducido al Gabinete de Reflexiones “ y sobre el muro podrá ver varias máximas análogas a la recepción , a la vez que el Hermano preparador , le aportará un discurso, “sentitivo, serio y moral” a la vez que se le prepara para la escena dramática de los Hermanos vestidos de negro, con sombrero y una espada en mano: “lo cual debe hacerse en el mayor silencio, con todo un aparato de solemnidad imponiendo, también al Recipiendario alguna inquietud al ser conducido tras su examen de conciencia que se desarrolla entre dos frases pronunciadas por el Muy Respetable durante los tres viajes “la vida del hombre aquí bajo no es más que un paso” - “ cada momento nos lleva al cabo del último. El verdadero Masón no lo teme ni lo desea”, , desapareciendo de este modo la escena del “delantal manchado de sangre”.

El resto de la ceremonia se ajusta bastante bien a los otros rituales del XVIII, incluso si se trata de uno que presenta bastantes enriquecimientos y aparecido después de 1740, que aporta la presencia de un Hermano (en principio el último Maestro recibo) “ echado en la tierra con la pierna izquierda estirada y la derecha doblada en escuadra, y elevada rodilla, el brazo izquierdo estirado y el derecho al orden de compañero ”, posición un tanto acrobática” cuya razón profunda, se confunde probablemente con los famosos “Cinco Puntos” de la Maestría, lo cual sigue siendo misterioso en el relato de la construcción Templo y del asesinato de Hiram, dado ritmo a través de los “tres pasos misteriosos” efectuados “ante la representación (es decir ante el ataúd) y durante el cual el recipiendario recibe sucesivamente dos golpes con el rodillo de papel y un golpe de mazo, antes de encontrarse ante la posición ya mencionada, el primer Hiram se eclipsará discretamente en el momento del tercer paso del aspirante.

El episodio corta el psicodrama, puesto que a la muerte de Hiram, sucede la búsqueda de su cuerpo. Aquí, el Muy Respetable dirige las operaciones, que conllevan al descubrimiento de la Acacia y la promesa de cambiar la “palabra y el signo de reconocimiento” del Maestro. El aspirante está por tanto en este momento asimilado a Hiram, al que el Muy Respetable hace la señal de horror en cuanto haya descubierto la vela.

Siguen las dos inútiles tentativas para desvelar a Jakin y Boaz. La conclusión es muy “ mutualista”: “No sabes que no puede nada sin mí y que lo podemos todos nosotros tres”. Luego está el levantamiento del recipiendario por los famosos “cinco puntos” que otros rituales vinculan al grado de Compañero.

Debemos contentarnos con tener en cuenta que el Rito siguió siendo fiel a esta tradición, sin llevar a cabo una búsqueda ni por supuesto intentar explicarlo

Sobre el tema de la obligación por la espada y no por el mazo (único rastro caballeresco”), la explicación del signo, la palabra sagrada y la de paso o la “señal de desamparo” o de destreza (no designada así), recuerdan al aspirante que, “como Maestro, le llamará a “Gabaon”, expresión bastante desprovista de sentido si no constituye una continuación en la escalera hacia los Grados Superiores.

Se le devuelve su sombrero y se cubre “este es un uso muy antiguo que anuncia la libertad y la superioridad. Hasta ahora ustedes sirvieron como Aprendices y Compañeros, tómelo para ordenar pero nunca lo tome para abusar”. El Muy Respetable termina exponiendo e interpretando la búsqueda de Hiram con consideraciones morales. A tener en cuenta este texto:

“Por poco que usted reflexione sobre las distintas circunstancias que acompañaron nuestra recepción a los Grados, quizá habrán observado algunos puntos entre ellos que parecen contradecirse, o al menos no parecen tener una perfecta conexión uno con el otro, suspenda por el momento su juicio a este respecto. Esta diversidad viene de la de los objetos que los tres primeros Grados presentan. Son los puntos fundamentales de todos los conocimientos masónicos .Verá, más tarde, a través de estudios y de investigaciones, estas contradicciones aparentes se desvanecen… ”.

Esta llamada a los conocimientos superiores se encuentra un poco más lejos. (Estas pruebas) “son aún emblemas alegóricos de un infinito mundo de conocimientos que un estudio profundo puede obtener y que no puedo, ni debo comunicar”.

El último punto finalmente, la brevedad del “catecismo” que contrasta con la volubilidad de otros rituales. Él hace hincapié en el Acacia – la Cámara del Medio - la escalera - el nombre del Eterno grabado en el Triángulo. La pérdida de la Palabra Perdida y el sentido de la Palabra Substituida, los “cinco puntos perfectos de La Maestría - la señal de destreza o auxilio o desamparo, y el sentido del término “Hijos de la Viuda”, el número siete y la palabra de paso.

Fiel a las tradiciones antiguas, el Grado de Maestro en el Rito Francés - es seguramente quien llama la atención por su originalidad con relación al ritual actual que ve en este grado una terminación - es, en gran parte, un episodio, un paso. Al Tercero, al punto donde el Templo aún no está construido.

LOS CUATRO ÓRDENES DE LOS ALTOS GRADOS

Se han de tener en cuenta en primer lugar las “ausencias”. Se pasa directamente del grado de Maestro al grado de Gran Elegido , que elimina – si seguimos aquí la dialéctica de P. Naudon - los tres grados consagrados a la investigación de Hiram - actualmente los grados 5º de (Maestro Perfecto), 6º (Secretario Íntimo), 7º (Preboste y Juez) grados - basados en la citada sustitución de Hiram 4º (Maestro Secreto) , 6º (Secretario Íntimo), 8º (Intendente edificios) para desembocar de este modo directamente en un grado que combina los actuales 9º. (Maestro Elegido de los Nueve), el , 10º (Ilustre Elegido de los Quince) y 11º (Sublime a Caballero Elegido ) del R.E.A.A.

Bien entendido de que es una síntesis que puede agrupar también Grados de los Elegidos salidos de los usos que había en siglo XVIII , como el grado de Elegido Desconocido de (1763), el Elegido de Perignon (o de Pérignon), seguramente uno del el más antiguos, puesto que es conocido a partir de 1743 y se mantuvo en la Masonería adhoniramita de Guillemain (1781) y, más tarde en el rito de Misraïm, así como el Elegido Ilustre, Elegido Perfecto, Elegido Superior.

Este grado de Elegido o Elegido Secreto” se practica bajo el tercer título, por la Gran Logia Nacional Francesa. Se ha de tener en cuenta también, que según P. Naudon, vendrían de la fusión de dos grados practicados hacia 1760 por distintos capítulos parisienses, “Maestro Perfecto ” y “Maestro Elegido, grados que encontramos en el primer sistema lionés y en el rito de la madre Logia de Marsella.

,Nihil obstat.

En cualquier caso, no es dudoso que, en el ritual de 1786, este tema del “ Elegido” esté muy preponderantemente el concepto del “secreto” -la búsqueda del conocimiento – y fuertemente oculto.

El grado es pues heredero de los “grados de venganza” es decir, de la temática de un Salomón empeñado en buscar y conseguir la detención de los tres los tres horrendos Compañeros de de Hiram y hacerlos sufrir por ello.

Los masonólogos contemporáneos - Marcy y Le Forestier , y también Mourgues y Naudon - fueron muy sensibles al aspecto de “gran guiñol” que habían tomado estos grados en el siglo XVIII y que aún subsisten en los rituales de Guillemain en los cuales el postulante o aspirante es presentado ante la “obligación “con las manos teñidas de rojo, y con é lleva varias cabezas.

Tras inspirarse en gran medida en el antiguo ritual de Elegido de los Nueve - la señal, las palabras consagradas -el contacto, el nombre de Zoaben (o Johaben) otorgado al aspirante, el delantal blanco y el cordón negro, la marcha, - el ritual de 1786 es mucho menos realista. Los asesinos de Hiram se suicidan, dos lanzándose a unas “marismas”, y el tercero es descubierto con el puñal en la mano.

En el discurso dicta el Orador denominado dentro de los rituales como “Discurso histórico” después de la recepción, dice: que los Nueve informaron que habían enviado las tres cabezas a Jerusalén, el recipiendario, después de su “viaje”, se limita a esgrimir un puñal pero ya no exhibe el cráneo.

La escena de la muerte de los malvados Compañeros está representada simplemente por un “cuadro” situado en la “Cámara Oscura ” con “una decoración en la que figurará la entrada de una caverna” y los episodios del psicodrama “se muestran simplemente” al recipiendario , sin comentario alguno.

En este marco en que se desenvuelven dichos grados la “venganza” pierde una parte de su significado. Los cazadores de hombres no matan “en realidad” como en el Grado del Elegido de los IX, Salomón no los condena a los horrendos suplicios, los cuales son detenidamente detallados como en el Grado del Elegido de los XV. Sino que son ellos mismos, los Compañeros, los que por su suicidio satisfacen a la venganza de los Masones. Esto se puede decir moralmente hablando que es mejor. En cualquier caso, retira a estos Grados que comenzaban percibirse mal al finales del siglo - la prueba es en el hecho de que no son incluidos por los Philaletos y que el “Gran Globo Francés”, heredero del Consejo de los Emperadores, los condena en 1780 - por el realismo que contenían y que podía ir en contra de la masonería.

Hay que anotar que en el ritual mismo hay una cierta restricción “todos anuncian la venganza, pero el orden en que se desarrolla está lejos inspirar un sentimiento similar. Todo compromete a lo contrario, nunca y no se debe olvidar que cualquier brazo armado indiferentemente de ser un poder legítimo puede que ser criminal”. La idea que se encuentra en la instrucción, tal vez que se considera que es “permitida la venganza a los Masones – por el justo castigo de los asesinos de su Respetable Maestro y ordenado por el rey” en las “máximas” que están inscritas en la “Cámara de Preparación” – dice “sin un poder legítimo, la venganza es criminal”.

Por supuesto, el marco vetotestamentario sigue estando intacto, pero las alusiones al Gran Arquitecto son relativamente raras, y cabe preguntarse si los redactores de los Grados de los Elegidos tuvieron conciencia que había una contradicción entre el concepto de venganza y la ley evangélica del perdón de las ofensas.

Después de todo, habría que preguntarse si se había podido concebir un rito en el cual Salomón (o Salomón y el rey de Tiro Hiram) habrían perdonado a los asesinos tras someterles a las distintas purificaciones.

La obligación del secreto se presta delante del Gran Arquitecto del Universo. Pero la consagración no se hace en el “nombre de G.O.D.F y de su Gran Capítulo”. Comentar que según la Instrucción se dice , que el “Cielo que juzgue las acciones de los hombres que nunca deja el crimen impune”, que la lámpara viene a significar que “recibimos una luz imprevista en las gestiones guiadas por el Gran Arquitecto” y la fuente simbólica hace que “la Providencia nuca nos abandona ante necesidades más acuciantes ” en fin la fórmula bíblica de cierre de los trabajos es “todo se realiza”.

Daniel Ligou.