sábado, 27 de junio de 2009

Filosofía original del Rito Francés, desde la perspectiva del “Gran Chapitre General de France”

La presencia del Rito Francés , se encuentra en varias instancias, una de ellas es el Gran Capítulo General de Francia, que aunque tuvo mucho que ver con renacimiento del Rito Francés y el Gran Capitulo General del Rito del Francés, del Gran Oriente de Francia, hoy es un organismo autónomo, que podemos calificar como “regular” pero tambien está el Gran Chapitre Français de la Gran Logia Nacional Francesa, que tambien tiene esa cosmovisión deísta, por este motivo este Blog Rito Francés no se quiere cerrar al positivismo ritualistico de su editor, sino que desde la amplitud de miras, de unir los disperso, o al menos comprenderlo, es por eso que traemos hasta estas páginas esa otra visión del origen y filosofía del Rito Francés que practican otros Hermanos como los de la GLNF.

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El Rito Francés nació durante el período pre-revolucionario, y como tal incita dentro del sistema de los “Antiguos” más que un cierto respeto hacia la legitimidad que establece, sobre un desarrollo dentro de las diferencias sociales existentes en esos momentos en las logias, busca el sentido de ser un rito más igualitario.

Por ejemplo la espada entregada al candidato durante el proceso de la iniciación, en los primeros tiempos del desarrollo de la Francmasonería, cuando aún había el derecho a llevar espada en la logia como un privilegio dedicado al uso exclusivo de los nobles, esa entrega significa toda una ruptura.

Por tanto la redacción del Rito Francés nació pues de una elaboración simbólica y de una práctica de más de cincuenta años de Francmasonería en nuestro país (Francia) y fue a su vez el producto de la criba de los valores humanistas que tenían su desarrollo en la época pre-revolucionaria, como fue Enciclopedismo, durante dicho período hubo un desarrollo importante acerca de la responsabilidad de cada persona en el seno de la sociedad, y como no, una importante defensa del ideal de libertad.

Por lo cual podemos afirmar que el Rito Francés es por tanto el Rito del Siglo de las Luces, ya que se embebió de esa filosofía.

No hay alquimia y esoterismos en el Rito Francés. En él se habla más de la Cadena de Unión, a y aunque existen algunos ritos y variantes que hablan de la consagración al “Grand œuvre”, en general el Rito trata de la obra de fraternidad, de la obra básica y última, de la piedra de fundación y la clave, que se propone a cada masón llevar adelante.

La misión de los hermanos masones es la reunión de todos los seres humanos en torno al eje del mundo, y esa clave está en el Rito Francés bajo el gran lema del amor universal. Por tanto la sal y el azufre se encuentran en el gabinete de reflexión donde se conduce al profano antes de su iniciación. ¿Se trata de símbolos de “œuvre Noir” En el Gabinete de Reflexión, el profano se enfrenta con la nada de las cosas humanas, con los emblemas fúnebres, las osamentas, y general con toda una atmósfera llena de tristeza. El profano tiene también ante él dos imágenes de vida, un vaso con agua clara y el Volumen de la Ley*, cerrado.

Barro y el libro cerrado son dos detalles que se precisan en nuestros rituales. Este es un ambiente llamando a una exhortación a “Travail au Noir”, son un incentivo a elegir entre la vida y la muerte: ¿Abrir el libro, beberse el agua, o dejarlos tal como están ?

Una de las enseñanzas del Rito Francés está en la contingencia de la vida y el compromiso en la buena elección, de la muerte en el inmovilismo. La vida no puede existir con la inmovilidad, incluso le es incompatible. Está en la proyección iniciática.

La muerte está en el desvío de este camino, en el incumplimiento de esta ley fundamental, tanto dentro del plan filosófico como del sentido biológico. Un organismo no puede desarrollarse si está muerto. La transgresión de esta ley no perdona. Sal y azufre. La mujer de Lot, que se queda convertida en estatua de sal, y se convierte en azufre cuando se da la vuelta hacia Gomorra, a pesar de la prohibición de Dios.

Los términos de la elección colocan a cada iniciado, y se vuelven cada vez más evidentes e imperiosos a medida que avanza en la progresión iniciática, es así como lo expresan los viajes que se realizan durante el primer grado. “Debió encontrar en este viaje menos dificultades y desconciertos que en el primero: quisimos volver sensible su espíritu el efecto de la constancia, que debe seguir el camino de la virtud; cuanto más se avanza más agradable es.”

El Rito Francés da un método de trabajo, y cada Grado completa su pedagogía.

El nuevo iniciado, se entera de este modo las indicaciones que se le dan no agotan el sentido de los símbolos que se le presentan previamente. Es a través, y por el efecto de sus propias meditaciones, por las cuales penetrará más profundamente en este sentido.

La iniciación en el Rito Francés es un retorno constante a la realidad. La realidad no cambia, lo que cambia es la percepción de esta realidad. Por externo, la percepción se convierte cada vez más interna. Este cambio de perspectiva interior presentada al candidato, es una de las claves del esoterismo de nuestro sistema. La clave se da en el propio candidato, pero es él el que debe devolverla. La puerta está abierta, los misterios revelados no dejan de maravillar y enriquecer los espíritus, pero se debe tener mesura y medida en esos descubrimientos.

De hecho, el sistema Francés no tiene el lugar y significado esotérico que se merece. En tanto que las palabras son importantes y la gestual son esenciales. Un ejemplo ilustra esta perspectiva. En el Gabinete de Reflexión, el preparador da al candidato a la iniciación las cinco cuestiones elaboradas por el Gran Capítulo General en el siglo XVIII, a las cuales el profano debe responder por escrito.

El ritual precisa que es necesario dejar bastante espacio entre ellas para que puedan contener las respuestas que el profano pueda desarrollar. Pocos son los que emplean todo ese espacio, y aún menos los que responden a las cuestiones durante este tiempo, para ser uno de los nuestros.

“Cuáles son los deberes del Hombre para consigo mismo “Cuales son los deberes del hombre para con su familia” “Cuales son los deberes del hombre para con patria” “Cuales son los deberes del hombre para con la humanidad”.

La mayoría de los candidatos expresan un aspecto prospectivo y positivo en la respuesta. Proponen lo mejor de ellos mismos, o aquellas cosas que creen que pueden aportar, a ellos mismos, a la patria, a Dios etc … pero muy raramente, he oído a un candidato hablar del pasado, y responder según esa otra perspectiva. “Si estoy aquí es porque pude hacer esto, porque mis similares me ayudaron…, es gracias a mi patria que pude…”

En efecto, estas cuestiones se leen en los dos sentidos y ponen al profano ante la realidad de sí mismo hoy, ahora, es decir, entre un pasado y un futuro a construir.

¿Si los candidatos responden mal, serán porque se explican las cuestiones mal, y se plantean también muy mal?

¿Es necesario, por eso, hacer de todo ello un luto de la autosuficiencia y a observar lo que es debido a otros, y agradecerlo, en vez de jalearlo?

Por eso “es bueno” que sea el profano en sus investigaciones quien “tiene que hacer su camino” en nuestras logias. La iniciación al Rito Francés no es más que un principio, una invitación por reanudarse permanentemente. El Mason es el que incluyó el tema de la salida de los hebreos fuera de Egipto: está dispuesto a ponerse en marcha, a dejar la esclavitud de la facilidad para lanzarse al asalto del desierto en la maravillosa aventura de la búsqueda de sí mismo. Se trata de renunciar a lo que se adquiere de una vez por todas, para elegir el cambio permanente.

El Rito Francés no es de dogmático. Los rituales se escribieron desde el principio para abrirse a todas las religiones del libro sin exclusividad, inscribiéndose en la fe en un Gran Arquitecto del Universo creativo y organizador del Mundo. Demiurgo y creador, este principio es consustancial a todos los ritos masónicos de la llamada Masonería Regular, pero para el Rito Francés esto es préstamo el de una religiosidad, cuya estructura invita al cuestionamiento esotérico.

El sentido de la relación del Hombre con Dios es consustancial al Rito Francés. El tema de la redención, de la reintegración que se encuentra en otros regímenes Masónicos no existe en este Rito. La Palabra no se pierde en el Rito Francés, se pone momentáneamente en reserva, después de haber circulado por última vez en la comunión de Hermanos. El vínculo, la Palabra es quien une al Hombre a Dios, y se pone hasta cierto punto entre paréntesis a la espera de un tiempo más propicio, que es la responsabilidad de cada uno hacerlo concurrir. Es esta condición, que un día, podrá recircular libremente y sin peligro en toda la obra de la creación. Se trata de una responsabilidad esencial para cada masón

¿Qué significado tiene para la Humanidad esta palabra y cuál es este peligro que la amenaza?

Para ilustrar esta observación, vamos a basarnos en algunos puntos del Ritual. El temor de ver los secretos y en particular las palabras del Maestro caer en manos de personas indignas, es lo que causa del cambio de palabras del 3º Grado del Rito Francés, y de la destrucción de la preciosa cuchilla de oro que lleva el nombre de Dios escrito en el tercer Orden.

Un secreto ciertamente substituido vincula a los hermanos, pero lo que vincula es más la modalidad de la transmisión del secreto que el contenido del secreto. La parte fundamental es que este secreto permanece confinado en medio de los que son dignos. No se trata de merecer el secreto por un trabajo, pero debe volverse apto por su estado de espíritu e incorporarse a la comunidad de los que son sus tenedores.

Es precisamente así, porque la persona es capaz de guardar el secreto, porque es capaz de progresar en el Orden. La recompensa no está en el mérito de adquisición de un conocimiento, sino en la realización en sí, en un estado de despertar espiritual y humano. Este estado de realización espiritual, para reanudar el tema de René Guénon, permite vivir este conocimiento, de construirse, debido a su ejemplaridad y sus actos, de construir una nueva humanidad, que entera podrá volver a entrar en el secreto y su división.

El secreto es una alianza libremente aceptada y libremente respetada, alianza entre los hermanos, entre los Hombres, entre la Humanidad y su Creador. El Rito Francés desarrolla una doctrina optimista, benévola de realización, en un estado de espíritu de fraternidad consustancial a una comunión de división, y sola esta vía tiene un sentido: “frente al cual se vuelven inútiles nuestros esfuerzos”, cuando no se hace en este sentido. Encontramos aquí, el tema de la construcción de cada hombre para de este modo construir la nueva Humanidad.

La apuesta de Pascal se basa en las ventajas de la toma de riesgo, de ponerse a creer en Dios, la apuesta de la Masonería es la de Dios hacia el Hombre, creer que todo hombre tiene un germen de la capacidad de construir el Orden del Mundo y de encontrar la Palabra Perdida grabada en la Piedra Perfecta, que en el fondo es uno mismo.

La apuesta de Dios sobre el Hombre se traduce en su mirada de ternura y suavidad, y que a pesar nuestros errores, nuestros vagabundeos y nuestras torpezas, sigue esperando el éxito del proyecto que construyó para nosotros. ¿Qué pasa en caso de transgresión según el Rito Francés?: Nada. Es decir, el paro de la transformación interior y el proceso iniciático.

El Secreto Masónico está en ese espacio de encuentro íntimo de cada uno de nosotros, en el frente a frente, sin vela entre Creador y criatura. La Palabra no puede perderse en el Rito Francés, no puede ser dada por la Masonería, ésta es una pedagogía que ayuda a avanzar en este estado de espíritu que se abre completamente a sí mismo, sin pintura y sin metales, para poder leer sobre una piedra perfecta el nombre que nosotros buscamos. La Palabra no se pierde, no se ignora, ni se descuida por los que no se ponen en camino de percibirla. La Palabra no se compra mediante la compensación de un trabajo difícil, no se obtiene por la acumulación de los conocimientos. Se descubre ante los que están dispuestos a oírla,

Las reflexiones del Capítulo General y la Camara de Grados forman los elementos de la especificidad del Rito Francés, y explican, en parte la relación de los hermanos a este Rito, su compromiso “con la cabeza y con el corazón.”

Cada grado del Rito Francés declina un espacio simbólico, a descubrir, que no siempre se escribe en nuestros rituales.

Por ejemplo, se descubren a medida de nuestra progresión: la verdad, la humildad, etc.

En el primer grado, cuando el candidato tiene aún los ojos cubierto con la venda, se le empuja en esa disminuidas condiciones y en la mayoría de los casos, él profano se termina por plantearse el porqué en el fondo entra en Masonería.

¿Pero en qué funda su planteamiento:? En la confianza: confianza en su padrino, confianza en el orden, confianza en lo que va a encontrar cuando se le haya dado la luz. La palabra confianza no está en el ritual, pero está implícita en la ceremonia. La confianza debe ser ciega, y se elige este momento, único, en la iniciación para hacer subir esta idea en el corazón del candidato.

Esta dimensión se construye entre la Logia y el candidato. La confianza “a priori” del profano y la confianza “a priori” de los hermanos de la Logia que la forman, ese es el cemento de la fraternidad que funda el compromiso masónico .

El punto de reunión donde se recibe la Palabra está en la confianza del profano en su planteamiento, en la Logia que lo acoge, y en la confianza de los hermanos que reciben su juramento.

Qué vienen a hacer a esta Logia ?: “Elegir libremente y vivir en confianza”.

Sin libertad de elegir en conciencia, apenas si hay lugar para una esperanza, al menos en este mundo. Es al Hermano al que se le llama para hacer buen uso de su vida. Las piedras que obstaculizan su camino, las piedras del escándalo, pueden ser también bonitas piedras del edificio personal, a condición de saber que están cortadas para utilizarlas en un buen lugar.

El Rito Francés ofrece la oportunidad de practicar un Rito auténtico que conecta a los hermanos de hoy a una cadena Tradicional. “Esta cadena nos une a todos nuestros Hermanos felices o infelices extendidos sobre la superficie de la tierra. En ella, están siempre presentes los que la formaban ayer. Que sea el emblema de la tradición que regularmente recibimos, y que mantenemos sin fallar y que transmitiremos en su plenitud a las generaciones futuras.”

El Gran Capítulo al que se hace referencia es el "Grand Chapitre Français", vinculado a la GLNF y con patente de Brasil de 1989