La manera de practicar la masonería revela el estado de espíritu del masón, y su desarrollo revela la finalidad con la que uno se ha incardinado en la masonería


viernes, 22 de enero de 2010

EL REGULATEUR de RF, EN CASTELLANO

El Circulo de Estudios de Rito Francés  Roettiers de Montaleau. nos propusimos hace un tiempo una serie de metas y era dar a conocer una serie de trabajos sobre el Rito Francés, trabajos propios y aledaños, obras complementarias  y también definitoria como el propio RITUAL DEL REGULATEUR: obra culmen del  Rito Francés y que ahora pone a su disposición la Editorial MASONICA .ES

Por varios motivos los miembros de dicho Círculo,  volcamos tal obra  al castellano,  y que mejor que para explicarlo que  dar a conocer el trabajo que le sirve de introducción a este ritual:
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A modo de presentación y explicación a Este Ritual de 1º Grado (APRENDIZ ) DEL RÉGULATEUR

Decía, Ludovic Marcos en un artículo publicado en la Revista Cultura Masónica, “que aquellos que profesamos querencia por el Rito Francés tenemos toda una tarea por desarrollar”, contra tirios y troyanos, y en pro de la Humanidad, cuyos objetivos podemos condensar en la labor de desarrollar una herramienta capaz de integrar tradición y modernidad haciendo de ello un punto de Unión Masónica, desde la singularidad y la pluralidad.

Es verdad que cuanto más se investiga y se profundiza en el RF, su nacimiento y desarrollo, sus aposturas y ausencias; que muy bien describen muchos autores desde una perspectiva crítica; más nos damos cuenta de la ingente tarea que nos hemos propuesto una serie de Hermanos, que hemos hecho de tal Rito y Ritual, nuestra hecho diferencial, desmarcándonos de ostros sistemas ya conocido y publicitados.

Nosotros los que animamos el Circulo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau, nos hemos echado a la “chepa” esa tarea que ya han emprendido otros autores en otras latitudes, serios estudiosos y masonólogos como: Pierre Mollier, Ludovic Marcos, Charles Porset, Jean Van Win, los cuales han ido abriendo los surcos historiográficos, clarificadores y desmitificadores acerca del Rito Francés, con una serie de trabajos, de los cuales algunos ya han sido vertidos al castellano y publicados en nuestros blog y páginas webs.

Otros trabajos en cambio serán traducidos con la intención de ampliar el espectro de las publicaciones dedicadas al Rito Francés, entre ellos está el proyecto de traducir los dos tomos dedicados al Rito Francés en los siglos XVIII y XIX de Ludovic Marcos, que serán un buen complemento histórico para entender este ritual. Amén de que tenemos en cartera en conjunto con la Editorial Masónica. Es, otras aportaciones que irán sumándose poco a poco al bagaje del Rito Francés y que colocamos al servicio de la comunidad masónica.

Porqué el Régulateur?
Para la mayoría el Rito Francés ha sido todo un descubrimiento en esa búsqueda del Maestro Masón de intentar desbrozar el mundo simbólico que le rodea para poder ver con claridad. Esa es la tarea que nos hemos autoimpuesto y que ha sido la que nos ha llevado a emprender el querido y añorado trabajo de verter al castellano una obra insigne para todo masón practicante y amante del Rito Francés como es el Régulateur de 1801.

Desde hace años tal facsímil, trabajado por la experta y sapiente sabiduría de Pierre Mollier, unido a la indicación del hermano Joaquim Villalta de consultar otro autor que ha trabajado el Régulateur, como es Joseph Castelli, y sin olvidar los trabajos al respecto de Daniel Ligou, son la base permanente de consulta y búsqueda constante de referencias y contrastaciones. Textos que encendieron la mecha para que desde el modesto quehacer del Circulo de Estudios Rito Francés Roëttiers de Montaleau, emprendiéramos el vertido del viejo facsímil del Régulateur al castellano, a cuya tarea se sumaron uno tras otro desde el infatigable Hermano Joaquim Villalta, luego los Hermanos Rodrigo Álvarez y más tarde la Hermana Lila Lorenzo, haciendo viva una de las carencias de las que habla Marcos, de la Universalidad y la Mixtidad y el RF, ya que nos hemos reunido desde la diversidad de ópticas obedienciales y logiales, pero sin formar escuelas, o divisiones frentistas, o banderas de vanidad y reconocimiento, sino con la idea franca y pura de trabajar en pro del Rito Francés.

Nosotros, Hermanos de distintas latitudes y visiones hemos intentando que el proyecto no fuera una traducción sin más, conscientes de que no somos ni traductores ni escritores, sino Hermanos preocupados por la Masonería que afrontamos los retos como nos vienen, y que sacamos tiempo donde lo haya para que otros Hermanos puedan no solo disfrutar de este ritual vertido de la lengua de Voltaire a la de Cervantes, con la sola intención de que haya un texto en castellano asequible, en todos los sentidos, y cuyo objetivo en este caso concreto, es que esté lo más completo posible, uniendo a las traducción realizada desde el Régulateur, varias conformaciones e indicaciones y recogidas de otros trabajos anteriores.

En esa tarea nos fueron imprescindible los trabajos de Mollier[1] y Casteli[2] y Ligou[3], para poder al final de todo el proceso de traducción poder contar con un texto no académicamente perfecto, y pegado literalmente al Régulateur, sino que pudiera ser un texto que cumpliera una de las máximas que nos habíamos propuesto a la hora de afrontar esta tarea, poder trabajar con tal texto ritual base en nuestros talleres y logias sin más impedimento que querer hacerlo, una obra culminante y heredera de la tradición de los Modernos que esparce el entendimiento simbólico y filosófico de lo que representó la masonería continental del XVIII de la que el Rito Francés es el único heredero viviente de su primigenia estructura creada por la Gran Logia de Londres, allá por el 1717. No en vano, el Rito Francés es denominado también Rito Moderno o Rito de Fundación.

Queríamos con esta apuesta además sacarnos de forma egoísta un trabajo de encima, tener que afrontar la petición continuada de Hermanos de allende de los mares que una vez y otra nos requieren rituales y catecismos, o cuadernos de formación para poder utilizar en sus trabajos o poder contrastar con los que ellos manejan, sabedores en algunos casos de que están trabajando con herramientas perladas de todo tipo de intromisiones y colonizaciones rituales.

No deseamos hurtar el espacio de las Obediencia, ni tenemos manera ni capacidad ni deseo para ello, ni queremos pisar ese espacio como leales pero críticos masones que somos cada uno de su propia Obediencia, y logia. Pero es claro que el trabajo de expandir los trabajos de RF deben llevar también parejo algo más que entregar grados del Vº Orden, Diplomas y Patentes; deben también conllevar la facilidad necesaria para que esos hermanos puedan contar con herramientas vertidas a su lengua, desde la posibilidad y el poderío, y no dejarles en la pedigüeña situación de tener que solicitar, o comprometer o pedir favores a los Hermanos de este lado del océano par que se les envíe rituales y otras herramientas de trabajo referentes al RF.

Como no nos hemos querido implicar en ese contrabandeo, de este sí, aquel no, ahora le pido como favor a un Consejero el poder entregar rituales y como tal otorgarlos, y otras cuestiones de estilo parecido, y siendo de la idea de que tales rituales deberían serles otorgados por derecho nada más recibir patentes y diplomas de Reconocimiento del Rito Francés, por parte de quien le compete en esa labor de difusión.

Pero no queriendo vernos implicados entregando algo que no podemos hacer ya que nos hemos comprometido a ello, pero que pensamos que a su vez es patrimonio de toda la universalidad masónica, es el motivo por el cual hemos emprendido esta traducción del Régulateur, que es una obra abierta y propiedad de la Comunidad Masónica, aunque fruto particular del trabajo del Gran Oriente de Francia, al que desde aquí damos las gracias por colocar tal trabajo a disposición de la comunidad masónica, así como a los autores que hemos tomado como referencia.

Un ritual abierto, como decimos propiedad de la universalidad masónica que además es el punto de partida, o de encuentro, para todos aquellos que nos encontramos dentro del sistema ritual de los “Modernos”. Esta homogeneidad nos permite poner en manos de todos aquellos que lo necesitan o lo precisan algo que les es necesario y vital, a la vez que nosotros podemos soslayar tanto impedimento, a la vez que saciamos tanto vacío y precariedad como estamos constatando, de ahí que estemos trabajando para que ello sea posible.

El Régulateur de 1783-1801
Frente a una multiplicidad ritualista que se venía dando en la línea de los llamados “Modernos” radicada en Francia y con todo un desarrollo singular, la cual no altera en demasía la esencia del Rito, pero en su conjunto tales rituales presentaban un panorama textualmente diverso dada la independencia que mediaba en esos momentos en las logias azules simples o en las Logias Provinciales y Logias Madres, cuya diversidad de formas y maneras era introducida en función de los usos y costumbres logiales, como vemos por las protestas, por ejemplo de la Logia Madre “escocesa” de Aviñón que lo hace en contra de cambiar determinados usos o costumbres que ella presenta como genuinamente identitarios, eso sí de su peculiaridad administrativa y logial..

Esta diversa situación ritual va a traer consigo la idea de que dentro de esa autonomía de las logias, o por encima de ellas, debía de haber una configuración ritual que comprendiese a todos, pero tal propósito no podía deslindarse de otras situaciones que se estaban dando en la masonería de aquellos momentos.

Por un lado la polémica entre “masones racionalistas contra la vieja mística masónica anclada en la Revolución” o los contornos de independencia logial y paralización por luchas intestinas que se daban en el seno de la Gran Logia de Francia, la cual aún permanecía sumida en las ideas y conceptos del viejo régimen, con cargos vitalicios y heredables, formas feudales y arcaicas y místicas que no casaban bien con la idea de una “Republica Universal” de los masones y la mutación moderna que estos pretendían,.. etc

Toda esa situación se verá afectada por un cambio radical como es la reforma que lanza el Duque de Montmorency-Luxembourg, entre cuyas directrices destaca la idea de implantar un modelo obediencial cada vez más novedoso y centralizado, tal vez en contra del cosmopolitismo masónico que planteaba una Europa masónica, ya que lo que se quería articular era, en cierto modo, lo mismo pero desde una base nacional, o sea fijar un modelo centralizador sin perder la idea del cosmopolitismo universal de la Orden Masónica. En esas tesituras se va a plantear la reformar de la llamada Primera Gran Logia de Francia, que terminará transformándose en el Gran Oriente de Francia.

En ese contexto nace también la idea de articular un herramienta ritualista que fuera común para todas las logias; más que nada se pensó para los Altos Grados, pero finalmente alcanzará también a los grados azules; que se engarzaran en ese fuerte tren de reformas, entre las cuales estaba la fijación o normalización de los rituales.

Desarrollo y diferencias rituales que no vamos a tocar ni de refilón, ya que ello supuso el trabajo de nada menos que doce años de intensos debates en el seno de la organización masónica francesa, y en los cuales participaron en las primeras hornadas masones de la talla de Bacon de la Chevalerie, Bres de la Chaussée, Lalande, Guillotín o Savalette de Lange, primeras espadas de una revolución que planteaban esa creación de nuevos rituales “como agentes, que eran, de una culturización y que ponían en marcha con la idea de favorecer la difusión de las reformas masónicas concurrentes”[i] queriendo, como no, contrarrestar en nombre del “conocimiento y Luces de las logias” otras corrientes ritualistas como el Rito Rectificado, y otros grupos de presión de carácter masónico enlazados con los proyectos más critianizantes del siglo XVIII.

Tensiones que siempre van a estar presentes en la masonería que se pueden magnificar en el Convento de 1849 cuando se oficializará la invocación del GADU integrado en el trilema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, hasta llegar a 1877 donde primará la Libertad absoluta de Conciencia. Todo un trayecto de tensiones y debates intensos e interesantes.

Fruto de todo ese conglomerado temporal y de situaciones directas y trasversales nace el Régulateur du Maçon, que como nos explica Pierre Mollier, es en la decimosexta asamblea (1781) de las tres Cámaras reunidas (Cámara de Administración, Cámara de París, y Cámara de Provincias) donde se ataca el problema de la redacción de los grados simbólicos, donde el Hermano Lalande, presenta un proyecto preparado para el Grado de Aprendiz y de cuyos trabajos y consensos en los que intervienen entre otros Salivet, y Roëttiers de Montaleau (garante del proyecto emprendido) que tras no pocos debates, en la Asamblea del 24 de junio de 1784 presentan un texto con los tres primero grados realizados por las tres Cámaras, no se debe perder de vista la tensión y presión que existía entra la Cámara de Paris y la Cámara de logias Provinciales; aunque no por ello deja de haber logias que se oponen a la fijación de los rituales en función de sus propias consideraciones. Finalmente es votado el cuaderno del grado de Aprendiz el 15 de julio de 1785.

El GODF oficializará tal texto en 1786, que es lo que hoy conocemos como la codificación del Régulateur du Maçon, que fue difundido mediante un buen número de copias que las logias adquirían en forma de cuatro transcripciones manuscritas por unas 45 L (tres ejemplares para el Venerable y los dos Vigilantes, y uno para el Hermano Arquitecto-Preparador). Finalmente el texto fue impreso en 1801, por supuesto guardando fidelidad al documento de 1786.

La primera parte de este Régulateur de 1801 contiene la Ceremonia de Iniciación y sus desarrollos, en un segundo plano están las Instrucciones, ocupando la Obertura y Cierre de los trabajos rituales siendo una parte más modesta e intercalada entre los otras partes, cerrando el trabajo el Ritual de Trabajos de Banquete.
El Simbolismo francés se universaliza

Finalmente todo el simbolismo que se manejaba en el seno de la Gran Logia de Francia y luego en su sucesora el Gran Oriente de Francia se condensa en unos textos de referencia que tuvieron un largo y complejo parto en medio de una transversalidad de objetivos y reformas, como ya hemos visto, en las cuales, como es natural, unas logias sentían como les eran arrebatados sus predios, y otros talleres en cambio optaban por esa combinación de adoptar un modelo masónico universalista de corte centralizado, que conforma el hexágono francés, y por tanto el modelo masónico del Gran Oriente de Francia.

El Régulateur del Maçon, o Regulador del Masón, es fiel para sorpresa de muchos no solo a los rituales de 1740-1760 sino al espíritu de la primera Gran logia de 1717, integrando usos masónicos ingleses desconocidos, de los cuales algunos estaban en las divulgaciones francesas de 1740; de hecho puede compararse los textos rituales de dicha época como la Maçonnerie disséquée de Prichard.

Se logra tras ese largo proceso ya descrito, concertar una serie de reglas para poder universalizar la entrada en logia y evitar posibles errores de entrada de profanos; a la vez que se aborda todo un complejo estudio y codificación de los elementos periféricos al trabajo masónico como los tableros de logia, las meditaciones de los recipiendarios, etc... e incluso reglas administrativas para las logias. Esa adopción conlleva además la desaparición de otros elementos más propios del universo escocista que fueron presentados y defendidos para su inclusión en el texto del Régulateur, por poner un ejemplo por la Logia Madre “escocesa” de Aviñón, cuestiones como la copa de amargura, la purificación por el fuego y el agua. Fruto de toda esta renovación es la que nos anota de forma cuasi anecdótica Daniel Ligou de la desaparición de los rituales la palabra “real” que es reemplazada por la palabra “masónico”.

Por tanto lo que ahora hemos traducido, analizado y contrastado, es el primer ritual de Rito Francés conforme a lo que nos ha llegado procedente del Archivo del Gran Oriente de Francia, y que posteriormente han puesto a nuestra disposición tanto Ligou, como Mollier o Castelli.

Los viejos cimientos de la Renovación
Sería interesante poder en este trabajo analizar cómo la recuperación de las viejas bases rituales de 1717 lanzaron toda una renovación masónica, planteada a lo largo décadas por los “modernos” observando los cambios, las mutaciones y los modismos, así como sus consecuencias, sus diferencias y singularidad, para de este modo poder contrastar en una labor cuasi arqueológica lo que es genuino y lo que se ha ido añadiendo, y pasando por ser rito francés, o simplemente por masonería.

Eso es lo que venimos abordando desde el Circulo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau, y que algunos precursores del pensamiento único, califican de “guerra ritual”, lo cual creemos que sería interesante ponerlo de manifiesto pero cuya labor y desarrollo desbordaría este Ritual, pero no por ello dejarán de estar presentes en otros trabajos que pretende llevara adelante el Círculo.

Nuestra idea y proyecto es ayudar a que los viejos cimientos rituales, que pese a que hay quien manifiesta que no hay grandes diferencias simbólicas con el escocismo, parece querer olvidarse de que hay otras diferencias no tanto de organización como de concepto y de filosofía que en definitiva también marcan la diferencia; tal vez tamizada en el caso de una organización como el Gran Oriente de Francia, que para dar cabida a todos los trabajos, iguala o rebaja determinadas cargas en sus sistemas ritualísticos con la intención de que todos sus ritos tengan cabida en la organización y que todos los Hermanos tengan el mismo marco general de consenso.

En general las diferencias están presentes a veces de forma abrupta y de forma sutil, y se trasponen en cuestiones a veces tan simples como las posturales, tal y como se puede ver en la puesta al Orden de Aprendiz en francés y escocés, que desde luego evocan filosofías, predisposiciones y conceptualizaciones distintas del trabajo en logia

Por ese motivo los viejos cimientos que marcaron toda una singularidad que se fue agudizando a lo largo del siglo XVIII, y que terminó en toda una deriva en el siglo XIX con marca desarrollo propio como tal Rito Francés “moderno”, eso sí perdiendo importantes batallas y citas de no menos talla, como nos expone Ludovic Marcos en su trabajo introductorio a este ritual, pero permaneciendo fiel al origen a la vez que permeable a aquello que le permita expresarse en la sociedad de hoy, ajustándose a los tiempos, y más que se debe ajustar para estar también presente en el futuro de las logias del siglo XXI, con la misma frescura y sensibilidad, y sin prestarse a mutaciones extrañas para complacer querencias o modas, sino queriendo ser un ritual moderno sin olvidar la sencillez ritual que nos ha sido legada.

He dicho

Víctor Guerra. MM.:.  del Rito Francés del Gran Oriente de Francia
Presidente del Circulo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau



[ 1 Pierre Mollier. Le Régulateur du Maçon 1785/1801 (Edition critique) Ed. A L´Orient. 2004.
[2] Joseph Casteli. Rite Français 1801. Le Nouveau Regulateur du Maçon. Edt. Maçonniques 2006.
[3] Daniel Ligou. Rituels du Français Moderne 1786. Edt. Champion- Slatkine. 1991

[i] Pierre Yves Beaurepaire. L´Europe des Francs-maçons. XVII- XIX Siècles. Edt. Belin2002.
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