miércoles, 3 de febrero de 2010

RITUAL DE BANQUETES DEL RÉGULATEUR

Hace unos día presentaba un trabajo colectivo del Circulo de Estudios Rito Francés Roettiers de Montaleau, como era la traducción de RITUAL de 1º GRADO DE RITO FRANCES del RÉGULATEUR. Hoy traigo hasta ustedes queridos lectores otro trabajado que hemos sacado de forma paralela y que  ha supuesto todo un trabajo de recomposición para que pudiera ser útil el  RITUAL DE BANQUETES que recoge de forma sumaria el REGULATEUR DE 1801 y cuya labor de trabajo se debe a todo el equipo que formamos el Circulo: Lilia, Rodrigo,  Joaquín y el que suscribe .
Parte de mi trabajo fue darle a la publicación,  que ha sido posible gracias a la labor de la editorial  MASONICA. ES, la de dotar  atla publicación de  una introducción , que es la que les adjunto, por si fuera de su interés.

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BANQUETES Y ÁGAPES EN MASONERÍA


El comer y la Fiesta

Los banquetes o ágapes han tenido siempre una fuerte presencia en toda nuestra historia como raza humana. En ocasiones va a ser la religión quien va a acentuar, aún más si cabe, el sentido ritual de esos encuentros gastronómicos que estarán que por otro lado estarán presentes en los más diversos pasajes de nuestros periplos existenciales, y como no, incardinados en todos los continentes y nacionalidades; con actos que van desde la alegre celebración como pueden ser los bautizo o las bodas; ritos iniciáticos de todo tipo, llegando al triste momento de tener que despedir a nuestros difuntos en su pase al Oriente Eterno; tal y como podemos leer en Virgilio, cuando versa sobre los ágapes de los rituales fúnebres.

Por tanto podemos decir que toda nuestra historia está relacionada con la acción de una actividad como los alimentos o la propia acción del comer que como vemos están en íntima relación con la celebración como acto lúdico festivo.

Los Ágapes y la masonería y su sentido

Ainsi Mes Fréres, jouissons sans trouble d´une société vive et enjouée, qu´une gaîte douce une plaisenterie fine vienment embellir nos banquets, que le fleurs les plus belles réjouissent nos sens, craignons seulement que leurs parfums trop savourés ne produisent l´Ivresse. Hennzezel. Orador de la Logia Henri IV, al Orient del Regimiento de Toul-Artillerie 1.777.

Es una cita algo moderna, con respecto a una masonería que casi podríamos decir que nació en torno a los ágapes y los banquetes, que primeramente tenían una expresión más cotidiana como nos indica Juan José Iglesias del Castillo[1], que en la antigüedad “Las palabras compañero, compañerismo, (compagnon o compagnonnage), son formas primitivas medioevales como se conocía la masonería y que tiene su etimología en “cum panis”, los que comparten el pan, y que reflejaba de forma popular una ceremonia que consistía en reunirse en la logia y compartir allí fraternalmente los alimentos que se dispusieran ese día”

Pues bien, esos momentos de comidas compartidas eran aprovechados, como hasta hace no mucho se hacía en los gremios de albañilería, que utilizaban las pausa para la comidas para tratar los problemas y hechos de la corporación, que como nos indica el autor antes mencionado en ellos “se celebraba una especie de tenida informal en la que se dirimían los asuntos de familia”.

La misma fundación de la Gran Logia de Londres llevada adelante por cuatro logias londinenses. se hace precisamente en torno a los locales en los cuales se reunían una serie de hermanos masones, se trataba de las tabernas denominadas: The Goose & Gridiron (La Oca y la Parrilla), The Grown (La Corona), The Apple Tree (El Manzano), o The Rummer & Grappes (La jarra y las Uvas). Cuya existencia va a permitir que en la discreción de la noche, como dice Yves-Pierre Beaurepaire[2], en su trabajo de entrada sobre los Ágapes, que la sociabilidad masónica pueda desarrollarse libremente, aunque ello no parece que concuerde muy bien con la imagen de una discreta sociedad que reivindica su reconocimiento como élites sociales y culturales.

Tal vez esa noción que expresa Beaurepaire, haya que ponerla en relación a las necesidades del momento, y a las propias costumbres locales de los ingleses y sus inclinaciones en cuanto a los espacios de encuentro y desarrollo como sociedad en los cuales vemos por ejemplo que el “Pub” la taberna juega un papel preponderante. Además de contrastar que pronto todos estos encuentros en tabernas que dan lugar a una sensación de que se estar de francachela, pasarán a celebrarse en lugares más íntimos, y más con las estructuraciones obedienciales de finales de finales de siglo, en las cuales vamos observando que el panorama de los trabajos varió bastante, tanto en su estructuración y desarrollo.

En todo caso, ello nos adelanta una idea capital que no puede ser obviada, el papel que podían jugar, no ya las comidas fraternales que se nos describía anteriormente, sino la sucesión de ágapes y banquetes que se daban en aquellas primarias y primigenias reuniones masónicas, que no eran comilonas sin cuartel, sino la trabazón de lazos fraternales, durante un acto social como el comer, a modo de una permanente exaltación de los sentimientos que ennoblecen y adornan el carácter del ser humano como el amor y amistad, y donde se da cabida a un concepto capital en la masonería como la Fraternidad.

Los ágapes y los banquetes dentro de la concepción masónica juegan un papel social y cultural importante, no porque constituyan una actividad relacional más de la logia, o del Capítulo, sino porque están concebidos a partir de toda una corografía de gestos que se han venido denominando como “trabajos de mesa o “trabajos de masticación” los cuales a través de ellos fijar una serie de enseñanzas, de reglas que marcan y moldean de forman muy determinante los rituales masónicos dedicado a los ágapes y banquetes.

La actividad festiva del banquete, pasa de este modo del jolgorio de la taberna al sincretismo de la logia sumergida en el silencio que envuelve a los ágapes y banquetes, que además a lo largo del siglo va modificando su estructura, pasando de esa archiconocida idea de la francachela que exponen las divulgaciones antimasónicas a un simbolismo seudo-místico, en todo caso, y en muchas ocasiones, sin más repercusión social que un simple encuentro convivencial entre fraternos miembros de una sociabilidad un tanto peculiar.

Al respecto debemos precisar que en los encuentros rituales de la primera mitad del XVIII, los ágapes son manifiestamente la parte más importante de la ceremonia, los cuales podían durar entre tres y cuatro horas, duración que contrasta con la brevedad con la que se llevaban a cabo la apertura y el cierre de la Logia, y la recepción de Aprendiz-Compañero, todo comprendido y tomando como ejemplo el procedimiento expuesto en la divulgación de René Hérault, la “Recepción de un Francmasón” de 1737, vemos que la ceremonia tiene una duración de alrededor de veinte minutos, a lo sumo. Es un ejemplo claro de la potencia e importancia que este elemento de confraternización tenía en las agrupaciones convivenciales.

Sin embargo será a partir del siglo XIX, cuando se da una apertura que intenta exteriorizar parte de ese cerrado mundo masónico al mundo profano, y viceversa, no tanto como un escaparate de vanidades, sino enriqueciendo el ritual del encuentro festivo ante una mesa con los elementos participantes de los ágapes y banquetes. Así tenemos una expresión más viva y si acaso más profana, tal y como encontramos en el periódico La Verdad de Oviedo, que en 1890

Así fue como los ágapes y banquetes se fueron complementando de forma intensa con toda una cohorte de conceptos, temas y temáticas que van desde los adornos a las viandas, pasando por los diseños de la propia cubertería, a las decoradas vajillas con claras alusiones masónicas con grabados de grado, o simbólicos. Todo un juego de ricas cristalerías que se adornaron con lemas, e inscripciones de todo tipo, una rica iconografía que se irá amoldando a la exigencias sociopolíticas y masónicas tanto rituales como con respecto a los posicionamientos de las Obediencias.

Un desarrollo iconográfico que vendrá parejo al desarrollo industrial y que junto con la literatura y cancioneros al uso reflejarann perfectamente el espíritu de trasmisión que imperaba en el seno de la esta sociabilidad denominada la masonería, y que va a plasmar en unas nuevas formulas como son los rituales de mesa o masticación, en los que además va a jugar un papel importante Vicent La Chapelle, inventor del arte culinario moderno, miembro católico y orangista y Venerable de la logia L´Arc-en –ciel situada al Oriente de Londres, aunque su papel haya quedado un tanto desdibujado por otros desarrollos historiográficos. Hay que tener en cuenta que está sin abordar la historiografía de la masonería y su relación con todo lo que tiene que ver con el arte culinario y sus temas trnasversales.

Como vengo exponiendo son todos estos elementos los que juagaron un papel importante en dichas reuniones convivenciales, de los cuales nos han quedado interesantes muestras como es el diseño de los elementos instrumentos que permiten el ágape o el banquetes donde nos encontramos con materiales y soportes de todo tipo los cuales fueron adoptados para trasmitir desde los conceptos simbólicos a los conceptuales o filosóficos, asi vemos ricamente adornadas soperas, cubiertos, platos y copas, lo cual no se quedó en ese marco sino que incluyó mantelerías, muebles, y otros utensilios como encendedores, pitilleras, etc. Los cuales jugaban un papel preponderante, y que bien por encargo o bajo demanda cubrían las necesidades de las logias, o de los propios masones, sin olvidar los interesantes rituales de masticación. Algunos ejemplares de esa gran producción se encuentran actualmente en los más variados museos de las Obediencias masónicas.

Por eso que cuando uno observa, por ejemplo, el fondo del Gran Oriente de Francia, dedicado a todos elementos relacionados con la gastronomía, iconografía y literatura, se queda pensando en el valor que desempeñó el acto del ágape dada la grandeza y la riqueza simbólica de los motivos decorativos e iconográficos de cada elemento a utilizar que venía a prestigiar a la propia logia, en cuyo seno por ejemplo se encontraban esas lujosas cristalerías de las que hablaba, que tenía un papel preponderante a la hora de libar los brebajes espirituosos, o los vinos con que se agasajaban los Hermanos momentos antes de entrar a los trabajos, o después cuando estos ya se encontraban sentados la propia mesa del banquete.

Es en el momento de esa contemplación de todo ese rico universo tan diverso como plural, que se va a contraponer con el reducido contenido simbólico del templo a la desbordante icnografía sita en los ágapes; que jugaba una función de refuerzo ideológica y simbólica, e incluso identitaria, que se veían a su vez reforzados en esa dimensión que antes describíamos, por otra expresión más viva como son las canciones al uso, que no dejaban de tener una dimensión pedagógica a la hora de ejemplarizar las virtudes tanto del masón como de la Orden, aunque no por ello dejaban de existir canciones con un aire más festivo y crítico que simbólico.

Está claro que no se puede obviar el elemento ideológico que jugaron estos encuentros gastronómicos en el seno de la sociabildad masónica, los cuales pasan por el abanico de situarse en distintos planos desde un desarrollo neutro con el “stablisment” político-religioso y por tanto el ser asépticos en esas manifestaciones en el cual a veces se había atrincherado la logia, con independencia de la adscripción de sus miembros, como vemos se desarrolla la masonería inglesa, al papel activo, casi de club político que juegan algunas logias en la Francia revolucionaria.

En este sentido no hay nada más que leer los diferentes rituales para observar esa evolución o necesidad, de situarse en el campo neutro, o situarse en el campo más activo y rupturista, bien en unos casos saludando a la monarquía con brindis al Rey o al Emperador , o enrocarse con el espíritu republicano que invadió las logias en un contexto de liberalismo político en el cual ambos, masonería y movimientos políticos, compartían un especial gusto por los banquetes y ágapes, con independencia de estar en consonancia con el país, o con el régimen donde se desarrollaban los trabajos.
En ocasiones ese espíritu que hubo en las logias ubicadas en el espacio temporal del liberalismo hizo que las simples canciones masónicas del siglo XVIII, fueran sustituidas por símbolos más fuertes como las banderas, o canciones de corte más politizado. Es este tipo de encuentros de tipo gastronómico donde la sociabilidad masónica mejor se ha manejado dentro de los ámbitos políticos, como se comprueba en los momentos de las fuertes luchas laicistas libradas por los librepensadores masones, o la participación activa en los distintos procesos revolucionarios o simplemente políticos.

Los Ágapes en la historia masónica
Cuando buscaba materiales bibliográficos para abordar este pequeño trabajo quedé asombrado de la poca bibliografía existente al respecto de estas reuniones, en claro contraste con la riqueza simbólica en los elementos que formaban parte de este tipo de encuentros gastronómicos que adornan y complementan los trabajos masónicos de la Tenida de Logia.

En las enciclopedias y diccionarios masónicos al uso, el tema se ventila en apenas unos párrafos y en ellos las entradas o referencias se hacen, en muchos casos, con aportaciones muy generalistas, y por tanto alejadas de la profundidad de tales ceremonias rituales que se desarrollan a lo largo de todo el universo y continente en el que está implantada la masonería masónico.

Ante esa aquiescencia por parte de los historiadores y monólogos de no prestar mucho interés a las cuestiones gastronómicas -logiales, que por cierto tiene, un fuerte reflejo en la literatura masónica y antimasónica en los siglos XVIII y XIX, donde encontramos abundantes descripciones sobre este tipo de trabajos de masticación, como las que presenta el libro de abad Pérau Les Secret des francs-maçons (1744) o Le Repas des Maçons, o Les Liaisons dangereuses de Chordelos de Laclos. Muchas de estas obras nacen al calor del afán vouyerista del populacho, bien alimentado por diversas esferas antimasónicas, que produjeron gran cantidad de libros de esta naturaleza; pero no pudiendo recurrir a ellas, además que ello amenaza con sobrepasar los límites de este trabajo, no queda más remedio que utilizar otro tipo de documentaciones que nos puedan dar alguna pauta.

Lo que se puede observar nada más aterrizar en los rituales relacionados con los ágapes y banquetes masónicos, es que en general éstos guardan, casi todos los que conocemos que tampoco son muchos, una cuasi idéntico desarrollo ritualístico; eso sí cada uno siendo coherente con el rito en que trabaja la logia, que será demás el que determine la ubicación de unos elementos u otros, o se tengan que hacer tales o cuales maniobras, o saludos o brindis, etc, así encontramos las aclamaciones en un ritual o en otro bien se trate del Rito Francés (RF ) con los Vivats , por el contrario en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado se exclamarán los típicos Houzé.

Otra impresión que se entresaca al leer los rituales es que el desarrollo de todo este tipo de actividades gastronómico-convivenciales se aleja bastante del imaginario popular, como expone además una de las obras citadas, dando un puntual reflejo de su desarrollo: “Los masones no conocen dentro de sus festines ni la intemperancia, ni los excesos, su conversación ordinaria suelen versar sobre las ventajas de la fraternidad, o sobre cuestiones absolutamente indiferentes. Ellos observan sobre todo un silencio respetuoso en torno a la materias de religión de religión y del Estado”

Sin embargo nos puede extrañar otra cuestión como es la militarización de los elementos que van a jugar un papel simbólico en el ágape o banquete masónico. Si bien en logia los elementos generalmente no son belicosos, teniendo especial cuidado en clarificar ante algunos de ellos que no son elementos dañinos como las espadas, sino que juegan un rol bien de identidad ciudadana que portan en algunas ocasiones los Hermanos, o en todo caso de defensa como sucede con la espada del Guardatemplo, en contraposición tenemos que los elementos básicos del encuentro grastronomico-convivencial masónico amparado en una base ritual se va desarrollar en parte por medio de toda una terminología guerrera: la pólvora fuerte (vino), los cañones (copas) los cuchillos (espadas), beber (cañonazo) etc.. Lo cual a veces resulta un tanto ridículo o chocante en gentes tan pacíficas y en una actitud tan tranquilizante como puede ser una comida logial, y que vuelve a colocarnos en esa rara ambivalencia que a veces se coloca la masonería.

Dicen y escriben por esos largos mundos, que esa militarización obedece a la instrumentalización de la masonería por los ejércitos napoleónicos y que de aquellos gustos y maneras pues quedó impregnado en los ágapes y banquetes masónicos.

No se sí será una leyenda urbana, ya que no siempre las logias fueron militares, y por poner un ejemplo la expansión inglesa hacia Francia y Centro Europa se hizo en base a logias de funcionarios, embajadores, y gentes de alta alcurnia alejada en gran parte de los militares. Aunque entrando en un terreno más irónico podemos decir que brindis tan armados de cañones y pólvora es como si fuera, en todo caso la representación de un acto “revolucionario” que las logias al emplear tales substantivos y calificativos guerreros estuvieran dispuestos a realizar “por las bravas”, pero dentro de una conformación pacífica.

Ironías aparte, apuntar que el tema de los Ágapes y Banquetes ya están recogidos en las compilaciones realizadas por George Payne en Reglamentos Generales, entre las que se encuentra la regla XXII, que nos habla de una gran fiesta en el día de San Juan Bautista con motivo de la elección del Gran Maestro de la Gran Logia, en las siguientes reglas se van dando pautas de organización y realización de estos famosos encuentros que generalmente solían estar muy reglados y ritualizados.

Así fuerte formalidad la podemos comprobar en la carta que escribe la logia Triple Unión (1762) a la Gran Logia comentando punto por punto que los “ Status Généraux de 1755: Artículo XXXII prescriben que “Está expresamente recomendado al Maestro hacer observar un profundo silencio durante la Logia de Mesa, y de castigar a los contravinientes, por una vez con un ejercicio sin honor, por una segunda con la demanda pecuniaria de tres libras, y por la tercera vez el Maestro cerrará la logia, se retirará del Banquete, así como todos sus oficiales. Nada mejor imita una Torre de Babel que una logia mal gobernada donde los Hermanos nunca obedecen.

Ante tal cuestión la logia, que debía ser una taller rural, alejado de las tumultuosas grandes urbes, pregunta atendiendo a la idiosincrasia de su paisanaje: ¿Qué sí en las logias de provincias poco numerosas, el Silencio riguroso en la mesa debe ser demandado? , ya en el caso afirmativo cuando el Venerable interroga sobre el catecismo en forma de conversación distendida, u otras acciones que se describen en la misiva, tal cuestión contribuiría en alegrar los banquetes, ya que de lo contrario “los hermanos en continuo silencio enmudecerían y desde luego y se disgustarían”, y es de suponer que si tal norma dse debía cumplir pues los Hermanos terminarían abandonando la logia.

Pero el mundo logial y fraternal de los ágapes y banquetes, no queda circunscrito a la masculinidad de las logias, sino que la llegada y propagación de las Logias de Adopción, compuestas por mujeres van a generar todo un marco nuevo de relación y de ordenamiento social, de clase y de género, que alcanzará también a los encuentros que venimos comentando, aunque tengamos autores como Chordelos de Laclos, ponga pegas y hable de ciertos desordenes, o coacciones a la hora del explayamiento del mundo masculino.

En todo caso es un tema atractivo aún sin tocar, y que merece un trabajo profundo para ver como esta llegada reformaba todo una arquetípico encuentro.

Los trabajos de Mesa en el Regulateur
El texto ritual de los Trabajos de Banquete de Rito Francés, en parte se debe a una primera redacción presentado por el Hermano Salivet el 12 de agosto de 1783, durante la 31º Asamblea de la Cámara de Grados, del Gran Oriente de Francia, la cual tomó el testigo en este ingente trabajo de normalización de la masonería continental francesa para los grados simbólicos –cometido que a priori no era el suyo- y delegada a tal efecto por el conjunto de las tres Cámaras Reunidas –Cámara de Administración, Cámara de París, Cámara de Provincias-, de las que ya hemos hablado en el libro del Ritual de Rito Francés. Grado de Aprendiz, donde exponíamos la gran división existentes entre estas cámaras debido en parte al peso que tenía la Cámara de Paris, con respecto de la otras.

Intensos debieron ser los debates, pero menos que en los rituales de logia, ya que los comisionados debían estar bastante agotados con los debates en el Orden de Aprendiz, y llegados ante el Ritual de Banquetes, este parece que no tuvo tantas reformas y fue rápidamente aceptado, siendo editado en 1801, a continuación del Ritual correspondiente al Grado de Aprendiz de Rito Francés.

Tales hechos aunque encerraban en sí un trabajoso de celo y cansancio dejan traslucir, dada la prontitud con la que se aprueban y se incorporan al ritual, la trascendental importancia que tanto para los masones del siglo XVIII como para los del siglo XIX , tenían estos Trabajos de Banquete y Masticación.

Tras los justos y perfectos trabajos de la Tenida de Logia, venían a continuación estas asambleas ritualizadas de carácter gastronómico, constituyendo en los primeros tiempos, la parte más extensa en duración de todo el conjunto de los Trabajos llevados a cabo en el día. Podemos a tal efecto comprobar la génesis de la práctica, hoy tan popular en todos nuestros Trabajos, la de formar la Cadena de Unión, que en aquellos tiempos aparecía también integrada como parte fundamental de estos banquetes con su mensaje de universalidad y unión, tras el séptimo y último brindis de la Tenida de Mesa.

Estamos por tanto ante un ritual sobrio, cargado de emotividad que tiende a la unión fraternal y que se culmina en muchos caso con los Cánticos de Clausura, cuyas letras e incluso partituras están siendo recientemente recuperadas siguiendo la estela de los populares y diversos cancioneros muy prodigados en el Siglo XVIII, como el de Naudot o los de La Lire Maçonne (con sucesivas publicaciones desde 1768 a 1787), canciones y cánticos muy popularizados que aparecían a veces con el nombre del título cambiado.

Este ritual que presentamos de los Trabajos de Banquete de Rito Francés, fue copiado textualmente en la edición de la Guide des Maçons Écossais o Cahiers des trois Grades Symboliques du Rite Ancien et Accepté (circa 1820), en su "Loge de table" ou de Banquet, con mínimas variaciones expresados en los saludos a la espada, y la utilización de las exclamaciones que en el (REAA) son Houzzé en lugar de los Vivat de las aclamaciones del Rito Francés.

En cuanto a la periodicidad de estos encuentros vemos que después del siglo XVIII estos consistían básicamente en organizar dos banquetes solsticiales, que es lo que estipula, por ejemplo, desde 1885 el Gran Oriente de Francia (GODF). En general esta costumbre fue declinando a lo largo del siglo XIX, hasta quedar, al menos en el ámbito francés, a un solo Banquete de Orden, debido por un lado a las ocupaciones propias de las logias que cada vez requerían más atención y organización, motivo por el cual debido al mucho trabajo y logística que generaban debida a la mucha infraestructura y presencia de Hermanos, se fueron espaciando cada vez más.

A esa renuencia por celebrar dichos encuentros convivenciales hay que buscarla también en el papel que jugaron en determinadas épocas, lo cual les granjeó cierto descrédito ya que eran precisamente el cenáculo ideal para el desarrollo de actividades sediciosas o de ámbito política, en las cuales podía resultar perjudicada a causa de ello las logias.

Volviendo al ritual propiamente de mesa la disposición de los comensales y el resto de la organización del evento apenas si su sufrieron cambios de significación a lo largo del tiempo, muy al contrario de los brindis que sí son modificados, en función de varias motivaciones tan diversas como las corrientes de las modas, las influencias rituales al uso como el decaimiento de un ritual y el alza de otro, y por supuesto de la época; por poner un ejemplo, con relación al estadio político territorial en el cual desarrolla sus trabajos, la logias brindan por sus gobernantes y ya el propio Régulateur advierte por si a alguien se le olvida en una nota fina, lo siguiente: “que el primer brindis se haga en nombre de la República Francesa”, téngase en cuenta que entre los trabajos previos del ritual y su impresión final en 180, tuvo lugar la Revolución Francesa.

Organización del Ritual de Ágapes y Banquetes

Una vez que comienza el ritual de banquetes estando los abiertos trabajos de forma ritual, el Orador pronuncia una breve alocución, tras la cual los Hermanos se dedican a la masticación, no sin antes entregar la llave el 1º Vigilante al Guardatemplo que abre la puerta para dejar pasar a la servidumbre, que quedaba fuera de los trabajos rituales. Tras la culminación de la masticación vendrán los siete brindis con la bandera, o sea con la servilleta en el hombro izquierdo o en el antebrazo, y con la espada en la mano izquierda, y al Orden; y el cañón (copa) en la mano derecha.

Los brindis los propone el Venerable, que en el caso francés se planteaban con una exacta ejecución, al igual que el resto de la tenida de mesa o masticación hasta su conclusión final y cierre de trabajos.

En líneas generales podemos decir que no es fácil encontrar rituales dedicados a las “Tenidas de Mesa”, o “Trabajos de masticación”, habiendo además bastante confusión al respecto ya que existen varios tipos de encuentros convivenciales en torno a la mesa gastronómica, quiero exponer una serie de pautas dentro del Rito Francés en cuanto a la Obligación del Banquete Anual o también llamado Banquete de Orden y luego están los Ágapes, aunque reduzco el papel a estas tipologías y terminologías están suelen ser más amplias y diversas dependiendo de los ritos y las Obediencias

Banquete de Orden
Las logias deben tener un banquete anual, que bien puede coincidir con los dos solsticios del 21 de junio o del 21 de diciembre, se deja un poco a gusto de la logia, habiendo logias que cumplen a rajatabla con dicha tradición, celebrando además de ese modo las dos grandes separaciones que se producen entre los Hermanos, la primera fecha, solsticio de verano, porque tras esa fecha se declara el tempo estival o vacacional hasta el mes de septiembre en que los cuales los trabajos cobran vigor, y luego en el solsticio de invierno que sirve un poco como despedida para ese repliegue que se hace hacia el entono más familiar o íntimo de las navidades o fin de año.

Por poner un ejemplo en Asturias diversas logias de varias Obediencias, se reúnen en los solsticios sin ritual alguno en torno a la mesa ubicada en la llamada sala húmeda, ante la cual los hermanos se sientan de forma indiscriminada ante las viandas, sin ritual alguno y sin decoraciones masónicas, dado que en ese momento convivencial estamos presentes hermanos de muy diversas tendencias, dogmaticas y adogmaticas, y por respecto y como acto de consenso se festeja el solsticio en tipo de encuentro amigable y de charla.

En cuanto a los Banquetes de Orden, hay que decir que solo los Hermanos pueden formar parte de ellos, y por tanto éstos deben celebrarse en los locales masónicos, en el caso del GODF, en caso de celebrarse fuera de la sede de la logia debe mediar una autorización del Consejo de la Orden. En todo caso en la sala en la que se concita el Banquete de Orden debe estar “a cubierto” al menos durante el tiempo en que los trabajos estén abiertos.
Se entiende que en dicho banquete de Orden los Hermanos van revestidos de sus decoraciones como son los mandiles, los guantes, Y los collares del oficio, y las bandas de Maestro aquellos que ostenten tal grado, aunque se trabaja siempre en este tipo de encuentros se realizan en grado de Aprendiz

La organización de los Trabajos de Mesa.
En casi todos los rituales de mesa que han sido consultados se habla de una mesa con forma de herradura, que sin bien en el Rito Francés tiene su explicación en tanto que también tiende a estar el Oriente cerrado de forma semicircular, en el caso del REAA, pues nos encontramos con un templo construido todo él de forma rectangular; aunque en algunos rituales hemos observado que se dibujan la dos representaciones de mesa, eso sí con alguna indicación al respecto de sí la mesa debiera ser una u otra forma: rectangular o de herradura.

La cabeza de la mesa, o sea la parte curva se sitúa, estando las dos extremidades al Occidente, siendo aconsejable que la mesa esté adornada de flores, en algunas logias se conserva la costumbre de que el servicio de mesa se haga por parte de los Aprendices recién iniciados.

En el caso que nos ocupa el Venerable Maestro de la logia se coloca en la cabeza de la mesa, en la parte central de la curva del exterior, y a su derecha e izquierda se sientan los visitantes, comenzando por los representantes de la Obediencia. La ubicación puede variar en función de la variante ritual utilizada. Por ejemplo a nivel del Rito Francés de Referencia, que utiliza el GODF, los dos Vigilantes se sientan en los extremos de los brazos de la mesa, y de igual forma que en logia, tal cual como se hace en el Rito Francés; el Primer Vigilante al Mediodía y a su derecha el 3º Experto; y el Segundo Vigilante al Norte y a su izquierda el Guarda Templo.

El Orador se coloca a la cabeza de la columna del Mediodía por la parte exterior y a su izquierda se situarían por este orden el Tesorero, el Gran Experto y el 2º Experto. El Secretario se coloca a la cabeza de la columna del Norte, por la parte exterior, teniendo a la derecha al Hermano Hospitalario.

Por la parte interior de la mesa frente del Venerable Maestro, se colocan el Maestro de Banquetes y el Maestro de Ceremonias. Aunque en el “Régulateur de RF” traducido se indica que se “coloca a estos dos oficiales en una pequeña mesa entre los dos vigilantes y de cara al Venerable Maestro”. El resto de los Hermanos se sientan de forma indiscriminada, salvo en el interior que debería quedar desocupado, salvo que no haya sitiales suficientes.

El banquete se desarrolla siempre bajo la presidencia del Venerable Maestro, y este junto con los dos Vigilantes portan sus respectivos malletes. Pese a esa exacta representación ritualistica en el banquete de Orden no existe un trazado de los trabajos anteriores (acta de los trabajos) aunque el Secretario tomará notas de la reunión.
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Plano de la logia de Masticación,  dibujado por Rodrigo Álvarez

Los Ágapes

El Ágape, es como si dijéramos una entidad menor, es el día a día de la logia, es el pequeño refectorio que se celebra tras cada Tenida. Si los Hermanos asistiesen a él revestidos de sus insignias, se colocaran en la mesa como si se tratara de un Banquete de Orden. En caso contrario sola la mesa en el Oriente estará organizada como tal Banquete de Orden, sentándose luego y de forma indiscriminada el resto de los Hermanos. Teniendo en cuenta que si hay profanos disfrutando del Ágape, deben ser colocados de forma preferente entre los Hermanos.

En los ágapes a diferencia con respecto al Banquete de Orden no debe emplearse ningún ritual, por tanto los brindis reglamentarios pueden ser celebrados, pero con un ceremonial simplificado, pudiendo intervenir los oradores y los oficiales de la logia y tomar la palabra tal y como dispone del Banquete de Orden; lo cual nos obsta para realizar la Cadena de Unión al cierre de los trabajos, aún cuando haya profanos en el ágape, por lo cual se aconseja hacerles participar de dicho lazo de unión fraternal.

Trabajos en el Banquete
El Banquete siempre, como ya hemos dicho, se celebra bajo la presidencia del Venerable Maestro que preside la Logia, y siempre se abrirá en el Grado de Aprendiz (1º) y los Hermanos que participen de este magno convite irán revestidos de sus insignias (Mandil, banda de Maestro Masón, collar de Oficial y los guantes) con la diferencia de que tanto el Venerable como los Vigilantes portaran sus respectivos malletes.

Los Hermanos que durante el banquete tengan la necesidad de expresarse demandarán la palabra al Venerable o a los Vigilantes de su columna. En el caso de un Ágape donde los Hermanos no están revestidos de sus insignias la palabra será demandada al Venerable Maestro.

Los trabajos de arquitectura siempre se deben presentarse por escrito y previamente deben ser comunicados al Venerable Maestro de la logia, que será quien juzgue si son convenientes para tal ocasión. En todo caso tanto en el Banquete como en el ágape el Hermano Secretario tomara notas para trazar una plancha de la reunión a modo de notas que serán anexionados al resto de los trabajos de arquitectura leídos en el Banquete, siendo luego leídos en la próxima Tenida Magna. Lo que no habrá durante la celebración tanto del Banquete como del Ágape es la lectura de los trabajos anteriores.

En otro orden de cosas y aunque ha quedado en desuso, tras el cierre de los trabajos rituales de mesa, se procede al menos en el Rito Francés a la circulación del Tronco de la Viuda, invitando a los Hermanos a colocarse al Orden de Mesa, en ese momento el 1º Vigilante interviene: Cuál es para los francmasones el salario de sus trabajos de mesa – Un doble beneficio.

El 2º Vigilante: “Qué beneficio hemos obtenido nosotros hoy?- La satisfacción y la esperanza. Puesto que es así anunciar a los Hermanos de vuestras columnas que los trabajos van se cerrados…. Hermanos Los trabajos están cerrados,. Esperemos y Perseveremos.
Confiando en que tal trabajo sirva y tenga utilidad, dar las gracias a todos cuantos han permitido, ayudado y auxiliado a este Maestro Masón para llevar a cabo estos trabajos de reflexión y recuperación de nuestra propia memoria.

He Dicho
Texto @ Víctor Guerra

[1] La Cocina Masónica. Masónica.es 2009.
[2] Ives-Pierre Beaurepaire. Images du patrimonie maçonnique. Tomo I-II . Edimaf.Paris 200.