lunes, 15 de marzo de 2010

LA TRADICION MASONICA Y LA MASONERIA MODERNA

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El acto fundador es la creación de la Gran Logia de los Modernos en 1717 al Oriente de Londres/Westminster. Y el Big-Bang masónico es la publicación de las Constituciones publicadas en 1723, por Anderson y Desaguliers y reconocidas como el corpus doctrinal de un proyecto societario utópico de la masonería especulativa.

Este concepto societario se declina por la intermediación del Rito Masónico, una escenografía basada en relatos legendarios permitiendo al Francmasón poder ser libre y ser más respetado. En esta aventura masónica, el mito central es el de Hiram, este brillante Arquitecto expresa la conquista sobre sí, para su equilibrio de la belleza, con la exacta noción y con el fin de ser el Obrero modelo.

El Rito de fundación del Gran Oriente de Francia, es la norma moral de vida, que nos fuerza a creer que el hombre es perfectible y que puede emanciparse. Es también el eje de investigación en nuestra trayectoria individual entre el cuadro mosaico y la bóveda celeste.

La historia del Rito Francés comienza incluso el año mismo de la fundación de nuestra Obediencia. El mensaje transmitido por los rituales del sistema en siete grados del Gran Oriente de Francia, tiene como primera exigencia de sociabilizar las relaciones entre los Hermanos, y también de mediatizar los con sus informes a la sociedad civil. La historia inicial de la Francmasonería que se reclama del principio del “ libre examen” por la exposición ritual, que no es ni neutro ni estrictamente teórica, permite mirar de forma diferente a los otros y abrir nuevas pistas sobre el sentido de su vida.

En su asamblea del 27 de diciembre de 1773, la Gran Logia del Consejo del Gran Oriente de Francia decide la creación de una comisión de rituales para revisar en detalle los tres primeros grados. El Gran Oriente quería efectuar también una política sin complacencia respecto a los altos grados.

La Cámara de los Altos Grados se constituye el 18 de enero de 1782. Y tres años más tarde, es la fecha importante, el muy Respetable y Perfecto Hermano Caballero Alexandre Louis Roëttiers señor de Montaleau, hace votar los estatutos y Reglamentos generales del Gran Capítulo General que reemplazó a la Comisión de los rituales.

Hace adoptar los grados: Aprendiz, Compañero y Maestro, y a continuación, el tratado de unión con el Capítulo” St. Jean d´ecosse du Contrat Social” y así como el Gran Capítulo de Francia del doctor Gerbier, que sería depositario con fecha del 21 de marzo de 1721 de una patente de la orden Rosa-Cruz de Heredom de Kilwining de la Grande Logia de Edimburgo

Podemos medir hoy las consecuencias heroicas s de la iniciativa de este grupo de hermanos, que bajo su autoridad hizo este precioso depósito en los archivos del Gran Capítulo Metropolitano del Gran Oriente de Francia. De 81 grados en 9 clases, publicado el 13 de julio de 1787. Desde entonces el Gran Oriente de Francia es el Conservador y el Regulador.

Por lo que se refiere a los Órdenes de Sabiduría, el principio de continuidad del Rito Francés está en el uso de la transmisión. Su regularidad viene de la carta patente que solamente el Gran Oriente de Francia puede expedir regularmente, desde el 13 de julio de 1787.

El Rito Francés que se conserva es fiel al principio de continuidad de los fundadores del Rito en algunos Capítulos neerlandeses. El 30 de marzo de 1963 [1] los hermanos holandeses del Soberano Capítulo De Roos, valle de La Haya, viajan a París para transmitir las cuatro órdenes e instalar a un Soberano Capítulo - Jean Théophile Desaguliers, en el valle de París.

Roger de Alméras, miembro activo del GODF, reúne en torno a él diversos Hermanos para apropiarse de nuevo del patrimonio del Rito de fundación de la masonería moderna en sus siete grados, constituyendo un Consejo Capitular provisional. El 29 de abril de 1974, los Hermanos del Soberano Capítulo Juan-Théophile Desaguliers, Valle de París, instala al Soberano Capítulo Chaine d Unión, valle de París, como primer Capítulo inter obédiencial en ´la sede de la Gran logia de Francia. Nosotros somos s con Juan-Paul Carreau los dos últimos fundadores vivos de este Capítulo de Rito Francés.

Una formidable aventura romántica en el relato de una novela de Jerusalén, que pone en escena la función social del arquitecto Hiram, permitiendo así superar la oposición entre locura y la duda razonable. De reapropiar de nuevo la memoria de nuestro antecesores del siglo de las Luces, para compartir con ellos la exigencia de una sociedad mejor y más esclarecida. Siglo además que transformó radicalmente la exigencia de los hombres para adquirir un pensamiento crítico y aceptar el conocimiento como un deber indispensable para el progreso de la humanidad.

La Logia y el Capítulo, dos espacios geométricos que ofrecen una visión optimista y dinámica de la realidad. Ellos trazan la abscissa, [ f. Geom. Coordenada horizontal en un plano cartesiano rectangular, expresada como la distancia entre un punto y el eje]

de nuestra toma de conciencia de un humanismo planetario. No se nace perfecto masón libre,  sino que se hace”

El ceremonial ritual del Capítulo se inscribe en adelante en nuestro presente. Proyecta la imagen de una situación o de un estadio que se desea alcanzar. Desarrolla en nosotros una toma de distancia de parecer ante la civilización. Favorece el eco del proyecto societario de los orígenes y combina la aspiración que debe vivirse sin ignorancia y sin violencia. Impone el deber de defender sin descanso el Principio de la dignidad Humana. Consiste también en recordarnos que no es necesario tomar las palabras como ideas, y que para perfeccionar la obra de su templo interior, y que hablar no es pensar.


[1] Este episodio es objeto de un artículo muy proporcionado dr Pierre Petitjean, aparecido en el número 37 la Revista La Chaine d´Unión, julio de 2006, pp 79-87

Trabajo de traducción libre de Víctor Guerra MM.:. del RF del GODF