miércoles, 1 de septiembre de 2010

ALEGATO PARA LA PRACTICA del « EL RÉGULATEUR DE LOS CABALLEROS MASONES»

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Conversación con PIERRE MOLLIER

Recibido en 1991 en el seno de un Capítulo del Rito Francés, Pierre Mollier se hizo historiador y no ha dejado desde entonces de interrogarse sobre sus fuentes, de trabajar en sus archivos, de reflexionar sobre su identidad en la historia masónica francesa. Antiguo Muy Sabio du Capítulo " La Edad de Oro ", preconiza concentrarse sobre la práctica de los cuatro Ordenes tales como los fijó el Gran Capítulo General del GODF en vísperas de la Revolución. 

Él nos expone aquí las razones de su elección: ¿Por qué practicar los Grados de Sabiduría según el texto del «Regulador de los Caballeros Masones»? Es decir utilizar tal cual el ritual fundador de los órdenes capitulares del Rito francés.
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Rv.Joaben: ¿No hay una especie de paradoja en querer p practicar de nuevo, a las puertas del siglo XXI, rituales del siglo XVIII? 

Pierre Mollier: En primer lugar hay que recordar que cuando el Rito Francés de altos grados ha sido reavivado en 1963, después de más de un siglo de sueño, precisamente debido al carácter "tradicional" de sus rituales. El Antiguo Rito Escocés Aceptado había absorbido los otros ritos en 1850. Éste era el único sistema de altos grados en haber subsistido hasta el siglo XX en nuestro país. 

Los Hermanos que arremolinados alrededor de René Guilly, operaron «el despertar del francés» encontraban que los altos grados del Rito Escocés habían sido modificados demasiado a merced de la evolución de las modas intelectuales y del contexto político filosófico. Deseaban volver a una práctica de los altos grados más próxima a los orígenes, donde el acento sería puesto sobre su dimensión iniciática y espiritual. Desde 1963, fecha de su despertar, hasta mediados de los años 1990, durante más de treinta años, las Ordenes Capitulares del Rito francés fueron un rito "tradicional". La novedad si puede decirse no es la aproximación "tradicional", es esa voluntad de cambio.

Rv Joaben: ¿Entonces está contra toda evolución de los rituales? 

P. M.: Claro que no, si no yo no estaría en el Gran Oriente de Francia. Por otra parte no existe Masonería, incluso en la tradicionalista, en donde los rituales no hayan evolucionado. Le recuerdo que, por ejemplo, la Masonería inglesa reescribió ampliamente sus rituales en el siglo XIX... Parece que hasta las Masonerías escandinavas, las más conservadoras en el mundo probablemente, hayan procedido a ciertos cambios. La idea de rituales fuera del tiempo es una utopía. Lo que digo, es que hay unos fundamentales y que para la Francmasonería estos elementos esenciales han sido fijados en el siglo XVIII.

Rv. Joaben: ¿Pues ninguna "puesta al día "? 

P. M.: Como bien lo ha mostrado Ludovic Marcos, un ritual puesto al gusto al día se hace infaliblemente necesario unas décadas más tarde, un texto fechado. Lo que está conforme a la moda, ya sea esta intelectual; el paso de moda es la inexorable ley del tiempo. Así, para los grados simbólicos, las versiones "modernizadas" del Rito Francés redactadas por Hermanos eruditos como Luis Amiable (1887) o Antoine Blatin (1907) parecen hoy muy polvorientas. Sus desarrollos suenan falsos en comparación a la lengua cristalina del Régulateur. Una pregunta permanece en el aire , ¿Por qué el texto de 1785 todavía parece que nos habla, mientras que los estimables rituales del siglo XIX nos parecen un tanto indigestos? 

¿Puede ser porque el Régulateur, sumergiendo sus raíces en el mismo corazón del siglo XVIII masónico goza de la gracia de las épocas fundadoras? Las corrientes de pensamiento o las tradiciones son forjadas en unos momentos privilegiados que, debido a diversas circunstancias particulares, les dan una forma óptima para todo un ciclo histórico.

Rv. Joaben: Sin embargo las ideas evolucionaron, ¿Debemos privarnos de dos siglos de progreso en el pensamiento humano? 

P. M.: El problema es que el ritual si debe "despertar", ¡Y no le hace tanto sometiendo ideas a nuestra reflexión sino … presentando imágenes a nuestra meditación! Éste toca ciertamente a la inteligencia, pero a toda la inteligencia de la vida, dirigiéndose directamente a ciertos lechos profundos de nuestro psiquismo.

Para mí, el ritual no tiene por vocación formular consideraciones filosóficas las cuales, desde la Antigüedad griega, el modo de expresión es la razón discursiva. Esta mezcla de géneros es el principio de muchas confusiones y engendra finalmente sólo rituales elaborados con una filosofía mediocre. Con una modestia notable, sin glosas ni comentarios, las ceremonias masónicas del siglo XVIII operan una puesta en escena simple de los símbolos, dejando luego al impetrante a sus meditaciones. Es en el siglo XIX.. .. y hasta nuestros días cuando se esforzará en surtir la transmisión de los símbolos de todo un comentario didáctico. La fuerza del Régulateur de los Caballeros Masones, es justamente su sobriedad sobre el comentario "filosófico", se concentra sobre la transmisión de los símbolos.

Rv. Joaben: Pero justamente el universalismo, que es uno de los valores fundamentales de la Orden, ¿No invita a emancipar la Francmasonería de la cultura judeo-cristiana de la Europa Occidental que lo vio nacer? 

P. M.: El mensaje ciertamente es universal, pero el lenguaje en el cual se transmite está ligado forzosamente a una cultura. Creer en la existencia de una especie de esperanto simbólico es una ingenuidad. ¿Hay una poesía universal? Y esta puede estar en las imágenes poéticas, pero no en el lenguaje que las transmite, hay una poesía francesa, inglesa y china... Cuanto más el lenguaje simbólico quiere adoptar una forma que algunos imaginan universal, más pobre es de hecho, sin matiz ni sutileza. A partir del momento donde las imágenes trasmitidas por el ritual masónico no relevan creencia sino simbolización, ¿qué dificultades hay en que el vehículo que los lleva emplee el vocabulario de la cultura judeocristiana? La alternativa que se nos propone, es promover una especie de simbolismo mundializado que es al simbolismo auténtico lo que al inglés internacional el « Globish » (global english) - ¡es Sheakspare o Milton!

RV Joaben: ¿Sin embargo el Rito Francés no era por esencia más "laico" que otros ritos? 

P. M.: La respuesta es a la vez no y sí. No en el sentido en que la mayoría de los Hermanos piensan en ello hoy apoyándose en su vivencia de los grados simbólicos. Cuando se compara los textos fundadores del Rito Francés y del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se constata que estos no se diferencian en el origen por un carácter más o menos simbólico. Su diferenciación sobre este plano es un fenómeno de finales del siglo XIX. En aquella época, el Rito Francés era practicado por la inmensa mayoría de las logias de nuestro país. Ha estado sometido pues a la ideología de la mayoría de los Masones de los años 1860-1880. Ha sido reescrito así a la luz de los periodos intelectuales en boga particularmente del positivismo. Esto vale para sus grados simbólicos, sus altos grados habiendo sido relegados al granero de la historia de donde no se han movido …. Mientras que por una especie de idas y venidas los altos grados del REAA fueron rehechos profundamente. 

Rv. Joaben: Y para el sí... 

P. M.: Sí por una razón poco conocida pero apasionante. El fenómeno es sutil, las evoluciones han sido hechas con mucho tacto e inteligencia. Cuando se compara meticulosamente con los rituales clásicos de la época, se percibe que la puesta en escena operada por los dignatarios del Gran Capítulo en 1780 difuminaba todas las fórmulas ostensiblemente religiosas. Tomemos por ejemplo el grado de Rosa-Cruz, es decir el Cuarto Orden, que parece plantear problemas a algunos Hermanos. Salvo una palabra, pero es la "palabra" atribuida al grado por la tradición masónica «de tiempo inmemorial» – no hay en el texto más alusiones directas al cristianismo mientras que – por supuesto –en el origen, el ritual es una ceremonia cristiana aunque muy poco católica. Los únicos elementos de connotaciones cristianas que han sido conservados son la palabra y un elemento de la iconografía.

RV. Joaben: ¿No exagera un poco diciendo que el Cuarto Orden del Régulateur de los Caballeros Masones no es crístico? 

P. M.: Reléalo, pero haciendo abstracción de la cultura católica que muchos de nosotros todavía hemos recibido en nuestra infancia, reléalo como podría descubrirlo un budista o un hinduista completamente extraños a la cultura judeo-cristiana. No hay en el texto ningún elemento que haga referencia al cristianismo. ¡La prueba definitiva de este carácter reside en el discurso histórico del grado qué es un poco el comentario simbólico de la ceremonia y que presenta como antepasados de los Rosa-Cruz los grandes iniciados de la Antigüedad y de Oriente sin decir nada de Jesús! 
Los historiadores masónicos británicos conocen bien el fenómeno de descristianización de los rituales ingleses, bajo la gran maestría en el duque de Sussex, entre 1813 y 1840. 

Es interesante comprobar que el Gran Oriente de Francia había hecho la misma cosa en los años 1780. No debemos equivocarnos por otra parte sobre las motivaciones de la operación que obedece probablemente a diversas razones y puede ser hasta contradictoria. Hay primero una preocupación por borrar todo lo que podría ser asimilado a la parodia incluso al sacrilegio, inspirada por un respeto del dominio religioso muy natural entre estos hombres moldeados en la cultura de Antiguo Régimen. Pero es cierto que se aquí se añade confusamente otra preocupación que estaba en el aire del siglo XVIII, una aspiración a la secularización en el ambiente de las Luces. 

Rv Joaben: A su manera y según modalidades propias de su época ¿los rituales de los órdenes capitulares del Rito Francés ya habrían sido laicizadas en el siglo de las Luces? 

P. M.: Completamente. Y por unos elementos religiosos que algunos todavía pueden ver en el , ¿Dónde está verdaderamente el problema? Repitámoslo una vez más, no estamos en el dominio de la creencia sino en el de la iniciación simbólica. Una de las dificultades de la vía iniciática – pero nadie ha dicho que fuera una vía fácil – hay que evitar la confusión de los géneros. Y luego cabe preguntarse ¿La función de un ritual es verdaderamente la de ser confortable, de ser de «su tiempo», de respetar la ideología de una época?

Rv Joaben: ¿Cuatro Ordenes y no más… un Quinto Orden entonces?
P. M.: Justamente los diseñadores del Rito Francés, después de haber fijado el uso denso y sobrio de los Cuatro Ordenes, concibieron un marco por la adaptación y la experimentación, el Quinto Orden. Es el lugar adaptado para el despertar de otros grados, para las experimentaciones, para ajustar la escala del Rito Francés en el contexto actual de los altos grados. El Quinto Orden es el lugar por excelencia donde el Rito Francés permite conjugar tradición y apertura. Es la bella obra que los hombres de las Luces que codificaron el Rito Francés nos ponen entre las manos. 

Rv Joaben: Pero justamente, el Rito Francés propone Órdenes, familias de grados, y no de grados, ¿No es lícito despertar ciertos grados en los cuatro primeros Órdenes? 

P. M.: Efectivamente en los estatutos de 1784 el texto fundador presenta cada una de las etapas como una familia de grados. Pero muy rápidamente, en la práctica, cada Orden ha sido resumido en un grado sintético. El Elegido Secreto por ejemplo es una síntesis de los grados del Elegido del siglo XVIII. Es un caso de figura clásica, cuando los ritos masónicos se forman, ellos aspiran a englobar toda la Masonería, luego en la práctica, poco a poco las cosas se estabilizan y acaban por encontrar una personalidad limpia y proponer una vía particular. 

Podemos recordar, por ejemplo, que el texto fundador del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, «las Grandes Constituciones de 1786» precisan que ¡el Supremo Consejo es soberano sobre el Rito Antiguo pero también sobre el Rito Moderno, es decir el Rito francés! Encontraríamos disposiciones similares en los inicios de los ritos egipcios. Y luego, en unos años, el tiempo hace su obra y los ritos llegan a concentrarse sobre lo que hace sus especificidades. Entonces justamente, la especificidad de los Ordenes Capitulares del Rito Francés, es su sobriedad. La elección es de concentrarse sobre grados considerados como esenciales practicando unas versiones depuradas. ¡Y usted me permitirá pensar que si se quiere practicar y comprender los cuatro órdenes en su versión auténtica ya hay de que ocuparse! Son tan ricos, tan densos.

RV Joaben: ¿Entonces que conclusión debemos sacar … ? 

P. M.: En conclusión creo que es lícito modernizar tal o cual fórmula, mejorar disposiciones, incluso puede ser la de despertar unos o dos grados. Pero es importante no alejarse de los fundamentales del Rito Francés tal y como les dio forma la historia masónica. 

Se podrá estar asombrado por esta importancia dada a la autenticidad de los rituales.
Se trata a mí entender de un verdadero problema para los que se inscriben en la perspectiva de la tradición masónica. Es ante todo una práctica, una experiencia humana y tiene en parte su operatividad de la prueba del tiempo que la ha forjado. También, la cuestión de su arraiga miento en una historia secular es una verdadera apuesta. 

Declaraciones recogidas por Jean-Charles Nehr en la Revista JOABEN perteneciente al Gran Capitulo General de Rito Francés del GODF.

Traducción y publicación de Víctor Guerra. Miembro del GCGRF-GODF.