miércoles, 26 de enero de 2011

Con respecto al Rito Moderno llamado “Francés”


Han sido varias veces las que he traído hasta este pizarrón las palabras siempre frescas de Ludovic Marcos, que junto con Roger Dachez, Pierre Mollier   forman un triunvirato importante en cuanto a la reflexión sobre , desde y para el RITO FRANCES.

Es esta una visión del Rito Francés de un estudioso incardinado en el Gran Oriente de Francia, y por tanto sujeto a visión latitudinaria d que además se imprime  e imprime el Rito Francés, al cual algunos quieren encorsetar en moldes rígidos, cuando  en realidad el sistema ritual de los Modernos siempre se ha movido en unos estadios de libertad importante, no tanto porque  dicte normas y directrices, sino porque su propia composición y evolución le hace ser a su vez evolutivo como para  pasar del GADU al Ciudadano, desde ese visión del universalismo.


Les dejo con este trabajo de Ludovic Marcos. Conservador del Museo de la Francmasonería (Paris) que además de este trabajo nos hace llegar a menudo, otros trabajos de su pluma. 
Al cual además les damos las gracias desde aquí por su amabilidad en facilitarnos toda su labor  historiografica.



Mandiles y collares de Rito Francés

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Con respecto al Rito Moderno llamado “Francés”
El compromiso que los francmasones dan a su ritual no debe nada al fetichismo, ya que no es una liturgia sino una coreografía que se inscribe, en lo  gestual, allá donde sensibilidad e  intelecto se unen y dan un sentido. Por tanto  intentar definir su naturaleza resulta difícil. Se entiende que fundamenta la unidad de la Masonería. Es más complicado definir cómo estructura nuestra identidad por la tensión entre tradición - hecha de los fundamentos comunes a todos los ritos y de la permanencia de cada uno de ellos - y modernidad, su incesante adaptación a su tiempo, a un territorio de expresión, y su resultado en la finalidad sobre la cual abre: el contenido de los trabajos. De “rito” deviene entonces “ritual”. Más allá de las afirmaciones perentorias y de cierta fantasía, y sobre todo con mucho desconocimiento, está la aparición y afirmación de este rito, en una versión continental que reencuentra hoy vigor, y que vamos a intentar esclarecer.

El ritual sigue siendo un simulacro de Oficio.
A falta de saber verdaderamente porqué la francmasonería ha nacido, intentemos saber cómo se han afirmado nuestros usos en este período que ve emerger una sociabilidad de un nuevo tipo utilizando características prestadas de la Albañilería de la piedra.

Esta última se vivió durante siglos como una aristocracia de oficio. Por razones prácticas y culturales, transporta entonces un conjunto de normas cuya protección y transmisión tienen una gran importancia. Los elementos conocidos ponen de manifiesto que muchos de nuestros signos y gestos son resultantes: la importancia totémica de la “Palabra del Masón”, que fue un verdadero pasaporte, la subida hacia el Oriente por el Paso, que se puede asimilar al mimetismo de un paso de seguridad sobre los andamios, la reproducción estereofónica de los sonidos del tallado de piedra, que conservamos en forma de Batería, la puesta al Orden, que perpetúa viejos gestos de saludo jerárquico (siendo el saludo militar otra supervivencia). No podrían hacer olvidar el tinte, que se termina por ya no ver: trabajamos en un lugar “cerrado y cubierto” llevando mandiles, intercambiando fórmulas de reconocimiento de este fondo común. Usamos las representaciones de herramientas, figuras y signos. Recibimos a nuevos miembros según una serie de secuencias comparables a las recepciones corporativas de antaño.

Aumentamos ficticiamente el salario de nuestros obreros y tenemos una caja de ayuda. Somos una Fraternidad. Porque estos operativos se llamaban “Hermanos” entre ellos y porque mutualizaban cosas de su vida. Se sabe hoy que no hay continuidad orgánica con las logias operativas, pero el ritual de la francmasonería moderna siguió siendo un simulacro de oficio. Es un dato esencial. La utilización de la “concha” operativa por los “ermitaños” especulativos les dio una legitimidad por la antigüedad, la seguridad del secreto profesional y un saber estar, ya presente en la transmisión tradicional del saber hacer.

La aparición de un proto-ritual masónico
¿Cómo, en estas condiciones, apareció el núcleo masónico costumbrista? Esta segunda etapa de la formación ritual comporta más preguntas que respuestas. Es en el mestizaje del fondo anteriormente mencionado con reflexiones relativas al templo de Salomón que es necesario orientarse. Estas especulaciones proporcionaron materiales del mundo corporativo. ¿Este último los poseía de sí mismo, se le aportó? En cualquier caso, el templo de Salomón surge en esos tiempos perturbados de la historia británica como una referencia de carácter universal, pacificando; y puesto que se supone que es portador de una intención, suscita un descifrado de su arquitectura, sus componentes y sus proporciones en la segunda mitad del siglo XVII. Explica el cuidado descriptivo de los bosquejos de Samuel Lee de 1659, con la corte pavimentada “en mosaico” (es decir, pavimentado en damero), columnas con granadas sobrepuestas, o las explicaciones de John Bunyam de 1688 colocando las columnas J al Norte y B al Sur.

El cruce de las dos culturas consigue la aparición en las Instrucciones de la Masonería operativa de fórmulas “Salomonianas” tomadas de estas fuentes. El Templo se convierte en la sede de la “justa logia” (sin duda una idea de logia primitiva). Es en esta época que la figura tutelar de un constructor hasta entonces apenas mencionado, Hiram, adquiere más importancia. La encontraremos más tarde en un contexto claramente dramatizado. Esta maduración culmina en una imagen arquetípica que integra el Templo, en perspectiva orientada, en una obra situada entre dos columnas y el edificio, intermediario entre lo profano y lo sagrado, en la que se incluyen algunas herramientas y signos del Oficio. Estos Cuadros (o Tapiz) se integran en una cosmogonía, con astros. Van a desempeñar un papel decisivo en la estructuración del rito en torno a la representación de los orígenes, puesto que muestran la logia madre. La conjunción de las contribuciones operativas y especulativas da normas escénicas que sirven de apoyo a la organización del espacio de la logia y a su puesta en movimiento.

La conservación de secuencias gestuales y formularios previos da un ritmo, un tono ceremonial. Así pues, el retejo ficticio en torno a la hora, la edad y problemas de cobertura, las modalidades de recepción por “pruebas”, la ritualización de las situaciones festivas van a proporcionar las bases - repetitivas - de una idea de permanencia cíclica, de reconocimiento compartido. En algunos años, a base de innovaciones y tanteos, el carácter conmemorativo y edificante de la “tenida” (alrededor del Cuadro de logia) se impone. Se completa y releva por una reflexión y una utilización didáctica, ancestros de nuestro trabajo simbólico. El proceso de 1717-23 que ve las primeras logias especulativas federarse en Londres, desde este punto de vista, no es el despegue de una nueva fórmula, sino el término de un proceso hecho mediante diversos recorridos, y la apropiación inglesa de un fenómeno geográfico amplio, muy vivaz en Escocia.

La elaboración de los rituales masónicos
Estamos a principios del siglo XVIII. Un ritual, con sus alternativas se afirma en torno a características y a un método de recepción comunes: Paso del pie derecho, posición de las Columnas, Batería en dos golpes breves y un lento, Palabra del Masón en dos grados - J/B y M/B - en pregunta/respuesta al origen (?), signos de reconocimiento gutural y pectoral y, finalmente, transmisión de cinco puntos al Compañero hecho para certificar su posesión del Oficio. Un desdoblamiento del puesto de Vigilante parece también haberse hecho. En cualquier caso, en 1727 la atribución simbólica de la perpendicular, el nivel y la escuadra a los dos Vigilantes y al Maestro de Logia se ha fijado.

Hacia la mitad del siglo XVIII, las tenidas son más largas, el personal más numeroso, los locales permanentes. La iconografía del Tapiz se proyecta en el local, donde ya se encuentran piedras, objetos mobiliarios o rituales (las Joyas). Se llega a una proyección de las decoraciones en tres dimensiones en el Taller. Éstas se encuentran sobre los mandiles, que llevan también este nombre, y que son en cierto modo Tapices en reducción. El Oriente, después de haber sido una fachada, se eleva con algunos escalones, y se convierte en una realidad volumétrica.

Una dinámica está en marcha. Va a alimentarse, para el tema que nos concierne, de adaptaciones y evoluciones sobre el continente del núcleo ritual inicial, de la necesidad de las logias en encontrar respuestas prácticas (creación de nuevos oficios) y, a una escala más amplia, de solucionar numerosos problemas de regularidad y administración. Va también a modificarse, a partir del final de los años 1730, con la importancia mayor que adquiere entonces un mito organizado en torno a la muerte del Maestro arquitecto y con la aparición del grado de Maestro, el primero de una serie de nuevo tipo. Va también a beneficiarse de las contribuciones de culturas marginales revivificadas por el Renacimiento: el hermetismo, la Cábala, el interés por Egipto, el druidismo, etc.

La aclimatación sobre el continente europeo de los usos rituales masónicos se hace a partir de los años 1725-30. Sigue siendo fiel a los fundamentos de salida, pero adapta elementos o situaciones difícilmente comprensibles, por ejemplo la houppe dentelée (indented tessel) que explica la aparición sobre el Cuadro de una cuerda con nudos emblemáticos (hoy lazos de amor). Eso explica también la aparición en la cultura masónica continental de las piedras bruta y tallada, que aflorarán en toda Europa mientras que son sin informe con la realidad de origen (un canto pelado y una piedra para afilar las herramientas).

Tengamos en cuenta que las Luminarias van a tener un lugar aleatorio antes de colocarse tardíamente en el siglo XIX, al contrario de su posición inicial (al norte y al sur para el sol y la luna). Del mismo modo, los entrecruzamientos de la escuadra y el compás no suponen entonces – ni tampoco desde mucho tiempo antes- ningún grado particular. Finalmente, el número y el papel de los oficios (siete se dicen “principales”) y las posiciones de los tres candelabros que encuadran e iluminan el Cuadro (NE SE y SO) se precisan en la misma época, mucho antes de la mitad del siglo.

Este importante proceso de afirmación de una alternativa continental está caracterizado por las adiciones de elementos caballerescos - con la introducción de la espada, la evolución del gabinete de preparación en gabinete de reflexión y la consagración- y la irrupción de múltiples signos de sociabilidad latina, en relación por ejemplo a la integración o a la presencia de mujeres (certificada en todo el sur de Europa), la evolución hacia formas de democracia asociativa que servirán a menudo de modelos políticos, o a la fuerte influencia de un deísmo anticlerical en las regiones católicas.

El otro factor evolutivo procede de la llegada, compleja, mucho tiempo combatida por los británicos, del mito de Hiram. Va a dar un sentido histórico a la institución que, con este motivo, consigue del asesinato del padre (operativo) llegar a hacer de la reparación un factor de renovación y edificación moral. ¡Un bello “tour de forcé”! Ello obliga a una redefinición de las existencias rituales en uso. Los dos primeros grados de Aprendiz entrado y Compañero se encuentran prolongados con un nivel (para nosotros terminal, pero que apareció como el principio de una nueva serie) que sale del marco profesional, estático. Se entra en una visión filosófica que integra la muerte y que da una misión explícita al iniciado y a la institución. El grado de Aprendiz se mantiene como el grado de recepción. Su Palabra se corta en dos. Es completado (en general el mismo día) por la transmisión de un segundo grado - de Compañero - al cual se le quita el signo pectoral y los cinco puntos, que pasan a la Maestría. Se procederá a efectuar la búsqueda, con viajes, luego el retorno de la letra G y la invención de signos intermedios, para volverle a dar un poco de contenido.

El grado de Maestro, conferido dos o tres meses más tarde, se convierte en una verdadera marca de pleno acceso a la Masonería. Adopta una emblemática fúnebre, que el mandil se apresura a enarbolar pasado la mitad del siglo XVIII. Otras versiones (competidoras) de su dramaturgia proporcionan temas vengadores, motivos de búsqueda del Conocimiento, el trampolín a nuevas hazañas caballerescas.

La constitución definitiva del Rito continental de los Modernos
La historia sigue su curso. Después de 1751, la Masonería inglesa se divide en una corriente de los Antients, llevada a cabo por Laurence Dermott que, en The three dictinct knocks, pretende restablecer los usos antiguos (que ningún historiador serio pretendería hoy que hubieran existido) frente a aquéllos llamados peyorativamente Moderns, a quienes endosan finalmente este calificativo. Hay desde entonces dos grandes familias rituales en el mundo. El rito practicado que se desarrolla masivamente en Europa que es el de origen, el Rito de los Modernos, permanecerá el único conocido, bajo este nombre, hasta el principio del siglo XIX.

Las reorganizaciones obedienciales y las regulaciones rituales practicadas en Francia entre 1773 y 1784, al precio de elección, de precisiones administrativas, van a fijarlo en el estado donde estaba a mediados de siglo. Es lo que explica que el Rito “Francés”, como lo llamaremos en adelante, haya seguido siendo un conservatorio de los primeros usos de la Francmasonería especulativa. La influencia francesa sobre el cosmopolitismo europeo de las Luces, el hecho de que este Regulador del Masón se copiara y luego publicara (en 1801), el efecto propagador de las conquistas napoleónicas, explican su expansión. En Gran Bretaña, los elementos rituales iniciales desaparecen después de la reunificación en 1813 de los Antiguos y los Modernos, por orden del Rey (¡ante el peligro napoleónico!), en Gran Logia Unida de Inglaterra bajo la égida de la logia Emulación.

La transcripción escrita del rito al final del siglo XVIII (pero las divulgaciones o escritos antimasónicos ya existían) proporciona un apoyo, que seguirá siendo una referencia. Esto será siempre una de las características del Rito Francés, la de no proponer más que un modelo, que cada logia adapta… Las otras constantes quedan por su relativa concisión (fiel en eso a una herencia que favorece lo gestual), el cuidado prestado a la ceremonia de iniciación y su compromiso en pro del mito de Hiram. A principios de los años 1780, los grados más allá del de Maestro se reúnen en cuatro conjuntos (Órdenes) Elegido, Escocés de la Bóveda, Caballero de Oriente y Soberano Príncipe Rosa-Cruz trabajando en capítulos soberanos. Funcionan a semejanza de las logias (todos los grados en la misma estructura y decisiones tomadas colectivamente al 1er Orden).

La identificación de este ritual Moderno con Francia se vuelve entonces frecuente, pero es realmente el producto de evoluciones en relación con Bélgica y los Países Bajos actuales, Italia, la Península Ibérica, toda la Europa Central y Oriental… Su capacidad para sentirse como portador de modernidad se afirma en el último cuarto del siglo XVIII. El año 1773 ve imponerse masivamente un nuevo modelo obediencial, federativo, bajo el nombre de Gran Oriente de Francia. Los Venerables en adelante se eligen y la soberanía emana del Convento sobre la base del principio “una logia, una voz”. El poder procede de las logias pero un carácter central inteligente se establece.

Esta invención de la democracia asociativa, pesada de consecuencias, explica el lugar creciente de las “planchas” en los Talleres, la libertad de tono filosófico, la remarcable gestión de las candidaturas, del dinero y de la memoria. Un modelo político se esboza. El paso contra el sometimiento a la ciudadanía, en Europa, encuentra allí sus primeros apoyos.

El reconocimiento (que no es más que parcialmente una puesta bajo tutela) de la “Masonería de damas” demandaría desarrollos.

La evolución del Rito Francés en los siglos XIX y XX
  El Rito Francés va a conocer dos inflexiones en el siglo XIX y una difícil primera mitad de siglo XX. Va en primer lugar a aportar al Regulador adiciones deístas (en un espíritu por otra parte progresista), comentarios moralizadores. El mismo Convento, en 1849, integra las referencias a la creencia en un Dios revelado y en la inmortalidad del alma… y el tríptico Libertad, Igualdad y Fraternidad. Esta evolución pasa a ser, bajo Napoleón III (1851 a 1870), con el ritual Murat, un corsé político y moral que las logia viven mal.

La repercusión es severa: el Convento de 1877, en nombre de la libertad absoluta de conciencia, suprime estas dos obligaciones dogmáticas. Comienza entonces hasta el principio del siglo XX una poda de lo que es ritualmente “arcaico” o “supersticioso”, en favor de un discurso positivista, enfático. Una toma de conciencia de estos excesos se opera progresivamente a continuación y el ritual “Groussier” (a partir de 1937) vuelve en parte al Regulador. Su versión de 1955 retoma completamente la apertura y el cierre clásicos de los Trabajos, hace un recordatorio de las Constituciones de Anderson y del artículo 1º, reanuda las pruebas físicas y las fórmulas de recepción del siglo XVIII. 

Añade numerosos elementos, entre los cuales encontramos un remarcable texto de Cadena de Unión. En su estela, con la versión hoy en vigor (datada de 2002), las restituciones históricas, el rigor en el porte de las decoraciones, la vuelta frecuente del Cuadro de Logia dan prueba de una asombrosa vuelta, que se comprueba en numerosos países. El despertar vigoroso de los “Órdenes de sabiduría” desde hace una decena de años participa del mismo fenómeno.

¿La obra al azul del siglo XXI?
  ¿Cómo explicar eso? El Gran Oriente había justificado mal la decisión del Convento de 1877, que no hacía más que suprimir la obligación de invocar al Gran Arquitecto y “su” rito se había encontrado penalizado. No obstante, el dinamismo del Rito Escocés Antiguo Aceptado después de la mitad del siglo XIX es real. Conseguirá mucho tiempo reconciliar mejor la exigencia social (y se coloca en esta época a la izquierda del GODF) y el simbolismo. El GODF falta entonces a varias citas con la Historia en el momento de la creación de las primeras logias mixtas, luego femeninas, que adoptarán el Rito Escocés.

El Rito Francés seguirá siendo mayoritario en las logias azules, pero sus capítulos, interesados en empezar a trabajar a partir del 18º grado y a practicar el grado de Kadosh, integrarán el rito escocés. Este estrechamiento interno se acompaña de un impresionante retroceso externo. Después del divorcio con el mundo anglosajón y el choque de la 1ª Guerra Mundial, América Latina (con algunas excepciones, como Brasil) cambiará de rito. Luego, todos los países de la zona europea del RF sufren guerras, se hunden en el totalitarismo: Rusia, Europa Central, Italia, Alemania, España…

Después de la Segunda Guerra Mundial, el GODF está desangrado. La mayoría de estos países y sus Masonerías se reconstruirán con la ayuda americana… El mundo anglosajón, que no conoció ni guerras sobre su suelo, ni competencia del comunismo, y cuya masonería practica un “clubismo” que permite incorporar efectivos impresionantes utilizará este último y el tema de la regularidad como vector de influencia político a su servicio.

  Las cosas cambiaron seriamente a partir de los años noventa. La investigación histórica progresó y los Masones se hablaron cada vez más: muchas controversias y malentendidos comenzaron a caer. Mientras que la Masonería anglosajona pierde las tres cuartas partes de sus miembros en 50 años y envejece, apuntalada sobre su pretendida regularidad, una francmasonería en fase con las preocupaciones de sus fundadores y su tiempo se desarrolla con dinamismo en varias partes del mundo. Sus efectivos van en alza rápidamente. Se feminiza, sus esperas y sus exigencias se precisan. La reflexión se refiere a la validez de un ritualismo percibido como estrecho, y sobre la pertinencia filosófica de una Tradición imposible de encontrar o invocada en fines sospechosos. Un cierto cansancio se abre ante lo que ha devenido la simbolatría.

El Rito Francés, al presentarse como una herramienta y no como un fin en sí, aparece como creíble. Los ritos sólo valen por los hombres y las mujeres que los sirven y la Orden masónica, mañana, serán lo que hagamos de ella. La existencia de la Masonería femenina, la importancia del adogmatismo, la realidad del pluralismo obediencial y ritual son hechos no negociables, que ningún ucase o “landmark” cambiará. Todo el resto está por inventar. La necesidad de basarse mejor en la verdad, de unir la interioridad y lo universal, de hacer de nuestras diversidades un enriquecimiento mutuo se impone a los Masones de toda la Tierra. Esta obra donde seremos siempre operativos.

Ludovic Marcos

Traducción libre de Víctor Guerra. MM.:. Logia Rosario de Acuña- GODF
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6 comentarios:

Aurora dijo...

Ludovic Marcos comienza explicando que el Rito Moderno es "realmente el producto de evoluciones en relación con Bélgica y los Países Bajos actuales, Italia, la Península Ibérica, toda la Europa Central y Oriental…"
pero rápidamente lo olvida.

Menciona que en el Convento de 1877 del GODF suprime las referencias a la creencia en un Dios revelado y en la inmortalidad del alma, pero olvida que fue el Gran Oriente de Bélgica quien en 1872 dio ese gran primer paso que alumbró a la Masonería Liberal, y el GODF continuó después.

Sería el propio GODF quien, tras un abandono durante 150 años de las Órdenes de Sabíduría del Rito Francés Moderno, acudiría a la tradición que siempre se mantuvo en los Países Bajos para volver a ella, acudiendo a capítulos independientes que tenían una patente holandesa procedente del Capítulo De Roos. Este Capítulo nunca poseyó patente del GODF, pues estos Capítulos holandeses eran capítulos independientes creados por analogía, y no trabajaban con la exacta estructura del Gran Capítulo General de Francia.

Me parece importante aportar estos datos pues, tal como lo expresa Ludovic Marcos, pareciera que hay un único protagonista en cuanto a Rito Francés Moderno se refiere, cuando la realidad es muy distinta. La tradición iniciática del Rito Francés Moderno se ha conservado hasta nuestros días gracias a otras Potencias Masónicas que la siguen manteniendo viva, como el Supremo Conselho do Rito Moderno de Brasil.

Creo que para tener una correcta visión del Rito Francés Moderno hay que aportar todos los datos, y no solo una parte, pues no es de justicia ignorar datos fundamentales ni a los auténticos guardianes de la tradición iniciática del Rito Francés Moderno que la han conservado ininterrumpidamente a lo largo de la historia.

Un fuerte TAF
Aurora

Administrador dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Administrador dijo...

Estimada Aurora: Es encomiable su labor pro-rito francés y sus puntualizaciones, pero Ludovic Marcos hace la historia del RF del GODF , no del GOB, ni de Brasil, como tampoco estos hacen la historia del GODF.
Esa es una historia que tienen que escribir los propios protagonistas, y no quiero llamarle a atención de lo que algunos opinan sobre el GOB, incluido Jean Van Win
Un saludo

Victor Guerra

Aurora dijo...

Querido hermano,
Ludovic Marcos explica que durante el siglo XIX el Rito Francés sigue siendo mayoritario en las logias azules del GODF, pero sus capítulos abandonan dicho rito pasándose a la práctica del Rito Escocés.

Habla de un cambio habido a partir de 1990, pero no lo concreta, no explica cómo fue la vuelta a la práctica de los Altos Grados del Rito Francés Moderno a partir de 1999. El cómo se hizo este regreso a la práctica de los Órdenes de Sabiduría es importante.

La historia han de escribirla los protagonistas, pero no solo los protagonistas, precisamente para completar esas lagunas.
Las opiniones puede haberlas para todos los gustos, pero lo incontestable son los hechos, por ese motivo he aportado datos concretos.

Los Altos Grados Capitulares practicados por el GODF en la actualidad provienen de una fuente diferente a la que él mismo poseía hace 150 años y que abandonó y que no ha recuperado, ya que los Capítulos donde se han formado los hermanos que reactivaron en 1999 las Logias Capitulares del GODF eran capítulos independientes creados por analogía, tenían otra procedencia y nunca tuvieron patente del GODF.

Un fuerte TAF
Aurora

Administrador dijo...

Estimada AUrora: Vuelvo a decirte lo mismo, Ludoivic Marcos hace la historia del RF del GODF, y parece que deseas poner en tela de juicio de su trabajo, porque no llega al grado de puntualización que tú deseas que llegue. Hace mención a los temas y tampoco creo que deba entrar en ellos con esa profundidad, que por otro lado toca en otros artículos,
Te pido no sigas insistiendo en el tema , ya que has expuesto los datos que a tu juicio faltan, y ya es la segunda vez que reiteras el mismo argumento, y los mismos datos.
En todo caso te remito al texto anterior, donde hay otros protagonistas que también tienen su grado de responsabilidad, querer echar a unos para poner a otros que no hacen nada o muy poco para reivinicar su propia historia, no hace nada más que poner en duda los trabajos como los de los de Ludovic Marcos.
Que por cierto si se sigue en esa línea de poner en duda la consistencia del Rito Francés en el GODF en las Ordenes de Sabiduría....entonces otros cercanos... debieran también rehacer sus carreras masónicas....
Victor Guerra

Joaquim Villalta dijo...

QQ.·. HH.·.:

Me parece un interesante trabajo el que aporta el Hermano Víctor de la pluma de Ludovic Marcos, sin duda un estudioso objetivo y referente para muchos de nosotros.
La puntualización de Lola me parece oportuna no obstante, aunque obviamente el campo de investigación y desarrollo de cada autor depende del enfoque concreto con el que se crea, lo cual no desmerece en absoluto su calidad.

Finalmente, en cuanto al H.·. van Win, su opinión sobre el GOB no es muy distinta a la que tiene del GODF. Pero eso es otra historia.

Realmente creo que debemos colaborar conjuntamente para precisamente sumar y no dividir. De eso ya se encargan con cierta frecuencia las "estructuras" administrativas que aunque nacieron para expandir nuestros valores y unidad, por desgracia no siempre así sucede.

Recibid mi TAF

Joaquim Villalta