domingo, 17 de abril de 2011

EL RITO FRANCÉS y ARTHUR GROUSSIER (I)

La explicación del porqué el Rito Francés lleva hoy su nombre
En estos momentos en el que el GODF  realiza un homenaje al que fuera el padre del Código del Trabajo,  y que además el templo más importante del GODF en la Rue Cadet lleva su nombre, y que se abre una exposición en el Museo de la Francmasonería consagrada a su figura desde el 28 de abril al 13, presentamos este trabajo de Ludovic Marcos sobre Artur Groussier que estuvo  28 años en el parlamento francés; 50 años en la dirección del GODF, 5 veces Gran Maestro, y 72 años de vida masónica realizada  esencialmente en la logia Bienfaisance et Progrés 

También dio nombre a uno de los proyectos más ambiciosos y que tambien llevó su nombre el Ritual de Rito Francés Groussier.

El ritual de Rito Francés actualmente usado por la mayoría de las Logias del Gran Oriente de Francia, es el denominado Rito Groussier. Esto es de justicia, ya que su autor Arthur Groussier, ardientemente republicano llevó un combate laico y social, y comprendió, desde antes de la Primera Guerra Mundial, que la Vulgata positivista y cuentista había cumplido su tiempo y que hacía falta dar a la masonería que practicaba el Gran Oriente de Francia un espíritu renovado. Pero esta obra, que el quería colectiva, acabará solamente en 1955.

Iniciado en 1885, a la edad de 22 años, fue un francmasón activo hasta su muerte en 1957, de esta manera Arthur Groussier encarna, en setenta y dos años de masonería, varias de estas valientes generaciones de hermanos del Gran Oriente de Francia que se revistieron con fervor en el combate republicano, tal vez él, representa también en este largo y rico periplo existencial la intensidad y la integración de un enfoque que marca de partida una concepción muy exigente de la justicia social que ha evolucionado sin renunciar a una gama de consideraciones filosóficas y morales.

Pero lo que puede ser una tendencia a evacuar cuando se evoca su recuerdo, es que, sobre el plan ritual también Arthur Groussier es un puente. Resume en efecto lo esencial de la historia del Rito Francés, que él ha practicado en sus evoluciones, a través de muchas épocas. Sobretodo, él es el maestro de obra del cambio de mayor calado de este Rito en el seno de la Obediencia, tanto como iniciador y obstetra de su generación en una versión a la vez nueva y tradicional así como guardián de su inscripción en los hechos, a continuación.

Arthur Groussier fue iniciado en la logia La Emancipación según el ritual de 1858 (llamado <<ritual Murat>> entonces en uso en el GODF. Este último no estaba muy distante de la versión adoptada en el siglo XVIII por el Gran Oriente de Francia, e impreso en 1801 bajo el nombre de Régulateur du Macon – una versión sustancialmente fiel a los usos originales de la institución.

Sin tocar el Ritual Murat, las fórmulas, secuencias y gestos del Rito Francés original fueron gravemente alteradas, es decir suprimidas, en 1887, 1907 y 1922. La resistencia de numerosas logias fue por tanto palpable.

Pero el “ritual Murat” tiene varios añadidos por un lado añade el discurso de una manera moralista, y además introduce el corsé de una cierta orientación deísta, en particular en sus referencias a dos obligaciones dogmáticas relativas a la “creencia en Dios y a la “inmortalidad del alma”, introducidas en 1849 al mismo tiempo que el trilema Libertad– Igualdad – Fraternidad. Al menos, eso sí, no tocó las estructuras fundamentales del ritual hecho en base de fórmulas, de secuencias y de una gestualidad característica. Serán las mismas que más tarde se encontrarán suprimidas y severamente alteradas.

Primera modificación fundamental: es la de 1887. Con esta versión llamada <<ritual Amiable>>, la cual que tomará el nombre del Hermano[i]que lanzó tal renovación. Lejos de borrar las invocaciones y comentarios relativos al Gran Arquitecto del Universo, conforme a la decisión del convento de 1877, el hermano Amiable, bajo la influencia de la corriente positivista mayoritaria, suprime un gran número de términos y de aspectos alegóricos del Rito y, de una manera general, todo lo que puede tener una resonancia simbólica u evocar una interrogación metafísica o implicar simplemente toda emoción y el cuerpo. Se trata de descartar las <<prácticas supersticiosas>>. En la misma época, se asiste a la imposición de comentarios un tanto insípidos.

Segunda y tercera etapa: a pesar de algunas vacilaciones y regresos concernientes, por ejemplo, el 3º grado, va a desaparecer en seguida con la nueva versión de 1907 denominada <<ritual Blatin>> [ii]y mas aún con el de 1922, al que se debe la mayor parte de las últimas fórmulas significativas y los pocos restos que aún quedaban de una teatralidad esencial en el ceremonial masónico.

El templo de Athur Groussier en la Rue Cadet (GODF)

El comentario –oficial y como tal especificado - del texto de la Iniciación que debe leer el Venerable, al menos en la versión de 1907 (el año en que Arthur Groussier llega al Consejo de la Orden por primera vez) es particularmente significativo desde ese punto de vista, cuando evoca con mala fe y exageración como los <<medios aterradores>> de antaño y las purificaciones por los elementos como las ¡<<manos endurecidas en el agua y a veces el brazo hasta el codo>>! la introducción <<medio desvestido>> en la logia, o a veces <<a veces acostado en un ataúd>>(¿? ), los <<clamores>> y los <<estrépitos>> , etc.

Después de haber hecho alusión a las<< pruebas mas penosas aún, y mas terroríficas>> el Venerable ordena al neófito que no se sorprenda ni se inquiete cuando sea testigo de prácticas de este tipo, sabiendo <<que el progreso es lento y la evolución humana es compleja>>. ¡Solo queda pedir excusas al nuevo Hermano por haber sido admitido en la franc-masonería!

El ritual de 1922 deja traslucir, en la misma vena, una voluntad de reprimir la idea misma de una ritualidad tal como la concebimos hoy día. Los Trabajos son abiertos a golpe de mallete, al precio de que la lectura tenga un propósito calmante y de la ejecución de una batería. No es cuestión de verificar la cobertura del Templo, la regularidad de los Hermanos, la edad o la hora.

En cuanto a la recepción, es reducida al mínimo de gestos y a la lectura de banalidades roboratives”. Los elementos en que se basa la vida de la logia en parte son desnaturalizados.

La tendencia del siglo XIX a despojar el ritual de sus <<prácticas supersticiosas>> se invierte después 1914 –1918. ¿Omnipresencia de la muerte en los espíritus? Lasitud vis a vis de una laicidad que deja poco lugar a la espiritualidad? Groussier comprende el regreso y participa

La degradación es tal que una parte de los Hermanos, y los Talleres inmersos en esta corriente tienen la tentación de prescindir de las últimas prescripciones masónicas. Las tenidas son a menudo reemplazadas por las <<reuniones de Comité>>, que no necesitan llevar los arreos masónicos. En el seno del Comité se tratan las iniciaciones y los aumentos de salario acelerados y colectivos (en muchas logias), o del confinamiento de muchos profanos en los gabinetes de reflexión, al abandono del mandil y los guantes, y conservar nada más que un cordón.

Esta degradación, que refleja la tentación de una cierta franja de Hermanos del G:. O:. D:: F:. de transformar la Masonería en una simple asociación de Círculos de Reflexión, va a encontrar de ciertas resistencias. A finales de los años 1920, estas contestaciones se hacen fuertes, y serán muchos los factores que van a influir para reconducir la situación a un cambio radical de la tendencia. Arthur Groussier comprende rápidamente la necesidad.. Es un obstetra; inicia la reflexión, promueve y hace irreversible la nueva formulación ritual.

¿Cómo explicar esta evolución? Numerosas logias habían conservado todo o parte de los usos antiguos. El comentario incluido en el ritual de 1907, hace implícitamente una confesión. La Obediencia misma tentada poco después de fijar los límites a un proceso que podría convertir a los Talleres en organismos profanos. El período de combate republicano considerado prioritario ya había pasado; estamos, en el después, de 1914-1918. Más y más logias, tras el episodio del Cartel de Gauches de 1924, se centran en las actividades más específicamente masónicas y buscan dar más solemnidad a sus tenidas.

Para evitar la confusión con la política y prevenir que las querellas de esta naturaleza entraran en el templo, Arthur Groussier, aporta la reflexión personal de comenzar a evaluar desde antes de la guerra, las múltiples tomas de posición.
La voluntad ya antigua de la Gran Logia de Francia de hacer del Rito Escocés Antiguo y Aceptado un ritual mas simbólico y de valorizar <<el escocismo>> va jugar igualmente un rol en esa toma de conciencia de un riesgo de debilitamiento inherente a una perdida de sustancia ritual.

Muchos Hermanos tenían la doble filiación y el G:. O:. D:. F:. no era consciente de que la Obediencia escocesa tenía un crecimiento rápido y que ganaba en expansión internacional.

El Supremo Consejo del R:.E:.A:.A:. del Gran Oriente, que gestionaba (y monopolizaba) los Altos Grados y el Gran Colegio de Ritos, era más y más sensible al aumento de temas más iniciáticos y ampliamente difundidos por las revistas masónicas como La Acacia después de comienzos del siglo con revistas como El Simbolismo o La Cadena de Unión. Este interés creciente por los temas masónicos simbólicos, esotéricos o filosóficos, hay que relacionarlos con la activación de ritos como el Rito Rectificado y los Egipciacos en el seno mismo del G:. O:. D:. F. (en el caso del R:.E:. R:. ) con la participación de Hermanos de diversos sistemas especulativos de otras Maestrías.

De hecho la Vulgata positivista y cientifista con un mal envejecimiento después de la primera Guerra Mundial. Pasa al presente de hoy día calificada como estrecha y simplista. En este contexto, Groussier, que ha sido, casi sin interrupción Gran Maestro del Grand Oriente de 1924 a 1940, e igualmente miembro del Gran Colegio de Ritos a partir de 1926, toma conciencia de la dimensión ritual de los problemas. Bajo su inteligente impulso, el G. O. D. F. , en una situación difícil en la escena internacional después de 1877, contribuye a crear la Asociación Masónica Internacional (AMI) en 1921|; la cual va a presidir de 1927 a 1930 y por tanto conserva una posición preeminente.

El objetivo que trabaja es que el Gran Oriente de Francia recupere su influencia y reencuentre las vías de unidad masónica. Los primeros años, la AMI después del éxito, se plantea consolidarse en otros lugares y extenderse hacia América Latina y los Estados Unidos. Por desgracia, la situación rápidamente se oscurece. El aumento de los totalitarismos en Europa aniquila la Orden en muchos países.

Simultáneamente, una contra-ofensiva de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que promulga sus ocho Landmarks en 1928 en los que plantea en líneas generales prohibir toda relación con la Masonería Liberal, con ello intenta hacer reflexionar sobre los orígenes y los fundamentos de la Orden y buscar de argumentos sólidos en lo tocante a la regularidad y a la noción del Gran Arquitecto del Universo como oposición. Arthur Groussier, muy activo a través de sus conferencias y sus artículos (incluyendo un reporte, en 1938, relativo a la <<Búsqueda de posibilidades y medios de acercamiento entre las diversas potencias masónicas del mundo>>) busca desplazar este último problema subterráneo de prohibición a la <<libertad de pensamiento>>.

Desde esta perspectiva, conviene pues valorizar los mitos universales y los signos comunes a la Masonería, de los cuales los rituales son los titulares. Los llamados sobre las Constituciones de Anderson de 1723-que Arthur Groussier estará contribuyendo de este modo grandemente a redescubrir – la filiación andersoniana que reivindica, para dar su legitimidad a la Obediencia y a su Rito, que no es otro que el Rito original de la Franc-Masonería especulativa, <<naturalizado>> en el continente, es una forma de dar testimonio.

Bajo el impulso de Groussier, el Consejo de la Orden decide acelerar una refundición de los rituales y dar por misión al Supremo Consejo –Gran Colegio de Ritos- en el cuadro de sus competencias que le son claramente reconocidas, hacer las sugerencias. En este momento lanza entonces una vasta consulta acerca de los Capítulos Escoceses (los Talleres están trabajando el 18° grado del R:.E:.A:.A:.) y establece concienzudamente a partir de las respuestas una suerte de reportes, grado por grado, que son leídos en asambleas basadas en la reflexión y la proposición , es este proceso el que conduce a la adopción de nuevos rituales impresos en 1938, primera versión de lo que será llamado, mas tarde, el <<rito Groussier>>.

De este modo obtiene el apoyo de manera precisa con las contribuciones de los Capítulos, unánimemente críticos contra el ritual de 1922 y, parcialmente con el de 1887, el Muy Ilustre Hermano:. André Bédarride[iii] 4, presenta, en 1931, un largo informe bien construido que comienza con una introducción severa. Los rituales son <<defectuosos e insuficientemente iniciáticos>>, sus formas no son muy <<emotivas>>, las explicaciones sobre las cuatro edades de la vida tienen <<un carácter parasitario y artificial>>. En definitiva, la única gran <<innovación>> que podría considerar de proponer el Gran Colegio sería <<un regreso a las tradiciones puras>>, pero <<en un lenguajes de nuestros tiempos>> .

Es sobretodo en lo que concierne a la Iniciación donde conviene cumplir sus impresionantes proposiciones: interrogatorio antes, y claramente separado de la recepción, Gabinete de Reflexión << tradicional e integral>>, menos testamento <<simplista>>, atención especial a la Columna de la Armonía y a la majestad necesaria a la ceremonia, reintroducción del cáliz de la amargura y, sobretodo, las pruebas físicas por los cuatro elementos.

Este último punto era una reivindicación casi general de los Capítulos, presentadas como indispensables en cuanto a las <<purificaciones>> a veces apoyadas por demandas concernientes a los ruidos, la <<plancha basculante>>, la necesidad de hacer un primer trabajo sobre la piedra bruta, etc. Algunas proposiciones entre los más audaces –que argumentan a favor de la reintroducción del pavimento mosaico y el Tapiz de Logia - emanado del Capítulo La Enciclopedia de Toulouse que, bajo la influencia del hermano Laffont, era propenso en particular al establecimiento sistemático de una Cadena de Unión al cierre de los trabajos.

LUDOVIC MARCOS, articulo publicado en la Revista  LA CHAINE DE UNION , 38  Dossier: Groussier

Trabajo de traducción   y corrección de los MM.:. de Rito Francés:  Lila Lorenzo (GOI-Méjico)  y Víctor Guerra (GODF-España).



[i] Louis Amiable (1837 -1897) abogado, miembro de la logia Isis Montyon, autor de una monografía controvertida de la célebre logia des Neuf Soeurs.
[ii] Jean- Baptiste Blatin (1841-1911), profesor de medicina, diputado-alcalde de Clermont-Ferrand, miembro de la logia Les Enfants de Gergovie, presidente del Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia en 1894, Soberano Gran Comendador del Gran Colegio de Ritos en 1901.
[iii] Armand Bédarride (1864-1935), abogado, miembro de la logia Los Amigos Escogidos, autor de numerosas obras y artículos masónicos.


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