sábado, 9 de julio de 2011

NECESIDAD INICIATICA, RESPUESTAS MASONICAS. (I)

 
A veces hay que hacer determinados recorridos, pasar por diversas experiencias para entender algunas cuestiones, y una de ellas fue la de leer a Nerh.

Hace años, cuando uno aún no había madurado, cuando uno aún no había encontrado su tajo, su labor, su piedra…,leerlo  fue un como de Saulo cuando cayó del caballo. Hoy pasados los años da gusto leer y releer a autores como el difunto amigo Charles Porsert, y como no a uno de sus amigos del alma: Jean-Charles Nerh.

Nerh que nos brinda todo una lección de esclarecimiento en este trabajo sobre el tema tan traído y llevado como es lo iniciático.

VG
Desde hace unos quince años asistimos en las logias masónicas a un renacer de la concepción según la cual la francmasonería es esencialmente una institución iniciática. Entonces un observador atento cuyos cabellos no han blanqueado del todo con el paso de bandas y collares, no deja de señalar que hace treinta años, digamos veinticinco o veinte, la “necesidad iniciática” era casi inexistente en las logias del GODF.

Es, pues acerca de este fenómeno iniciático sobre el que debemos reflexionar. Puesto que esta aspiración varía con el tiempo y como hoy podemos comprobar tiene su fuerza. Digamos que la ruta está trazada.

En una primera fase veremos como esta renovación nació y prosiguió evolucionando hasta ahora. Luego en una segunda fase y a la luz de sus actuales formas de expresión, podríamos analizar dicha necesidad.

En sus orígenes la francmasonería estaba vacía de toda inquietud filosófica o iniciática. Elle se presentaba como una estructura novedosa que trataba de agrupar a hombres cuya meta era la de conversar compartiendo un banquete, y por consiguiente conocerse mejor. Además de ello, se practicaba un ritual muy simple, tal y como se acostumbraba en la sociedades festivas del siglo XVIII.

Sin embargo la francmasonería aportaba dos “elementos adicionales”: Un gran potencial fraterno, un pequeño arsenal de símbolos y un ritual proveniente de la masonería operativa. Además como en esa época había un intenso hervidero intelectual, las logias agrupaban diferentes tipos de hombres con distintas mentalidades. En estos crisoles de concentraron por un lado la sed conocimiento, la libertad de pensamiento y la diversidad de tendencias.

Emergieron entonces dos corrientes, ambas iniciáticas pero con diferente finalidad. La primera a los masones que querían aplicar el resultado de sus investigaciones al mejoramiento de la condición del hombre en la sociedad. De ahí nació la corriente filantrópica que más tarde tomaría visos políticos. En este grupo la necesidad iniciática es mínima o inexistente.

En cambio, la segunda corriente ve en la francmasonería la posibilidad de acceder- mediante los símbolos- a un mundo de conocimiento que va más allá del conocimiento ordinario. Dentro de este marco, la necesidad iniciática toma mayor fuerza, y por tanto la experiencia de la iniciación viene a constituir casi que la única preocupación.

La Corriente Filantrópica y Política, Necesidad iniciática inexistente.
Los masones de esta corriente son hombres que ven las logias como un lugar de investigación en el campo de las ciencias y las artes (arte según los cánones propios del siglo XVIII) Sus componentes desean aplicar el fruto de sus investigaciones al mejoramiento de la condición del hombre y de la sociedad mediante la acción filantrópica ejercida en el seno de la vida ciudadana.

Un ejemplo ilustrativo de esta tendencia es la logia toulosiana “La Enciclopédica”. Poco tiempo después de su fundación en 1787, o sea unos 50 años después del nacimiento de la francmasonería especulativa en Francia, el Venerable de dicha logia se expresó de esta manera: Para pertenecer a esta logia, se necesitan hombres enérgicos, poseedores de amplios conocimientos en el campo de las artes, las ciencias y las profesiones que practican. Este nuevo taller debe ser una escuela profesional de instrucción mutua y ello constituirá un gran paso hacia el progreso futuro… de él nacerá la Democracia mediante la Fraternidad”

Entonces la logia se dedicará a desarrollar trabajos como los proyectos de mejoramiento del alumbrado público, la lucha contra los incendios, creación de una oficina de bienestar social. Es lógico que tanto la necesidad como actividad iniciática parezca extraña, ya que ella no forma parte o están lejanas de las preocupaciones de esta tipología de masones.

En 1784 un eminente masón escribió un texto representativo de esta visión: “En la fiesta de San Juan los Hermanos iban juntos a oír la misa que ellos mismos habían pedido oficiar en la Capilla de los Capuchinos. Acto seguido elegían a sus oficiales, recibían a sus parientes y amigos y se permitían- a modo de prueba- algunas bromas inocentes. El banquete copioso, alegre cual trofeo coronaba el final del día (…) permitía a los observadores comprender que el velo misterioso tras el cual los francmasones fingían ocultarse, solo tenía por objeto provocar la curiosidad de los prosélitos y reírse de las vanas conjeturas del publico acerca de la francmasonería”

Los extraordinarios progresos de la ciencia y la técnica a partir de la segunda mitad del siglo XIX condujeron a muchos francmasones a creer que puesto que la ciencia despejaría todas las incógnitas, no quedaría “misterio” alguno que no fuese accesible mediante la inteligencia y la razón humana. Pero simultáneamente los masones comprendieron que la filantropía no bastaba para mejorar la condición del hombre en la sociedad. El compromiso masónico directo en la vida ciudadana se hizo inevitable y la actividad de las logias tomó visos políticos.

A partir de 1850 se observó el abandono progresivo de los símbolos y los rituales. Se llegó al colmo de la situación en 1905 cuando las logias del Sur- Oeste propusieron simplificar, purificar, en un palabra es decir suprimir los rituales, condecoraciones e iniciaciones. La proposición fue rechazada y las iniciaciones se mantuvieron pero hubo un hecho digno de señalar: los motivos de este rechazo no fueron simbólicos o iniciáticos, sino razones de política masónica internacional.

Cito el texto del Consejo de la Orden: “nuestras antiguas formulas tradicionales confieren a nuestra Orden este carácter internacional que debe- en un día que soñamos cercano- conformar el lazo más estrecho entre los pueblos civilizados. Manteniendo estrictamente nuestros ritos y nuestros símbolos consolidaremos los primeros fundamentos de la tan “soñada Republica universal”.

Recordemos que durante el período comprendido entre 1900 y 1999, el tema de la iniciación se debatió cuatro veces en calidad de cuestionamiento anual sometido al estudio de las logias. Ello fue 1938, 1952, 1964, 1986.

Cabe señalar el informe de 1952, valioso porque determina la doctrina de los masones del Gran Oriente de Francia en lo tocante a la palabra “iniciación”: El tema de estudio en logia era: “Formación y educación iniciática de los aprendices masones”. EL informante era nada más ni nada menos que el Hermano Marius Lapage, Venerable de la famosa logia Volney en Laval. Lepage era conocido como el Director de la Revista “Simbolisme” y como un gran amigo de Oswal Wirth, eminente simbolista con quien compartía puntos de vista.

Nótese que Lepage no tenía nada de racionalista terco, más bien formaba parte de los defensores de la concepción tradicional de la iniciación. Ahora bien en su informe sobre la cuestión iniciática de los aprendices masones encontramos tres párrafos titulados respectivamente: “Los aprendices antes de la iniciación”, “los aprendices durante la iniciación” y por último “los aprendices después de la iniciación”.

Además Lepage precisa en el último párrafo: “El perfeccionamiento del aprendiz masón continuará en forma natral después de su iniciación.

Podemos colegir que para los masones de esa época la necesidad iniciática tal y como algunos la entienden hoy, no tiene fundamento y que la palabra “iniciación” se percibe con un sentido preciso: sirve para designar la ceremonia formal solemne y ritual que marca la admisión de un nuevo miembro en el seno de una logia masónica. Entonces es a la vez una admisión y una agregación o aceptación.

Pero colateralmente a esta corriente filantrópica y político nace y se desarrolla otra concepción de la francmasonería que manifiesta una necesidad iniciática vehemente, la cual examinaremos ahora.

Como demuestra la historia con el paso del tiempo esta necesidad ha presentado dos perfiles bien diferenciados. El primero emerge a finales del siglo XIX, y se condensa en el esoterismo. El segundo nace hacia 1980 y se basa sobre todo en la introspección.

Necesidad iniciática vehemente, primera respuesta: esoterismo iniciático.
Con el fin de comprender mejor los orígenes y el éxito de esta corriente es necesario reubicarnos en el contexto mental del hombre del siglo XVIII, quien no había visto desfilar la “película” de la historia de las ciencias, tal y como se la ve hoy.

Es esta época reinaban concepciones extrañas para el hombre actual pero que no dejan de ser respetables, legítimas y coherentes. Respetables, puesto que demuestran un esfuerzo por comprender el mundo, legítimas porque se integran en el marco de los esquemas intelectuales de la época y coherentes porque se concretizan en sistemas teóricos cuidadosamente elaborados.

¿Cuáles son las concepciones que nos permiten entender en que forma la francmasonería pudo volverse iniciática e inclusive esotérico-iniciática? Cuatro elementos nos facilitan el exponer tal cuestionamiento, y ellos atañen a los campos del conocimiento, del método, de la forma en que se obtiene el resultado y del objeto propuesto.

.- EL Campo: En el siglo XVIII algunos investigadores de la verdad- fieles a sus precursores- intentaron penetrar en tres campo del conocimiento: en primer lugar el de Dios y la Sabiduría Divina, seguida del Orden del Cosmos, y en tercer lugar todo un conjunto de misterios perdidos y escondidos (perdidos a causa de la caída de Adán, o escondidos por desaparecidos) Dios, el cosmos, misterios perdidos y escondidos, así se delimitó el terreno de las investigaciones.

.-El Método: La adquisición de este tipo de conocimientos exigió el uso de herramientas especiales.SU uso parece hoy extraño, pero estaba enraizado en la mentalidad de la época. Ellas eran por ejemplo los números (Pitágoras) las 22 letras del alfabeto hebraico (Cábala), los símbolos (Alquimia), etc

Muy pocos hombres fueron capaces de llevar a cabo esta investigación.

.-El Resultado: el conocimiento- según los misterios antiguos- se adquiría mediante la “iluminación”
El Objetivo Propuesto: conocer lo desconocido y este desconocido – era conocible- Este era el postulado fundamental.  (CONTINUARA)

Texto de Jean Charles Nehr
 
Víctor Guerra. MM.:. Rito Moderno

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