jueves, 4 de agosto de 2011

EL TEMPLO DE SALOMON ¿ NECESIDAD O IMPOSICION EN MASONERIA?



No se puede negar que desde el principio de los tiempos masónicos, que algunos llevan hasta Adán y Eva, pero que para desgracia de unos y de otros, hay que afirmar una vez más, que la masonería moderna, tal y como hoy la conocemos, o como ha llegado hasta nosotros, arranca en 1717 con la fundación de la Gran Logia de Londres.

No podemos negar que existe un fuerte disenso, al menos, entre los que se declaran herederos de las Luces que no desean ir más allá de 1717, y los que desean seguir a Dermott en ese afán de enrizarse en la Tradición, en los Old Charges, y en las viejas tradiciones medievales del operativismo.

Es evidente que la potente iconografía en la que se habían embebido los constructores la cual buscaron con ansia en las Escrituras ha pasado con armas y bagajes a la masonería, la cual se reforzará amarinándose  aún más con varios arquetipos que van a constituir, aún a día de hoy, en  un “fuerte” núcleo conceptual cuyos arquetipos siguen vigente en los rituales y en el ideario masónico moderno.

Puede parecer que algunos enraizamientos tan presente en la masonería pudieran provenir de  esa fuerza  rompiente de la tradición operativa, pero cuando uno estudia la ritualística masónica se da cuenta de que tales preeminencias no vienen precisamente del operativismo, sino de las distintas escuelas que se van a ir arrimando a la naciente masonería inglesa del siglo XVII y que la van a ir modelando.

Uno de esos arquetipos es el Templo de Salomón, el cual encontramos en la tradición operativa,aunque en un primer momento se va a consolidar como un eje motriz en el centro de la masonería moderna,” sí se retomó y amplió, se debió sobre todo a la confrontación entre especulaciones teológicas y la necesidad para  estos masones de encontrar un soporte conforme a la filosofía y a la imagen que tienen de sí mismos” (L. Marcos. 2002).

Esta necesidad fue la que hizo que la búsqueda recayese en el indispensable Antiguo Testamento, en el cual se encontró la imagen que se precisaba, de una construcción sin igual, que van a encontrar en el pasaje de una construcción palacial por parte de los hebreos como “Casa para Yavé,  que terminará por formar parte del imaginario y la simbólica masónica, y hasta tal punto que desarrollará en el seno de ésta una cierta reminiscencia fundadora.

Pero no parece que esa secuencia del Templo de Salomón, o su simbolización como la “Casa de Yavé” en el seno del imaginario masón operativo y su traspaso a la simbólica masónica especulativa, haya sido tan lineal y tan concreto…por tanto será preciso profundizar sobre el ensamble de la iconografía salomónica en el seno de la francmasonería moderna, que si bien  como ya dijimos arranca en 1717 , no es un nacimiento espontaneo de un ¡aquí y ahora¡ sino el resultado de un proceso largo y complejo,  durante el cual tomó prestados para su desarrollo y conformación ideológica-simbólica la “cultura de la piedra” encarnada en  organizaciones operativas diversas: logias, güildas, cofradías… y los textos referentes sustentadores de ella.

El primer paso para para saber  dónde radica la fuerza de la construcción salomónica es adentrarnos en la configuración mítica del Templo de Salomón, y para ello que mejor que hacerlo  en el seno de los referentes medievales tan interesantes como son los “Old Charges” o Viejas Tradiciones.

Las referencias más lejanas que tenemos lo constituyen los manuscritos Regius y Cooke (siglo XIV) en donde encontramos  episodios de construcciones como el Templo de Jerusalén en el monte Moriah, y los fundamentos del “arte de la Geometría de Euclides, o el fracaso de la Torre de Babel. En esa búsqueda encontramos  también las raíces historiográficas en las que trabajó el pastor  Anderson. En esos manuscritos son en en los cuales se nos expone a Adán como primer “Maestro Constructor” lo cual  tendrá sus diversas secuencias hasta llegar al momento en que Salomón ordena construir el Templo,  bajo unas determinadas directrices públicas.

Pero aún teniendo  esa importancia no se denota que tal mítica fuera la esencia de un acto fundador, muy al contrario: “la construcción del Templo de Jerusalén no se considera como el acto fundador de la institución corporativa de la cual enuncia las obligaciones. Se hace hincapié en el episodio de la Torre, utilizado en la esfera moral”  (L.Marcos 200).  Si seguimos profundizando en el estudio de los viejos manuscritos comprobamos, para nuestra sorpresa,  que la simbólica de la construcción tanto de la Torre de Babel, y menos aún el Templo de Jerusalén no conforman el núcleo central de imaginario fundador. Sí que permanece presente el concepto del Templo que se extiende  a lo largo de los siglos el cual se van reciclando en  tramas y leyendas, consolidándose en el seno de la masonería el concepto del Arte Real y bajo esa filosofía se , ”incorporan las artes liberales: trivio y cuadrivio, que aparecen como cimientos de la Ciencia”.

Pasadas las décadas, vemos que la mítica del Templo va a jugar ciertamente un papel preponderante entre los pensadores del momento, (barrocos y renacentistas) que desarrollaran estudios y maquetas, destacando sobremanera el trabajo filológico y científico de Arias Montano y Villalpando (1572) y cuyas intenciones de plantear el modelo de Conocimiento que pudiera encerrar el mítico Templo, por otra parte, tal búsqueda de la representación ya arrancaba de Eusebio de Cesárea y Beda el Venerable, y que  continuó con F. Bacon (1627) que en su obra La Nueva Atlántida, en  que  nos retrata su concepción de un grupo de sabios reunidos en el Palacio de Salomón. Continuaron en esa línea:  N. Golmann y L. C. Sturn (1611-1719)  y también  A. ben Jacob (1695); y  Lund; Von Erlach;  en  1728 Isaac Newton; y el neo francmasón C. Wren (1750) entre otros. En general todos ellos  se embebían de ese retorno a los orígenes,  y de esa intensa búsqueda a través del Antiguo Testamento para ver encontrar en él la  representación como ya exponía de la idea de edificio inspirado por Dios..

En ese círculo de representaciones jugaron un papel importante determinados actores que van a estar en estrecha relación con la creación de la masonería moderna, precisamente  en ese espíritu de aspiración de lograr un Templo a la vez místico y racional  y tan en relación con “los temas referentes al Centro de Unión y de “reunir todo cuanto está esparcido” que se dan en masonería y que encontraran en  su más viva representación desde la perspectiva simbólica en los tableros de logia utilizados por la masonería especulativa después del siglo XVIII. Eso sí  con una conjunción de elementos cósmicos y herramientas de la masonería operativa a la manera del “Arte de la Memoria”; no debemos olvidar como nos plantea P. Negrier “ que los miembros de fundadores de la masonería de 1717 había recogido en 1714 la Mot de Maçon .

Aunque hay que diferenciar entre la noción de logia y templo, lo cual a menudo nos lleva a bastantes confusiones. El Primer Catecismo de la Mot de Maçón (Edimbourg, 1696) el  citado Templo de Salomón se encontraría de cara a la logia, situada sobre su “parvis”; el ritual de 1727 “Confesión de un Mason”, denomina logia como una parte de un  local donde los masones se reunían para trabajar y de otra parte para la reunión de esa misma asamblea de masones; lo cual nos lleva a pensar que el Edimbourg situaba a la logia sobre el “parvis” del Templo de Salomón, que para los masones calvinistas no podía ser otra cosa que la representación de su “Iglesia fraternal”, presbiteriana, y que el Maçon Demasqué, va a interpreta como el símbolo de la unión fraternal: El nombre de Salomón es el símbolo de la sabiduría , así como su templo es la unión de los Hermanos”.

Un poco antes en Dumfries nº 4, cuya versión resume los Old Charges o los Antiguos Deberes, (es un ritual “catolizado” cuya base era  un ritual episcopaliano y arminianista) en el cual encontramos parte de la respuesta a esa imposición que se va dando en torno al modelo del Templo de Salomón. En el catecismo que aporta el ritual que tiene un tono moralizador que se complementa con la parte histórica, nos plantea la figura de Hiram, aunque no se detiene en ella, pero nos habla de la ubicación de la logia: ¿ Dónde se encontraba la logia justa? Bajo el pórtico del Templo de Salomón”

En este sentido, como indica Negrier, este ritual que citamos,  encontramos los arquetipos bíblicos que se van a traducir en diagramas simbólicos del sol, de este modo  estos episcopalianos arminianista van a romper con la tradición y representarán de forma iconoclasta los tableros de logia, apareciendo  el Templo de Salomón, y también  aparecen las heráldicas que utilizan en ellas vemos  un cráneo, las dos columnas: Yakin y Boaz; una escuadra (representación de la cruz de Jesús de Nazaret);  y un compás, (símbolo del Gran arquitecto de Cielo y la Tierra), esos eran los sentidos simbólicos.

Poco a poco la mítica salomónica va calando en la masonería que se representa de diversos modos y maneras, siendo la más común  a través de los tapices de logia, y también aunque menos en los ricos mandiles de los siglos XVIII y XIX, aunque  también se van a desarrollar elementos simbólicos que recuerdan dicho elemento (templo)  que paulatinamente va ir perdiendo su gran presencia, el cual va ser sustituido por  otros ordenes de representación como las columnas, los llamados lazos del amor, o la piedra bruta y la piedra tallada. 

Pero sobre todo quedará desde  un principio como recuerdo de ese espacio denominado Templo, el pórtico y sus columnas y fundamentalmente como reflejo de ese “plano divino”
Pero será un poco antes, y de la mano de John Buyan (1628-1688) con su obra “El templo espiritualizado” el que nos ponga en relación con esa herencia místico-filosófica que desde luego influyó decisivamente en el deísmo del XVII, ya que este no trabajó como otros autores en el levantamiento de maquetas o planos, sino que fue más allá y replanteó, lo que Ludovic Marcos denomina como “el ordenamiento en su representación de la dos columnas levantadas ante el vestíbulo, lo cual conllevó fuertes encontronazos ente antiguos y modernos, ya que estas columnas debería estar , ubicadas respectivamente al Norte y al Sur, ya que el relato bíblico I reyes VII,21 da lugar a la controversia”

El tema de la orientación en masonería es una cuestión bastante paradójica,  hace años tenía un buen estudio que perdí, sobre eso sobre la colocación y la visión del templo o de la logia según uno se colocase EN ese sentido por ejemplo en el relato bíblico se parte de centro del edificio, por tanto dichas columnas no estarían delante sino a las espaldas del relator. Al final ha habido acuerdo y consenso entre todos los estudiosos, y por tanto la  colocación que está presente en la masonería moderna y  sobre manera en  el Rito Moderno en Inglaterra,  y luego el Rito de los “modernos” en Francia el denominado Rito  “francés” se encargará de perpetuar,  recogiendo  esa vieja colocación que se ve en los tapices de logia y en mandiles de los siglo XVII y XIX y en algunos viejos grabados.

En todo este tiempo el Templo de Salomón como tal irá perdiendo consistencia, y su recuerdo simbólico, al menos en la masonería adogmaticas y liberal europea, se irá deshaciendo del fuerte valor que había imperado durante tanto tiempo  en las viejas logias del XVIII, las cuales habían hecho del Templo de Salomón casi que una imposición para ir o evolucionar hacia un modelo más “suave” en la carga  mítico sagrada  rebajando la cosmogonía escénica que tanto predicamento tuvo  en Inglaterra;  pero  la Ilustración  se encargaron de que sea pesada  místico-simbólica pasase a una representación más escénica  que representa  el tapiz de logia y las diferentes posiciones de los oficiales y sus joyas,  convirtiendo de este modo  el concepto del Templo de Salomón en un Templo del Conocimiento en el cual nos encontramos los masones, y en el cual nos definimos, y construimos juntos ese conocimiento,  en cada momento y en cada parte de él, no es en si mismo el Conocimiento, sino el lugar de consenso  para hallarlo.

Hemos pasado por tanto de una imposición colateral de la sociabilidad en la que se inmersiona la masonería del momento donde  el gran triángulo de esencias tangibles e intangibles se construían,  no en la logia, sino en el Templo, un espacio, y un tiempo que están basados en la sacralidad. Un tiempo, una palabra que se desarrollan en un espacio que se considera como sagrado: EL TEMPLO, diseñado por David, dirigido por Salomón y realizado por Hiram y cuyos referentes se van a encontrar tanto en la Crónica de los Reyes, y  en el Evangelio esotérico de San Juan.

Pero se irá construyendo una nueva hermenéutica  simbólica  que presenta una importante rebaja en la carga sacral y sacerdotal,  en función de  un edificio  que está enfrente del Templo y que conforma dos cuestiones importantes para el desarrollo del trabajo del masón el Espíritu y el Conocimiento, que son los referentes más importante del compromiso masónico. Tal vez el Ritual que mas trabaje el tema del  Templo de Salomón y sitúe a la logia fuera de ese contexto y por tanto tiene un desarrollo interesante es el llamado Rito Francés Filosófico, que data tan solo de la década de los 70 y asumido por el GODF en el 2002

En ese modesto edificio, al logia,  se elabora,  se trabaja, desde abajo hacia arriba y desde la piedra bruta a la piedra angular, en espíritu y conocimiento, repensando el edificio referente de los tableros de logia, pero también de la propia logia, como construcciones inacabadas, huyendo en parte del Templo ya consumado y consumido en si mismo, modelo  conservatriz de los viejos moldes operativos: los Antiguos Deberes,  muy a la inversa de lo que significa la logia, edificio, o construcción viva,  punto de encuentro, el comienzo de  un quehacer y de un pensar en el propio trabajo y esencia que en definitiva  son los que nos permiten singularizarnos como masones, por tanto hemos pasado de la imposición a la necesidad que  ha ido evolucionado  hasta encontrar el punto del consenso La LOGIA como Templo del Espíritu creador y del Conocimiento, y donde recibimos la luz.

Víctor Guerra.

Vº Orden de Sabiduría, miembro del  Supremo Conselho del Rito Moderno-Brasil- y del Gran Capitulo General de Rito Moderno para España

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