domingo, 1 de mayo de 2011

EL RITO FRANCÉS y ARTHUR GROUSSIER (II)

Continuación de la entrega anterior sobre el Rito Groussier.

En fin, impulsando un aún más lejos el debate sobre un terreno donde él sería menos seguido, Armand Bédarride, prosigue a título más personal y argumenta una moción a favor de una reintroducción del tetragrama en el Triángulo o Delta Luminoso y se declara proclive a un regreso más o menos reconocido, en términos, similares a la invocación del Gran Arquitecto del Universo, <<base y coronamiento del simbolismo de nuestro Arte>> y medio de permitir << el restablecimiento de la Unidad masónica sobre toda la superficie del globo>>.

En un monumental de la exposición, el relator analiza las causas denunciadas, que hace remontar a mucho antes de 1902 y 1907, y afirma que una reforma profunda se impone para el mantenimiento de la << Estructura tradicional>> y el <<desarrollo del contenido iniciático de los Trabajos>>, todo ello proponiendo una enseñanza de <<alto nivel moral>> en un <<lenguaje moderno>>. Queriendo de este modo privilegiar el <<trabajo interior de meditación>> explicó para concluir con los acentos mas wirthinianos 5, que no hay <<verdadero Arte Real mas que cuando cada uno desbroza su piedra bruta>> (…) y que, <<si (…) los Maestros pueden mostrar el camino, cada Aprendiz debe hacer el viaje>>.

La lectura de este informe (que es seguido de aplausos prolongados), y cuyas conclusiones son adoptadas lo cual dará lugar a la preparación de un proyecto que debe ser transmitido al Consejo de la Orden. A consecuencia de diversas oposiciones (una revisión de principio de los <<Altos Grados>>) y teniendo en cuenta las inevitables oposiciones existentes se vuelven a acortar por otra parte los períodos (de 1934 a 1936) donde Arthur Groussier no es Gran Maestro, la marcha de las cosas que llevarian unos años más en concluir su marchamo.
Queda, en espera, de interesarse en los grados de Compañero y Maestro. En 1932, el mismo Hermano Bédarride, que ha recibido las contribuciones de un tercio de la pequeña centena de Capítulos escoceses aún existentes, trata el grado de Compañero en una tenida del Gran Capítulo presidido por Camille Savoire (igualmente dignatario del R:. E:. R:.)[i] . Tras haber presentado una inteligente explicación histórica que hace remontar a los auditores a los orígenes de la institución, avanza en el mismo tipo de consideraciones, de críticas (especialmente contra las <<jornadas>> y la falta de solemnidad) y de proposiciones. La idea que un <<trabajo de prueba>> debe preceder

Aparece el Aumento de salario
Después de haber comparado su contenido en diferentes épocas y criticado la introducción de cartuchos, concede en restituir a los cinco Viajes un sentido simbólico, a ligarlos concretamente a un origen operativo y a la presencia de una herramienta. Busca igualmente valorizar mejor la presentación de la letra G y de la Estrella Flamígera. Bédarride transmite diversas proposiciones y hace igualmente alusión a la posible introducción de una rama de olivo, o de granos o espigas de trigo en el ritual. Aboga por terminar, <<la organización efectiva del grado>> por tenidas específicas, reconociendo, lúcido, la dificultad de querer hacer de nuestros días su dimensión tradicional al grado de Compañero.

En fin, Armand Bédarride, en 1933, somete al Gran Capítulo su informe concerniente, esta vez, a la Maestría. El ritual de 1922 ha restablecido la escena de la muerte de Hiram, que las versiones precedentes no conservaban nada más que bajo la forma de una narrativa. No se trata de un arrepentimiento, sino de realismo: las logias mayoritariamente lo habían mantenido. Por otra parte, el drama Hirámico, <<pivote fundamental de la Masonería en todos los países>>, como se le recuerda, es casi intocable. Sus enseñanzas revelan un principio de muerte y resurrección y una moral elemental fácil y universalmente adaptable. Son antes la <<puerilidad>>, <<la banalidad de explicaciones>> y la falta de expresividad puestas a jugar en el drama las que son denunciadas. Las mejoras propuestas son pues aquí más puntuales: entrar de espaldas en el templo, mejor decorado, disfraces y música apropiados, implicación más física del recipiendario, presencia concreta de la acacia.

En fin, la necesidad de exigir un <<trabajo preparatorio>> y de convocar las tenidas regulares en Cámara de en Medio es aquí también recordada.

Arthur Groussier, presente en las reuniones del GODF y en las asambleas capitulares, siguió muy de cerca las reflexiones y estuvo muy atento a las implicaciones prácticas que deberían resultar de estos cambios. La mayoría de las observaciones expresadas tendrían una muy larga posteridad. El término de esta gestación, bajo el impulso de su gran maestría, el Consejo de la Orden termina por adoptar, el 3 de abril de 1938, el ritual revisado, cuya impresión concluiría el 31 de diciembre de 1938.

Los cambios de tono y la orientación son nítidos: las marcas tradicionales de reconocimiento mutuo, de verificación de cobertura, de hora y de edad son restablecidas en la Apertura, así como las repeticiones de fórmulas de un mallete a otro. Los comentarios precedentemente introducidos son suprimidos. La tenida se estructura al presente según las secuencias mejor identificadas y según las fórmulas de inspiración tradicional bien atacada (por ejemplo la que indica que <<que no puede estar presentado observaciones que sobre la redacción y no sobre el fondo de los sujetos tratados>> en el momento de la adopción de la plancha trazada de trabajos precedentes). Y esto justo pues al fin de los Trabajos, que haya un anunciado de últimas en interés particular o general, o la circulación del tronco y el Cierre propiamente dicho.
Este ritual de 1938, presenta un elegante cuaderno de 150 páginas, y aborda todos los aspectos de la vida masónica del grado de Aprendiz y permite también, especialmente, efectuar la batería y las ceremonias fúnebres.
Otro hecho nuevo y de gran importancia está presente en el nuevo ritual que propone un notable texto de Cadena de Unión (que se incita a formar en cada tenida). Estaba redactado por Arthur Groussier mismo, el cual había pesado y sopesado cada palabra. El estilo clásico, admirable de claridad y armonía, imprime inconscientemente una métrica salmodiante, a menudo en base trisilábica (que nuestros corazones –se acerquen – al mismo tiempo – que nuestras manos…). Poético e inspirado, siempre está en uso.
En lo que concierne a las admisiones, se hacen sobre la base de un dossier y de la audición de encuestas. En el ritual que él desea ver separado <<el interrogatorio>> de ojos vendados) , (como prueba preliminar), que tiene lugar después del primer voto de la iniciación que será reportado en una tercera tenida. No se logró.
En fin, buscando reintroducir sin limitaciones un máximum de elementos <<tradicionales>> (de hecho son reinterpretaciones o innovaciones vueltas de la antigüedad), conservando todo ello una parte de textos <<positivistas>> (por ejemplo lo relativo a <<las edades de la vida>>), el ritual de 1938 multiplica las opciones facultativas y los comentarios históricos sugestivos.

Es así, un paso hacia delante, después del pasaje en el Gabinete de Reflexión mas consistente, y la presentación facultativa de viajes implicando las <<purificaciones>> y las <<pruebas>>, las llamadas relativas a la remisión de los metales o a la preparación vestimentaria en el siglo XVIII, a la reintroducción del cáliz de la amargura y a las Constituciones de Anderson de 1723. Luego sigue la recepción definitiva, que comienza por una promesa y la prestación de la Promesa, la que será enseguida firmada. Las últimas etapas se abren sobre la recepción de la Luz, sigue la cremación del testamento y concluye después de la presentación de las decoraciones y de una instrucción, de una batería de reconocimiento. Un trozo de Arquitectura del Hermano Orador es el que cierra la ceremonia.

Nos encontramos en presencia de un ritual bien estructurado pero que por ahora creemos indeciso, pues no quiere y no puede imponer ni tratar las cuestiones bruscamente. Rico en bellas fórmulas (<<Es un hombre libre y de buenas costumbres, que pide ser admitido entre nosotros>>… <<Hombre para llegar a ser un perfecto Masón…>> y por tanto aun con pesadas digresiones que no se han osado expurgar. Por otra parte, pocas logias tuvieron materialmente tiempo, pues estamos en la antesala de la segunda Guerra Mundial, de habituarse a esta herramienta.
El Ritual es rápidamente impreso de nuevo en 1946, siendo idéntico en un estilo de edición sobria.

El ritual de 1933-1946 había aportado una reorientación decisiva, pero quedaba sobre muchos puntos a medio camino. Sin embargo, la dinámica de antes de la guerra se afirma después de la Liberación. Los resultados son los mismos y la espera de los jóvenes Hermanos se hace más nítida, la fusión con la G. L. F:. embarrancada durante mucho tiempo y el contexto internacional es lo que lleva, en ese momento más que nunca a presentar un G. O. D. F. respetuoso de los usos tradicionales. La G. C. D. R., que Arthur Groussier pasa por alto hasta el fin de su sombra, ve llegar los hombres de genio y de la inteligencia como Joannis Corneloup o Francis Viaud. Todo crece, ahora que las primeras bases de la reconstrucción de la Obediencia están comprometidas, va poner otra vez la mano sobre un nuevo proceso de compromiso.

La nueva versión del rito <<Groussier>> (obra colectiva pero a la que hará un último aporte hasta el final bajo su voluntad o sus arbitrajes) es puesta a punto en 1953 por el Gran Maestro Paul Chevallier y es adoptada en 1954 por el Consejo de la Orden (siendo el ponente Pierre Isnard). Arthur Groussier, ciego y debilitado, pero intelectualmente lúcido, pudo considerar que una parte esencial de su obra continuaría viva después de él en este rito con de su nombre.

Los retoques aportados en 1955 se inspiran lógicamente en su pensamiento, concerniente en particular a las Constituciones de Anderson, y es a partir de sus posiciones de antes de la guerra o de su deseo más y más claro, en el último cuarto de su vida, de una relativa espiritualización de los usos. Integran sin embargo aun así otras consideraciones. Relevando entre otras, el deseo de hacer aparecer el Artículo primero de la Constitución en buen lugar. O el hecho de dar más peso al Cierre de los trabajos.

En este último caso, se tiene el honor de un pasaje del texto de 1922, siempre en uso, que, constata que la piedra bruta está apenas desbrozada y que la hora del descanso no ha llegado, llama a continuar las verdades adquiridas y a hacer amar la Orden por el ejemplo de nuestras cualidades.

También se busca, en esta versión de 1955, dar un relieve a las pruebas de iniciación, en particular por la introducción de nuevas pruebas y una consagración en forma de armadura.
En fin, la Apertura de los trabajos presentan a partir de ese momento el hecho de Recordar los principios capitales del Grand Orient de France, siempre en uso, que se reclama en las Constituciones de Anderson y de su vocación de fundar el <<Centro de la Unión>>.
Por lo que se refiere a las pruebas, se trata de aligerar y de clarificar las cosas, suprimiendo los dispositivos facultativos, para dar más solemnidad y, al mismo tiempo, insistir sobre <<nuevos>> aspectos tradicionales: <<últimas reflexiones>> mas concisas, tiempo de elevación del espíritu hacia el <<ideal de perfección>>, primera <<Promesa>>, viajes y purificaciones acompañadas de efectos sonoros y de obstáculos.

Aparece facultativamente, la Prueba de sangre, la imposición de la Marca indeleble y la ceremonia de la <<pequeña luz y la escena del perjurio>> antes de la Promesa. Estas últimas prácticas apenas sí se impusieron, paradójicamente se usó en otros Ritos. Subrayamos aún la importancia acordada a la presentación de <<Objetos simbólicos>>, Escuadra, Compás, Espada y Libro, este último buscando dar cierta compatibilidad con el Volumen de la Ley Sagrada en uso en otros lugares (evoca la Biblia, y el Corán como obras de sabios).

En fin, como resultado de una consagración donde el recipiendario es claramente recibido y constituido por la espada, sigue la entrega de decoraciones y la quema del testamento. Después la instrucción, que permite verificar que las palabras, signos y toques han sido <<justos y perfectos>>, y la batería de reconocimiento, la ceremonia se acaba con el discurso de bienvenida del Orador.
Los problemas surgen en los mismos términos en que conciernen a los otros dos grados, pero sobre una forma mas atenuada y en términos diferentes. El segundo grado, apenas y mal retocado, como inacabado – o dudoso sobre su propia naturaleza-, con sus toques, su ausencia de texto o ritmo fuerte, apto a conferirle el grado de Compañero en pleno ejercicio.

En cuanto al grado de Maestro, que permanecía más inacabado se establece su contenido después del siglo XVIII. Son las logias de entonces, y de hoy día, las que dan mas o menos relieve, a menudo según los viejos hábitos transmitidos. Sin embargo, el apego que suscitó, poco a poco cayó a lo largo siglo. Bien porque las pistas abiertas en 1932 y 1933 no fueron explotadas y estos grados no suscitaron mas que las tenidas regulares que preconizaban antes de la guerra.

Después, en la prolongación del movimiento inicial, en la continuidad de una tradición que siempre ha vivido la diversidad, han brotado otras ramas: 1955 es también la fecha de creación de la logia Du Devoir et de la Raison [ii]7, que se reivindica plenamente del rito practicado en el siglo XVIII. Posteriormente, otras han querido igualmente <<reencontrar>> los grados después de la Maestría. En definitiva, era más o menos la prolongación de un mismo movimiento.

De este modo Arthur Groussier dejó su nombre en una apuesta en forma del Rito que ha demostrado ser muy feliz al menos para el-85% de las logias <<francesas>> del G. O. D. F. que lo practican hoy día- y que lo han salvado sin duda, aunque Arthur Groussier no ha usurpado lo que no ha reivindicado. Lo tiene todo naturalmente, después de su muerte, deja la firma del constructor[iii]. El está presente en dos etapas, en 1938 y en 1955, resultado de ello muchas causas, es una obra colectiva bajo la autoridad de un Maestro de Obras, y progresivamente la designación de Rito Groussier se irá imponiendo.
Como evidencia, este homenaje a aquel cuya inteligencia había recogido su naturaleza profunda, cuya estatura y voluntad habían jugado un rol decisivo.

▲ Ludovic Marcos

[i] Oswald Wirth (1860-1943) funcionario, autor de muchas obras sobre simbolismo (cf. René Le Moal y Georges Lerbet, La Francmasonería, una búsqueda filosófica y espiritual del conocimiento, pp. 65-66 y 77-80, Armand Colin, 2005

1. Sobre el nacimiento lleno de acontecimientos de este Rito y las formaciones y conventos, que de el se derivan, cf. Yves Hivert-Messeca in Encyclopédie de la Franc-Masoneríe, La Pochothèque, París, 2000. Una cincuentena de logias del Grande Orient de France practican este Rito.
[ii] Sobre esta Logia y la acción de su fundador, René Guilly, cf. La Chaine d’Union N° 37, julio 2006
[iii] Como se dice << un factor de piano>>.

Trabajo de traducción   y corrección de Lila Lorenzo  y Víctor Guerra.

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