martes, 19 de marzo de 2013

EL GADU EN LA TRADICIÓN MASÓNICA FRANCESA. PROBLEMAS HISTÓRICOS Y MALENTENDIDOS

 
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Ya que hemos empezado con la serie sobre sobre el Gran Arquitecto del Universo (GADU)  y la reflexión que  realizaba el Hermano belga Jean van Win acerca del Gran Arquitecto de Universo en el Rito Francés,  hoy rescato este viejo trabajo de otro interesante Hermano Roger Dachez, que nos plantea de forma abierta una clara reflexión con respecto a la figura del  GADU y sus presencia en el corpus masónico francés, y los problemas de entendimiento y malentendidos que ha habido y que sirven de referencia para el trabajo sobre el Rito Moderno.

VG

Roger  Dachez:
Ante todo, quiero agradecer por su especial invitación a formar parte en esta reunión de la Cornerstone Society, como un estudioso de la masonería- pues parece que así soy considerado con cierta indulgencia por algunas personas- así entonces, como un estudioso de la masonería, me es conocido el interés por los trabajos de esta Sociedad.

Y sinceramente me siento muy honrado en estar aquí hoy.

Hace veinte años, cuando fui introducido en la investigación masónica por mi maestro, y Hermano René Guilly- un muy respetado estudioso bajo el seudónimo de “Rene Desaguliers”- que me dijo que siendo británico el origen de la francmasonería, no podría comprenderse algo acerca del Arte Real sin un conocimiento suficiente de la historia y la cultura británica y también del carácter británico-algo usualmente muy extraño para un Francés!

No me fue muy difícil aceptar este pre-rrequisito, pues siendo normanda mi abuela, desde muy pequeño estaba convencido que mis ancestros habían tomado parte en la batalla de Hastings!

Ahora en serio:

Durante diez años, pase mucho tiempo con Robert Gould, Janmes Hugham, Herbert Poole, Harry Carr, Colyn Dyer, Eric Ward y Neville Barker Cryer- o mas precisamente con sus libros- y tuve un gran placer y satisfacción intelectual al descubrir a Elias Ashmole, Randle Holme, Robert Plot y, después, a James Anderson y Jean Thóphile Desaguliers- déjenme llamarlos por su nombre francés- los “Antiguos y Modernos” William Preston y …. Todos los demás ¡.

Del estudio de todos esos documentos, saqué la mayor conclusión- o al menos la que me pareció de mayor importancia y significado para un estudioso francés de la masonería: la Francmasonería Británica no solo era fascinante, sino fundamentalmente… Británica!. No es una chanza, sino realmente la clave mas fundamental para entender como se fue desenvolviendo la Francmasonería en el tiempo.

Y no lo digo que por estar hoy en Inglaterra, hablando ante un auditorio inglés, quiera hacer olvidar al auditorio que los franceses no son gente seria….

El punto inicial de mi reflexión es que la francmasonería, cuando se instaló en Europa continental y especialmente en Francia, aproximadamente por los 1720s, lo hizo por accidente.

No estaba en el esquema normal o cotidiano de las cosas, no era una cuestión planeada. El primer francmasón en Francia, inglés, escocés o irlandés no había decidido cruzar el Canal por si mismo, sino que lo hizo bajo presión de las razones políticas y religiosas bien conocidas y habidas en su país de origen.
Y aún después de que las primeras logias se hubieron establecido en París, sabemos que Derwentwater se oponía a la admisión de miembros franceses.

Desafortunadamente – o por la gracia de Dios, ¿Quién sabe? – unos pocos años después los Hermanos franceses eran ya mayoría en las logias francesas: algo aparentemente normal pero absolutamente inesperado.

Debo insistir en este punto que es el central de mi hipótesis: la primera Francmasonería, la Masonería de la Primera Gran Logia, no era universal en el sentido amplio del término: era “ localmente” universal.
“Universal” en Gran Bretaña donde fue entre otras cosas, una repuesta social e intelectual a lo problemas religiosos y políticos del país. Pero que fue transferida a Francia que era una nación totalmente distinta, en especial desde un punto de vista político y religioso.

Durante la Era de la Razón, la Era de las Luces, la francmasonería francesa realmente vivía en una continua ambigüedad. Ambigüedad ante todo a su estatus oficial.

El Gran Maestre por cerca de treinta años, el Conde de Clermont, era un miembro prominente de la Familia Real, y su sucesor en 1771 fue el Duque de Orleáns, oficialmente “ El Primer Príncipe de Sangre Real…”, pero durante todo ese tiempo, la francmasonería no tenía derecho legal a existir, y jamás tuvo durante esa época un reconocimiento oficial de sus autoridades. Más aún, había sido condenada y prohibida por el papa, por primera vez en 1738 y de nuevo en 1751.

Es verdad que las bulas papales jamás tuvieron fuerza de ley en Francia, porque el Rey- apoyado por la Iglesia Francesa- se mantenía celosamente en su poder absoluto, aunque fuera un “Rey Muy Cristiano” y la fidelidad al trono de la Iglesia Católica le proveyera de la mayor parte de su legitimidad.

Así, después de la Revolución Francesa de 1789 y la caída del primer Imperio en 1815, cuando la dinastía Borbónica fue restaurada, la francmasonería fue gradualmente considerada por las autoridades y en especial por la derecha- ala de la sociedad francesa, como un nido de radicales- o al menos hombres progresivos y peligrosos- tanto en política como en religión.

En el transcurso del siglo 19, para aquel que tuviera en gran aprecio los ideales de tolerancia, libertad de conciencia y fraternidad universal, la francmasonería era el único sitio en Francia donde podía ponerlos en práctica y para finales de siglo, involucrarse en la política. La vieja monarquía francesa tomó el camino abierto durante décadas y mucho antes por la inglesa; y por tanto la francmasonería francesa se desarrolló de una forma diferente. Por supuesto no podemos asegurar que fue la mejor, pues un historiador no es un novelista…..

El malentendido fundamental entre la francmasonería británica y francesa, desde aquel tiempo, no es puramente masónico sino originado por las muchas diferencias entre nuestros los dos países, en cultura y civilización.

Si intentamos comprender esto por cada uno de nosotros, cada uno por su lado- abordando la naturaleza precisa de esas diferencias seremos capaces de evaluar mejor la verdadera distancia entre las dos variantes de francmasonería que existe hoy a ambos lados del Canal, y probablemente llegaremos a la conclusión de que la realidad es verdaderamente distinta de lo todo lo que se ha dicho por años, o por lo menos mucho mas compleja.

Quiero brevemente tratar de desentrañar algo que infortunadamente sigue surgiendo, es la cuestión del GADU, que ilustrará perfectamente el problema.

Francia es un antiguo país católico- no de esa “primitiva religión católica” a que se refiere el primer Libro de las Constituciones compilado en 1723, por supuesto: Francia fue la primera gran nación enteramente dedicada a la Iglesia Católica Romana- en el siglo 19 un prelado Romano la denominó “ Hija predilecta de la Iglesia”.

Esto fue cierto desde el bautismo de Clodoveo en el siglo quinto hasta la Revolución Francesa de 1789; y permanece cierto aun en el siglo 19, aún cuando otras revoluciones fueron con frecuencia hostiles a la Iglesia; aun después de la separación de la Iglesia y el Estado; y sigue siéndolo hoy en día, pero en un sentido especial: es cierto que nuestra nación es la más antigua en el orbe católico, a pesar de que el acuerdo a recientes opiniones las encuestas ( Le Monde des Religions, enero de 2007), solo el 51% de los franceses se consideran a sí mismos como católicos, y solo el 15% concurre a una iglesia al menos una vez al mes.

Pero, mas impresionante y típicamente francés: es que el 50% y no mas de los católicos franceses cree en Dios y el 80% de los restantes ve a Dios como una fuerza, no un ser personal, el 60% cree en la resurrección de Cristo y el 40% en la naturaleza trinitaria de Dios.

Finalmente, de todos ellos, un 60% cree en la virginidad de María…..

¿Cuáles eran las verdaderas opiniones religiosas de los católicos franceses del pasado?

No podemos saberlo pero sí sospecho que no eran diferentes a las de la actualidad. La única diferencia fue que antes de la Revolución Francesa estaba prohibido declararse a uno mismo como librepensador, y que en 1776- no en la Edad media!, un joven aristócrata, el Caballero de la Barre, fue quemado vivo porque rehusó descubrirse la cabeza al paso de una procesión religiosa.

La cultura francesa, la arquitectura, la estructura social, las instituciones políticas han sido profundamente influenciadas por la Iglesia desde los mismos comienzos de Francia. La Iglesia era uno de los principales soportes del Rey, pero a cambio era la única religión admitida.

Recuérdese la trágica Revocación del Edicto de nantes en 1685 por el Rey Luis XIV: entonces todos los ministros protestantes fueron conminados a abandonar el reino y todos los creyentes en la Fe Reformada compelidos a convertirse al catolicismo.

Los hijos de los ministros por dbajo la edad de 15 años fueron obligados a permanecer en Francia, separados cruelmente de sus padres con el propósito de ser educados en familias católicas.

Uno de ellos pudo escapar oculto en un tonel: su nombre era Jean Theophile Desaguliers….

Sabían ustedes que en 1877, cuando el GODF (el Gran Oriente de Francia) decidió eliminar de sus Constituciones, no la mención del GADU- no – sino la compulsiva “creencia en Dios y en la inmortalidad del alma”, el Gran Maestre- que en ese tiempo se denominaba “Presidente del Consejo de la Orden”- Frederic Desmons era un ministro Protestante.

¿Es realmente sorprendente esto? No creo que lo sea.

Por alguna curiosa razón que ustedes probablemente puedan comprender, porqué aún para un ministro protestante en Francia, el significado de la palabra “Dios” era cátolico!

Esto demuestra el poder de la Iglesia, la sumisión a la misma, el rechazo a la libertad de conciencia en materia religiosa. Siglos de dominación intelectual y, también con frecuencia, de persecución en el nombre de…”Dios”!

¿Pueden ustedes imaginárselo? .

Aun en nuestros días el 50% de los así llamados católicos franceses no creen realmente en Dios pero no lo pueden admitir públicamente, y en verdad no podrían ser considerados católicos!

Déjenme recordar les que en 1877 ni el GODF ni ninguna otra Gran Logia en Francia había suprimido la mención del GADU. Por supuesto probablemente saben que hoy día en la mayoría de las logias del GODF no se hace referencia al Gran Arquitecto, pero que la gran mayoría de los francmasones franceses - incluyendo muchos miembros del Gran Oriente- quizás el 80% de ellos, cuando se abren o cierran sus logias, invocan al Gran Arquitecto.

Así, la pregunta final es: ¡Cuál es la dificultad especial para que un francmasón francés declare que el GADU es Dios?

No es porque sean francmasones especiales, malos o buenos. Sino, y solo por eso, porque son Franceses Y francmasones. (Nota del T. En el original AND con mayúsculas).

Y tienen que soportar interiormente la tradición masónica tanto como la historia francesa intelectual.

Y una cuestión adicional: ¿Porqué es tan dificultoso para un inglés comprender eso?

Puedo sugerir que las dos preguntas tienen una respuesta común y que intentar clarificar este asunto es también una tarea en común para los estudiosos masónicos, franceses e ingleses.

Por unos pocos minutos traten de entrar en la mente francesa. Sí, sé que es una complicación y que puede ser peligrosa, pero pienso que tal experiencia puede ser interesante para ustedes.

Imaginen que, desde su primera infancia hubieran sido educados en un país católico donde, en cada pueblo la iglesia, amada con frecuencia, y fuera solo la católica, y donde el 15 de agosto la Fiesta de Asunción de la Virgen sea un día festivo para la República e imaginen al mismo tiempo que un siglo atrás la Iglesia y el Estado fueron separados.

Imaginen que no hay lugar oficial para la religión en el Estado, y que aun así cada año se celebra una Misa por el comienzo de las sesiones parlamentarias; ningún lugar oficial para la religión en las escuelas pero un capellán para el catecismo en la mayoría de ellas. Un país donde hay una palabra mágica: “ laicidad”, considerada como uno de los pilares de la República, pero una palabra francesa prácticamente imposible de traducir a otro lenguaje, especialmente al inglés; una palabra que no significa libertad para todas las religiones, ni lo contrario, sino algo entre las dos. Imaginen todo eso: no están en el País de las Maravillas de Alicia o en un mundo esquizofrénico, están en Francia.

Un país donde la preocupación mas importante de todos es tener una opinión acerca de todo y donde hay alguien que se opone a los que están de acuerdo y de acuerdo cuando hay alguien que se opone; un país donde la filosofía se enseña en las escuelas.

Un país, finalmente, donde el 50% de los católicos no cree en Dios sin problema.
Y ahora volvamos a los francmasones franceses. ¿Piensas ustedes que vienen de la luna?
No, ellos vienen de un viejo país donde las palabras son como juguetes y uno de los placeres de la vida es jugar con ellas.

No al modo de un gato con una pelota de lana, sino como un gato con un ratón; porque ese juego es aparentemente vano o cruel, pero es muy serio. Es el juego de la vida.

Para los francmasones franceses, la masonería no solo es una sociedad fraternal donde se pueden hacer buenos amigos y ejercitar la caridad hacia la gente en desgracia.

Para ellos ser un miembro del oficio no solo es un signo de respetabilidad social o una clase de estado religioso. Por supuesto que para algunos de ellos la francmasonería puede ser alguna de esas cosas, pero fundamentalmente la francmasonería es un compromiso intelectual.

Por esto, para ellos, el GADU no puede ser “simplemente” Dios; porque “Dios” no es una simple palabra o no es tan simple como una palabra. Para la mayoría de ellos, otra vez, hay una “piedra de toque” moral, intelectual y espiritual en la construcción masónica y la llaman GADU..

Y ahora.. les expongo mi sueño.

¡Será posible para los francmasones de ambos lados del Canal, olvidar cada uno su estrecha y limitada visión del otro?

Para muchos francmasones franceses, una logia inglesa es la fachada de una iglesia parroquial a veces oscura, seca y aburrida. Y sabemos que no es cierto.

Así que cuando alguien les diga que una logia francesa es la fachada de un partido político o de una sociedad de radicales librepensadores, no les crean.

Tengo un sueño: Mi sueño es que todos los francmasones puedan construir el Centro de Unión, no porque sean similares en todos los aspectos- no lo son por supuesto- sino precisamente porque todos son imperfectos seres humanos, compartiendo una naturaleza – la humanidad- y un sentimiento- esperanza.
Así, Hermanos, tengamos tal esperanza, juntos.

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Título original:  THE GREAT ARCHITECT OF THE UNIVERSE IN THE FRENCH MASONIC TRADITION :  HISTORICAL PROBLEMS AND MISUNDERSTANDINGS
The Cornerstone Society Northern Conference, Salford Greater Manchester
10th November 2007

Roger DACHEZ©
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©Traducción libre: Saul Apolinaire. La Plata, Argentina, diciembre de 2010.