domingo, 1 de septiembre de 2013

LA ESTRICTA OBSERVANCIA y EL RECTIFICADO (1ª Entrega)


De nuevo comienzo  la aventura de este blog, tras el lapsus vacacional, y lo hago convencido de seguir en la brecha con este blog   que nació con vocación de ir dando a conocer a los propios masones  su historia  y  con  el interés en conformar una mejor formación sobre todo, en lo que concierne al rito Moderno o Francés.

Para ello,  y a diferencia de otros que parecen tener que estar motivados por lo que se publica aquí o allá  para funcionar y por tanto lo  hacen  a golpe de artículo justificativo  o de ataque, según convenga;  este blog tiene otra misión distinta,  y  ser vanguardia en los trabajos sobre Rito Moderno o Francés, y hasta  creo que lo he ido logrando en base al trabajo personal, eso está claro, pero también en esa labor cuentan  las aportaciones de Hermanos  como Joaquim Villalta y Saúl Apolinaire, y por supuesto los propios autores, que como en este caso traducimos bajo sus permisos.

En el aporte que hago  el Hermano Saúl Apolinaire  en base a mi petición  ha traducido al castellano este trabajo de Pierre Noël,( Médico y profesor de la Universidad de Bélgica,   es a su vez  un activo masón que ha practicado  varios ritos)  y en este caso ha trabajado  sobre  un tema que a mi  me ha llamado siempre la atención que es la Estricta Observancia, y el papel que ella juega dentro del nacimiento del Rito Moderno, sus clonaciones, apariencias y semejanzas, y la aparición de diversos personajes que de forma transversal cruzan a lo largo de muchas historias y desarrollos rituales.

Para comprender pues la Estricta Observancia y sus contornos les dejo con esta primera entrega de unas 12  paginas,  a las cuales seguirán otras que iré entregando cada 20 dias aproximadamente

Espero que les satisfaga y espero pues sus opiniones:

De la Estricta Observancia al Rito Escocés Rectificado.
por Pierre Noël y traducción de Saul Apolinaire.
………………………………………………………
El Rito Escocés Rectificado ocupa un lugar singular en la masonería contemporánea. Practicado en Suiza, Francia y Bélgica, es con frecuencia objeto de polémicos apasionamientos ; algunos lo ven como la forma mas pura de la iniciación masónica, en tanto que para otros es un vástago bastardo y hasta degenerado de la masonería clásica.
La piedra de toque de ese debate es el cristianismo, verdadero o supuesto, que impregna al Rito con un  « antiguo régimen », a veces calificado por sus detractores como «  cripto católico ».

Es cierto que la atmósfera es mas religiosa, sino mas mística, pero, ¿eso es suficiente como para justificar el anatema y la marginalización?.

Muchas veces tales actitudes provienen de masones, por otra parte sinceros, que del Rectificado no tienen más que un conocimiento lejano basado más sobre rumores que sobre alguna experiencia personal. El asunto es lamentable puesto que el Rectificado presenta la inestimable ventaja de ser fácilmente accesible al análisis desde que las intenciones de sus fundadores nos son conocidas por los innumerables documentos y exégesis que han dejado aunque es cierto que el carácter, a veces arcaico, de sus rituales puede sorprender.

Hay que entender que la supervivencia de formas de apariencia obsoleta resulta ante todo de la extinción casi total del Rito en el siglo XIX y de su inesperado renacimiento en el nuestro. Lo primero le permitió escapar a las reformas de que fueron objeto los demás Ritos, Francés o Escocés, reformas condicionadas por las luchas políticas y religiosas de la época, las cuales le dieron a la francmasonería un aspecto que no hubieran reconocido ni los pastores británicos de los orígenes ni los masones lyoneses de 1778.

Lo segundo nos los devolvió (casi) inalterado, tal como fue imaginado en la confluencia del Ródano y el Saona entre 1778 y 1809.

Si el Rito aparece hoy día como incongruente y hasta escandaloso, ¿ no será justamente a causa de esa fidelidad a una cierta imagen de la masonería de la que nuestros contemporáneos apenas tienen conciencia?.

El trabajo que sigue no tiene otra ambición que el de una presentación breve de la cronología y de la evolución de los rituales “ simbólicos” de ese Rito, con frecuencia denunciado. No se trata de una exégesis, y menos aún de una exposición sistemática de su doctrina, tarea de mas envergadura a la cual me arriesgué en cierta ocasión ( G.Verval, 1987), sino sobretodo de aclarar un paisaje bastante confuso donde se mezclan hechos y leyendas que cada cual utiliza a su gusto.

Tal como fue concebido, el Rito Escocés Rectificado debía incluir tres etapas sucesivas, concéntricas diría J.F. Var, compuesta por los grados simbólicos, una Orden Interior caballeresca y aquella ( grande) donde se Profesa. En la actualidad solo se han hecho efectivas las dos primeras. La tercera, a falta de algo mejor, trata de la erudición personal gracias a la publicación de los textos fundadores del “Santo Orden”, como sus turiferarios gustan denominar, erróneamente, a la Profesión, pero aquí solo me ocuparé de los grados simbólicos.

Esos grados son cuatro: el de Aprendiz, Compañero y Maestro, que después es seguido del “Maestro Escocés de San Andrés”. En el siglo XVIII esos cuatro grados estaban regidos por un Directorio Escocés cuyos poderes fueron definidos en Lyon en 1778. No se ve nada sorprendente en esto.

En la misma época, la Gran Logia inglesa llamada de los “Antiguos ejercía su autoridad sobre cuatro grados, el último de los cuales era el de “Royal Arch”.

Hoy en día no es así. Los tres primeros grados rectificados dependen exclusivamente de la autoridad de las Grandes Logias y excepto el de “Maestro Escocés” se confieren en las “ logias de San Andrés” dependiendo de los Directorios Escoceses, término que “ en el simbolismo” designa a los Grandes Prioratos de la Orden, Benefactores de los Caballeros Masones de la Ciudad Santa.

Esta dicotomía es condición de “regularidad” en el sentido que ha tomado esa palabra durante los primeros decenios de ese siglo y nadie desea cuestionarla.

I. Jean Baptiste Willermoz y la masonería lyonesa.
1. Introducción de la Estricta Observancia en Lyon.

Este lionés de excepcional longevidad (1730-1824), fabricante de estampados de tela y comisionado en sedas, fue sin duda el padre del Rectificado. Iniciado en 1750 en una logia olvidada se convirtió en su Venerable en 1752 (A.Joly, 1938, p.5). Fundador en 1756 de la “Parfaite Amitié” constituida por la Gran Logia de Francia, llevó el primer mallete hasta 1762 y además contribuyó a la fundación de la Gran Logia de Maestros Regulares de Lyon (1760), mas tarde Logia Madre de Lyon. Debía, escribió mas tarde: “- ser Caballero de Oriente para ser admitido” (en Steel-Maret, 1893, pp.147-153).

Esa Gran Logia ¿no estaría encargada “ a ejemplo de la de Paris..,de vigilar el mantenimiento de la disciplina de las logias, de establecer la coherencia de los grados simbólicos incluyendo al Caballero de Oriente?.

Oficialmente practicaba siete grados: además de los tres primeros, los de Maestro Elegido, Maestro Perfecto, Maestro Escocés y Caballero de Oriente. A esto no se limitaban los conocimientos de Willermoz que en la época no cesaba de coleccionar grados, decoraciones y rituales.

En una carta dirigida a Chaillon de Jonville el 2 de marzo de 1763, sustituto general del Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, coloca tres títulos a continuación de su firma: Maestro Escocés, G(ran)A(rquitecto), R(oyal) Arch, Caballero de Oriente, de Occidente, del Sol, del Aguila Negra, R(osa) C (ruz), G.I.G.E.Ch.K. ( o sea Gran Inspector, Gran Elegido, Caballero Kadosh) (Reproducido en facsímil en Renaissance Traditionnelle, 1992, 89: 31).(1)

Los grados superiores al de Caballero de Oriente se practicaban en un Capítulo de Caballeros del Aguila Negra fundado en 1763 o 1765 y presidido por el propio hermano de Willermoz, Pierre-Jacques, médico, alquimista, espíritu curioso y muy adelantado a su tiempo (A.Joly, 1938, p.15). Ese capítulo muy cerrado bien pudo vivir la creación del grado de Rose- Croix cuyo éxito no puede desmentirse.
Al inicio de su carrera Willermoz y sus más cercanos practicarían esa masonería que mas tarde se dio en llamar del “Rito Frances”, pero jamás pudo satisfacerle por completo.

Willermoz estaba íntimamente convencido que la masonería debía recelar de esos conocimientos “sublimes” para satisfacer un sistema tan rudimentario como decepcionante a sus ojos.

Buscó en las logias clásicas esas “verdades esenciales” que se presentaban baJo la cubierta de alegorías masónicas heredadas de los especulativos británicos y creyó encontrarlas en 1767 en la Orden de los “Caballeros Elegidos Coen del Universo” del teósofo Martínez de Pasqually.

Recibido en 1768 al grado último de Reau-Croix, creó en Lyon un “Tribunal” de Elegidos Coens, reservado a sus íntimos en que se consagró con fervor, aunque sin un gran éxito asegurado, a las experiencias teúrgicas prescriptas por el “Gran Soberano” de la Orden, Don Martínez.

Decepcionado, tal vez por los “Espíritus Intermediarios” que se le negaban, desamparado por la partida de su Maestro que, en 1772 abandona Francia para no volver más (2), Willermoz escucha a otras sirenas sin olvidar la enseñanza del desaparecido (de 1774 a 1776, los Elegidos Coens lioneses continuarán reuniéndose asiduamente, lo que está atestiguado en sus “conferencias” editadas por A. Faivre en 1975 en ediciones Baucens, Braine-le Comte).

En 1772, los corresponsales de Estrasburgo le informarán de la existencia mas allá del Rin, de una forma nueva de masonería, caracterizada por su bello orden y la seriedad de sus “conocimientos”, la Estricta Observancia o mas exactamente “La Orden superior de los Caballeros del Templo Sagrado de Jerusalem”.

Fundada en 1751 por el barón (FreiHerr) Charles-Gotthel von Hund ( 1722-1776), enseñaba que la francmasonería no era mas que la perpetuación de la Orden del Temple, abolida en 1312 por el papa Clemente V por orden del rey de Francia Felipe IV, “ el bello”.

Dirigida por los misteriosos “Superiores Desconocidos” de los que von Hundt solo era el mandatario, no aspiraba a menos que el restablecimiento de la Orden difunta y la recuperación de sus bienes materiales.

Los amigos de von Hundt pretenderían mas tarde que él había sido admitido a la Orden en París, en 1743, por un misterioso caballero “de la pluma roja”, dando a entender que era un familiar de Carlos Eduardo Estuardo, hijo del pretendiente a la corona de Inglaterra y de Escocia (3). (A. Bernheim, 1998).

Había recibido una patente de Gran Maestre Provincial de la que se sirvió para introducir la Orden en Alemania. Aunque los Superiores Desconocidos eran perfectamente imaginarios, esa patente existe en efecto. Conservada en los archivos de la Gran Logia de Dinamarca, está redactada en un lenguaje cifrado del que jamás se tuvo la clave.

Todo eso, hay que decirlo, no fue conocido de Willermoz hasta mucho mas adelante, cuando ya había evaluado las fallas del sistema alemán.

En 1772 entonces, Willermoz solicita su admisión al seno de la Estricta Observancia en una carta dirigida a von Hundt fechada con fecha de 14 a 18 de diciembre (en Steel-Maret, 1893. Pp.147-153).
Fue respondida el 18 de marzo de 1773 y la reenvía al barón de Weiler, su emisario encargado de implantar la Orden en Francia.

La correspondencia intercambiada muestra una confusión: el lionés hablaba del objeto oculto de la masonería que no podía tratarse mas que de cuestiones esenciales, el alemán no veía mas que la restauración de la Orden del Temple.

No obstante tal incomprensión fundamental ( o quizás a causa de ella), las negociaciones no pasarán sin algunas dificultades suscitadas por la desconfianza de los hermanos lioneses de la Gran Logia de Maestros Regulares que Willermoz apenas había convencido.( A.Joly, 1938, pp.47-50).

Todo termino por asentarse y Weiler que ya había establecido en Estrasburgo el Directorio Escocés de la V provincia Templaria, llamada de Borgoña (octubre de 1773), pudo inaugurar el de la II Provincia llamada de Auvernia, en Lyon el 21 de julio de 1774, y en el mismo año el de la III Provincia llamada de Occitania en Bordeux ( A. Joly, 1938, p.63).

Armados Caballeros por Weiler el 11 y 13 de agosto, Willermoz y sus discípulos habían prestado juramento de obediencia al barón von Hundt y al duque de Brunswick-Lünebourg, “ Superior Magnus Ordinis” desde que el Convento de Kohlo ( junio de 1772) había reconocido la inutilidad de las pretensiones de von Hundt, cosa que ignoraban los lioneses. A cambio recibieron su nombre de Orden (Eques ab Eremo, para Willermoz) y los cuadernos de los rituales alemanes.

No es difícil imaginar su decepción. Lejos de ser un golpe de suerte, esos rituales no diferían mucho de aquellos que conocían los franceses. En cuanto a la “supervivencia” templaria, Willermoz conoció al fin la inanidad de esa quimera, amorosamente cultivada por algunos después que Ramsay en un célebre discurso había tribuido a los Caballeros Cruzados la paternidad. De ellos a los templarios no había más que un paso que los émulos del Caballero de Saint-Lazare franquearon rápidamente.

El lyonés no ignoraba nada de esa fábula enseñada en los grados de “Comendador del Temple” o de “caballero Templario” practicados en el capítulo de su hermano (A. Joly, 1838, p.15).

¿No sería esa la justificación del Kadosh que había llegado a conocer en 1762 y del que desconfiaba desde entonces? (cf. La carta de Meunier de Précourt del 29 de abril de 1762, en Steel-Maret, 1893, pp.79-80).

Escaldado puede ser, pero serio como siempre lo fue, Willermoz se puso al trabajo decidido a hacer de la capital de las Galias el faro de la masonería templaria.

Un año mas tarde, el Convento de Brunswick ( 26 de mayo al 6 de julio de 1775) ratifica la “ restauración” de las Provincias francesas y los “Reglamentos generales” de la Orden fueron expedidos a la V Provincia. Estipulaban lo que sigue:

-“ La Orden interior, velada bajo el título de Directorio Escocés ( estaba) compuesta de tres grados como parte de ella de los cuales el último es el complemento, a saber: El de Escocés Verde que comenzó a desarrollar los símbolos, pero por el cual la orden no se compromete en su avance del que es admitido y puede quedar allí toda su vida… 2. El de Novicio… 3. El grado de Caballero… se denomina Profesante a los que hacen allì su última profesiòn; esta profesión no es un grado que aumente los conocimientos sino un acto libre y únicamente de voluntad del que lo hace y por el cual se compromete irrevocablemente hacia la Orden ( citado por J.F. Var, 1991, pp-49-50).
El último grado se dividía en seis clases según la condición social del impetrante (Eques, socius, armiger, clerc, servant y valet de armes),( Caballero, asociado, escudero, secretario, sirviente y guardia de corps) distinciones mundanas que no impedían que los “ conocimientos” de la Orden fueran comunicados a todos (salvo a los servants de armes).

Por todas esas razones dictadas, sin duda, por los usos locales, Weiler había concedido en 1773 a los estraburguenses el derecho de acumular los altos grados franceses con los de la Orden Interior, constituyendo así una clase intermediaria que fue evocada por el capítulo de Auvernia , en Lyon, en su sesión del 23 de julio de 1774:

“… se leen paralelamente los otros dos grados de Gran Escocés Rojo y de Caballero del Águila, llamado de Rosacruz: han sido propuestos para la segunda clase intermedia como de la V provincia ( 3* protocolo de la Provincia de Auvernia).

La escala de grados adoptada en Estrasburgo difería de la que estaba en uso en Alemania por esa “segunda clase” intermedia entre lo simbólico y lo interior , siendo:
1ª. clase. Aprendiz, Compañero, Maestro.
2ª. clase. Escocés Rojo, Rosacruz.
3ª. clase. Escocés verde, Novicio, Caballero (A. Joly, 1938, pp. 66-67).

Los lioneses no se pronunciarán por la puesta en aplicación de ese sistema y lo reenviarán mas tarde “ al exámen y la decisiòn de los grados que componen la segunda clase”.

Al principio se adhirieron a la posición estraburguesa, como lo atestigua la “Petit memoire d´instruction” enviada el año siguiente al H.Bruyzet encargado por el capítulo de Aubernia de extender por las logias de Francia la reforma germánica.

Se precisaba que las logias deseosas se agregasen al nuevo sistema "podrían obtener del Directorio el permido de conferir ( los grados de la clase intermedia)…. Todo grado de Elegido y todo cordón negro quedan proscriptos. Los grados de la segunda clase llamada intermedia son los de Escocés Rojo y Caballero de Oriente” ( En Steel-Maret, 1893, pp. 175-176). El debate, de todas formas fue efervescente: en 177 el capìtulo de Borgoña renuncia a los grados intermedios ( Roger Dachez y R. Desaguliers, 1989, 80: 290).

Quedaba por resolver el problema de la implantación en Francia de un organismo de una obediencia extranjera. Ni Willermoz ni los templarios de la Auvernia deseaban romper con el Gran Oriente de Francia, garantía de la benevolencia del gobierno.

En enero de 1776, Willermoz anunció que se habían iniciado negociaciones con la obediencia parisina y que se esperaba una resolución favorable. Y de hecho, un “Tratado de Unión Intima” ( Traité d´Union Intime) fue firmado el 31 de mayo de ese año entre el Gran Oriente de Francia y los tres Directorios de Lyon, Burdeos y Estrasburgo, representados por Bacon de la Chevalerie, muy conocido por sus relaciones Coen ( en L. Charrière, 1938)

Ese tratado, en diez artículos aumentados con otros dos, “secretos”, preveía la reuniòn de los Directorios y sus cuerpos subordinados con el Gran Oriente (artículo 1). Cada uno “conservará exclusivamente la administración y la disciplina sobre las logias de su Rito y Régimen” (artículo 6). La equivalencia de los “grados fundamentales” de los dos rito, estaba garantizada, como así los derechos de intervisitas y de doble pertenencias: “ Los miembros de las logias de uno y otro Rito podrán pasar regularmente a las logias del otro Rito, sin cesar de ser miembro de la logia a la cual pertenecía primitivamente.” )(artículo 9).

Ese tratado, que sería ser reformulado en 1811 sin modificaciones notables, ratificaba la perfecta regularidad de la masonería “reformada” y, jamás denunciado, justificando hasta hoy en día la practica del Rito Rectificado en el seno del Gran Oriente de Francia.

2. Los grados de la Estricta Observancia ( 1775).
Los rituales conservados en la Biblioteca Municipal de Lyon fueron recientemente publicados por J.F. Var (1991) quien les juzga rudimentarios, de una delgadez esquelética y desprovistos de todo valor iniciático: “de la gestualidad, un moralismo banal, nada mas“(p.53). El juicio es abrupto y sin atenuantes, reconozcámoslo. ¿Es merecido?.

Cada cual juzgará según su visión, sin olvidar que esos rituales no diferían casi en nada de los que estaban en uso del otro lado del Rhin.

La disposición general de las logias azules es la ordinaria” de las logias francesas. Están iluminadas por tres bujías delante del Venerable, dos ante los Vigilantes y una ante el Secretario. Las antorchas a los ángulos del cuadro ( o tapiz) no se mencionan. ¿querrá decir que faltaban?. Es poco probable a la vista de los usos de la época.

No olvidemos que “ordinaria” sería la disposición clásica de las antorchas en los ángulos NE, SE y SO conforme a las prescripciones del Rito Francés, así como la del Rito Sueco y de hecho, un grabado representando la logia de Aprendiz-Compañero según el Rito de la Estricta Observancia, atribuida al último tercio del siglo XVIII, nos lo revela así dispuestas alrededor de un cuadro que no difiere en nada de aquellos presentados por las divulgaciones continentales de los años 1745-1755 (documento conservado en los archivos de la Gran Logia de Dinamarca, en C.F. Feddersen, 1982, d/14) ( pl.1).

Ahora veamos una innovación notable con mucho futuro:
“Detrás de la silla del Venerable pende pintada sobre cartón u otro elemento, el símbolo del grado que se da”. Ese símbolo es "una columna rota por lo alto pero firme por su base” ( 1º. Grado), “una piedra cubo (sic) sobre la cual hay una escuadra” ( 2º.grado), “ un navío desarbolado sin velas ni remos, tranquilo sobre un mar en calma”(3º.grado). Las divisas en órden, son: “Adhuc Stat”, Dirigit Obliqua”, “In Silentio y Spe Fortirudo mea”.

La apertura de los trabajos no comprende el encendido de las antorchas ni las plegarias. El Venerable, después de un breve intercambio de réplicas del catecismo con los Vigilantes, abre la logia por tres veces tres golpes ante los hermanos que sostienen la espada en la mano izquierda, punta a tierra y llevando la mano derecha al cuello.

La recepción no se aparta mucho del ejemplo francés, salvo otra innovación destacable : la « luz » se da en dos tiempos, y en el segundo con la exclamación « Sit Transit Gloria Mundi ». La obligación del Aprendiz comprende las penalidades tradicionales (garganta cortada, corazón arrancado y el todo quemado y reducido a cenizas). El catecismo recuerda los fundamentos de la logia francesa y su articulación en tres columnas (Sabiduría, Fuerza, Belleza) y tres Grandes Luces, ahora enunciadas: « el Sol, la Luna y Las Estrellas, estas últimas que aquí reemplazan, no se sabe por qué, al Maestro de la Logia ( o la Estrella Flameante).

El sol significa el Maestro en la Silla, la luna los Vigilantes y las estrellas los Maestros y Compañeros que   « guían a los aprendices en las rutas oscuras y misteriosas del Arte Real ».

El segundo grado, réplica sucinta del primero, se confería sin duda el mismo día. Las palabras sagradas son en orden : J… B… como era el uso continental desde la inversión (inglesa) de 1739 ( cf. G.Verbal, 1988), las palabras de pase son las reveladas en el «  Trahi… «  de 1744, Tub… y Schi….

La recepción a la maestría sigue la versión «  francesa » de la leyenda de Adonhiram: los nueve maestros enviados a su búsqueda decidieron por propia autoridad, cambiar la «  palabra de maestro », medida dictada solo por la prudencia. Sobre la tumba del arquitecto se depositó « una medalla triangular sobre la que se grabó la antigua palabra de maestro con dos ramas de acacia en sotuer ».la instrucción precisa que esa antigua palabra no es otra que « el Santo Nombre del Eterno, en hebreo ». Después de la obligación al candidato se le da vuelta y se le recubre de un paño negro en tanto que se encienden las « nueve velas amarillas », única alusión a las luminarias de ángulo (que otro documento conservado en Copenhague, fechado en 1770, muestra en los ángulos habituales, Feddersen, 1982, d/94,pl.2). El signo de horror es el único que se le enseña al nuevo Maestro, el signo « en el vientre » pertenece a otra tradición, la de los ingleses « antiguos ». Y en fin, la palabra de pase Gi… y la palabra sustituta M..B.. son por completo de la tradición francesa.

El Escocés verde completa la serie. Por sencillo que sea, contiene elementos bien reconocibles. El candidato, desarmado, con una cuerda en el cuello y bajo la amenza de la espada, es introducido en la logia decorada en verde e iluminada por cuatro luces dispuestas en cuadrado.

Liberado del yugo de la « masonería simbólica » por su compromiso de obediencia al directorio y a sus jefes, recibe el «hábito » (mandil) verde, un signo : « la mano derecha como para agarrar a alguien por la cabeza », un toque al codo y dos palabras, Jehovah y Notuma.

Aunque no se hace mención de Zorobabel ni del segundo templo, el cuadro muestra a Hiram resucitando y  «.. quien tiende los brazos para salir de la tumba, saliendo mas de la mitad » ( pl.3). Está rodeado por cuatro animales, emblemas de las virtudes del grado : el león ( valor y generosidad), el simio( dominio y habilidad), el halcón ( clarividencia) y el zorro ( astucia sin engaño). Con un par de cambios, esos animales son los que se presentan en el cuadro de la Divulgación de 1747 «  Les franc-maçons écrasés… » (la paloma reemplaza al halcón ) (pl.4).

3. Primeras reformas.
Después de la muerte de Weiler (noviembre de 1775) y la de Hund ( 8 noviembre de 1776), los lioneses decidieron ampliar aquellos rituales, decididamente muy rudimentarios a sus ojos, de las iniciaciones gérmánicas.

Se le confió a Willermoz y al estrasburgues Salzmann la redacción de los grados simbólicos y a Jean de Türckeim, otro estrasburgués, los de los grados de la Orden Interior. En esa confusión, Willermoz se atribuye la redacción de una nueva clase, «  secreta » la (Gran) Profesión.

En la Estricta Observancia, la Profesión, lo hemos visto, no era un grado sino un acto libre por el cual el caballero se comprometía irrevocablemente con la Orden, a ejemplo de la «profesión » monástica. Aquí, la ambición era otra : se trataba de condensar la enseñanza teosófica de Martínez, al menos su parte teórica, en largas «  instrucciones » que no serían comunicadas mas que a los elegidos juzgados dignos de recibirlas, en dos grados «  secretos », la Profesión y la Gran Profesión. El trabajo fue completado sin problemas: los textos ya estaban preparados cuando se reunió el Convento de las Galias, diez años mas tarde. (4).

Algunas de esas modificaciones ya aparecieron en los «  tres primeros grados de las logias rectificadas en Francia antes del Convento nacional de Lyon de 1772 ( Dachez y Desaguliers, 1989, pp.294 y siguientes).

Conservados en los archivos de la Corte y del Estado de Viena, están rubricados por Gaybler quien será secretario del Convento de Lyon. Se destaca el sentido particular dado a la preparación del candidato. Un hermano «  preparador » es designado al efecto y su papel minuciosamente detallado no tiene nada en comùn con las intimidaciones del manuscrito de Edimburgo (1696-1700) ni con los desvarios del « hermano terrible » de las logias francesas.

El acento está puesto en la dignidad y el formalismo intentando convencer al candidato de la importancia de su decisión en tanto que asegurarse de su sinceridad. Las ceremonias en sí mismas están poco modificadas. Se nota, por ejemplo, que la palabra de paso o mejor dicho, el nombre del Maestro es « acacia » y no Gi….

La Biblioteca Nacional de Paris conserva una serie de rituales « intermediarios », como uno traído de Estrasburgo « Régimen Rectificado 1776. Directorio Escocés de Estrasburgo ante el Convento General de Wilhemsbad en 1782 », citado por Dachez y Desaguliers, 1989, pp. 297 y siguientes). A pesar de su datación no difiere en mucho de los que se adoptarán en Lyon dos años después, salvo en las máximas durante los viajes, que faltan, pero los castigos físicos tradicionales ya han sido omitidos de los juramentos.

El 27 de abril de 1777 el Directorio de Auvernia decide que el grado de Escocés Verde será hecho   «ostensible » en todas las logias bajo la sola denominación de «escocés », como «complemento de la masonería simbólica » y ya no más como el primero de la Orden Interior.

Esta deliberación «definitiva » preveía además que los Venerables comunicaran «sin ceremonia y sin costos » a los escoceses los altos grados en uso antes de la reforma: Caballero de Oriente, Rosacruz y otros de la misma clase ( artículo 7), y la exclusión de todos los grados de «  cordón negro », Elegidos o Kadosh que Willermoz veía con horror. Esos grados estaban expresamente proscriptos y se les prohibía a los visitantes de otros regímenes que les poseían, portar sus decoraciones en logia (artículo 9). Esa decisión suprimió de hecho la «clase intermediaria » concedida anteriormente por Weiler y con la que los lioneses no sabían bien que hacer (5).

El artículo 6 de esta misma deliberación describe el cuadro del grado de escocés y su « símbolo distintivo » : un león jugando con instrumentos de matemática y la divisa «  Maelliora praesumat «  (sic) ( en Renaissance Traditionnelle, 1989, pp.313-316 y Cuadernos verdes, Boletin interior del Gran Priorato de las Galias, 1992, num.10-12, pp.223-237). Este escocés al nuevo modo, síntesis del Escocés verde importado de Alemania y de los grados escoceses practicados en Francia, será desarrollado en el Convento de 1778.

II. Convento Nacional de las Galias (1778)
1. La Reforma de Lyon.
Tuvo lugar en Lyon del 25 de noviembre al 10 de diciembre de 1778, en presencia de los delegados de las Provincias de Auvernia y de Borgoña en tanto las de Occitania no juzgaron conveniente el presentarse. Y allí se trató sobretodo de la cuestión de los altos grados y de la organización administrativa del Rito.

El título de «Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa » reemplazó al de «Caballero templario ». Esta decisión impuesta por Turckeim y Willermoz, no era anodina. Aunque la prudencia hizo que toda referencia a una orden condenada por los predecesores del monarca reinante y del pontífice romano, condena jamás revocada, fuera, por lo menos, camuflada bajo una denominación menos comprometedora, de todos modos esa no era la razón profunda de esta medida.

Willermoz y sus amigos estaban convencidos de que la fuente de conocimientos masónicos y el origen de la iniciación eran muy anteriores a la Orden medieval, que no habría sido más que la conservadora puntual y transitoria de una tradición inmemorial.

Los delegados se adhirieron sin mayor complicación a esta decisión en la primera sesión del Convento a pesar de que algunos lo aceptaron pero no sin una tácita resistencia (como fue el caso de Beyerlé, Prefecto de Lorena y futuro adversario de Willermoz)

La « matrícula » (es decir la organización territorial del Régimen) de las Provincias, Prioratos y Comandancias de la Orden Interior fueron adoptadas en un gran impulso de optimismo, sin tener en cuenta lo manifiestamente esquelético del sistema. El «Code Géneral de l´Ordre des Chevaliers Bienfaisants de la Cité Sainte » ( Código General de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa) fue adoptado así como una «  Regla para los Caballeros », perdida actualmente.

Los rituales de la Orden Interior, preparados por Türkheim fueron aprobados. A la inversa de los rituales alemanes, aquí se suprimían las diferencias basadas en el nacimiento y admitían a la  » caballería » a los burgueses y plebeyos, siempre que pudieran acreditar ingresos suficientes y una situación «  honesta » en la sociedad civil, en tanto que los « frères à talents” (hermanos artistas) eran tolerados como en las logias azules siempre que su presencia pudiera aportar a la Orden un verdadero beneficio.

Los grados simbólicos por lo tanto, no fueron olvidados. Un “Código masónico de las logias reunidas y rectificadas de Francia” fue aprobado y los nuevos rituales, redactados por Willermoz, ratificados en el curso de las sesiones 11º. Y 12º. ( E. Mazet, 1985). Muchas copias de esos rituales se conservan como parte de los Fondos Kloss de la Biblioteca del Gran Oriente de los Países Bajos ( catálogo VII-h-4). Lo que sigue está basado sobre esa copia primitivamente destinada al Directorio de Borgoña y certificado por su Canciller, Rudolph Saltzmann.

2. Los grados simbólicos del Convento de las Galias
El cuadro de la logia de Aprendiz está divido en dos partes: una a occidente que figura la antesala y la otra a oriente figura el templo. Están separados por una balaustrada ubicada debajo de una escalera de siete escalones que conducen al pavimento mosaico, situado enfrente a la puerta de entrada del templo, que está cerrada, con dos columnas a los lados, J y B. En los cuatro puntos cardinales se ubican cuatro puertas de las cuales la de oriente, que está cerrada lleva al santuario. En lo alto del cuadro están dibujados el sol, la luna y la estrella flamígera, que en su centro contiene la letra G:

«…  alrededor de ese cuadro, que figura el recinto interior del templo, está trazado a la tiza a pocas pulgadas de distancia, un cuadrilátero en la misma forma que figura el segundo recinto o la segunda antesala. A igual distancia de ella, se trazará otro que figura el tercer recinto o antesala exterior en la cual viaja el Aprendiz. Se suprime esta última para los viajes de Compañero y todos para los del Maestro »

La logia de Aprendiz está iluminada por « tres antorchas de las cuales dos estarán ante los HH. Vigilantes y la otra en Oriente del lado del mediodía ».La innovación merece ser subrayada. Se trata en efecto de la disposición tipica « escocesa » de las antorchas de ángulo, común al « Rito Escocés Antiguo y Aceptado » y al Rito Moderno Belga. Parece haber hecho su aparición en Avignon para 1776 en la logia « Saint-Jean de la Vertu persecutée », logia madre de la parisina « Saint-Jean du Contrat Social », que será la cuna del Rito Escocés Filosófico (cf. R. Desaguliers, 1983).

No puede tratarse de una simple coincidencia. La proximidad en el tiempo y el espacio sugiere una influencia recíproca. Debe agregarse sin embargo que esa disposición de las antorchas era ya la de la Divulgación francesa de 1747 ( Les Franc-Maçons écrasés…), texto enigmático del que no se sabe mucho, pero que sugiere en todo caso que la idea estaba en el aire desde tiempo atrás.

Yo he tenido ocasión de insistir sobre ese cambio de sentido inducido por desplazamiento que confunde alrededor del cuadro, las columnas y las luces de la logia y no volveré sobre ello (cf.G.verval, 1987, pp.11-24, P. Noël, 1993).

La apertura de la logia de Aprendiz se hace por el recitado de las réplicas de instrucción y no difiere en nada de lo que se practica en el Rito Francés. El Venerable sostiene su espada con la mano izquierda, punta en alto, en tanto que los presentes la sostienen con la punta hacia abajo. Hay que destacar la ausencia de plegarias.

El candidato, en la Cámara de preparación, descubre tres preguntas « de orden » :

- ¿Creéis en un solo Dios, creador del universo, en la inmortalidad del alma y en la necesidad de los deberes que de ello resulten?
- ¿Cuáles son vuestras ideas acerca de la virtud…?
- ¿De qué manera pensáis que el hombre puede ser más útil a sus semejantes?

- El preparador, después de haber conversado sobre esas preguntas, le examina sobre la opinión que tiene de la masonería antes de subrayarle que su fin es el «  la virtud, la amistad y la beneficencia ». Introducido en la logia, el recipiendario declara «  su religión y estado civil » sin que le sea preguntado su nombre de bautismo. Los viajes, efectuados en el «  recinto » descripto mas arriba, son marcados con golpes de trueno y con tres máximas, que hoy son clásicas:

- El hombre es la imagen inmortal de la divinidad
- Aquel que se sonroja de la religión
- El masón cuyo corazón no vuelve a abrirse.

El candidato pasa de » occidente a oriente al lado del cuadro por el norte, en pasos libres hasta quedar delante de la mesa del Venerable Maestro ». El juramento, tomado sobre el evangelio de San Juan es la ocasión para la siguiente pregunta:

«  Este libro sobre el cual se posa vuestra mano, es el evangelio de San Juan. ¿Creéis ?. Si no creyerais, qué confianza podríamos tener en vuestro compromiso ?.

A pesar de esta exhortación, el juramento no contiene ningún tipo de fidelidad a la religión cristiana. Los castigos físicos se han omitido, omisión que traduce sin duda la preocupación de hombres perfectamente honorables en no ser acusados por crímenes imaginarios. Será la misma preocupación que llevará al Gran Oriente de Francia a suprimir las penalidades en 1858, ejemplo que recién en 1985 seguirá la Gran Logia Unida de Inglaterra.

La recepción acaba con una breve explicación del ceremonia y del cuadro, simple preliminar de la instrucción actual. No contiene alusión alguna a la progresión buscar-encontrar- sufrir que será introducida en Wilhemsbad. En fin, los secretos son los de la masonería clásica de su época, las palabras de pase devienen en « el nombre » del Aprendiz, del Compañero y del Maestro.

En el segundo grado, el candidato, con los ojos vendados y despojado de una parte de sus metales solamente, efectúa cinco viajes «  misteriosos » y recibe dos máximas después de la 3a. y 5a. vuelta ( El insensato viaje de toda una vida…. El hombre es bueno…). A continuación se le conduce ante un espejo oculto por una cortina. Después que el Venerable le incita a entrar en sí mismo para pasar revista a sus errores y prejuicios, se le saca la venda y puede contemplar su rostro «  en el espejo alumbrado por un resplandor ». Ahora sube por los cinco escalones del grado «  que pide », antes de descenderlos y llegar a oriente por la marcha de los Compañeros ( cinco pasos en escuadra, partiendo del pie derecho por el lado de mediodía). La palabra del grado es B… Por el contrario, el «  nombre » del Compañero pasó a ser Gi… sin que se sepa porqué reemplazó al habitual Schi….

En el tercer grado aparece el mausoleo de occidente y una cráneo en oriente.

« .. Al Occidente se ubicara sobre la pared o en relieve, un mausoleo (sic) que consiste en una urna sepulcral posada sobre una base triangular y de tres caras. En cada triángulo habrá tres bolas en los tres ángulos. Sobre el triángulo un cráneo sobre osamentas. De la urna sale un vapor inflamado con la inscripción «  Deponit Aliena Ascendit Unus » ; por debajo del triángulo se leen las palabras «  Tria formant, Novena Dissolvunt »

Las nueve antorchas, dispuestas como en el grado de Aprendiz no se encienden sino cuando el candidato está acostado en el ataúd. Introducido reculando, descubre el mausoleo antes de iniciar los nueve viajes, «  reducidos a tres », en el curso de los cuales escucha tres máximas de las que existen varias versiones. Llega a oriente por siete pasos, seguido de los tres pasos del Maestro. La leyenda de Hiram se lee ante el simulacro de la muerte. Está conforme al canon francés y la antigua palabra J… se da en extenso. La palabra sustituta M..B.. es la que estaba en uso en la masonería inglesa llamada de los «  Modernos » y el nombre del Maestro es Gabaon.

En el grado de Maestro Escocés, seis luces suplementarias se agregan a las cuatro antorchas de ángulo y a las luces del Venerable, aquí llamado Deputado Maestro, y de los Vigilantes ( o sea veinticinco en total) en tanto que aparece el doble triángulo y la letra H dispuestas en la pared de oriente.

El ritual prevé dos cuadros, de los cuales el primero tiene dos partes : el templo en ruinas a occidente y el templo reedificado por Zorobabel a Oriente. El segundo cuadro muestra la resurrección de Hiram rodeado ya no de animales sino del nombre de las virtudes de las cuales aquellos eran emblema ( beneficencia, prudencia, religión y discreción).

La recepción, considerablemente extendida, no difiere mucho de la que esta en uso en nuestros días. El introductor presenta al candidato las mismas cuestiones de orden que los grados precedentes y le invita a responder «  categóricamente » antes de ligarle los puños por medio de «  una cadena de hierro blanco con anillos de forma triangular ».

Introducido «  en Maestro » en la logia, el impetrante escucha un primer decurso relatando la destrucción del templo antes de pasar a oriente por siete pasos, el primero que conduce a la puerta de occidente del cuadro, los tres siguientes a la puerta de oriente por sobre el cuadro, los tres últimos «  en escuadra » hasta el Altar.

Después de la obligación es recibido «  Maestro libre Escocés » y se le entrega una espada y una trulla. Así armado, trabajará en la reedificación del templo, llevado al altar de los perfumes y descubre la hoja de oro, que contiene « la palabra sagrada que se había perdido ». Un segundo discurso le describe la gesta de Zorobabel y las circunstancias de la construcción del segundo templo, imagen imperfecta del primero. Y en fin, investido del hábito del grado, blanco forrado de verde y bordeado de rojo, con un cordón verde «  mezclado en rojo » y de la joya ( solo de una cara), recibe el tercer y último discurso, impregnado de martinezismo apenas velado, que compara las «  revoluciones » del templo de Jerusalén «  esa gran figura de la masonería » a los estados sucesivos del destino humano ( la gloria de su primer estado, la decadencia que siguió a la caída, la reintegración prometida a los elegidos). Todo ello es anunciado por la resurrección de Hiram «  saliendo a medias de la tumba ». Y el símbolo del grado es un león jugando con instrumentos de matemática bajo un cielo anaranjado con la divisa «  Meliora Praesumo », en primera persona esta vez, le dejan entender la existencia de una etapa ulterior donde los «  símbolos » estarán ausentes.

Los secretos son los de la Estricta Observancia pero el signo esta vez es «  en la frente ».

Y de esta forma fueron unidos en una armoniosa síntesis los temas de Zorobabel, de la reconstrucción del templo y el descubrimiento de la «  palabra impronunciable » ( préstamo a los Caballeros de Oriente y al «  escocés » francés), por medio de la resurrección de Hiram y los cuatro animales emblemáticos de las virtudes masónicas ( propias del escocés verde de Alemania). Willermoz lo explica mas adelante en una carta a Charles de Hesse :

« .. puede juzgarse que resultaba mas conveniente conservar, sin el cuarto grado, las principales características de la masonería francesa para servir de punto de aproximación con ella »( Carta a Charles de Hesse del 12 de octubre de 1781, en van Rijnberck, 1935, pp.166-168)

Continuara el 20 de Septiembre

Pierre Noël

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