jueves, 6 de noviembre de 2014

RITO MODERNO. MARCO DE REFLEXIONES PARA UN NUEVO SIGLO


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Tras años en la batalla política-masónica que poco parece que influye en el personal masónico, más allá de arrinconarnos en la inmediatez de nuestras respectivas posiciones, me he decidido a dar un paso para introspeccionar sobre la esencia de nuestros trabajos rituales, sobre como estos aparecen, se desarrollan y evolucionan creando nuevos escenarios.

Ese fue el sentido de este nuevo proyecto editorial, reflexionar para deslindar campos y entrar en el mundo de los tópicos y desbrozar tanto camino lleno de ramas que impiden ver, analizar y hasta situarnos correctamente ante un tema bastante desconocido como es el rito de “los Modernos”, y que el hacer de los Hermanos franceses, historiadores y estudiosos, han fundido en un solo axioma  hasta titularlo  Rito FRANCES ó MODERNO.

En mi caso no solo he querido dar la vuelta a este axioma, sino que también he reflexionado  sobre contenido  y el continente, y por tanto lo hago a cerca del Rito Moderno como una realidad palpable de un quehacer primordial  basado en la esencia de “los Modernos” ,  y el Rito Francés que en el fondo no  es otra cosa que la evolución genuina que han hecho virar los hermanos del GODF para acomodar de forma coherente, esencias y praxis, desde el Regulateur du Maçon hasta llegar a dar un con un resultado como es el Rito Francés de Referencia.

Estas son las tres realidades y cuestiones sobre las que apenas si se hablan o escribe, y por tanto hay también poca bibliografía, pues apenas si somos una media docena de estudiosos e historiadores en todo el mundo  que trabajamos sobre esas temáticas y sus divergencias.  y de ello nos ocupamos escasamente  una docena de Hermanos que trabajamos sobre dicha temática: Ludovic Marcos, Jean van Win, Hervé Vigier, Joaquim Villalta, Philippe Michel, Daniel Ligou, Pierre Mollier, y yo mismo…

Por tanto Rito Moderno. Una Mirada desde el Siglo XXI, nace de esa nueva perspectiva de alejarse en parte del batallar diario para reflexionar sobre la intrahistoria, sobre los símbolos y los ritos.
De esto trata el nuevo libro:

El Rito Francés y el GODF.

“Refiriéndonos a esa evolución del Rito Francés en el seno del Gran Oriente de Francia, debemos anotar sobre manera que a partir de la «recuperación simbólica» de la reformas Groussier, parte de estos elementos quedarán vinculados a la logia como modelos simbólicos importantes como puede ser la regla, el mallete o el cincel.

Dicha consideración también lo podremos advertir en los Rituales de Referencia del GODF, y esa diversidad y presencia será a su vez exponencial en otros sistemas rituales, lo cual va en paralelo al fortalecimiento administrativo y estructuración Obediencial de la que ya he hablado. Aunque en sus desarrollos habrá ciertas limitaciones y matices en función de criterios como la regularidad que usan algunas Obediencias y posiblemente también por la inflexión de una fuerte leyenda historicista de corte caballeresco e implementación de los diversos «Misterios iniciáticos» impostados por fuertes conceptos como el «Secreto», que se ve como refuerza toda la trama ritual al uso.

Del estudio de los rituales, tal y como estoy comprobando, se puede decir sin ambages que los «usos» devienen en plasmaciones «rituales» y no a la inversa, lo cual será el detonante de la gran explosión de ritos y grados que irán a su vez aportando elementos más o menos simbólicos venidos de los más variados horizontes y escuelas y que como tales, quedaran fijados en el espíritu y en el propio quehacer masónico, sin que dicha intromisión en el seno del corpus masónico parezca importar.

Algunos de esos elementos exógenos a la masonería pasaran a ser parte constituyente, bien del corpus conceptual de esta, o al menos de la trama argumental e iconográfica de los catecismos o de los propios rituales al uso, como pudiera ser el carácter oblongo y sacralizado de la logia o los propios cuadros de logia, sin menoscabar la gran importancia que cobran en este caso las columnas, las luces, las distintas herramientas, las diversas piedras…etc.”

Los Tapices en Logia

“Buena parte de la información sobre las formas y usos en las logias vamos a ir disponiendo de ella a partir del primer cuarto del siglo XVIII, cuando aparecen pintados en logia y con carbón en el suelo del taller una serie de dibujos que incorporan tanto el Sol como la Luna y una representación simbólica de la logia, cuya forma en los contextos rituales va virando paulatinamente hasta quedarse en un rectángulo «oblongo», tal y como se recogen en las bases documentales de 1726.

Es importante observar la evolución de estas pinturas en el suelo donde se desarrollan los trabajos de tenida, y esa presencia traducida en los llamados «cuadros de logia» usados dentro del sistema ritual de los «modernos», vemos que funcionan con cierto guadianismo, pues aparecen y desaparecen bajo diversas formas y concepciones, puesto los primeros dibujos irán siendo paulatinamente reemplazados a veces por cintas, y en otras ocasiones por letras móviles, lo cual debía responder en esos momentos de cambio, entre otras cosas, por el respeto y cuidado que demandaban las moquetas de los nobles que cedían sus palacios para el desarrollo de los trabajos masónicos.

Esa incipiente y sencilla estructura simbólica irá deviniendo en una conformación simbólica a modo de tapiz o tablero de logia, en la cual vamos a encontrar por un lado la representación de las columnas de Salomón, y elementos como el Sol, la Luna, casi siempre insustituibles, luego están las herramientas de los gremios de cantería, las dos piedras, etc.

Dicha presencia no parece que se diera a través de la reglamentación textual en los rituales, los cuales no fueron indicando la presencia de dichos utensilios o sus distintas consideraciones sobre su ordenación o base jerárquica, por no haber no había división en grados como se constata en los pre-rituales, pues en cada uno de ellos tenía sus propias reglas y usos, y máxime en cuanto a las presencias de símbolos, herramientas, y por supuesto en todo lo que respecta a su ordenación y estructuración.

Con respecto a la definición y conceptualización del espacio logial, este va a devenir del tablero o tapiz, y sobremanera va a ser el Régulateur du Maçon quien marque la línea al delimitar tal espacio, ya que por primera vez en la historia masónica va a definir el trazado en un tablero o tapiz, representando por ejemplo los 7 escalones, el pavimento mosaico, las insustituibles columnas J - B, y entre estas, a la altura del capitel, una escuadra con el ángulo hacia abajo; a la izquierda de la columna J la piedra bruta, a la derecha de la B la piedra cúbica de punta, y encima de la columna B el nivel; y en medio de la parte superior del cuadro se dibuja un compás con el ángulo hacia lo alto; a la derecha el Sol, y a la izquierda la Luna.

 El rastreo historiográfico del juramento masónico

El juramento dentro del corpus de la ceremonia de la Iniciación lo podemos encontrar en los primeros momentos de la masonería operativa de ascendencia escocesa, y lo hayamos presente en varios textos, tal y como se reflejan en el Manuscrito de los Archivos de Edimburgo (1696), o en el Manuscrito de Chetwode Crawley (1700) o en el Manuscrito Kewan (1714-1720), aunque dichos textos son idénticos, ya que el fondo tienen un origen común, y a veces las divergencias son más bien producto de errores de traducción que por otras razones.

El citado juramento se hacía sobre la Biblia en nombre de Dios y de San Juan, y por tanto ésta juramentada promesa era la pieza esencial e indispensable por la cual mediara la comunicación de los «secretos» al recién aceptado, los cuales no podían darse de cualquier forma, ni por supuesto eran compartidos con aquellos que no estuvieran en el seno de la cofradía masónica.

La llegada de los diversas divulgaciones y catecismos masónicos, los cuales podríamos considerar como pre-rituales o pre-rituales que nos han llegado de la molienda de los «modernos, van a plantear un cierto cambio, aunque no deja de haber una cierta dependencia hereditaria que denotan presencias muy similares en otros textos, tal y como vemos en el manuscrito Sloane (1700) con la expresión «de guardar las claves de logia y defenderlas sobre su honor», y si hubiera traición a estos juramentos, su «garganta sería cortada hasta la raíz», cuestiones estas que sirvieron para las feroces campañas de desató la anti masonería.

Pero dentro de este conjunto de actos que conforma la ceremonia de iniciación o de Aceptación que le sería más propio, y en la cual tiene un momento clave la representación del juramento de ingreso en masonería como Aprendiz Masón, observamos varias cosas.

Primero que se reintroducen dos nuevos elementos, por un lado está la «entrega que hace de su persona por parte del profano ante la logia», lo cual muestra un importante distanciamiento de la premisa que marcaba la masonería operativa en esa noción de profesionalización en tanto que era un servicio a la Corporación, y más aún, puede decirse que es significativo el distanciamiento cuando el incumplimiento de esta promesa lleva parejo un castigo, ya que ello nos está indicando el surgimiento de «la importancia de la comunicación y la transmisión de la palabra, y por supuesto de ese «secreto», que no se permite sea revelado, ni de forma oral, ni escrita, bajo ninguna condición, salvo la expresada por las jerarquías obedienciales”. 

LA CÁMARA DE REFLEXIÓN Y SUS ARTIFICIOS SIMBÓLICOS Una visión desde el Rito Moderno o Francés y sus contrastes con otros ritos

“Para empezar hay que decir algo que no parece tan obvio, y es que no en todos los Ritos está presente la singular Cámara de Reflexión, o al menos en algunos de ellos ésta no se interpreta de igual manera, y ese diverso desarrollo de actos y ceremonias, tal y como nos explica Philippe Langlet, va: «desde la estancia oscura del Rito de Emulación, a la Cámara de Preparación del RER pasando por el Gabinete tipo del REAA o del Rito Francés».

Un reputado francmasón del Gran Oriente de Francia (GODF), Oswald Wirth, conformó en su momento toda una corriente esotérica que explica en su Le simbolismo Hermétique dans ses rapports avec l´ALchimie et la Franc-maçonnerie, en el cual nos anota las directrices que se mueven alrededor de esta peculiar habitación «Su esencia está constituida en base a dos tandas de símbolos, unos que representan la muerte y otros la vida», jugando a crear la vieja mitología de la caverna, que al fin y a la postre «viene a representar una síntesis simplificada del mensaje que se deriva de las danzas macabras y el arte de la Edad Media para jugar un importante rol como rito de iniciación».

A pesar de constituir la cámara de reflexión una de las expresiones masónicas más vivas y que más impacta dentro de la ceremonia de ingreso de los profanos en los llamados «Misterios masónicos», pues nos encontramos que acerca este recinto, sobre su evolución y conformación actual se ha tratado más bien poco en el campo de la reflexión masonológica, y menos aún sobre su significación e importancia en el seno del Rito Moderno.

En general ha sido el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), en cuyo seno nos encontramos con una cierta paradoja, y es la gran magnificación que se ha efectuado sobre dicho recinto, al cual se le ha rellenando su decorado con todo tipo de utensilios y símbolos provenientes de las más diversas escuelas de pensamiento y sincretismos, hasta tal punto que la resultante finalmente obtenida podría decirse que ha terminado por definir y fijar un «modelo tipo» del gabinete de reflexión.

Y pese a que tal herencia proviene de la molienda de los «modernos», y cuya estructuración gustó a los «antiguos» que terminaron aceptando tal propuesta modificándola para amoldarla con el paso de los tiempos a las modas de del momento y a las exigencias místicas y escenográficas de su característica ritualidad.

Estos son algunos de los textos que contiene el libro y que puede adquirir mediante este enlace:

http://masonica.es/ficha/?i=333, con un costo de 14,99 Euros en papel y  4,99 E en digital

El índice de trabajos del libro es el siguiente:
Prólogo de Joan-Francesc Pont | 13
Prefacio de Eohgan Ballard | 20
I PARTE
Apuntes para una historia y evolución de los rituales | 24
Catecismos y Divulgaciones masónicas del siglo XVIII | 57
La tradición operativa en el Rito Moderno: Luces y sombras | 70
Los «Modernos» y su herencia: Ritual Schröder | 86
El juramento del Aprendiz en los Rituales «Modernos» | 97
La cámara de Reflexión Masónica y sus artificios simbólicos | 118
El templo de Salomón ¿Necesidad o imposición? | 162
Banquetes y ágapes en masonería | 172
La Regularidad como piedra de toque de la Universalidad Masónica | 194
II PARTE
¿Rito Moderno o Rito Francés? Divisiones y Derivadas | 208
Nacimiento de una utopía. Materiales para una historia del Rito Moderno y Francés | 238
Colaboración de Jean van Win: El Capítulo holandés De Roos del Rito Moderno Francés | 264
El Rito Moderno, ¿una opción para el tercer milenio? | 299
Epílogo de José María Batalla Bonachi| 312


Victor GUERRA

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