jueves, 12 de febrero de 2015

TEXTOS ESCOCESES PRECUSORES DEL RITO MODERNO? (1)



Rene Guilly o René Desaguliers plantea en este trabajo que abre la publicación de su gran Revista Renacimiento Masónico,  con unas notas sobre el  Juramento durante la iniciación masónica y parece que lanza un posible enraizamiento del Rito Moderno con algunos textos operativos, en concreto con los «textos escoceses» como los Manuscritos  Manuscrito de Edimburgo (1696), Manuscrito Chetwode Crawely (1700) y el Manuscrito Kevan (1714-1720).

Lo cual no deja de sorprender, dado que el ritual inglés en su  paso del  Canal de la Mancha hacia Francia y su acomodamiento en  dicho territorio y el posterior encuentro con las Luces, sufrió mutaciones que se pueden ir rastreando en los diversos rituales de origen «moderno» que se desarrollaron en Francia.

Rituales de los «Modernos» : Dentro de la amplia familia de las divulgaciones y rituales de la molienda de los «Modernos» en general estas tienen características semejantes en cuanto a estructuras y esencialidades simbólicas. En ese gran abanico tendríamos por ejemplo: Divulgación de 1724; Pritchard 1730, Berné1740; Parfair Maçon 1744; Luquet 1745; le Sceau Rompu 1745; Le Maçon Desmasqué 1751; Gages 1763; Chartres 1784; o el Berté de 1788 entre otros.

Tal vez en esa búsqueda que inició René Desaguliers camino del Rito Francés «Tradicional» no le era suficiente con lo expuesto y recogido de la tradición ritual francesa para conformar  el Régulateur du Masón, estaba claro que para conciliar una propuesta distante de orilla en la que situó  con el Régulateur, necesitaba ir recobrar la tradición de los Antiguos Deberes, recuperando  todo el peso del juramento y las consecuencias en caso de traicionarlo, pero no solo es esto lo que parece denotar la `preocupación de René Desaguliers, sino recobrar y acentuar la tímida propuesta del Régulateur sobre la figura del GADU, y recalcar la presencia de la biblia y los evangelios,

Para ello René Desaguliers busca en la tradición escocesa las raíces que a su juicio emparentan la ritualidad moderna, con los Antiguos Deberes,  y los encuentra en estos textos ya citados, aunque leído con el detenimiento el artículo  más bien parece una justificación a posteriori para plantear ese recobrar la tradición de los Antiguos Deberes que la tradición ritual moderna no contemplaba, y cuyo remate final del distanciamiento lo va a marcar precisamente la codificación que el GOdF desarrolla hasta lograr de este modo e Régulateur du Maçón

Para que ustedes Queridos lectores saquen propias conclusiones les dejó con parte del artículo de René Desaguliers. que publicaré en dos partes

Víctor Guerra

Revista Reaissance Traditionnelle  N°1-2 Tomo I enero de 1970. P3  (René Desaguliers)


NOTAS SOBRE EL JURAMENTO MASONICO DEL PRIMER GRADO

Los Textos Escoceses.

Existen tres antiguos textos escoceses que tratan del ritual masónico: Manuscrito de Edimburgo (1696), Manuscrito Chetwode Crawely (1700) y el Manuscrito Kevan (1714-1720).

Dichos textos en el fondo son idénticos, en tanto que provienen de un origen común, y pese a las divergencias, las cuales son más bien producto de los errores de traducción. A partir de lo cual se establece un juramento común practicado en Escocia durante el periodo que va desde 1696 a 1714.

Sin embargo, René Desaguliers nos indica que hay otro documento que había sido adoptado en Inglaterra en 1663, y se trata de un juramento de origen operativo que encontró en las antiguas constituciones de 1722 el cual fue publicado por J. Roberts.

Es de anotar que este juramento estaría fuera de la dinámica de la reforma Andersoniana.
Dicho juramento se pronuncia sobre la Biblia, en nombre de Dios y San Juan y sobre las herramientas de la francmasonería. Si este juramento llegara a ser traicionado, el iniciado debería responder ante Dios, el día del juicio final.

El juramento, según René Désaguliers, determina la condición previa e indispensable en la comunicación de los secretos. De hecho, nada debe ser revelado bajo pena de castigos corporales abominables (1). De hecho, este secreto solo se puede compartir con otros masones «aceptados», por lo cual estamos ante uno de los elementos que heredó el juramento en el siglo XVIII que son las palabras del aquel que acaba de ser «recibido».

Así es que 1745, en la divulgación «Le sceau Rompu» el joven recipiendario debe responder para ser reconocido en tanto que masón, a los signos, las marcas de forma perfecta aunque esta última expresión sea a menudo difícil de comprender y de interpretar.
Lo más importante en dicha época, dentro de la segunda parte del juramento, aparte del hecho de que debe guardar las llaves de la Logia con su honor y la defensa de su cuerpo, a fin de que nada sea revelado, puesto que de lo contario su garganta sería cortada justo hasta la raíz. El joven aprendiz promete igualmente estar al servicio de su maestro y de todos sus Hermanos de lunes a la mañana al sábado por la noche. Al final de este compromiso, la logia en asamblea le dará la palabra al aprendiz «aceptado».

Diseccionando esta última parte del texto en él aparecen dos aspectos distintos y fundamentales de la francmasonería especulativa del siglo XVIII.

Es decir, una primera parte heredada de la masonería operativa que induce al aprendiz hacia una profesionalización poniéndolo al servicio de la Corporación cualquiera que sea el día.

Un segundo punto, es la noción que queda sobre la importancia del compromiso y el juramento, en virtud de que si este fuera traicionado aparecía la noción de castigo.

Por tanto, emerge la importancia de la comunicación y la transmisión de la palabra y por lo tanto el «secreto» es la clave, puesto que permite el acceso de aprendizaje del joven Mason, lo cual le concederá su progresión y el acceso a la palabra del Compañero. e incluso a otros secretos.

Finalmente este documento pone de manifiesto la importancia de no divulgar nada acerca de los secretos revelados, ni escrito ni oralmente.La prohibición de traicionar su palabra mediante la revelación de la palabra del aprendiz es anterior a la escritura, ya que esto se había extendido bastante tarde.

Además, René Désaguliers precisa que era normal encontrar una modificación de juramento afirmando que no se podía desvelar nada escrito teniendo en cuenta la evolución de la sociedad especialmente entre las clases trabajadoras

Sin embargo la palabra es simbólica ante la promesa del castigo, ya que es a través de la garganta como se alcanza la lengua del traidor, desde su raíz. Esta es la descripción que hemos encontrado, por ejemplo, en « Le mystère de la Franc-Maçonnerie » en 1730.

Estos elementos han ido evolucionando con el tiempo y son relativamente diferentes a los originales, y se pueden encontrar en las instrucciones del aprendiz de las logias de Rito Francés justo hasta finales del siglo XVIII lo cual está actualmente presente en los rituales ingleses.

Del mismo modo, la confirmación de la pena de muerte se encuentra en las instrucciones del aprendiz, y en el mismo corazón de los citados textos escoceses citados.

De hecho, la clave de la Logia es la metáfora de la lengua del masón que permite que las palabras y signos de reconocimiento en la apertura de la Logia tanto el reconocimiento en tanto que tales masones y el ejercicio de la solidaridad más inmediata. Esto se encuentra en el contexto del compromiso del joven aprendiz cuando este pronuncia su juramento.

Por tanto, esta promesa confirma la prohibición absoluta de recaudar de cualquier forma, los secretos y, sobre todo las palabras. Sin embargo, es interesante señalar que los medios de comunicación que podrían utilizarse para revelar estos secretos son relativamente recientes y son ilustraciones «folclóricas»

René Desaguliers, insiste en la certeza de que este patrimonio proviene de la masonería operativa. Es más, este estudio concierne únicamente al joven que finalmente no conoce más que una parte de la palabra, y no los otros secretos. De hecho, el conocería toda la palabra, y accedería sin duda un día a los otros secretos profesionales, o no.

La evolución del juramento a traves de los archivos conocidos posteriormente.

El manuscrito de origen inglés Sloane (1700) menciona imperativamente no revelar nada en forma escrita, directa o indirectamente, por otra parte los Vigilantes que por añadidura habrán revelado esta confidencia no podrán compartirla con otros hermanos.

Este documento destaca también el hecho de cumplir las obligaciones de las Constituciones y por supuesto guardar secretos fielmente so pena de cortar la lengua desde su raíz.

Por esta razón es importante que el impetrante prometa sobre en el libro sagrado y las herramientas deseando que Dios le ayude para poder cumplir sus compromisos.

Este texto refleja una tradición común con los textos escoceses y esta transmisión sigue siendo pertinente aún nuestros días.

Además, el análisis de este documento permite destacar la expansión del secreto y, en particular la palabra del masón. De hecho, esto se aplica a todos los Maestros que estimen que no debe ser revelado, esta idea no existe en los textos estudiados anteriormente. Además, existe la obligación de hacer referencias a la Constitución, incluyendo los Antiguos Deberes que fueron leídos durante las recepciones

Después de 1723, con los dos textos « Le Grand Mystère des Francs-Maçons Révélés» (1724) y « L'institution des Francs Maçon  » (1725) emerge una nueva condición que resulta ser un concepto inédito. Se trata de la solidaridad hacia todos sus hermanos según los medios y las posibilidades, y en nombre de la cual fue transmitido por la antigua y noble ciencia.

Finalmente, en el Manuscrito Graham (1726) refleja todos los puntos del juramento de las antiguas obligaciones de los textos anteriores, evidentemente de mantener ocultos los secretos.

Pero sobre todo es la solidaridad que se expandió hacia el deber de fraternidad, amor y socorro para con los hermanos, pero también para los próximos en función de las posibilidades y sin comprometer los intereses de quien actúa. Por esta razón, el impetrante se abstendrá de querer mentir.

Es a partir de 1726, en los archivos que tenemos aparece a una disminución de los aspectos operativos de los juramentos, pero también se da un cambio en la formulación de éstos. 

Así, el «Manuscrito Wilkinson» (1727), « Le Mystère de la Franc- Maçonnerie » (1730), y « La maçonnerie disséquée» de Prichard (1730) que son documentos relativamente similares, pero cada uno de ellos conserva parte textos preexistentes, es donde parece sobresalir el primer estadio del juramento masónico especulativo.

Además, se constata que la mot del masón no es muy utilizada pero emplea el término de secretos. Por otro lado, puede ser planteado desde otro punto de vista puesto que desaparece la especificidad operativa, y no hay referencia a los Antiguos Deberes.

Así, en los escritos de Samuel Prichard, la referencia de los Antiguos Deberes está más bien oculta. Sin embargo, continúa con la promesa evidentemente de respetar el sabido juramento en presencia de Dios y la venerable asamblea. Y aparece igualmente la noción, de no revelar nunca los secretos y los misterios de la francmasonería y de los masones, bajo cualquier forma, salvo a otro hermano. Además, si estos secretos fueran revelados, el castigo sería terrible los antiguos textos.

Al analizar el período, tras la publicación de este juramento, se observa en los manuscritos ingleses como « Dialogue entre Simon et Philippe » (1740) y «Joachin y Boaz» 1762 que ha evolucionado poco y no aporta de variación significativa.

En cambio en Francia, en los textos más antiguos, se detecta una evolución que es interesante en muchos aspectos y que no son para pasar por alto.

En efecto, el aspecto fundamental que prima en primer lugar es la evolución de la adopción de Dios como testigo, que es un resto una de las características inglesas para cumplir su promesa sobre su fe de gentilhombre con la ayuda y en nombre del Gran Arquitecto del Universo, en que es Dios.

Se observa también, en otras referencias literarias como « Le Sceau Rompu » (1745), « le Maçon Démasqué» (1751) o aún en el ritual de 1758 « Elément de la Maçonnerie».

Sin embargo, parece en 1765, un juramento en un manuscrito escrito aparentemente de la mano de Jean-Baptiste Willermoz, con esta simple operación « yo prometo delante del Gran Arquitecto de Universo». Formula que va a ser recuperada en 1801 por el G O D F la cual utilizará en la edición de su primer ritual que será "El Régulateur Maçon». Dicha fórmula será pronunciada en el seno de la Obediencia hasta una modificación del contenido del rito en 1877 que eliminará tal cuestión.

Así desde 1765, esta frase sigue estando presente en los rituales y, en particular en los primeros rituales del Rito Rectificado (RER) redactados por el Sr. Thibault e hijos en 1781, tras el Convento de las Galias y en el rito Escoces Antiguo y Aceptado que se puede leer en «Le Guide des Maçons Écossais» de 1830.

Por otra parte, es interesante destacar y comparar al menos dos aspectos de este juramento que son:
  • · La biblia y los evangelios
  • · La evolución propia del R. E. R
Continuará

Nota: para el tema de las penalidades que conllevaba traicionar el Juramento Masónico dejo los enlaces a los trabajos de Saul Apolinaire:

http://masonerialaimprentadebenjamin.blogspot.com.es/2012/07/juramentos-masonicos-las-penalidades-o.html
http://masonerialaimprentadebenjamin.blogspot.com.es/2012/08/juramentos-masonicos-las-penalidades-o.html

Traducción libre de Víctor Guerra