domingo, 23 de abril de 2017

HIRAM ABIF. Disección de un mito a través de varias lecturas...

elevacion a Maestro

Introducción
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Nuestra francmasonería, como dice André Kervella, «posee una tradición que tiende a ocultar su historia, lo cual es su mayor problema»[1], y no le falta razón, sí a ello unimos la permanente tentación de levantar iconos tópicos acerca de la historia masónica, por parte de escritores, ensayistas, masones y profanos, metidos todos ellos en el laburo de la construcción mítica masónica.

En este sentido, por ejemplo, hay un libro editado en España, el cual se ha conformado en el libro de cabecera de la masonería adogmática, y se puede decir que incluso lo empiezan a manejar masones dogmáticos, los cuales hasta ahora estaban un tanto alejados de los temas de sociabilidad masónica. Pero se conoce que ciertos marchamos dan prestigio y ahí tenemos el libro: La Masonería, Escuela de Formación del Ciudadano, el cual ha pasado a constituirse en un texto esencial para muchos masones, sin que haya habido hasta ahora una revisión crítica, sobre esa constructione que ha hecho su autor el jesuita Pedro Alvarez Lázaro, sobre los grados masónicos del REAA, a modo de una idealizada construcción masónica del ciudadano

Es muy posible que Alvarez Lázaro esté en lo cierto, pero es curioso que nadie haya puesto objeción alguna, o se hayan abordado reseñas críticas al texto, y eso que han mediado veintiún años de su edición y, por tanto, a mí me extraña que hoy se siga indicando tal obra como el culmen, de una cabal construcción mítica proveniente del REAA, de cara a la conformación de una «cierta» ciudadanía
Toda esta reflexión que expongo, proviene de la lectura de una serie de textos que están sobre mi mesa, y que versan sobre la mítica masónica, y sobre manera sobre aquella, tal vez la más importante de la historia de la francmasonería: Hiram Abif y la leyenda del Tercer Grado.

Algo que, para mí, desde que me inicié me ha suscitad dudas e interrogantes acerca de los claros y oscuros que se dan con relación a las mitificaciones masónicas, y en concreto con respecto al modelo arquetípico de Hiram Abif.

Hasta ahora era difícil de encarar, al menos en España, estos temas dada la falta de bibliografía erudita al respecto, más allá de las cuatro notas tópicos al uso, y también como no, a la falta de preparación para poder plantear adecuadamente tan complejas, como controvertidas cuestiones.

La Bibliografía española

Han pasado los años, y las lecturas se han ido acumulando, y por tanto, no deja de ser una realidad que la mítica del Maestro Hiram Abif, cuenta hoy por hoy, con una serie de materiales bibliográficos, capaces de aportar muy diversos enfoques y orientaciones, e incluso situarnos ante perspectivas novedosas, y hasta provocativas, sí en verdad queremos traspasar algunos umbrales prospectivos.

Entre el monto bibliográfico que expongo, indicar que los textos en lengua castellana son más que escasos, ya que solo contamos, desde apenas hace tres años, con un texto que publicó la Editorial Masónica. Es: ¿Quien fue Hiram Abif?, de JSM. Ward, traducido por Manuel Corral Baciero.

Libro que una vez introducido en él, pronto nos remite a las antiguas tradiciones y ser pierde en los mil y un vericuetos de las hipotéticas tradiciones simbólicas de la antigüedad, en las cuales, según Ward, pudieran rastrearse míticas paralelas o restos de la existencia de un Gran Arquitecto o Jefe de Obra, al estilo de Hiram Abif.

Y poco más tenemos, más allá de lo que expone el Museo Virtual de la Masonería en su página web, eso sí, al margen de los miles de ríos de tinta sobre tal mítica, plasmado en varias y variadas reflexiones, planchas y otros quehaceres expositivos.

Es más, si vamos a la ficha de la Wikipedia de Hiran Abif, nos daremos cuenta de la dificultad del tema, con tan solo ver las referencias bibliográficas y citas, ya podemos tener una idea de las dificultades.

Bibliografía Francesa
En cambio, la bibliografía francesa, es mucho más rica y madura que la nuestra, ya que huye en buena medida, de los entusiasmos universitarios tan en boga en España de querer explicar desde la profanidad la historia masónica.

Por otro, lado el caudal bibliográfico francés nos aporta interesantes trabajos, de los cuales reseño aquellos que tengo al alcance de la mano: Le Mythe d'Hiram - J P Login; Le Chantier de Maître Hiram de Yann Druet; Maître Hiram et le Roi Salomon, de Christian Jacq ; Le Plan Secret d'Hiram de Marc-Reymond Larose; La Légende d´ Hiram et les Initiations Traditionnelles de Daniel Béresniak; Le Livre d'Hiram de Christopher Knight, Robert Lomas; Le pardon d'Hiram de Hervé Ghannard; Michel Barone Hiram et le enfants del a Veuve ; o los trabajos de Gérard de Nerval; La clé d'Hiram revisitée de Christopher Knight ; Hiram de Jean Nomis ; La Ballade d’Hiram de Pierre Davy; Hiram et le temple de Salomon de Marc Halévy .

En fin, como se puede ver hay una importante pléyade de trabajos de muy distinta tendencia y profundidad, materiales ideales para poder confrontar y contrastar informaciones, y poder de este modo obtener las nociones básicas, y no tan básicas, a la hora de comprender la complejidad de una figura, por otro lado, tan controvertida como es la de Hiram Abif, que está directamente relacionada con la aparición del grado del Maestro Masón.

Aunque para mí, los libros más interesantes de toda esta saga que expongo, y que son las pieza claves para entender la mítica de Hiram Abif y sus proyecciones, tergiversaciones, desde la perspectiva masónica son: La Légende d ´Hiram par les textes - Guy Chassagnard ; Roger Dachez, Hiram Abif y sus fréres; Hiram et le Temple de Salomón de Marc Halévy; La Légende d'Hiram de Claude Guérillot; y sobre todo el trabajo Philippe Langlet: Les Sources chrétiennes de la légended´Hiram, toda esta batería bibliográfica la completaría a modo de provocación, con el libro de Cavaignac, François, sobre Les Mythes Maçonniques revisités.

Ni que decir, que es importante tener claras tales referencias, aunque sea extranjeras, dada la permanente tentación que existe por parte de los elaboradores de panegíricos que nos vamos encontrando a nuestro paso y en nuestro país, que, bajo la firma de pomposos cursos y másteres, con un temita y tres citas bibliográficas ya hacen una ponencia, y con cinco citas bibliográficas más el prólogo de un ilustre, ya publican una tesis.

Tal vez por eso, la bibliografía española tiene esos rasgos tan cuartelariamente salmantinos, a lo que hay que sumar el cuño de algunas escuelas que ha marcado tendencia, y tal vez por eso, y claro está por la intervención del GADU, temas tan complejos como el de Hiram Abif, quedan fuera del alcance de aplicados cursillistas masónicos de tres semanas y cuarto.

Roger Dachez y la leyenda Hirámica
Volviendo al tema que nos interesa, decir que la mítica de Hiram Abif, no aparece en el origen de la francmasonería, lo que lleva a Roger Dachez rastrear su figura a través de los viejos manuscritos, los Old Charges de los siglos XVI y XVII, cuya búsqueda nos pone en comunicación con otros conceptos a tener en cuenta como Incorporación, o la Aceptación, o las simples ceremonias de trasmisión de la Mason´s Word, haciendo mención de las alusiones indirectas o alusivas de las distintas divulgaciones sobre la mítica del Hiram Abif, lo cual ya de buenas a primeras, presenta algunos problemas de manejo, y sobre todo con relación a la pretendida coherencia con el tercer grado, que muchos autores dan por hecho como una temática coherentemente bien explicada.

Sobre el tema primero: Hiram Abif, pese a la intensa búsqueda de paralelismos por parte de Ward, a través de las antiguas tradiciones, la conclusión primera es que estamos ante una mítica masónica con poca sustentabilidad, sobre la cual los distintos documentos, en general muy fragmentarios, son por lo general muy alusivos, incluso con informaciones hasta contradictorias.

Entre aquellos materiales que aportan parte de un relato tendríamos el Dumfries 1390, o el Cooke, 1420 los cuales «indican numerosas citas bíblicas y patrísticas, pero no mencionan la existencia de un arquitecto del Templo de Salomón, y menos con ese nombre» (DACHEZ 2010). El Cooke, lo presenta de forma alusiva como el hijo del Rey de Tiro, era de Maestro masón; el Grand Lodge, por su parte indica que el hijo del rey Iram se llamaba Aynone y que era Maestro geómetra; y el Dumfries, habla de un artista sabio de valor excepcional y de una generosidad extrema, él era el Maestro del temple de Salomón. Pero siempre se le presenta de una forma alusiva.

Otras fuentes, nos hablan de la existencia de un «Maestro en Geometría», que algunos autores refieren como alusivo a Hiram Abif, a este respecto me pregunto: ¿Podría ser, que esa referencia no fuese sobre Hiram Abif, sino sobre el maestro Euclides?

En este sentido es interesante leer la reseña del provocativo libro de François Cavaignac, y sobre cuyo trabajo publiqué en el Blog Masonería Siglo XXI. Revisión de las míticas masónicas, cuando nos habla del Maestro Euclides y su desaparición del cartulario masónico, que empieza a denotarse a partir de Ms Cooke de 1400.

En esas variadas fuentes que maneja Dachez, aparecen eso sí, otros nombres como Amon, Aynon, Aymon y hasta un tal A Man, etc, cuyas corrupciones lingüísticas, retorciendo bastante el tema, pudieran llevarnos hasta el Hiram bíblico, las cuales, por otro lado, sitúan a tal personaje dentro del modelo, en tanto que son materiales antiguos empelados tras diversos procesos de simplificación o condensación, de los cuales en masonería parecen quedarnos bastantes restos.

Entre esos restos del personaje del que trato, este empieza tomar carta de naturaleza, primero en las Constituciones de Roberts 1722, y luego en una cita en las Constituciones de Anderson de 1723, por primera vez con su nombre Hiram Abi, como el «masón más cumplidor de la tierras[…] como un hombre hábil e inteligente[…] universalmente apto para toda especie de masonería» , para finalmente aparecer como un modelo ya consolidado en Masonry Dissetecd, de 1730, eso sí tras un intenso periplo como fundidor de bronce, arquitecto, rey de Tiro, etc. Aquí en el Masonry…, ya es Maestro Masón situado al frente de la construcción del Templo de Salomón, cuyos trabajos suele visitar de forma habitual al mediodía, etc., y en cuyo emplazamiento se desarrolla la mítica hirámica.

Por otro lado, hay quien se empeña en legitimar el modelo, en base a buscar y hallar los aspectos formales, como la tipología del personaje, su genealogía etc. Dejando de lado, que tal vez sea conveniente considerar a Hiram y su muerte, como la metáfora de un síntoma presente en todas las civilizaciones, como es la maldad, puesto que el personaje se resiste, a la luz de muy diversos materiales expuestos por importantes masonólogos, a ser tratado bajo los actuales enfoques, a un plano más hagiográfico, lo cual, por otra parte, resiste pocas lecturas críticas.

Quien nos va situando en la raíz de esa búsqueda de los orígenes, es precisamente Roger Dachez, y lo hace mediante un libro que publicó en el 2010, en el cual llegar a situar la figura de Hiram a modo de un Cristo, lo cual parece «perfectamente coherente en el seno de la literatura tipológica medieval […] las glosas, los comentarios alegóricos bíblicos» al igual que se hizo con Adonhiram, lo que llevó a Walafried Strabo a escribir de una manera directa Hic est Christus.

Hiram y sus Hermanos: la fundación de la leyenda

Pero independientemente de estas aserciones tal vez un tanto crísticas, nada extrañas por otro lado, teniendo en cuenta las incardinaciones de R. Dachez, en la rama masónica rectificada, aunque no por ello, hay que negar que este autor deja bien planteadas las fuentes y algunas dudas en cuanto a la mítica de Hiram Abif.

Claude Guérillot y Guy Chassagnard, a modo de notarios
Unos años antes, Claude Guérillot (2003) escribió un intenso librito La leyenda de Hiram. Según el rito de Perfección y el REAA.

En este caso se encuadra la figura de Hiram, en un marco ritual muy determinado, y por tanto, incide en que la «leyenda mítica del Maestro tiene un trasfondo histórico: David, Salomón, Hiram de Tiro, que son los actores de la historia», por tanto, el gran trabajo de Guérillot, está basado tanto en el manuscrito Francken 1783, y los Cuadernos del REAA de 1085, bajo la forma de la Leyenda de Grado, y el Discurso Histórico.

De hecho, repasa en su libro, las signaturas historicistas de David, Salomón y el Templo de Jerusalén, para situarse en la leyenda de Nuestro Maestro Hiram (pag 51), al cual sitúa dentro de las Escrituras, según el Libro I de Reyes, y el II de Crónicas. Digamos que Guérillot, no se plantea ninguna duda, tan solo expone lo que hay en torno al personaje Hiram Abif, y sus contornos, aunque a veces sean fuentes o cuestiones más bien alusivas.

Fuera de ese contexto, y yendo a los manuscritos masónicos, indicar que al Maestro Hiram, se le encuentra, como ya nos advertía Roger Dachez, de una forma sugerida tanto en el Dumfries nº 4 de 1710, incluso el autor busca dichos ancestros míticos en el libro del Éxodo, bajo la fórmula de Betsabel , en parte siguiendo la estela que desarrolla Ward en su libro, sin olvidar el manuscrito Graham de 1726, donde se hace una vaga referencia alusiva, y por tanto reinterpretable.

Esta situación, se rompe en 1730 con la aparición del Masonry Dissected de Prichard, que recoge los rituales de la logia de los «Modernos» de Londres, pero evidentemente en dicha divulgación, Hiram Abif desarrolla un rol diferente al que le otorga el relato bíblico, aunque en el caso de Guérillot no se adentra en más tesituras, digamos que levanta acta notarial del estado de la cuestión, y ahí lo deja, en tanto que el estudioso francés (Dachez) tiene otra idea, la cual expone de tal modo, que Hiram «forma parte de un todo armonioso, que nos conduce progresivamente a una leyenda iniciática, a un mito esotérico»

Otro texto referencial, más cercano en el tiempo, es el de Guy Chassagnard: La leyenda de Hiram (2013). Guy, a diferencia de Guérillot, nos traslada a la mítica de Hiram a través de los documentos ya citados, pero también lo presenta dentro de otras fuentes, como son los rituales: Parfait Maçon de 1744, el Sceau Rompu 1745, o en los rituales como el Élus Parfaits 1750; Les Trois Coups Distincts 1765; el Marquis de Gages (1765), Rite Ecossais Rectifie 1782; Ancienne Maitrise 4º-12º de 1783; Ancienne Maitrise Royal Arche 1783; Rituel de Duc de Chartres 1784, Les Trois Premiers Grades 1788; Le Régulateur du Maçon 1801; Régulateur du Maçon Élu 1801; Régulateur du Maçon Ecossais 1801; Rituel Ecossais Ancien 1805; Le Voyage en Orient 1853; REAA 1991; Rituel Français (GODF) 2002.

La importancia del texto de Chassagnard, se basa fundamentalmente en que, para los trabajos comparativos para buscar las diferencias o convergencias, este libro es esencial, porque nos presenta los textos más representativos a la hora de ir comparando, cómo cada rito y cada ritual, tratan la leyenda de Maestro Hiram, que, por cierto, no es igual para todos, ni se conforma la hagiografía de la misma manera, a veces la leyenda de unos y otros, no contienen ni los mismos elementos simbólicos.
En ese sentido es una obra interesante, para poder ver y contrastar los detalles de cómo los rituales más representativos, tanto «Modernos» como «Antiguos» tratan la figura del Hiram y el Tercer Grado.

La visión masónica regular de Marc Halévy
En el año 2016, el Hermano Marc Halévy, que viene de la regularidad masónica, digamos que de la esclarecida, y no de la ultramontana peninsular que sigue levantando panteones de masones y logias, en este caso Halévy marca la diferencia en la reflexión filosófica, presentando esta obra: Hiram y el templo de Salomón, en la cual el autor en una nota Avertissement, nos anuncia que los puntos vertidos en el libro «son fruto de una francmasonería regular y universal, en lucha por la laicidad, con lo que se nos macha a tontas y a locas».

Como podemos ver Halévy, no se esconde para decir que «la laicidad, es un juego institucional típicamente francés entre la Iglesia y el Estado, herencia de la neurosis del siglo XIX republicano y cientifista».

Partiendo de estas posiciones, podemos leer en su denso trabajo que los «francmasones son los vehículos de una espiritualidad cristiana anclada en el esoterismo, es decir de la hermenéutica adogmatica de los textos de los signos, de las obras y de las imágenes».

Parece claro que Halévy, debe ser algo así como un talibán, al menos para los masones regulares españoles, [los cuales no acaban de encontrar su identidad perdida entre el deseo y la realidad], puesto que el masonólogo francés indica que la «francmasonería regular no es universal y por supuesto no es igualitarista, ya que se basa en una aristocracia basada en la coaptación, la excelencia y la ejemplaridad» e indica que el objeto de esta «masonería no es salvar al género humano, sino construir el Templo del Gran Arquitecto del Universo a su gloria y a la del hombre»

Desde esta perspectiva Halévy, ya marca su particular acercamiento al mito de Hiram, desde una peculiar vertiente filosófica lo cual hace complementando dicho acercamiento con las temáticas de Salomón, el Templo, y la elevación al grado de Maestro Masón, contextual con otros autores, aunque este finaliza su aproximación, con el desarrollo de un capítulo dedicado al Desarrollo del Escocismo, digamos que Hiram Abif, le sirve a Halévy para dar un repaso a todo un conglomerado de cuestiones que tienen bastante que ver con la filosofía que mantiene la masonería regular continental.

Aunque no por ello, deja de hace un acercamiento importante a algunos momentos, como por ejemplo el momento luctuoso de la mítica hirámica ¿quién mata al Maestro, porqué y en qué forma?, no hace una reflexión profunda al respecto, pero deja de manifiesto algunas incongruencias, y que parecen importantes, cuando uno se adentra en la mítica hirámica.

Lo que estoy exponiendo, es a la vez mi propia evolución lectora y de comprensión de la mítica hirámica, y tal como fue aconteciendo…

Philippe Langlet, una verdadera disección del mito y el modelo.
Quien en parte culminó este contexto de conocimiento, y también de dudas, y de nuevas incógnitas, fue Philippe Langlet, quien dio vuelta como a un calcetín al tema de Hiram Abif, por cierto, un investigador que pese a su peso y conocimiento paradójicamente su libro no está en casi ninguna relación bibliográfica de los autores antes mencionados, pese a que lo publicó en el 2009, siendo reeditado en el 2014: Les sources chétiennes de la légende d´ Hiram. 

En este sentido lo que hizo de diferente, fue acometer una compleja disección completa tanto del modelo como de la leyenda, de tal manera que de buenas a primeras en la introducción del libro nos advierte acerca de los distintos ángulos de ataque, que hay o que se están dando, con relación a las cuestiones míticas y la construcción de los modelos en cuestión.

Realiza en su libro, una interesante reflexión y exposición al respecto de Hiram Abif como figura central, eso sí se puede decir que no solo es larga, sino muy minuciosa, compleja y profunda, en estructura y en la lectura, puesto que aborda una paciente disección en la que nos van planteando a lo largo de casi 400 páginas el cuadro puzle que conforma la mítica hirámica en su conjunto, luego en un CD adjunto al libro aporta otras 400 páginas de documentos anexos: manuscritos, rituales, etc.

Tanto, Philippe Langlet, como François Cavaignac, insertan variantes, novedosas, y no previstas, a modo de realidades o propuestas de estudio que están fuera de las ópticas del resto de los investigadores, como es el tema del Compañerismo, no tanto como grado, sino como función masónica operativa, y lo hacen claro está, fuera de la «inflamada imaginación romántica de la llamada vulgata de la transición».

Langlet, en primer lugar, se va a remitir al rito de fundación, en el sentido de la construcción, en un intento de la presentar la leyenda de Hiram, como la «inmolación de una víctima que deviene en el genio protector de una construcción, cuestión muy frecuente en las leyendas occidentales».

Sin embargo, pese a que el ritual del Maestro y la leyenda de Hiram conservan una importante pero aparente unidad, hasta tal punto que «dos Maestros, no se darán cuenta de que han practicado dos ritos diferentes» (C. GAGNE).

Realmente el modelo, de Hiram reúne muchas concomitancias con los presupuestos míticos de otras culturas: la violencia sagrada, que reúne en torno a sí mismo y su muerte, la dimensión iniciática, que en el caso de Hiram, vendrá a explicarnos que su condena morir, se realiza como víctima de un sacrificio para redimir toda la violencia de la sociedad, lo cual también es un tema muy universal, de tal modo que E. P. Muller , sostenía en un texto publicado por la Ars Quatuor Coronatorum (1978) que le idea de la leyenda de Hiram, estaba inspirada en la historia y muerte del 4º Califa del Islam.

En esa misma corriente de universalidad pretendida, se haya el arquetipo de la tumba desaparecida, lo cual también se haya implícito Hiram Abif, así como la propia muerte y la resurrección, que nos llevaría a la mítica del Pelícano, que tanta omnipresencia tiene en la masonería, proveniente yo creo, que, del entorno universal, y no del religioso, tal y como otros autores pretenden.

Aunque en el caso de Hiram, sí que hay una singularidad y sería el pandemónium contrastable en la presencia de un cadáver-una marcha- y el levantamiento mediante los 5 puntos, que como indica Langlet, nos podría llevar al Crimen Fundador, que para culturas más paganas vendría a ser el renacimiento anual del dios- el sol adorado, planteado por Max Müller y Depuis. (1859).

Hay otro tema interesante, y es el clivaje en como Hiram se divide, por efecto del estudio exhaustivo que se realiza Langlet, en el marchamo de varias doctrinas que van de desde el arquetipo antimasónico con la representación de Hiram a modo del arquetipo luciferino, pasando por las doctrinas secretas cristianas, en parte representadas por la leyenda de origen medieval francesa, que tiene su origen en la obra los cuatro hijos de Aymon.

Tanto es así que sobre 1720, se difunde una cierta corriente de opinión acerca de la leyenda de Hiram, a modo de una «historia secreta trabajada en el interior de la francmasonería».

Lo cual lleva a algunos eruditos, a plantear la necesidad de examinar la leyenda de Hiram y la del Tercer Grado, en el seno de los rituales masónicos, desde otras perspectivas, en base a los métodos antropológicos, pero también teológicos, con el objeto de obtener cuantas más piezas posibles de este complejo puzle que es Hiram Abif.

En este contexto en el que nos estamos desenvolviendo, nos tropezamos de nuevo con la Geometría, y por tanto volvemos a la noria que presentaba François Cavaignac, de cómo las artes liberales que tanto predicamento habían tenido en la primigenia masonería operativa, de las cuales, según él, se desprendía un cierto estatus de agnosticismo, mediante la racionalización del ensayo y el error, estas artes habían sido e sucumbiendo paulatinamente frente a otras propuestas, digamos más, espiritualistas.

Lo que nos envía de algún modo a una cuestión esencial, ya tratada, como es la masonería de práctica, y la masonería de teoría, y no se debieran perder de vista estos dos niveles, que volveremos a recuperar a la hora de analizar la muerte del Maestro Hiram.

Y no debemos olvidar que hay dos concepciones dentro de esas siete artes liberales, una la que permitiría al alma liberarse del cuerpo, a modo de un concepto neoplatónico (methodus Hybernica) (masonería de practica) y la otra, la que recogen los rituales masónicos, fundada sobre la manipulación de los objetos de la lengua, sobre una práctica de la palabra, fin último del conocimiento de las realidades espirituales. (Masonería de teoría), cuestión esta que está inserta en el ritual de los Modernos, y su codificación de 1785, conocida como el Régulateur du Maçon.

Frente a la leyenda de Hiram Abif
Indica muy lucidamente P. Langlet que «lectura literal de la leyenda conduce a numerosos masones a considerar los personajes como personas, como un cuento de hechos concretos, y las peripecias como realidades, la lejanía de la cultura religiosa refuerza esta actitud ya que se carece de las herramientas de abstracción del entorno cristiano, donde la enseñanza reposa sobre el uso constante de las parábolas, o de la pasajes parabólicos, y su lectura a partir de las los cuatro sentidos tradicionales de la exégesis».

Es evidente que esto conlleva a muchas confusiones en el seno del entorno logial y lo que enseña la leyenda, sin olvidar, el peso que tiene la teoría de la transición masónica, en la filiación directa entre los constructores de catedrales, (operativos), y los constructores del Ser, (especulativos masones simbólicos).

Una realidad, que por otra parte vemos y palpamos a diario en nuestras logias, con esa permanente búsqueda por iglesias y catedrales de posibles restos o marcas de los masones.

El trabajo que desarrolla Philippe Langlet, le lleva a diseccionar aquellas partes de la leyenda que no varían, lo que él denomina «invariants» llegando a constatar hasta 35 puntos inventariados en el conjunto de textos anexados a su trabajo, entre los que se encuentran:
  • 1. El cuadro principal de la leyenda es la construcción del Templo de Salomón.
  • 2. El fin de la obra.
  • 3. Hiram se define como Maestro Masón.
  • 4. Definición de los obreros: Masones, Compañeros.
  • 5. El secreto de Hiram Abif, la «palabra de los maestros».
  • 6. La costumbre habitual de entrar solo en la construcción del templo.
  • 7. La presencia de los 3 criminales, no maestros
Y así hasta 35 cuestiones más…

De este modo Langlet, va diseccionando la estructura de la leyenda y la v confrontado entre los distintos documentos y rituales, hallando tanto las convergencias o como las discordancias, por ejemplo, en algunos textos se nos habla de un incierto número de Hermanos que se lanzan a la búsqueda `del Maestro], otras indican que 15 Hermanos devotos, otros que doce (textos ingleses) o en número de, nueve, muy específico de los textos franceses.

El examen no se queda ahí, sino que se introduce en los elementos bíblicos que presenta la leyenda, y que el autor remarca como se marcan los conceptos, al modo de que Hiram es un personaje de la biblia, al igual que Salomón, o que Jerusalén en la villa santa por excelencia, o que la esencialidad en la construcción es el Santo de los Santos.

Sin dejar de lado, los temas «reinvertidos» como la confusión de dos personajes en los entornos masónicos como Hiram y Adoniram, o la semejanza con Noé, que se presenta como un elemento esencial en la construcción de la mítica hirámica, uno construye el Arca (un premodelo arquitectónico del templo), y el otro el Templo en sí mismo, uno realiza una alianza con Dios, y porta una nueva filosofía equilibrada de derechos y deberes, y el otro posee la palabra, que es el nombre de Dios en hebreo; y lo que hace, en este caso Hiram es relevar el marchamo noaquita en la masonería por el hirámico.

El erudito francés, analiza a su vez, los puntos de convergencia, aunque lo interesante es cuando nos plantea que detrás de esta leyenda, hay una doble trama, en tanto que las reformas calvinistas han incidido en las tramas bíblicas, y por tanto presentan la ֿ «leyenda de Hiram como un cuento redactado de manera deliberada, con todo conocimiento de causa, y no como la relación de una historia de verdad en un mundo real y luego alegorizado».

Para completar el inventario diseccionador, presenta a Hiram Abif, como un mártir de la fé, describiendo a su vez lo que para Langlet, son las estaciones de su pasión, con el triunfo de la vida, a la vez que lo desentierra para el estudio al modo de una cierta mítica de fundador de una comunidad, puesto que Hiram es la pieza fundamental de la masonería especulativa y que transforma de forma radical a la masonería de cuño escocés (1690-1720) agrupada en dos grados, y cuya leyenda crea un modelo en tres grados, con una reorientación como es el tema de la iniciación, y cuya mítica va a ser adoptada por toda la masonería universal. Aunque el trabajo no deja de recordarnos, que hay una parte de la trama, que tiene fragmentos de una historia inventada, que el autor se encarga de presentarnos y describirnos analizando sus orígenes.

El trabajo de Philippe Langlet, diría que es inabarcable, en tanto que su disección entra en aspectos casi que secundarios, que no se dejan de lado como las reliquias, la sustitución, los poderes de la tumba, el templo en sus distintos conceptos tanto bíblico como simbólico, sin menospreciar temas menos apreciables como la recuperación del cadáver, la arquitectura de la muerte y la gloria y sus dos concepciones, y dedicando finalmente un largo capítulo a Hiram y la palabra, con subcapítulos más cortos, sobre temáticas como la rama de acacia, las herramientas de la muerte, los impactos sobre el Maestro, etc. Temas si se quiere menores, pero no exentos de peculiaridades y de pautas de conocimiento.

Un intenso inventario de situaciones, que puedo decir que es la primera vez que veo plasmada todas esas variantes que uno entrevé en la lectura de los rituales, pero el gran trabajo de Philippe Langlet, es haber descuartizado todo el trama en piezas a modo de un puzle, cuyo cuadro a modo de leyenda no dejaba traslucir nada más que una determinada concepción de la leyenda, casi que univoca, solo en ocasiones alterada en base a ciertas disonancias cuando este cuadro se comparaba con algo otro gran cuadro de la leyenda hirámica, procedente de otro rito o texto.

Lo que ha hecho Langlet, es trocear cada parte de la leyenda, de tal modo que cada objeto, cada concepto, es una pieza, que se analiza por separado, buscando sus significados y sus simbólicas: masónica, hermenéutica, o bíblica, heréticas, etc., de tal modo que al final lo que se obtiene es un atlas de posibles explicaciones, que, una vez conjuntado todo el puzle, ya podamos entender algunos aspectos, los cuales no eran visibles, o perceptibles debido a la contundencia del modelo mítico. Lo cual hace del libro de P. Langlet un trabajo notable sobre su capacidad de disección, de análisis y de conocimiento, para recomponer todo el cuadro de la leyenda, y que este pueda arrojarnos nuevos mensajes.

Los Compañeros «Malvados» o la defensa del trabajo
Uno de los capítulos que más me ha llamado la atención es el que Langlet dedica, no solo al asesinado del Maestros Hiram, sino a las figuras de los Compañeros, ya que en dicho momento se desarrollan, depende de los ritos, variadas cuestiones, que por ejemplo François Cavaignac, les da la vuelta y nos deja perplejos, porque en parte ello nos invita a revisar las míticas masónicas al uso.

Escribe Langlet que en el Rituel de Prince de Clermont 1765, « hiram n'est plus, les mauvais compagnons l'ont tué», en cambio para el Rituel Des Etangs 1858, se habla de «bons compagnons», y los primeros textos de Rito Frances, califican a dichos Compañeros de malvados o pérfidos, y en el REAA se acentúa con los calificativos de pasiones malvadas, 1843, de malvadas inclinaciones… 1880; más adelante con la renovación ritual en el REAA de 1960, se retorna a los tres malvados Compañeros.

Aunque lo cierto, es que lo rituales en suma no son nada esclarecedores al menos en lo que refiere al papel de esos Compañeros, ya que la leyenda en los rituales, nos dice Langlet, viene a confundir el rol con los actores (Oficiales), en ese intento de situar el plano moral y persistir en enseñar al nuevo Maestros esta interpretación como justa, pese a los vicios redhibitorios, de tal modo que de un rol triple que representan los tres Compañeros, se pasa a una triada de defectos, de imperfecciones y de oscuros designios, que obliga además a tres Oficiales (Maestros) de la logia a jugar un rol que no existe en ciertos ritos.

Sin olvidar, las confusiones que de hecho produce la denominación de Compañeros, y los debates que desierta el papel que juega el Maestro que a su vez encarna la palabra, digamos que hay como un choque mental en esa representación donde se muestra una construcción trinitaria, pues el Secreto es el nombre del Maestro, o el Nombre es el Maestro?; o el tema de la palabra perdida, a la que no pueden acceder los Compañeros, o los 15 Hermanos que envía Salomón, ¿Por qué Hermanos, y no Compañeros? Y por tanto ya se está condenando en tanto, ¿Qué ya de por sí los Compañeros son malvados?

Es un tema complejo, como el resto de los temas que nos está describiendo Philippe Langlet, que nos presenta en este caso una serie de situaciones, a modo de matrioskas rusas, cada parte se desdobla cuasi que hasta casi el infinito.

Indicar que los rituales de Rito Francés por lo general en cuanto a la búsqueda de la tumba del maestro Hiram, la hacen «Maestros», ¿Por qué este cambio...?, ¿Si son Maestros Masones, la palabra no estaría perdida? Toda una paradoja, pero de este modo se estaría significando también el choque entre Maestros y Compañeros, y la mentalidad reinante a cerca del Compañerismo

La revisión de los mitos. Cavaignac
Es hora de dejar a Langlet, y adentrarnos en el enredo que nos prepara François Cavaignac, cuando nos lleva con su libro Les Mythes Maçonniques Revisités, y a los problemas típicos de la revisión de los mitos, tal y como hace cuando se adentra en el capítulo 3, hablando de Hiram. Del Sacrificio a la lucha de clases.

La muerte del Maestro Hiram por tres malvados Compañeros colocados en las tres puertas del templo, hace que se desdoble para Cavaignac toda una nueva situación, primero porque después de ese episodio del asesinato por 3 Compañeros, que luego es buscado por 9 Hermanos, y sin embargo cuando se encuentra la tumba del Maestro, es desenterrado por 15 Compañeros, con guantes y mandiles blancos, y siendo resucitado mediante los 5 puntos del Compañerismo, lo cual con la llegada de la leyenda del Tercer Grado, se convertirá en los 5 Puntos de la Maestría.
O sea que tenemos a Hiram Abif que es Maestro Masón, o sea un Hermano, y los agresores son Compañeros del Oficio, y los que han partido son Hermanos, ¿también Maestros? y luego aparecen otros Compañeros. Tal y como se nos explica este mito, «no es una invención ex nihilo, es una interpretación cuya raíz es un episodio bíblico», tal vez la leyenda de los Cuatro Santos Coronados. O las canciones de gesta del siglo XII con Aymon y sus hijos de por medio.

Hay que tener en cuenta que hay variantes y variaciones para todos los gustos, Joannes Snoek, en su trabajo sobre la Evolución del mito de Hiram en Inglaterra y Francia,[2] recoge unas 50 versiones diferentes del mito de Hiram.

Es en 1730 cuando se libra la primera versión del mito hirámico, que hace referencia a otra anterior, aunque aquí la «esencialidad, digamos que es el asesinato del Maestro Hiram por tres malvados Compañeros», componiendo de este modo, el cuadro cuasi prefecto de un Hiram de composite, fabricado por las circunstancia de la creación moderna de la masonería y rellenado con elementos clásicos y tradicionales del Oficio, para de este modo componer un personaje específico, aunque como nos indica Cavaignac «esta leyenda un tanto lisa esta incompleta, ya que no se menciona, la existencia de la naturaleza que puede modificar sensiblemente la interpretación del mito. Sin olvidar en tanto que remarcable que dichos eventos reposan sobre hechos históricos difícilmente contrastables».

Por otra parte, la presencia de los gremios operativos en el siglo XI dan una nueva dimensión a la historia del Alto Medievo y van a incidir en el desarrollo de la masonería moderna, dado que ello se enclava a su vez en la renovación integral: cultural, religiosa e intelectual, y en cuyos entornos las agrupaciones del Oficio se fueron organizando de una forma progresiva alrededor de las villas, y por tanto, como todo buen gremio se articuló en base a una serie de libertades y privilegios, que llegarán a tener una importancia vital lo cual se prolonga hasta las postrimerías en el siglo XVII y comienzos del XVIII, y aunque como tales gremios están subordinados a los señores, no por ello van a dejar de desarrollar una cultura propia. 

O sea una estructura interna «jurada», en la cual los miembros artesanos del mismo Oficio deviene en jurar real compromiso a sus estatutos y a la comunidad, lo cual irá deviniendo en una estructura cada vez más jerarquizada, con un desarrollo estricto y hasta represiva, introduciendo en el siglo XII el «reparto de las labores entre Aprendices y Compañeros, y Maestros que son aquellos que dirigían los talleres y la contratación, estos últimos van deviniendo en un cierto autoritarismo en función de la demanda económica», lo cual les hace también agruparse siendo el espíritu del Oficio «jurado» excluirles como tales Maestros, pues de hecho son un cuerpo anexo.

Su articulación como tal cuerpo permitía una cierta situación de bloqueo en el acceso a la Maestría, en función del alza indiscriminada de la cotización en los derechos de entrada en el Oficio, y la reducción de los tiempos de aprendizaje, estableciéndose una barrera profesional y técnica, siendo costosa la formación como Jefe de Obra, con lo cual tales cargos fueron deviniendo en una suerte de herencia familiar, esto no tendría más consecuencias «si no contrajera el hecho que la cualidad de Compañero , una etapa intermedia entre el aprendizaje y la maestría, no quedara a modo de un función ad vitam», que además se va a a reproducir en la masonería especulativa hasta bien entrado el siglo XVIII, recuérdese el nombramiento de Clermomt.

El mito «Maldito» del Compañerismo
La situación del blocaje de la Maestría, traerá como consecuencia la organización paralela de los «Compagnons», especialmente en Francia, los cuales se enfrentaran a los Maestros, tanto por los salarios como por las fórmulas de contratación, de tal forma que los desencuentros se dejaron notar a partir de 1175, y salpicarán dicha situación, tanto a Francia como a Inglaterra hasta al menos finales de 1418.

Con el alzamiento de la burguesía dominando toda la esfera económica, va emergiendo cada vez más el fuerte encontronazo entre Maestros y Compañeros, que a su vez van deviniendo en lo que finalmente será la clase obrera, pero con un largo historial de conflictos que se prolongan hasta el siglo XVII, logrando de este modo que el Compañerismo, fuese una pujante organización capaz de ir ensayando nuevos modelos de contratación, haciéndose fuertes frente a la represión y la fuerza de los llamados «Maestros Recalcitrantes»

Esa situación estallará produciendo diferentes conflictos entre 1680-1715. Tan importantes fueron estas revueltas, que terminará reflejado en un pasaje del Manifiesto del Partido Comunista, de la mano del propio Karl Marx.

¿Y todo esto a que viene, se preguntaran los lectores?, Pues hay una situación de paralelismo, pero eso sí a cambio de salimos del marco prefijado, y cambiamos de óptica y vemos a Hiram como Jede de Obra confrontado con los Compañeros, lo cual ese conflicto del salario y reivindicaciones de los Compañeros, va a ser una constante que se recoge en los Old Charges (Regius 1390, Cooke 1410, Grand Lodge 1583; Walsón 1687, Dunfries 1710, Graham 1726, o los Estatutos de Ratisbona 1459 , o Estrasburgo 1563) y no deja de ser paradójico entonces el olvido sistemático de esta situación, con digamos que es necesario una revisión de algunos puntos de la construcción histórica de la propia masonería, pues aunque parece olvidada, sí que ha quedada reflejada en alguna nota ritual en catecismos, y demás de la prohibición del Compañerismo.

Porque la leyenda de Hiram Abif, no va más allá de los aspectos románticos, y en que se nos suele situar, al menos, tal y como expone Cavaignac, ante una visión más profana y prosaica del hecho, tal y como lo muestra Prichard en 1730, con la construcción de un templo en cual, en plena actividad, tres Compañeros del Oficio se presentan ante el Jefe de Obra al que matan… 

No cabe duda que hemos visto siempre la misma historia, y en los mismos formatos y directrices, y tal vez haya otra visión, o sea la del Maestro recalcitrante, que se guarda la palabra para sí, palabra que que permite el acceso a la Maestría, y que solo parecen tenerla Salomón e Hiram Abif, y por tanto los Compañeros se revuelven ante esa situación, de como un malvado Maestro se resiste a compartir el secreto y dar acceso a la condición de iguales a otros…, lo cual es desde luego una «interpretación menos espiritualista del mito, pero más plausible» tal vez estemos ante el Error communis fácil jus…

Por otro lado, no deja de ser curiosa la inexistente explicación en los rituales sobre los conflictos del Oficio, que por cierto duraron casi 700 años, de los cual Prichard no se hace eco, pero sí que encontramos, como ya he dicho, en los rituales una ofensiva contra los Compañeros del Oficio, prohibiéndoles entrar en logia, tal y como muestran desde las Constituciones e incluso los rituales, tal vez por el hecho de protagonizar las revueltas contra los Maestros, que es lo que hace que se construya un relato en los cuales los buenos son los Masones, y los malos los Compagnons, pese al continuo intento por otro lado muy paradójico de operativizar la masonería, y de masonizar la clave operativa, tal vez de la mano de esa intensa cadena de la concepción tradicional dominante como es la teoría de la Transición, tan defendida por tantos y tantos masones.

Este problema de la demonización del Compañerismo se puede ver en este trabajo de La Tradición Operativa en el Rito Francés: Luces y sombras:

Recapitulando….
A estas alturas queda claro, que la leyenda de Hiram es la transposición de un arquetipo de múltiples materiales, los cuales van desde Isis y Osiris, que proponen algunos autores, con la intención de lograr una cierta transcendencia ante la finitud de la vida humana, y de este modo abrir un camino de esperanza en una resurrección, tal y como propone el Tercer Grado Añadiendo, claro está, añadiendo el gran factor caballeresco que se va introduciendo dentro de ensamblaje de la masonería, en favor de enriquecer esta leyenda hacerla amable y muy notable para las mentalidades de la época.

Tal y como nos resume Philippe Langlet, cerrando su gran trabajo. ¿Se puede pensar que el 3º Grado fuera solo un Grado principal inicial, a modo de preparación a otros grados, heredados o prestado por la masonería operativa? Puesto que la leyenda de Hiram, no es exactamente superponible a la historia del Tercer Grado.

La leyenda de Hiram, traduce una revancha de una voluntad, ya que es un hecho radicalmente nuevo, y por supuesto es un desarrollo consciente y calculado con una elaboración de contenidos renovados al «servicio de una visión diferente de la institución masónica, con la idea de estructura un grado tendente a crear una aristocracia masónica, al modo y manera de un instrumento político que necesitaba la Gran Logia de Londres» (DACHEZ 2002), pero que se va elaborando, y eso se vez en el cambio continuo de algunas partes de la leyenda, cuya variedad recogen los rituales, que presentan partes, y momentos muy diferentes de la mítica hirámica, desde sus inicios hagiográficos, desde las alusiones, hasta los momentos claves, o más accesorios.

Cabría pensar que desde este otro lado de la visión del mito, la leyenda de Hiram vendría a ser algo así como la gran revancha contra el Compañerismo, o sea de nuevo la recuperación de la Maestría, la consumación del logro de la figura del Maestro, como un nuevo grado y una nueva palabra, y por tanto un nuevo estatus, al cual no podrían subir al grado los Compañeros, salvo que la comunidad de Maestros, lo validara.

Con lo que no se contaba en esos momentos es que la universalización democrática, y las imposiciones reglamentarias con la necesidad de contar con un determinado número de Oficiales/Maestros para la Apertura de los trabajos, o favoreció romper el numerus clausus impuesto por los Maestros, y el acceso a la Maestría ya fue un hecho universal reconocido para todos los masones una vez aceptados.

En todo caso todas estas lectura en combinación y con el apoyo del libro de Hugues Berrón Les Enfants de Salomón, Aproches históriques at rituelles sur ls Compagnnonages et la franc-maçonnerie, es todo un aprendizaje final para subir a la Maestría, a modo de tesis final

En fin, son nuevas preguntas y nuevos escenarios, que se han ido abriendo camino tras las intensas lecturas de libros como los mencionados, que tiene la virtud de abrir la mente a nuevas proposiciones intelectuales y romper con marcos establecidos en los cuales nos deberíamos enmarcar nuestros trabajos los Maestros Masones para dar luz, y para abrir nuestras mentes más allá de los procustos tan al uso en masonería.

Victor Guerra.
  • · MM.:. Rito Moderno,
  • · Venerable Maestro Logia de Investigación Los Modernos.


[1] André Kervella : Faux débats Varias Enjeux. Éditions Ivore-Clair.2012
[2] Acta Macionica, Vol XXI . GLRB. Bruselas 2011

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