domingo, 26 de noviembre de 2017

EL RITO FRANCES ANTE LAS ESPIRITUALIDADES.

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Con motivo de la celebración de Academia V Imperio 2017 impulsada desde las logias portuguesas del Norte de Portugal de Rito Francés, federadas al Grande Oriente Lusitano (GOL)  tuve la ocasión de presentar esta plancha, ya que  el tema de referencia para el debate era ESPIRITUALIDADES: RITO Y RITUALES.

Esta ha sido mi aportación:
Plancha para el debate del MM.:. Victor Guerra 

Buenos días. Saludar a todos los Hermanos presentes en sus grados y cualidades, y gracias como no, a la Academia V Imperio, y a su alter ego Belmiro Sousa, por esta nueva invitación a estar entre todos ustedes, mis queridos Hermanos, y volver a incidir una vez más en el tema de las Espiritualidad y la masonería a través de sus ritos y rituales.

Analizar, en el contexto de la Academia V Imperio, el tema de la Espiritualidad y su presencia en los ritos y los rituales, es indicar que estamos ante una cuestión tan poliédrica como compleja, aunque no deja de ser verdad, que esta materia de la espiritualidad cobra más importancia para unos ritos, más que para otros.

Pues aquellos que estamos en la órbita del rito Moderno o del Rito Francés, creo que el sentido de la espiritualidad, pudiéramos presentarla como nos indica Aimé Solignac,[1] sobre tres sentidos principales. Un sentido religioso aplicado a la vía espiritual, un sentido filosófico para designar un «modelo en el mundo conocido», un sentido jurídico como antítesis temporal, y el sentido filosófico que apenas si subsiste dentro de las expresiones consagradas, como la espiritualidad del alma. El sentido jurídico prácticamente estaba desaparecido en los finales del siglo XVI; y por el contrario de todo lo expuesto, digamos que el sentido religioso es el que ha terminado por predominar.

Es evidente que nuestra posición como miembros de la masonería adogmática y practicantes del Rito Moderno y Francés (GOL), nos posicionaríamos, o debiéramos posicionarnos: «En un sentido amplio, que viene a significar la condición espiritual. En este sentido, y referido a una persona, se refiere a una disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu».[2].

Como supongo que los presentes, Hermanos del GOL, lo entendemos así, creo que hay poca chicha para el debate, puesto que todos estaremos más o menos de acuerdo, salvo que entremos en las ya conocidas contradicciones sobre cierta espiritualidad masónica y su proyección desde una perspectiva laica, tema que en parte ya tratamos en la Academia V Imperio del 2016, en cuyo foro hablé sobre Espiritualidades Laicas[3].

Ahora bien, sí de lo que hablamos es sobre la espiritualidad, entendida como nos vienen a decir algunos postulados cercanos a las religiones, presentándola de este modo: «Espiritualidad es la condición y naturaleza espiritual. Este adjetivo (espiritual) refiere a lo perteneciente o relativo al espíritu. La noción de espíritu, por su parte, está vinculada a una entidad no corpórea, al alma racional, a la virtud que alienta al cuerpo para obrar o al don sobrenatural que Dios concede a ciertas criaturas»[4].

Pues entonces perdemos el tiempo, pues el Rito Moderno, no es una herramienta a este tipo de propuesta mística su esotéricas, aunque siempre se ha querido impregnar a la masonería desde sus inicios con este tipo de conceptos, de tal modo que a día de hoy no podemos negar que haya ritos y rituales que en parte hayan adoptado como propia esta concepción de carácter seudo religioso, y que incluso el Rito Moderno se haya visto presionado a su aceptación.

Y permítanme, Queridos Hermanos, otra anécdota personal que viene de perlas, para explicar lo que quiero comunicarles sobre las presiones mediáticas.

Estando en el seno de un Gran Conclave de Altos Grados del Grand Orient de France, un alto Hermano, en grado y cualidad, y con una copita de vino demás, me dijo en voz baja algo que yo ya barruntaba, y que por otro lado nadie en el ámbito masónico francés expresa abiertamente. Me decía este Hermano: «Que, en el Rito Primordial de la masonería, el Rito Francés, (o sea su ritual Groussier), era una herramienta impresionante para el trabajo de debate en logia y como método de proyección masónica, pero si uno quería crecer espiritualmente, me aconsejaba hacerlo en base a trabajar en los Altos Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA)».

Esto puede parecer una boutade de un Hermano, pero sí lo expuesto lo ponemos en relación con las membresías de Hermanos del GOdF en las Ordenes de Sabiduría, (RF) que pese a ser el Rito Primordial y por tanto el rito más antiguo y presente en la Obediencia, a renglón seguido, debo indicar que el Gran Capitulo General del RF, es muy minoritario, sin embargo, el Supremo Consejo del REAA en el GOdF es tremendamente importante, y por supuesto mayoritario, y como tal se ubica a mucha distancia del resto de las potencias rituales de los Altos Grados dentro del GOdF.

Por tanto, la paradoja antes expuesta, puede tener su explicación en base a esa confesión del Hermano, sobre la posible existencia de cierto tipo de espiritualidad, que paradójicamente parece hallarse incluso en el REAA del GOdF, aunque ello suponga entenderlo desde una cierta vertiente laica.

De esta paradoja, ya nos hablaba Charles Posert, cuando exponía que la masonería francesa que practicaba el GOdF, «esta se declara adogmática en el artículo primero de la Constitución, aunque luego mantiene toda una liturgia que nos reenvía a todo un muestrario de tradiciones y espiritualidades: cábala, hermetismo, esoterismos varios, en general con mucho trasfondo católico, lo cual impera fuertemente en los grados capitulares, y no tanto en las logias azules, pero también éstas sufren de esta consideración , aunque menos».

Este paradigma así planteado un poco a la pata la llana, ha atravesado toda la historia de la masonería, aunque no deja de ser verdad, que los Hermanos de la fundación primordial, la cual se articuló en la década de 1717, soslayaron la cuestión de la transcendencia en su puesta en escena de una masonería simbólica en 2 grados, que fue en los que trabajó la Gran Logia de Londres, en su momento.

La veracidad del buscado alejamiento de cierta espiritualidad, lo aportan diversos hechos históricos, y también el estudio sobre los ritos y los rituales, sobre estos últimos, podemos ver para nuestra sorpresa en los primeros rituales diversos ejemplos de ese soslayamiento, por ejemplo, en la ausencia de la Cámara de Reflexión en la primigenia masonería del XVIII, lo cual aún persiste en la masonería inglesa.

Tanto es así que, en el ámbito masónico del Continente, ese equipamiento logial, fue potenciado hasta su última expresión, elevándolo a la categoría de un importante Rito de Paso, presente por otra parte en casi todos los ritos y rituales, incluido el Rito Francés, que no era otro que el Rito inglés de los «Modernos» del siglo XVIII, los cuales también en parte se dejaron preñar por los gustos, las modas y las corrientes de influencia con este tipo de cuestiones.

No puedo dejar de mencionar otras referencias que denotan la presencia de una perseguida y ansiada espiritualidad o transcendencia en el seno de la logia, y que podemos observar, por ejemplo, en el cambio de la espada del Venerable que pasa de una espada simple a una Espada Flamígera,[5] dotando a esta de importante matiz bíblico, por cierto muy significativo; sin que por otro lado podamos dejar de mencionar, de cómo hemos pasado de la simplicidad en la articulación del espacio logial, en unos ritos más que en otros, a la complejidad que muestran la mayoría de ellos en cuanto a las formas, a los contenidos conceptuales, e incluso llegando a las concepciones estéticas dotando a muchas herramientas y utensilio de una extensión simbólica, cuasi mística, lo cual nos lleva a entender de este modo por qué existe cierto aura transcendente, o semi eclesial en algunas ceremonias masónicas que nos trasmiten algunos ritos y que se plasman en los rituales.

Un primer acercamiento a los rituales primigenios de la masonería de 1717, nos arrojan algo distinto a los expuesto, pues estamos ante una visión latitudinaria de un quehacer muy ecléctico ritual de carácter evangélico enmarcado en fuertes influencias calvinistas.
Aunque he de decir que ignoramos, y esa es una laguna importante, ¿qué pasó con la masonería jacobita de 1717 y los grandes Maestres católicos, y como se generó ese cambio, y cuales fueron sus influencias conceptuales

Fuera lo que fuere, espero que podamos ir encontrando más explicaciones para rellenar estas lagunas.

A renglón seguido he de decir, que tras el levantamiento de la Gran Logia de Londres, la tentación de querer dotar a esta simple masonería londinense (Modernos) de un cierto carácter espiritualista se empieza denotar a partir de los cambios en las Constituciones de Anderos de 1738, aunque más nítidamente esa pretensión se hace patente en 1751 con la fundación de la segunda Gran Logia de los Antiguos, desde la cual Laurent Dermott, desea plasmar la vieja añoranza.

Una pertinaz búsqueda de una masonería noaquita, lo cual va a ir influir en algunos personajes cuyo proyección y pujanza se plasmará en los ritos masónicos, tanto es así que se terminará acusado a los precursores de la Gran Logia de Londres, los «Modernos», de descristianizar los rituales., pues no en vano el texto andersosiano, para Dermott, y otros cristianos masones de aquellos momentos, el texto contsitucional es juzgado como insuficiente, ya que plantean que la religión queda en su segundo plano frente a la gran consideración de un «practica moral» en primer lugar.

Ya lo decía Johel Coutura, que trabajó sobre el ritual Le Parfait Maçon el cual nos expone en el prefacio de su libro que «la francmasonería de hoy refleja mal sus orígenes. La multitud de obediencias y ritos con sus jerarquías y rituales han llegado a convertirse en casi extraños para las prácticas de la fraternidad de la primera mitad del siglo XVIII».

Y parece que cuando hablamos de la masonería y sus tendencias espirituales, olvidamos que la masonería primigenia en dos grados, (Aprendiz Entrado y Compañero), era sencilla sin apenas complicaciones rituales, y por supuesto no tenía aspiraciones de transcendencia, sino que se apoyaba en el valor moral y el buen hacer de sus miembros para crecer en base a la fraternidad y el debate.

No en vano los Hermanos de la Gran Logia de Londres, se alejaron de los Old Charques todo lo que pudieron, razón por la cual dichos referentes de la masonería operativa no se pueden rastrear en el seno de los rituales desarrollados por los llamados «Modernos».

Aunque René Guilly, en sus investigaciones recoge que había una serie de manuscritos escoceses, los cuales pudieron aportar ciertas influencias al rito Moderno, como fueron los Manuscritos: Edimburgo (1696) el Chetwode Crawely (1700) o el Kevan (1714-1720). [6]

Pero el cambio de rumbo hacia una espiritualidad-transcendente, se deja notar sobre todo a través de dos paradigmas a los cuales pocos ritos se han sustraído, y que se irán dando de forma paulatina, y que fueron por un lado la aparición del tercer grado y la consiguiente leyenda de Hiram, y por otro la proliferación de los Altos Grados, y la conformación del Arco Real, que ya se trabajaba en Irlanda en 1725, y cuyo valor de lo iniciático, como así exponen algunos autores acerca de esta propuesta de grados, que se materializará en 1752, con la entrada las leyendas de Josué y Jefté, las cuales no habían entrado aún en ese mismo momento en el 2º Grado, de los Modernos.

Por tanto, se puede decir que será el Arco Real quien haga penetrar la leyenda de Enoc, y culmine con ello, como nos dice Alberto Moreno en su libro el Origen de los grados masónicos, el grado de Maestro Masón, como un grado inacabado.

Por otro lado, no hay que olvidar los problemas que tuvieron los Modernos con el Arco Real, que podemos entenderlo como uno de los caballos de Troya tendente a ir dotando el corpus masónico de espiritualidades varias…

Toda esta acción tendrá un culmen, que podemos situar en el Acta de Unión de 1813, ya que en el artículo II de este Acta de la GLUI, en la cual se nos indica que «la antigua masonería consiste en tres garos, y nada más, esto es son los de Aprendiz Entrado, Compañero, y Maestro, incluyendo este la Orden Suprema del Santo Arco Real».

Esto supone de mano un neo espiritualismo que se instalará de forma confortable, sobre todo, en el seno de la masonería de tradición, a modo de una permanente reivindicación de la masonería que ha perdido su alma, y por tanto, se nos indica «que es preciso recuperar esa espiritualidad, para poder estar presentes, y abrir los espacios de diálogo en los que debe instalarse la masonería».

Volviendo al camino histórico, indicar que, con la aparición del 3º grado de Maestro Masón, aparece también la figura de Hiram Abif, y con ello se conforma todo un arquetipo, que tiene como eje central el Templo de Salomón, solapando de este modo, una antigua mítica que nos hubiera podido servir de modelo para eclosionar, a pesar de su pertenencia a la masonería operativa, una preconfigurada masonería de carácter laico.

Una masonería basada sobre la base de las artes liberales, cuya figura mítica y nuclear era el Maestro Euclides, que por otro lado viene a representar en el mundo operativo la presencia de un cierto carácter racionalista, lo que no dejaba de ser importante en aquellos tiempos, ya que, por otro lado, su antítesis Hiram Abif, no deja de ser una revivificación moderna de una parte del noaquismo asentado sobre la figura de Noé y por tanto se rodea de un cierto misticismo.

Pese a ello se optó por Hiram, cuya mítica y modelo hubo de construirse mediante el ensamblaje de diversas leyendas, tanto profanas como bíblicas, aunque los aportes de esta última, podríamos decir que son aportes de escasa entidad, pero todo el entramado permitió en su momento crear un modelo nuclear para el 3º grado de Maestro Masón, donde además, tanto Salomón y la mítica del Templo, jugarán un papel importante, y esto era algo que no se había visto en la primigenia masonería en dos grados que huía de estos misticismos.

Euclides representaba para el Manuscrito Regius (1390)[7], único Manuscrito , de esta serie de ellos de carácter eminentemente profesional y gremial, que contiene un catecismo, y por tanto pudiéramos fijarle un cierta inclinación iniciática[8], y el se nos presenta a Euclides como el padre de las Siete Ciencias, o Artes, las cuales abrían el acceso a la filosofía, y entre esas ciencias estaba la geometría que tenía una misión principal como era la apertura y penetración en el mundo del raciocinio, y será este quien fije, como nos dice el Manuscrito Grand Lodge (1583), los parágrafos de la futura naturaleza masónica, aunque en el Manuscrito Cooke (1410), ya se empieza a observar como este modelo va declinando, aunque aún lo encontraremos en las Constituciones de Anderson, como el autor de una «síntesis de un método que jamás podrá ser mejorado, y que hará que su nombre sea siempre celebre».

Esa recuperación de las bases racionales sobre las artes liberales, la intentarán muchos años más tarde sin mucho éxito, durante el llamado positivismo masónico francés, que llevaron adelante diversas reformas rituales Hermanos en el seno del GOdF., con referentes como Blatín y Louis Amiable, y en cuya reforma ritual ponen sus bases sobre las edades del hombre y las artes liberales, aunque cierto extremismo en las formas y en el fondo se llevará por delante la propuesta.

Aunque no por ello las pujas por las introducciones espirituales hayan sido nuevas, aunque llegaron para quedarse, lo cual hizo que se revolviesen de sus asientos a muy diversos masones, y estructuras masónicas, cuya naturaleza podemos rastrear ya desde muy temprano, como cuando se plantearon en diversos Conventos los debates llevaron adelante por los Philalethes (1784-1787) que ya en ese momento mostraron «que el misticismo y masonería no podían por largo tiempo hacer una buena melange».

Por otro lado, el tema de las influencias esotéricas y espirituales desde la vertiente religiosa en el seno de la masonería, fueron parte a su vez de distintos trabajos sobre la codificación ritual , a este respecto indicar que por ejemplo el Gran Colegio de Ritos del GOdF , tras la propuesta de revisión de distintos grados, por parte de Roëttiers de Montaleau para conformar parte de las Ordenes de Sabiduría del futuro Gran Capitulo General del Grand del Oriente de Francia, estos grados fueron desechados por su posición cristianizante, incluso con la contradicción que suponía que algunos de los miembros que rechazaban las propuestas de Roëttiers de Montaleau ostentaban los Grado Rosacruz, como último grado para componer la membresía del Gran Colegio, y para conformar los citados Capítulos Rosacruz, como parte piramidal de los grados dentro de la estructura obediencial francesa.

Tal vez todo ello es importante definir y saber dónde estamos y dónde queremos estar, para retomar de nuevo los puntos de análisis de partida, revisando nuestros modelos y míticas, pues estamos muy acostumbrados a seguir los patrones al uso, sin revisar sus cimientos.

A este respecto indicar que debemos romper con esas dinámicas cotidianas en darlo todo por válido, pues, aunque todo ese bagaje se nos lega desde la tradición, esta a veces viene regentada por muchos factores distorsionantes de muy diversa factura y naturaleza.

Puesto que la masonería ha sido en muchas ocasiones correa de transmisión de mensajes y pensamientos de otras escuelas, e interpretaciones, de ahí que por ejemplo, siguiendo la línea de los primigenios fundadores de 1717 , el Gran Oriente de Francia en 1877, y bajo la actuación de los masones belgas hizo que el «imperante GADU, oxímoron  expresivo de la «presencia divina», fuese derogado del ámbito logial, pues no es vano empezaba a significarse como un destructor del ideal masónico, al convertirse en un referente concreto, y como no, de una referencia a  la creencia,  que se escapaba de la esfera de lo íntimo y particular, para refugiarse y hacerse omnipotente como símbolo en el seno de la masonería».

Y esto supuso una fractura total y definitoria llevada a cabo desde posiciones incluso religiosas, por masones evangélicos, que perseguían la neutralidad en la logia, sí de verdad se quería constituir a la masonería como un «Centro de Unión».

Digamos que nos hemos acostumbrado a ver las cosas de una determinada manera, e incluso a interpretarla, sin querer atisbar otros enfoques, que nos pudieran llevar a ver, por ejemplo, la propia muerte del Maestro Hiram desde otros prismas. ¿Acaso la muerte del Maestro, no significaba la apertura de una cierta democratización dentro del gremio de los constructores del templo? Ya que la palabra del Maestro solo la detentaban dos personas (Hiram y Salomón) cerrando el paso a una mayor apertura entre los que participaban en la construcción del sagrado edificio.

Tal vez nos pueda ayudar a interpretar este nuevo enfoque, ciertas cuestiones del relato que nos ha pasado inadvertidas, y es como en la fábula sobre la muerte del Hiram Abif, se trata de presentar como malvados a los Compañeros, y como bondadosos a los Hermanos. Es evidente que, desde esta óptica sobre el pasaje de la muerte del Maestro Hiram, hay momentos en que esto se podría enlazar con curiosas y singulares posiciones acerca de la lucha de clases en el seno del relato masónico, y como el Compañerismo sufrió de un cierto carácter maldito plasmado en el seno de los rituales.

Esta es una perspectiva que necesita ser revisada y profundizada para constatar los cambios en el modelo, e incluso en la desaparición de algunas otras míticas., recuérdese que los 5 puntos del Compañerismo pasan a ser los 5 Puntos del Maestro, y que tenemos una cierta contradicción cuando a la Cámara del Maestro la llamamos Cámara del Medio.

Pero mientras el Rito Moderno en Inglaterra, tenía una componente neutra dado su estadio y ubicación dentro del protestantismo por tanto había de buscarse el consenso; luego ya en Francia, la masonería reaccionó de otra manera, su encuentro con el catolicismo imperante, y como no, con las Luces creó una dicotomía distinta, de tal manera que se dieron dos grandes corrientes, tal y como nos expone Jean-Charles Nehr.

«La de los hombres preocupados por la humanidad, buscando desde sus ámbitos la lucha por una sociedad esclarecida o y la mejora del hombre y la sociedad desde perspectivas filantrópicas, que devendrán tras años de trabajos en una posición y posición social y política de las logias, y por tantos eran hombres ajenos a las búsquedas iniciáticas. Lo cual se expresa muy bien en Francia con la ley de 1905, y la preocupación por un nuevo concepto de trabajo masónico en pro de la «república universal» de los masones.

Y aquellos otros, que verán a la masonería como el transporte ideal que asegure , gracias a los símbolos y al conocimiento, una permanente búsqueda iniciática, objeto único de su preocupación, respetando las diversas concepciones, pero realizando un esfuerzo notable de coherencia muy cuidadoso y elaborado  por  hacer comprender el fenómeno divino y sus sabiduría y su orden dentro del Cosmos,  Dichos  buscadores hacen devenir a la propia masonería en la expresión ultima de la búsqueda esotérica-iniciática, en cuya escuela de pensamiento tienen cabida muchas corrientes de pensamiento, desde las corrientes hermético-cabalísticas a las escuelas pitagóricas o el rosacrucianismo, etc . Todo ha de servir para la progresión iniciática».

Está claro, que estas posiciones conllevaron muy diversas renuncias, como fue renegar del Rito de Fundación, el Rito Moderno, en tanto que este fiel a los principios primordiales de la fundación de 1717, rehúye de toda posición religiosa y esotérica, de forma expresa, por tanto, el Rito de los Modernos, no era un buen instrumento para  acarrear la búsqueda iniciática, de hecho quienes han querido hacerlo desde esta opción, y para no romper el molde  de los «Modernos» lo único que pudieron hacer, fue introducir  unas plegarias y unos cuantos GADU en el texto ritual, que por ejemplo, representa el actual Reguláteur du Maçon.

Si embargo, sí que aparecieron vehículos rituales que plantearon ese corpus místico dentro de la masonería, como el Régimen Rectificado, u otras opciones rituales que recogiendo la mítica del Caballero Ramsay, intentaron y lograron dotar a los distintos corpus rituales de un cierto espíritu caballeresco.

Incluso otras propuestas rituales se consolidaron en base a su maleabilidad y permeabilidad, en todo tiempo y realidad, siendo capaces de asumir el universo místico a modo de agujero negro, y bajo todo tipo de acomodo, haciendo suyas propuestas de otras corrientes esotéricas de muy diversa naturaleza.

Un parangón de esa permeabilidad ritual, no fue asumida por otro que rito con tanta intensidad, como lo hizo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) que se convirtió en la estrella ritual acomodaticia a las necesidades de cada conveniencia y momento, y sobre todo, sirvió a modo de «vitriol» para reunir los disperso, al menos en cuanto aquellos que ansiaban la «búsqueda iniciática» la cual se verá auspiciada por la proliferación de los llamados Altos Grados.

La prueba de ello la tenemos en una organización hermana, como es el Gran Oriente de Francia, u en otras organizaciones masónicas donde por ejemplo el mundo ritualistico más potente pertenece al llamado «escocismo», que nos contamina y nos presiona en ese afán de que el Rito Moderno esté mediatizado por el mundo de las «espiritualidades».

Cuando en realidad el mundo del Rito Moderno y el Rito Francés en su conjunto, debiera estar inmerso en el debate sobre conceptos como el espíritu, desde esa disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu, acerca de si podemos liderar la «república universal» de los masones.

Y sí es verdad que pudiéramos constituirnos en el centro de la «Unidad de Valores», en estos tiempos de decaimiento, y más allá de la creencia particular de cada uno en espiritualidades varias, sean de la naturaleza que sean.

Ese es el permanente reto que tiene por delante el Rito Moderno y Francés.
Por tanto, dejo aquí la exposición para el debate, agradeciendo de antemano toda su atención y comprensión.

He dicho en los valles de Oporto el 18 de noviembre 2017.

Victor Guerra.
Maestro Masón y Vª Orden de Sabiduría y 9º Grado: Caballero de la Sabiduría

[1] Aimé Solignac. Jesuita y director de Diccionario de la Espiritualidad
[2] Joël Demay. Brandonu.ca, ed. «Spiritualité, individu, et analyse théorique de la communication : les etudes indiennes et la psychologie à la rescousse»
[3] http://www.victorguerra.net/2016/12/espiritualidades-laicas-v-guerra.html
[4] https://definicion.de/espiritualidad/
[5] http://www.victorguerra.net/2015/05/la-espada-del-venerable-maestro.html
[6] http://www.ritofrances.net/2015/02/textos-escoceses-precusores-del-rito.html.
[7] http://masoneriaantigua.blogspot.com.es/2017/11/el-manuscrito-regius-1390.html
[8] Entendiendo la Iniciación como fenómeno místico.

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