jueves, 12 de abril de 2018

Los 81 grados del Rito Francés, editados por el Gran Oriente de Francia. (I)

(1 Grados RF

Dado lo extenso de la obra a reseñar, haré una amplia reseña que dividiré en tres entregas para un mayor conocimiento de la interesante labor que significa haber publicado tales rituales.

La actividad de Philippe Guglielmi, en lo relativo al Gran Oriente de Francia y al Rito Francés, siempre se ha dejado notar, y máxime en este nuevo mandato como Gran Venerable del Gran Capítulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia, cuya impronta viene esta vez determinada por la publicación de una obra en tres tomos que contiene un conjunto de 81 rituales, que se califican y cualifican, como pertenecientes al Rito Francés.

A este respecto, dos cuestiones a resaltar: por un lado, el hecho de saltarse el cierto seudo secretismo existente entre el pueblo masónico sobre el dar a conocer los rituales, y aquí vemos que el Gran Capitulo General se salta ese extraño landmark, para ofrecernos la posibilidad de poder leer y estudiar nada menos que 81 rituales del siglo XVIII, lo cual no está nada mal.

Las otras cuestiones más discutible, es que en este trabajo se hable de los 81 grados del Rito Francés, cuando en realidad se debería hablar 81 Grados provenientes, en parte, de la raíz de los Modernos, eso sí, sin olvidar la gran componente escocesa que envuelve toda esta panoplia ritual, ya que la utilización del término Rito Francés es algo más tardía primer imperio, incluso dentro de la documentación del Gran Oriente de Francia se tarda mucho en recoger tal definición, aunque entiendo que el peso del hexágono y nacionaliego haga mella en las mentalidades francófonas, y se produzcan este tipo de alteraciones un tanto interesadas de hacer coincidir el Rf con la llegada a la masonería a Francia.

Apuntadas estas dos cuestiones, indicar que estamos ante un importante fondo de rituales contenidos no en la biblioteca del Gran Oriente de Francia, sino en el Fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Francia en París, donde fueron depositados tras su retorno de Minsk y de Kiev, ya que estos fueron requisados de la sede del GOdF por los nazis, los cuales a su vez les fueron arrebatados por los rusos durante la segunda Guerra Mundial, todo un periplo que después de largas conversaciones han vuelto a Francia.

En este fondo parisino de la Biblioteca Nacional, se hayan unos 2000 rituales, así como un gran contingente de documentaciones relativas al GOdF y al Supremo Consejo, así como diversa correspondencia que se mantuvo con otras organizaciones, a lo que hay que sumar Libros de Actas de diferentes logias, libros de Presencias, rituales, diplomas varios… y Patentes, etc.

En suma, un importante bagaje documental que ocupa sus buenos metros lineales en los anaqueles parisinos de la BNF, los cuales constituyen el deleite de los investigadores que pueden tener la suerte y la oportunidad de estar de acercarse a París y empaparse de todo este gran conjunto documental.

Para suplir esa contingencia de no poder acceder a esa documentación sita en el BNF, el Gran Capítulo General del Rito Francés ha dispuesto en combinación con la editora Conform, el que podamos contar con este gran volumen documental encuadernado en una caja con tres volúmenes que suman unas 900 páginas, y a cuya obra nos introduce quien fuera Gran Canciller de la Gran Logia Mixta de Francia y hoy miembro del Gran Capítulo General del RF del GOdF, la Hermana Colette Léger.

Esta diligente y estudiosa francesa, en una introducción no excesiva de apenas unas 16 páginas, nos explica que estas tres pequeñas arcas (3 libros) que contienen los 81 rituales, muestran en gran medida el quehacer ritualista del siglo XVIII, el cual pasó por muy variadas vicisitudes y no por ello menos controvertidas y contradictorias, pues no en vano, hubo pasajes en los que se dio esa ritualidad como fue el «racionalismo, o la fuerte tradición religiosa y que se plasmó también en la masonería y en sus rituales, de todo ese contenido y bagaje ritualístico se denota un trasfondo caballeresco inmerso a su vez en una intensa cultura hermética, de lo cual nos quedan como testimonio las diversas leyendas relativas a los orígenes de la masonería especulativa, las cuales nos aportarían a su vez las pautas de cierta autenticidad que reconoceremos en la obra en estas directrices:

· La afiliación con los masones operativos del Medievo portadores de la tradición de los constructores del templo de Jerusalén.
· Los origines caballerescos y medievales (descendientes de los Caballeros de San Juan de Jerusalén) introducidos en Francia por el caballero Ramsay. Gran Orador de la Gran Logia, en el discurso de 1737: «Nuestros ancestros, los cruzados reunidos de todas las partes de la cristiandad en la Terra Santa… (Discursos de Ramsay).
· Los origines templarios, de cuya herencia los francmasones se reivindican como herederos espirituales.

Léger, nos indica que todo este amplio legado necesitó de un inventario, el cual fue llevado a cabo con el permiso de la Cámara de Grados del Gran Oriente de Francia, siendo uno de sus animadores el Gran Capítulo General, acometiendo una compleja labor de codificación que se dio comienzo en 1780 con la intención de la articulación de los rituales de las 4 Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, que en el fondo no era más que la reescritura iluminada de los grados que ya existían y que venían siendo largamente practicados por diversas logias francesas.

Estas Órdenes, por su parte retenían los temas centrales sobre los cuales se asientan como la violencia y la maestría, junto con los temas centrales de la alegórica construcción del templo de Salomón, y el advenimiento de una sociedad más esclarecida, sin olvidar la libertad en el franqueo de los dogmas en la búsqueda de la palabra que pesquisa la verdad.

Grados articulados en Órdenes, conservadas en la llamada Vª Orden, que siempre ha tenido fines conservatorios de corte académico.

De la comparación de tos este material entre los rituales antiguos y los rituales de las cuatro Órdenes nos «permiten repensar el rito Francés, sobre todo, a través de los siete grados llamados de Perfección, un modelo de funcionamiento que fue fruto del siglo de la Luces, y que permitían por la iniciación íntima del francmasón su participación en la mejora de la sociedad».

Tal y como expone Colette Léger, este trabajo nos introduce en la gran obra ritual del siglo XVIII, en una «disposición de los 81 grados contenidos en el Arca del Vª Orden, buena parte de ella jamás había sido publicada hasta este momento, y es en sí misma tal publicación, una reapropiación del patrimonio del Rito del GOdF del siglo XVIII», a lo cual se nos invita para de este modo abordar un trabajo de investigación y conocimiento profundo de la ritualista del siglo XVIII, sin que debamos olvidar el contexto histórico, ideológico y temporal en que concurrió la creación y difusión de toda esta pléyade de rituales.

En este sentido, hay que pensar que la francmasonería de aquellos momentos fue el fruto de las élites del Antiguo Régimen, que desde una concepción de sociabilidad que encarnan diversos personajes imbuidos en los medios deístas y religiosos del momento y como no de la Royal Society de Londres, y en un ambiente de pluralismo y tolerancia, y como no, de latitudinarismo político y religioso, personifican la búsqueda del Centro de Unión, lo cual conforma a su vez parte de las Constituciones de Anderson de 1723.

Tampoco debemos perder de vista a la hora de juzgar esta base ritual el perfil de esa primera masonería que arriba a las tierras francesas en 1720 , gracias a la acción de los diversos flujos y reflujos espacios temporales de los inmigrados masones en su mayor parte anglosajones herederos de las diferentes moliendas masónicas de muy distintos origen harán pasar rápidamente a la masonería francesa de los dos grados conferidos en el mismo dia, a la opción de un tercer grado que vendrá de la leyenda del mito de Hiram, el cual nos va a introducir en la intensa cultura simbólica que se va a desarrollar a partir precisamente de los arquetipos del Maestro Hiram y el Maestro de Salomón.

Esta aparición cambiará la faz de los grados masónicos, pues en Francia tras la llegada del grado hirámico, vendrán otros grados que nada tendrán que ver con Escocia, pese a su denominación como grados escoceses, los cuales se irán multiplicando en diversos sistemas de grados, creando una larga cadena de grados terminales, sin coherencia ni roles de progresión iniciática, más allá de propio grado, tal y como el gran estudioso del siglo XVIII, Charles Porset, nos expone sin complacencias « lo queramos o no, son grupos de grados que chocan contra los valores que se combaten».

Un desarrollo de grados que irá crescendo a la vez que pretende hundir sus raíces en los llamados profundos misterios, embebidos muchos esto grados «en una gran estupidez y futilidad», frente a cuyo hecho, el GOdF en 1773, que sucederá a la Gran Logia de Francia, la cual a su vez ya había impulsado una escalera de altos grados, intentando imponer un Rito de Perfección a través de la acción del Conseil des Grands Inspecteurs Grands Élus o Chevalier Kadosh, pero fue un deseo imposible, de ahí que tomada esa herencia, el GOdF va a intentar crear un modelo conformado en base a los grados simbólicos y los grados escoceses, pero de forma lógica y coherente, con el fín de articular un rito de Referencia, que siempre ha sido la gran querencia del Gran Oriente de Francia.

Esta labor de codificación que empezará con la institucionalización de la nueva obediencia francesa (GOdF), se conformará a partir de 1780 cuyos trabajos llegarán hasta 1786, bajo la mano sobre todo de Röettiers de Montaleau, y cuya acción ya venía determinada desde 1773 en base a los primeros trabajos de otro interesante masón, como fue Bacón de La Chevalerie, que junto los Directorios Escoceses de la Estricta Observancia, intentó llevar a cabo tal deseo, pero como ya indiqué, el GOdF, sería el nuevo organismo que retomaría la acción optando por una doctrina propia a la hora de la estructuración ritualista, una vez este toma el relevo de la Gran Logia de Francia.

El relato sobre la dificultad de estos trabajos no la encontraremos en el trabajo de introducción de Colette Léger a la hora de bosquejar estos 81 rituales, sino en otra interesante obra como es la introducción que hace Pierre Mollier en el trabajo editorial Les Hauts grades du Rite Français. Histories et textes Fondateurs,[1] donde nos relata con minucioso detalle, a modo de dietario, los trabajos y las grandes dificultades en los cuales se desarrollaron estos trabajos de codificación ritualista.

La Compleja tarea de codificación de 1782-1786

La encargada de llevar adelante es la llamada Cámara de Grados, que forma una comisión 27 miembros, cuyos oficiales encargados, entre otros, de llevarla a cabo fueron: Bacon de la Chevalerie como presidente, Salvalette de Langes, ejerciendo de Primer Vigilante y Roëttiers de Montaleau como Orador, los cuales empiezan sus labores en febrero de 1782, un año más tarde se había examinado unos grados escoceses, «según un orden analítico conocido y practicado por algunos Capítulos» teniendo como grado terminal el Caballero Rosacruz, siendo parte de ese trabajo los masones además de los mencionados: Dejunquières, La Vigerie, Millon, que serían quienes habían presentado más de la mitad de los grados a examen, pero amen de que fueron rechazados muchos rituales, y que no había mucha disponibilidad de tiempo, los masones de esa comisión se dieron cuenta que la mayor preeminencia del trabajo se la debían dedicar a los grados simbólicos.

Fue un acierto pues de ese trabajo salió la codificación cumbre del Rito Moderno, como fue el cuaderno ritual del Régulateur du Maçon, cuyo resultado final fue aprobado en junio de 1784.
La diversidad de materiales con los cuales trabajó dicha comisión es imponente, y el trabajo de pulido y codificación de todos ellos no deja de ser importante, y una muestra de esa labor la encontramos por ejemplo en este texto:

Ritual de 1º Grado del Arca de los 81 Grados:

Obligación
Yo …prometo delante el evangelio y delante de Dios todopoderoso Gran Arquitecto del Universo me comprometo sobre mi palabra de honor delante de esta R.:. asamblea que jamás revelaré los secretos de la Maso.:. de cualquier manera y a cualquier hombre que no fuera reconocido por ser un verdadero masón, yo prometo ser fiel al Soberano y a las leyes del Estado, y ser útil a los hombres, de ejercitar la beneficencia, de no dar la espalda a todos aquellos que necesitan de socorro y asistencia , Yo prometo obedecer las leyes de la Orden, y a los que están a cargo de su ejecución, de apreciar a todos mis HH.:., y de hacer respetar y amar a nuestra Orden por mi conducta y la pureza de mis costumbres, si yo faltara este juramento, yo consiento en que me sea cortada la garganta y las entrañas me sean arrancadas… Que dios me Ayude»

En nombre del GADU.: y su Alteza Serenísima M.:. Duque de Chartres, G..: M.:. de todas las Logias Regulares de Francia, se le hace masón por los tres golpes de mallete sobre la cabeza del compás, cuyas puntas están apoyadas sobre el corazón de recipiendario.

No deja de ser curioso el texto, porque nos aleja bastante de la perpetua exigencia de no revelar el secreto lo escuchado, aprendido, .etc, bajo ninguna forma, y en cambio se está pidiendo e insistiendo en la lealtad al Estado y al Soberano que lo gobierna, lo cual difiere bastante de las otras obligaciones que servirán de pauta para los años venideros.

Obligación que recoge el trabajo de codificación expresado en el Régulateur du Maçon:

Obligación
Yo (nombre y apellidos) juro y prometo, sobre los estatutos generales de la Orden, y sobre esta espada símbolo del honor, ante el Gran Arquitecto del Universo, guardar inviolablemente todos los secretos que me serán confiados por esta Respetable Logia, así como todo lo que habré visto hacer o escuchado decir; nunca escribirlos, grabarlos, ni burilarlos, si no he recibido el permiso expreso, y de la manera que podrá serme indicada. Prometo amar a mis Hermanos, socorrerles según mis facultades; prometo además atenerme conforme a los estatutos y Reglamentos de esta Respetable Logia. ¡Consiento, si fuera perjuro, a tener la garganta cortada, el corazón y las entrañas arrancadas, el cuerpo quemado y reducido a cenizas, y mis cenizas lanzadas al viento y que mi memoria sea en execración a todos los Masones!

¡Que el G.·.A.·.D.·.U.·. me ayude! (ad Libitium)»

Y finalmente expongo esta fórmula que recojo del Régulateur du Maçon 1801 Moutiers, sensiblemente diferente

Obligación:
«El neófito ante el altar, tendrá la rodilla derecha sobre la escuadra que está depositada en un cojín, la rodilla izquierda elevada, deberá tener en la mano izquierda un compás abierto, y apoyadas las puntas sobre el pecho izquierdo, que estará descubierto …

Repetid después de mí (VM) cambiando mi nombre por el vuestro: 

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.L’U:. Yo..., juro y prometo sobre esta espada símbolo del honor, de guardar inviolablemente todos los secretos que me fueran confiados por resta respetable logia… El V Venerable dice enseguida, levántese y extienda la mano derecha, yo le voy a leer la fórmula de la Obligación que deben prestar actualmente todos los francmasones del GODF, al final de la lectura, dirá: Yo lo prometo ¡Tendrá el Libro de la Constitución y los Reglamentos Generales sobre los cuales será colocado una escuadra, y sobre ellos la mano del neófito»

Esto nos viene a demostrar el gran trabajo de codificación de los usos rituales que tuvo que llevar a cabo la Cámara de Grados.

Para ver, o analizar la secuencia a lo largo del tiempo de este juramento, u obligación masónica, puede leerse mi trabajo Rito Moderno, Promesas y Juramentos.

La exposición de la primera Obligación que aquí he consignado tiene mucho que ver con los grados escoceses con los que tuvo que lidiar la comisión codificadora de Roëttiers de Montaleau, ya que proviene en parte de la molienda de la Gran Logia Madre Escocesa bajo el patronazgo de San Juan de Escocia que puso en pie un jacobita emigrado en 1751, lo cual se constituyó rápidamente en una auténtica potencia masónica independiente y rival de otras estructuras masónicas, tanto es así que los dignatarios marselleses del GOdF consideraban a la Logia Madre Escocesa como un temible obstáculo para el progreso del Régimen Francés, y máxime cuando este organismo se constituye en 1762 en Logia Madre, y exporta su masonería incluso a las colonias, «dotándose de una identidad cultural que permite al reino de Francia distinguirse de la matriz original inglesa».

De tal modo que el Gran Oriente de Francia no era ajeno a esa influencia y menos el Gran Capitulo General, que tiene tales rituales como referencia, pese a constituirse Logia Madre Escocesa en una forma de resistencia masónica a modo de metrópoli provincial frente a la centralización parisina y pretendiendo de alguna forma alcanzar la Republica Universal de los francmasones.

Por tanto, aquí se nos abre un interesante melón acerca de los Altos Grados llamados escoceses, y la definición del actual sistema del Rito Francés, y para ello tenemos una buen batería de herramientas rituales, que van desde la divulgaciones a los manuscritos, pasando por los pre-rituales, y las herramientas rituales como las que utilizó la Logia Madre Escocesa, este amplio arca de 81 rituales y los propios del Gran Capitulo Metropolitano de Paris, y los rituales denominados Plumet, surgidos tras la molienda con la refundación en 1999 del Gran Capitulo General del Rito Francés del Gran Oriente de Francia. Un trabajo interesante para ver y analizar las derivas, los préstamos y el origen de las diversas moliendas rituales que se han ido dando a los largo de estos 300 años de masonería.

1786 y la Codificación de las Ordenes de Sabiduría

Si la labor de codificación en los grados simbólicos fue controvertida y difícil, ya no nos imaginamos lo que debió ser cuando los notables masones de esa Comisión tuvieron que enfrentarse a la caterva de cuadernos rituales de los Altos Grados, aunque lo hicieron desde una nueva estructura como fue el Gran Capitulo General de Francia, creado el 2 de febrero de 1784, tras el reagrupamiento de siete Capítulos Rosacruces que presidirá Roëttiers de Montaleau.

El trabajo inmenso de tener que enfrentarse al crecimiento y desarrollo anárquico de los llamados grados escoceses, de los diferentes sistemas puestos en práctica por diferentes Venerables, a veces en clara contradicción con los valores masónicos, fue llevado por una gran grupo de 81 miembros que fueron a su vez los fundadores del susodicho Gran Capitulo General de Francia, surgidos de la centralidad parisina de finales del siglo XVIII, y que reunían en sí una curiosa tropa de profesionales de la justicia y de los negocios, portadores a su vez de una forma deísta esclarecida a modo de la religión natural, eso sí con un explícito reconocimiento del GADU, y aunque muchos de esos comisionados fundadores son oficiales del GOdF, lo que niega cierta independencia de cara a la Obediencia.

Para Charles Porset, buen conocedor del siglo XVIII y del Gran Oriente de Francia como Gran Canciller que fue del Gran Capitulo General Rito Francés, expone en su trabajo sobre Los Philalethes et les Convents de París, «que este organismo devine de la emanación de los Amis Réunis, o sea de los Filaletos» y el que fuera su fundador Savalette de Langes.

Esta Comisión en sus Reglamentos generales como Gran Capitulo General (1784) proporcionaba en el artículo 29 la estructuración ritual de los Altos Grados en 5 Órdenes.
  • 1ª Orden: comprendería todos los grados intermedios entre la Maestría y el grado de Elegido, este último sería el complemento.
  • 2ª Orden: Comprenderá todos los grados escoceses posibles, y todo aquello que esté relacionado con ellos.
  • 3ª Orden: Comprenderá el grado de Caballero del Oriente, y todo lo que se relacione con tal cuestión
  • 4ª Orden: Comprenderá el grado de Caballero Rosacruz y los relativo al grado.
  • 5ª Orden: Comprenderá todos los grados físicos y metafísicos de todos los sistemas, particularmente de aquellos adoptados por las asociaciones masónicas en vigor.
La estructura de la Vª Orden, se compone de 27 miembros repartidos en dos clases, y con un triple rol:
  • · Gestión administrativa del Gran Capítulo.
  • · Fijación de los rituales que componen las cuatro Órdenes
  • · Ser el Conservatorio masónico del siglo de las Luces: ateniendo a los conocimientos provenientes de los diversos sistemas de formación de un trabajo y luces que no se pueden adquirir sin la fuerza del celo, y la asiduidad.
Este es pues el trabajo y el mundo ritual que se desprende de la edición de este importante bagaje ritual que edita Conform Editions, por un precio de unos 97 Euros, los pedidos pueden hacerlo mediante este enlace 81 Grades qui fonderent des Luméeres le Rite Français.

Victor Guerra. MM.:. y Vª Orden, 9º Grado de las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés



[1] Pierre Mollier. Les Hauts grades du Rite Français. Historie et textes Fondateurs Le Régulateur des Chevaliers maçons. Bibliothèque de la franc-maçonnerie Collection Renaissance Traditionnelle. Editions Dervy.

No hay comentarios: